La noche me confunde y el Atleti ¡también!

¿Sabéis esas noches de fiesta con los colegas que son memorables y llenas de anécdotas míticas? Muchas veces acabas realizando algún acto impresentable, mandando algún sms absurdo que nunca deberías haber enviado y al día siguiente estás hecho mierda del pedo que te pillaste y algo avergonzado de tus cuatro hazañas de maleducado impresentable.

Sin embargo, con los colegas, acabas siempre recordando ESA NOCHE como una de las más míticas, divertidas, alocadas y geniales de tu vida, y siempre la traes a colación cuando os encontráis, como un gran recuerdo. Pues la temporada 2013/2014 del Atleti es como ESA NOCHE. Al final la cagaste, pero es memorable.

Campeones de momentos

El árbitro pitó el final y me acordé de mi madrina, la tía Mariángeles. Se la llevó un cáncer poco después de que ganásemos la Liga del 96. Vimos aquel partido en su casa de Serranillos y cuando el árbitro pitó el final nos dejó salir con unas cacerolas por la calle a celebrarlo. No se me olvidará nunca.

Ser del Atleti en edad adulta supone saber enlazar lo que estás viviendo en presente con todo aquello que viviste en pasado. Es un hilo emocional que toca todas las épocas de tu vida. No recuerdo una sola etapa de mi vida que no relacione con un momento mejor o peor de nuestro equipo. He ido al Calderón con mi padre de la mano, he ido al Calderón con el corasón partío por un amor no correspondido de época de instituto, el famoso 15M me fui a una mani y después al Calderón, y así todo. Aquel partido lo asocio a estar sentado en la grada con mi hermano, en aquel otro vino mi tío Eduardo a ver a su Valencia contra mi Atleti, otro que vimos por la tele en Jesús Pobre (Alacant) perdimos y nos tomamos unas picaetas de la terra.

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Ganar, ganar y ganar y volver a ganar

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Te recuerdo, Luis, del álbum de cromos de Ediciones Este. Porque yo era un niño del Atleti en Valencia y eso era muy raro, porque nunca había visto al Atleti jugar , y para reforzarme en la identidad, llevaba los cromos de los jugadores y el escudo, y uno era el tuyo.Ahí estabas, con esas gafas tan grandes.

Luego hablabas en la tele y aunque al principio me daba un poco de miedo (¡parecías siempre cabreado!), en seguida te cogí el truco. Eras primus inter pares, eras nuestro líder y eras además un madrileño de tomo y lomo, sabio del barrio, que se las sabía todas, un castizo de buen corazón, de los que parece serio y suelta una broma, de los que se llevan a todos a su terreno. Ese año vinimos a vivir a Madrid y te reconocía en mucha gente de la calle, en el tipo chuleta pero gracioso,  en el que sabe vivir y sobrevivir, que maneja sus códigos, que no son los de la alta burguesía, ni las apariencias, son otros códigos que se maman y se viven.

Recuerdo ese maldito segundo año en el infierno, yo sabía que nos ibas a poner donde nos merecíamos, porque ibas a estar ahí para sacarnos del pozo. Y yo, que me precio de no seguir especialmente a la Selección Española, recuerdo estar en Japón viendo en un portátil los partidos de la Eurocopa, de madrugada, porque estaba al frente uno de los nuestros. Y lo que más me alegró de ese título fue que Luis Aragonés alcanzaba por todos el reconocimiento que nosotros ya le habíamos dado.

No entendería ser del Atlético de Madrid sin ti, y pese a no haberte conocido, eras como de la familia, por eso la pérdida es tan grande y toca tan dentro. Genio y figura, antihéroe, maestro, sabio, zapatones,  legal, ídolo, guía, rebelde, macarra como se debe ser, referente en todo, la familia colchonera no te olvida. Mañana va a sonar tu nombre como un estruendo fortísimo, y va a sonar en más partidos, y en esta vida, en el día a día, en nuestra supervivencia, un leitmotiv: ganar, ganar y ganar y volver a ganar y ganar y ganar.

El Atleti, mi hermano y el materialismo dialéctico

Patricio me abrazaba con fuerza y al abrazar me tiraba de la bufanda, lo que me asfixiaba, al tiempo que me inclinaba y me raspaba toda la pierna izquierda con el asiento delantero, en una euforia incontenible, en la máxima felicidad experimentada en mucho tiempo, un subidón demencial. Gol de Miranda y a esperar al final.

La verdad es que había estado muy tranquilo durante la semana. De pequeño nada me ponía más nervioso que un partido contra el Real Madrid, porque en clase siempre te putean los demás chavales cuando pierdes el derbi. Por suerte cuando era pequeño ganábamos de tanto en tanto. Y luego eso ha permanecido en mi vida inmutable, el canguelo pre-derbi, el acojone irracional. En las finales europeas me puse muy nervioso también, pero para este partido iba convencido.

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Atleti: esto es lo que hay

Cuando el Atleti gana un trofeo europeo, se te olvidan tus problemas durante unas horas y te da igual que te jodan la sanidad o la educación. Es absurdo pero es real, no puedes evitar alegrarte. Intento racionalizar esta sensación y lo único que se me ocurre es que el fútbol es lo único que te devuelve la felicidad de un niño cuando ya has perdido la inocencia. Eres feliz, pero no como adulto, eres feliz como un niño. Hay conexiones mentales con el niño que fuiste que iba al cole con la camiseta del Atleti y era minoría en su propia ciudad, con el niño ese que defendía ante 20 madridistas (clases de 30, 20 del Madrid, 5 del Atleti, 5 de equipos varios) que su equipo era el mejor del mundo y se forja desde pequeño. En el fondo ser del Atleti te marca de alguna forma la infancia, te fortalece en tus convicciones (porque en esa edad, no tienes más convicciones que ser de tu equipo) y te da unas alegrías y penas que se expresan de una manera total (porque en esa edad, pocas cosas te dan alegrías y penas, en general). Y cuando eres un adulto y tu equipo gana, se hacen unas conexiones mentales en tu cerebro, que le devuelven sensaciones de la infancia y entonces que se caiga el mundo si hace falta pero hemos ganado la UEFA (ahora Europa League) y que te quiten lo bailado.

Que el Atlético de Madrid gane un título europeo tampoco debería hacernos olvidar que sigue siendo un club prisionero de unos delincuentes condenados por los Tribunales (con delito prescrito, lo que les libró de la cárcel, pero delincuentes reconocidos) cuya gestión ha supuesto un bajón en el rendimiento de la entidad tremendo, el más grave de su historia. Utilizan y/o han utilizado el club como chiringuito para el lucro propio con todo tipo de medidas (lease “Caso Negritos”, donde una empresa de los Gil “ficha” a unos jugadores africanos y los “vende” al Atleti, de forma que el Atleti paga a los Gil nosecuantos millones por unos tipos que no tienen ni idea de fútbol profesional) y comisiones por fichajes de forma absurda.

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Locura en el Calderón

El último tramo de la temporada siempre es el que hace que hablemos más de fútbol porque el Atleti siempre deja los deberes para última hora, para castigarnos por nuestra vida anterior y nuestras maldades.

Ya quedó escrito en la entrada inmediatamente anterior a esta que el Atleti es el Club Atlético de Mediocridad por las razones enumeradas. Y que eso dificilmente va a cambiar si no se adopta otro modelo de gestión. Dicho queda y sólo un euromillonario podría cambiar el tema.

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Club Atlético de Mediocridad

Llevaba tiempo sin escribir aquí sobre el puñetero Atleti. Ayer perdimos otro derbi. El suma y sigue tradicional. Otra vez el “este año sí” para que luego sea que no. La última vez que ganamos, gané la porra de mi clase de 3º de BUP. Creo que fueron 2.000 pesetas en monedas de 100, tal vez tenga el recuerdo adulterado pero me viene esa cifra. Estuve tomando minis de kalimotxo durante un tiempo a costa del camarero del “Komo lo veas” con el que aposté que ganábamos, porque en esa época se podía ir a los bares a partir de los 16 años. Vamos a ser conscientes de lo que estoy diciendo: BUP, pesetas, bares con 16 años. ¿Cuántas unidades de desgracia conlleva decir que cuando ganamos había BUP, pesetas e ibas a los garitos con 16?

Pero seamos realistas, en esa época ya estábamos metidos en la mediocridad. Tenía ganas de escribir sobre el Atleti y marcarme una planificación “Football Manager” en wordpress. Es decir, yo haría esto, yo haría lo otro, tenemos tales carencias, podemos competir si… pero luego viene el derbi y nos pone en nuestro sitio. El significado de esto es simple, una historia centenaria, con un número destacado de éxitos, mancillada permanentemente. Si el derbi es importante para nosotros es – o debería ser – porque hubo un tiempo, que algunos recordamos sólo de refilón, en el que suponía un partido no sólo de rivalidad local, sino también de igualdad deportiva, un partido de dos equipos en el que cualquiera podía ganar a cualquiera. Ahora no es más que un partido por el que apostamos todo y mordemos el polvo, porque las diferencias son abismales: somos mediocres.

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Atlético de Madrid – Levante

¡Qué racha más positiva! ¡Qué buenos partidos de final de Liga! ¡Si seguimos así, la calculadora dice que con un poco de épica la Champions es posible!

Y lo cierto es que sí, que el Atleti está jugando bien los últimos partidos y que ojalá se hubiese jugado así todo el año. Porque vaya, ahora resulta que sabemos jugar al fútbol y hacer buenos partidos como vimos frente al Levante (el día del Niño en el Calderón suele haber buenos partidos) y como ante la Real Sociedad hace un par de semanas, con un equipo que presiona, controla el balón y hace triangulaciones impensables. Sí, Elías marcó un gol de falta estupendo, el Kun es un crack, etc etc.

Pero se ve que la afición del Atlético de Madrid, que algún día fue la mejor del mundo, se ha instalado en un cortoplacismo y en la aceptación de la derrota. Posiblemente porque el aficionado medio va al fútbol para desconectar y acostumbrados al duopolio escocés de nuestra Liga cualquier mierdecita parece la leche. Y habrá que celebrar ser séptimos y engancharnos tarde y mal a Europa (en caso de conseguirlo) y hacerse pajas mentales con la calculadora para ver si el Villarreal pincha y si…

La verdad es que este equipo tiene un problema de gestión terrorífico, una directiva que se niega a competir pactando con Real Madrid y Barcelona los derechos televisivos, para quedarse con unas migajas a años luz de estos dos. Y que hay una situación económica que puede verse en la foto que adjunto y que nos viene a indicar, según dice la gente que sabe, que hay una quiebra técnica y que como no se hagan cambios rápidos, esto se va a la mierda.

Y esa es la verdad

Los Soprano y Los Gil

Que bonito que dos de mis aficiones confluyan de repente en un día de Marzo de 2011.

Desde hace algún tiempo se están desarrollando, cada vez con más fuerza, iniciativas contra la Familia Gil, accionista mayoritaria del Club Atlético de Madrid SAD, que según sentencia del Tribunal Supremo se apropió indebidamente de dicho club, pero que se fue de rositas porque el delito había prescrito. Vaya, que robaron el club pero por cosas del sistema jurídico aquí no pasa nada.

Total, que entre otras iniciativas, la combativa asociación Señales de Humo, que agrupa a pequeños accionistas, abonados y simpatizantes y que pida la destrucción de la SAD y la vuelta del club a los socios, solicita al supuestamente prestigioso bufete de abogados Cremades y Calvo Sotelo un informe acerca de la situación económica real del Club, proporcionándoles, al parecer, la documentación de las cuentas que todos podemos ver en el Registro Mercantil.

Tras 15 meses de trabajo Cremades y Calvo Sotelo presentan un informe de 4.000 folios en el que se da una cifra sobre la situación económica del club.

Un mes después, en una mañana de Marzo, Miguel Ángel Gil Marín, persona que según sentencia se apropió indebidamente del club, se reune con la gente de este despacho. Los cuales, sorpresivamente, se retractan de su informe y además, atención, ¡donan 3.000 € a la Fundación del Club!

Aquí solo falta un poco de música de Nino Rota y Furio Giunta pasándose a saludar en la sede del ¿prestigioso? bufete y ya podríamos hacernos una idea de la situación.

Más que en la prensa deportiva, esto debería salir en la prensa de verdad.

Pero tranquilos, eso sólo sucede en las películas. Esto no ha pasado, no ha sucedido, no has visto nada.

Y lamentablemente todo esto el mismo día que fallece Adrián Escudero, símbolo del club. Se desvanecen aquellos que sabían lo que era estar en un equipo ganador. Que descanse en paz.

Atlético de Madrid – Familia Gil

El fútbol es la cosa más importante dentro de las cosas sin importancia. Es una premisa básica que deben entender los no-futboleros. Es verdad que sufrimos problemas gravísimos a nivel social. Esas son las cosas importantes. Luego están las cosas que no son importantes. Y en un rango de importancia, el fútbol es la primera, dentro de su subcategoría.

Los que somos de un equipo lo somos porque lo somos y no hay más que decir. Es algo que sucede y que se te arraiga en la infancia. En la infancia te gusta ir al estadio con tu padre y ver a los futbolistas y en el patio del colegio con mayor o menor fortuna (menor, en mi caso) intentas emular la jugada que viste que hizo tal o cuál. Coleccionas cromos y vas al colegio con el “sile-nole” en la boca, luego te pegas unas alegrías impresionantes y muchos chascos y hablas maravillas con los compañeros, sobre si Sabas es mejor que Gabi Moya y debates similares.

Ahí comienza todo y lo demás va con la edad, ese fervor de la infancia ya no lo dejas, por más irracional que sea quieres que ganen los tuyos y así debe ser por siempre.

Lo que pasa es que el fútbol nació como deporte para los que querían jugarlo, después como espectáculo para aficionados, de ahí surgían todos los clubes en los que los socios, sólo por pasarlo bien, pagaban sus cuotas y participaban de los éxitos y fracasos. Pero el fútbol mueve dinero y el dinero mueve montañas, así que los equipos se convierten en empresas muy lucrativas y adiós a la magia.

Centrándonos en mi equipo, en 1987 gana las elecciones, porque los socios le votan, Jesús Gil. En 1992 convierte el club en SAD de manera fraudulenta y es declarado culpable pero como el delito ya ha prescrito se quedan las cosas como están. Las pruebas, aquí.

En pocas palabras: El Atlético de Madrid es un club robado a los socios.

Esta apropiación fraudulenta del equipo tiene fines políticos y económicos ajenos al club. Hay alcaldías de municipios de la Costa del Sol, dinero de publicidad, fichajes de jugadores africanos desconocidos y un montón de historias más. El balance deportivo es estremecedor. De estar al nivel del FC Barcelona en títulos a pasar a estar a mil años luz. Deportivamente el equipo se hunde en la mediocridad. Económicamente, la deuda aumenta peligrosamente. Aun así, el hijo del ladrón del Atleti, Miguel Angel Gil Marín, se asigna un sueldo por encima del que percibe el Presidente del Gobierno. Y encima los agentes de futbolistas le dan el premio a “Mejor Gestor del Año”. Nos ha jodido, no hay nadie que les proporcione comisiones más absurdas.  Pero podemos ver más sobre esta gestión aquí

Tras el espejismo de títulos de la pasada temporada, volvemos a la mediocridad habitual con varias cosas claras: No hay proyecto deportivo. No hay proyecto financiero. Sólo hay improvisación en cada campo pero da igual a los únicos que se lucran. Y que mienten sin cesar, como con la venta del Estadio. Pasamos de “Al vender el Estadio nos vamos a forrar” a “Bueno, al vender el Estadio no sacábamos beneficio pero nos quitamos la deuda”, luego a “Vendemos el Estadio y nos quitamos parte de la deuda” para finalmente “Algo sacaremos y mirad, ¡Cuánto patrimonio!”

La mediocridad total lleva a la protesta en las gradas, lo cuál es algo que hay que tomarse con seriedad relativa porque al fútbol la gente no va a comprender cosas, va a entretenerse y/o desahogarse. Así que las críticas suelen dirigirse hacia el entrenador “¡Abel/Aguirre/Bianchi/Ferrando/Manzano vete ya!” o a los jugadores, porque el aficionado medio lo que quiere es resultado inmediato y fardar de equipo.

Lo que pasa es que algo se mueve en las conciencias, aunque sea a velocidad de Perezoso. En los últimos partidos las broncas han ido al palco. Varios partidos seguidos. Ni “jugadores mercenarios” ni “Quique vete ya”, sólo “Gil/Cerezo cabrón, fuera del Calderón”. Es fundamental que la afición se siga dando cuenta de que el equipo no tiene solución a corto plazo, sólo a medio plazo y sólo tras un cambio radical en la estructura. Por eso empiezan a moverse cosas, como protestas organizadas por el foro “Colchonero.com”, bufandas verde y oro para dar color al símbolo de la protesta, y  muchas más cosas que se están planeando y que esperemos que fructifiquen. Además de esto salen iniciativas de diferentes personas del entorno atlético. Y estas personas lo que plantean es lo más interesante: no queremos que el club lo compre un jeque árabe o un millonario ruso. Lo que queremos es volver al statu quo anterior, porque cualquier situación que no respete eso es ilegítima. Gil no puso un duro, el club fue robado, lo que queremos es que el club vuelva a una estructura participativa en la que los socios puedan ser determinantes en la elección de la dirección del club. Se estudian distintas vías: crear una Fundación y que esta recompre el equipo para que este pase a los socios (la Fundación la compondrían los socios), estudiar los cambios de la futura Ley de SADS… también se están haciendo auditorias que demuestran el escaso valor real del club y la deuda real del mismo.

Ante esto, por primera vez el dueño y su mano derecha sienten el miedo. Enfrentados desde hace meses, comienzan a salir en público juntos en distintos medios: Marca, As, SER, COPE, en todos los programas de máxima audiencia, para transmitir mensajes propagandísticos. Comienza la campaña de contraataque porque no quieren soltar lo que más dinero les da y que robaron a todos. Los ladrones empiezan a sentirse acorralados. Pero tal y como funcionan hoy las cosas, en un país en el que los periódicos más leídos son los de la prensa deportiva, los dirigentes del club brean a sus colaboradores del agit-prop a base de cenitas y favores, y así te encuentras a De la Morena, Alcalá, Picu Diaz, Matallanas, Inda y tantos otros riendo la gracia a los manguis del club.

Siempre hablan de que la afición del Atleti es la mejor del mundo y eso crea unas cosas que no son. Parece que la mejor afición del mundo sólo anima pase lo que pase sin mirar a más. Pero animar ahora es como reírle la gracia a un niño malcriado. Lo mejor que puede hacer la mejor afición es volver a tomar las riendas de su equipo.

Aquí he hablado de algunos partidos de mi equipo. Pero de aquí en adelante, el único partido importante es el que se juega entre el Atlético de Madrid y la Familia Gil. A ver si somos capaces de ganar.