Podemos y el management: Trazando líneas

Si en la anterior entrada establecí una serie de ideas generales sobre la organización, en este toca ir a lo concreto. Sería un juego de palabras muy “podemosiano” hablar de “la cuadratura del Círculo”, pero está claro que ir a las propuestas es lo que como poco más facilita el debate.

La idea general es que deben coexistir dos modelos, aunque los ritmos los debe marcar uno de ellos, que debe ser el predominante. Y en cualquier caso, todas las decisiones de importancia estratégica deben decidirse por medio de votación en asamblea ciudadana. Los elementos serían tres, que he bautizado así (no muy originalmente):

1.- El partido

2.- El movimiento

3.- La Asamblea

 “El partido” sería el núcleo militante cohesionado en torno a unos postulados comunes, encargado de desarrollar las líneas políticas decididas por la asamblea. Ahora mismo, el partido sería la lista de “Claro que Podemos”, el consejo ciudadano, es la estructura formal que hay.

 “El movimiento” sería una red ciudadana simpatizante de los postulados de “El Partido”, que funciona, por decirlo llanamente, como le da la gana. Autogestión de su funcionamiento, difusión del mensaje, red de colaboración pero SIN potestades orgánicas.

 “La Asamblea” es el modelo abierto en el que se decide la dirección del partido y se aprueban las líneas a seguir y las decisiones estratégicas de gran calado, y esto no lo hace una militancia cerrada ni existe una obligatoriedad de participar aquí o allí, aquí interviene por medios tecnológicos cualquier ciudadano del Estado que simpatice con la idea de Podemos.

En todo este fregado, quien marca los tiempos es “El Partido”, y tiene una capacidad creativa de abajo arriba. Un núcleo militante en torno a unos postulados comunes, con una cohesión clara en torno al hacer y al cómo hacerlo, que se propone desarrollar la experiencia al máximo.

 Los Círculos serían “El movimiento”. Su papel: dinamizar, difundir, participar, ser escuela de activistas, tener una relación con “El Partido” de la forma que “El Partido” lo considere útil. Es el espacio para aquellas personas que ven en el asamblearismo continuado un modelo válido dentro de un entorno concreto, que simpatizan con la “idea Podemos” y que quieren intervenir de esta manera. Lo que debemos tener claro es que para la construcción de una herramienta ganadora, la implantación debe impulsarse desde un núcleo dirigente cohesionado, aun teniendo permanente contacto con este movimiento que funciona de abajo arriba. Lo que no podemos es volver a caer en el error de la asamblea permanente y la ultraburocratización de la participación política por medio de este tipo de modelos. Entendamos esto: No queremos construir una arcadia feliz de militantes felices en plenarios constantes, queremos una herramienta para ganar. ¿Qué hay activistas incapaces de salir de este modelo y necesitan fisiológicamente que exista algo así para sentirse en su zona de confort porque es lo que siempre han conocido? Entonces estupendo, dejemos este modelo para ellos, aprovechemos lo que sea útil y desechemos lo que sea inútil teniendo en cuenta una cosa: la mayoría de la población simpatizante de Podemos PASA ampliamente de este modelo, por no decir que le aburre soberanamente. Este es un modelo de un cierto tipo de militancia y activismo social, en el que algunas personas viven y se sienten felices por su mera existencia, idolatrándolo. Es un old school de estos de “es que toda la vida se ha hecho así”. Aprovechemos lo aprovechable de ese canal, pero que no nos marque los tiempos. Esto no hace falta que conste en ningún documento, lo importante es que se imponga esta tendencia y se relegue a este modelo a un papel secundario, lo que no quita que no sea útil para determinadas cosas siempre que sus competencias y sus no potestades queden meridianamente claras. Con todo, debe existir un diálogo permanente entre “partido” y “movimiento”. El problema de los Círculos es que tienen difícil estructuración, tal y como se han concebido, por eso casi mejor dejarlos estar como están. Pero no pueden ser claves porque necesitamos una idea clara. Por seguir con ejemplos de gestión empresarial, yo tengo claro que el modelo en la PYME que gestiono funciona porque ha habido una decisión dirigente de estructurarla así. Si de inicio hubiese dicho “a partir de ahora todo es tabula rasa y organizar todo como queráis” habría sido una locura, porque tengo empleados/compañeros mucho más reaccionarios que yo. Lo que se ha realizado es, como dicen en Netflix, “definir contextos”, unos marcos claros, unas fronteras, un “esto es lo que hay”, dentro de eso se han creado equipos autogestionados, pero tienen unos límites. Ahora, dentro de ese contexto, hay libertad total. Por poner un ejemplo, una decisión de la dirección (o sea, mía), ha sido terminar con los horarios. No tenemos horarios, y está prohibido que los equipos obliguen a sus miembros a tener horarios fijos, está prohibido el presencialismo. Pueden decidir como se organizan, pero está prohibida una regresión, ese es el contexto que hay, dentro de ese contexto pueden decidir cada día lo que hacen. El modelo de Círculos abiertos puede ser un espacio de dinamización ciudadana, pero su apertura impide la definición de contextos, es todo demasiado laxo.

La “Asamblea” decide todo al final y esto es condición sine qua non del modelo. Porque la realidad es que la mayoría de la población simpatizante/votante de Podemos no quiere ir a asambleas y seguramente tampoco quiera participar dentro de una estructura más cohesionada, lo que quiere es votar. El problema muchas veces dentro de los movimientos sociales es que se crean una realidad paralela. El militante super activo “echa horas” en asambleas, se relaciona casi siempre con otros militantes super activos, al final se crea un propio ecosistema al que yo denomino “militancialandia”, quiere cambiar las condiciones de vida del pueblo pero no se pone en su pellejo ni trata de entender que el pueblo no está en esa onda. Esto lo hemos vivido miles de veces “¡lo que tiene que hacer la gente es ir a las asambleas y participar!”. Que no, que la gente no quiere participar de tu modus vivendi, quiere participar a su manera, quiere  soluciones, la gente no quiere “estar” en política, lo que no significa que la política no le interese ni le afecte. El problema de muchos militantes es que han convertido el activismo en un “militant way of life” y lo que quieren es que toda la ciudadanía participe de ese modus vivendi y canalice sus necesidades a partir de ahí. Recuerdo un Centro Social Okupado en el que ya había unos “okupas” previos, que no dejaban de ser unos chavales que utilizaban el espacio para pasar el rato. Los “okupas nuevos”, los “concienciados”, aparecieron y se los encontraron ahí, y empezaron a explicarles que tenían que ir a la asamblea, y que no podían utilizar determinado lenguaje, y que tenían que ir todas las semanas y hacer tal gesto para decir a favor, y tal gesto para decir que están en contra, porque de esa manera construirían un espacio para que la juventud del barrio tuviese su ocio alternativo…¡estos chavales ya tenían su ocio alternativo sin paternalismos militantes!. Bien, lo que quiero decir con todo esto, es que al final no importa lo que sucede en militancialandia, o tiene una importancia relativa. Lo que importa de verdad es tener el apoyo de capas mayoritarias de la población, y si se cuenta con ese apoyo somos imparables. Eso lo fomentamos saltándonos el circuito habitual, saltándonos la obligatoriedad del círculo, de la célula, del comité, y sometiendo las decisiones clave a un voto popular. Claro, esto a veces fastidia al megamilitante, yo he escuchado muchas veces a militantes hablar de su sacrificio, como si tuviésemos que agradecerles todo “porque ayer estuve cinco horas en una asamblea, y anteayer en otra, y el otro día en un plenario, y el otro en una concentración”, ¡claro!, ¿cómo va a tener más derechos internos que tú, que vas a tantas cosas, un mindundi que se dedica a ver Wild Frank en Discovery los domingos por la noche? El esfuerzo es importante, pero no el victimismo no solicitado ni el chantaje emocional del militante “calientasillas” (aquí hago analogíaa de nuevo con modelos de gestión, mi mejor trabajador no es el que pasa más horas en el despacho sino el que me consigue más resultados, si lo hace con menos esfuerzo, mejor). Así que nos lo saltamos, que vote la gente.

Dicho esto, la preocupación de la anterior entrada era la necesidad de vertebración del partido. Nos encontramos ante una posibilidad real de tener una alternativa de gobierno cercana, sin medios, en lo que va a haber que gestionar TODO. Para ello, no podemos fallar. No se trata sólo de ganar, que hay que hacerlo, se trata de estar preparados para gestionar. Por lo tanto, siguiendo con modelos de management, pongamos que Podemos si fuese una empresa sería una empresa cuyo objetivo es la toma del poder para realizar una serie de cambios de gran calado en un territorio administrativo concreto, lo cuál pretende hacer mediante la seducción de una mayoría suficiente de la población que le presta su apoyo. Su propuesta de valor es un proyecto diferente con medidas estudiadas que entiende la mayoría de la población saliendo de los clásicos encuadramientos tópicos. Y para ello, tiene dos obligaciones claras:

1.- Vertebrarse orgánicamente

2.- Vertebrarse políticamente

 1.- Vertebrarse orgánicamente:

Esto implica que “Podemos” tiene que funcionar organizativamente cumpliendo un serie de tareas. Tiene unos recursos humanos clave: líderes políticos con gran formación y bagaje que presentan sus propuestas ante la población en una serie de contextos buscando una amplia repercusión. Estos líderes políticos necesitan una estructura detrás, para que todo funcione. Ello conlleva una serie de tareas de back-office de no poca importancia: administrativo, contable, gestión del talento/dirección de personas, marketing, redes sociales, comunicación, logística, y seguro que otras. Aquí no hablamos de organización política como organización de cuadros militantes, aquí hablamos de organización administrativa humana que realiza una serie de tareas detrás del telón para que el talento político de mayor valor, es decir, los líderes políticos, puedan desarrollar su trabajo y hacer llegar su mensaje mientras que todo funciona por detrás como una seda.

En esto, Podemos tiene que avanzar seguramente más rápido de lo que piensa, porque pasan los meses y la realidad es que puede ser una alternativa de gobierno muy real. Por supuesto, un proyecto innovador como Podemos no puede caer en viejos formatos organizativos, necesita nuevos formatos primero porque ideológicamente es necesario romper con el pasado y segundo porque es la salida práctica más efectiva para una organización que tiene menos recursos y apoyos que el resto.

2.- Vertebrarse políticamente

Es mentira que “Podemos” no tenga ideología. Lo que Podemos hace es no encuadrarse en las clásicas casillas, pero Podemos sí se define, lo hace en su programa político, que es mucho más complejo que la clasificación izquierda-derecha, adulterada por culpa del PSOE fundamentalmente. Todavía hay gente del PSOE que dice “nos tenemos que unir, que somos todos de izquierdas”, y entre Rubalcaba, Zapatero, González y Pedro Sánchez ya se sabe, todos la mataron y ella sola se murió.

El núcleo dirigente de Podemos tiene las características suficientes para considerarse un núcleo ideológicamente cohesionado. A partir de esa cohesión, debe vertebrar una propuesta política cuyo contenido esté siempre salpicado por la ideología. Y ¿cuál es esa ideología? Es evidente que hay influencias más que notables del marxismo gramsciano, de marxistas más heterodoxos/autónomos, seguro que también de los clásicos, también del populismo (entendido en su acepción ideológica definida por gente muy autorizada, y no entendido como el término despectivo que lanzan aquellos que deberían aplicárselo), de diferentes experiencias latinoamericanas de socialismo popular, así como de elementos socialdemócratas genuinos (modelo escandinavo fundamentalmente). De todas estas influencias bebe el núcleo dirigente de Podemos, es un bagaje suficiente como para estar tranquilos, sólo unos pocos necesitan que Podemos se encuadre en las casillas clásicas, pero lo importante en este momento coyuntural son los contenidos, no las etiquetas.

Así mismo, este núcleo dirigente tiene visiones estratégicas y tácticas comunes, que es la que se ha ido desarrollando, a la hora de entender nuevas formas de comunicación política, redes sociales, nuevas formas de utilizar simbologías, de mercadotecnia política, de identidad corporativa, de discurso. Se está traduciendo la ideología y la formación a los modelos comunicativos del siglo XXI, se sabe lo que se puede y lo que no se puede decir sin por ello renunciar a contenidos (que están en el programa), pero desde luego renunciando a simbologías que eran una carga.

Con todo este bagaje, hay que vertebrar el modelo políticamente. Esto implica que Podemos tiene que dar respuesta política a absolutamente TODAS las necesidades del Estado Español, y esto debe dirigirlo. Es decir, empezando por lo más urgente, tenemos que tener capacidad de dar respuesta a política económica, cultural, política de interior, política penitenciaria, asuntos sociales, sanidad, educación, medio ambiente, fomento, a TODO. Y para ello, hay que empezar a trabajar también pronto.

¿Cómo hacerlo?

Desde la dirección, se debe fomentar esta vertebración por medio de la creación de equipos que dentro de un contexto claro funcionen por objetivos, de manera autogestionada, pero teniendo una misión clara.

Estos equipos deben organizarse a nivel interno, a nivel territorial y a nivel político.

A nivel territorial es lo que se va a realizar por medio de las candidaturas municipales, así que eso está solucionado o en tránsito hacia una solución cercana.

A nivel interno, posiblemente la creación del banco de talentos sea la solución, perfeccionándolo. Una búsqueda amplia de voluntarios que puedan colaborar internamente en una gran cantidad de tareas necesarias. Aquí, como en todo, debe realizarse un proceso de selección amplio, y una búsqueda de modelos de management interno que hagan que funcione la máquina. Muchos trabajarán de manera voluntaria y otros a sueldo, como ya sucede. Como se realiza en cualquier empresa, por un lado se buscará talento humano entre los conocidos y en las redes ya constituidas, y cuando esto no funciona se realizan procesos de selección. En este sentido entiendo que el banco de talento es una alternativa, aunque debería ser más completo, y debería prácticamente crearse un comité de selección para todas las tareas, no igual que en las empresas, pero parecido. Entiendo que en esta creación de equipos internos necesitamos personas preparadas simpatizantes, pero también en la medida de lo posible ideológicamente formadas y con capacidad de comprender la estrategia desarrollada. Esta red de voluntarios internos no puede fallar, ni podemos hablar de Círculos con reuniones abiertas a los que acude el primer tronado a soltar su pedrada en el orden del día, ahora hablamos de personas concretas con tareas concretas.

A nivel político, la experiencia realizada con el programa económico debería extenderse. Si en este caso se encargó a dos economistas como Navarro y Torres la elaboración de una propuesta de programa, esto debería extenderse seleccionando equipos de voluntarios con conocimientos. Entiendo que el banco de talentos, tal y como está configurado funciona más a nivel interno, pero también es necesario captar conocimientos políticos sobre todas las áreas del Estado. Es una tarea que debe vertebrarse poco a poco, pero cubrir todo. Hay una serie de secretarías políticas en Podemos, bien, esas secretarías deben tener su propio equipo, pero todavía hay que ir a más. Por ejemplo, el Estado Español tiene un Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Pero dentro tiene una Secretaría de Estado de Educación, FP y Universidades, una Secretaría de Estado de Cultura, una Secretaría de Estado de Deportes, un Consejo Superior de Deportes, unos organismos adscritos como Biblioteca Nacional, Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música, Instituto de la Cinematografía y Artes Audiovisuales, de este Ministerio dependen el Museo del Prado, el Museo Reina Sofía, la Agencia Española Antidopaje… pues bien ¡hay que hacerse cargo de todo eso! Y para ello, necesitamos conocimientos. Por lo tanto, hay que empezar una búsqueda de talento orientada a la generación de propuestas, contenidos y conocimientos sobre estas materias. Si hay un simpatizante de Podemos, con formación y comprensión de las cosas, que conoce desde dentro como nadie (o colateralmente) como funciona y cuáles son los vericuetos del Instituto Nacional de las Artes Escénicas, todo ese conocimiento hay que aprovecharlo. A nivel profesional, en el caso de mi pyme, trabajamos muy activamente con una organización que pertenece al Estado, es sorprendente la cantidad de gente que PP y PSOE tienen ahí metidos. No hablamos de un ministerio, hablamos de una empresa perteneciente al Estado, y tanto PP como PSOE tienen gente que o trabaja allí, o ha trabajado, o rodea el asunto, el caso es que es la gente de la que se sirven estos partidos para desarrollar su propuesta. ¿Cómo aprovechar ese conocimiento que existe por ahí suelto para Podemos? Por medio de creación de equipos de trabajo ágiles dedicados a la recopilación de conocimiento, al desarrollo de propuestas para áreas concretas. Y esto debe organizarse desde arriba, por áreas, en equipos de no más de diez personas que empiecen a trabajar ya, y esto debe hacerse por medio de la creación y supervisión de un banco de conocimientos políticos, desarrollando también procesos de selección y supervisando el proceso. ¡No es moco de pavo!

A mi juicio, estos son las dos iniciativas que tendrían que desarrollarse internamente en Podemos, una de mera vertebración orgánica y otra de vertebración de contenidos políticos y de gestión. Es una tarea titánica, que corresponde al “partido”.

El partido puede apoyarse en el “movimiento” para la captación de talentos, para la búsqueda de propuestas, y mediante la constante comunicación entre dirección y círculos, entre partido y movimiento, deben buscarse perfiles con capacidad de gestión y desarrollo de propuestas a todos los niveles. Pero para mí, si este proceso no está tutelado corremos el riesgo de llenar la estructura de locos soltando pedradas. Si en una empresa democrática y participativa como la mía necesito un responsable de marketing y un equipo de marketing, no abro la puerta al primero que viene, hago un proceso de selección, busco perfiles que vayan a encajar tanto en su formación (que sepan lo que hacen, en este caso que sepan de marketing) como en la política (lo que ahora las empresas llaman el “culture fit”, es decir, el encaje en la cultura de la empresa, ahora no contrato a un tipo reaccionario de echar horas y competir internamente, contrato a gente que esté a favor de trabajo por objetivos, trabajo en equipo, etc… pues en Podemos, esto se traduciría en buscar perfiles que simpaticen con el proyecto, que tengan formación política e identificación estratégica. Por supuesto, no habrá nada perfecto, pero se debe tender a ello)

Al mismo tiempo, Podemos necesita una tarea de agit-prop constante. Esto se realizará políticamente y se dirigirá por las secretarías correspondientes. Y habrá una doble dirección. Por un lado, a través de los equipos de acción, se realizará un agit-prop controlado y teledirigido por parte de la dirección, con una línea clara. Y por otro lado, los Círculos desarrollarán libremente lo que consideren oportuno.

Al final me ha quedado más largo de lo que quería, (el doble de lo propuesto), pero creo que queda claro como propongo aprovechar lo que ya existe y desarrollar modelos internos que vertebren una estructura que aspira no sólo a dar la batalla sino a gobernar.

En próximas entradas hablaremos de cómo se podrían estructurar estos equipos y de modelos de organización en los que no exista el derroche de recursos.

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