Podemos y el management del siglo XXI

Tengo abandonado este blog. La vida de muchos giros y laboralmente me he encontrado absorbido por nuevas funciones de management. Esto chupa muchas energías que se podrían dedicar a otras cosas. Pero en este blog he puesto muchas reflexiones políticas y dado que la vida me ha llevado por los caminos del “management”, vamos a hacer que confluya todo.

Como la vida me puso en una posición de gestión, no me ha quedado más remedio que formarme. Sin apuntarme a nada. Hay que gestionar un equipo, hay que facturar y hay que pagar las nóminas de ese equipo. No es lo que yo he estudiado, y sin embargo me veo cómodo en el rol. Para aprender, lo primero que hice fue buscar libros y libros de gestión. Ya el año pasado empecé con el tema, pero este año ha sido muy a saco. Uno tiene que aprender muchas cosas, marketing, finanzas (la parte que peor llevo), gestión del talento, modelos organizativos… Al mismo tiempo, teniendo una visión del mundo y unos valores, el reto planteado para mí ha sido este ¿cómo gestionar esta pequeña empresa siendo fieles a mi visión del mundo? Por suerte, también hay mucho que aprender y mejorar y creo modestamente que lo estoy haciendo. No dejamos de ser una empresa, no dejamos de jugar a los juegos del capitalismo, cierto. Sobrevivimos en la jungla, sí. Pero internamente, hemos ido aplicando algunos principios y valores interesantes, así que de momento mi experiencia en la gestión la califico de positiva, aunque hay que seguir construyendo.

Lo que más me ha interesado ha sido la profesionalización de la organización y el desarrollo de modelos ágiles e innovadores. Sin conocer ninguna tendencia, sabía el modelo organizativo que NO quería. No quería organización vertical ni autoritaria. A partir de ahí, lees de aquí y de allá, modelos existentes que han funcionado, intentas adaptar a tu realidad y a tu sector. Con lo que he estudiado en los dos últimos años (intensamente en 2014) mi conclusión es que la organización ideal del Siglo XXI es una organización ágil, con rápida capacidad de adaptación, con una línea clara a seguir y con equipos de trabajo pequeños, con mucha capacidad de movilización y deslocalizados. La orientación es a resultados, no a tiempo empleado. Estas serían unas líneas maestras.

En este blog semiabandonado reflexioné mucho sobre el 15M, sobre su deriva, y lancé una serie de ideas que luego se vieron reflejadas en el modelo que propuso “Podemos”. Obviamente no soy un inventor de nada, estas ideas las hablaba con otras personas que también las pensaban, la suerte que tuvimos es que el equipo promotor de “Podemos” las tuvo, las plasmó y las desarrolló, algo que ya pensaba mucha gente, con una preparación muy adecuada y unas tablas impresionantes. Independientemente de a donde se dirija la experiencia, su aparición es una bendición a la que yo voy a votar y apoyar. Se está dando un meneo importante a todo el régimen conocido y eso es positivo, pero lo más positivo será cuando se empiecen a producir cambios, de una u otra manera. Lo que es evidente es que así no podemos seguir.

Dentro de lo que ha supuesto la aparición de Podemos en el panorama político, lo que he seguido con mayor atención ha sido la gestación de Podemos como organización en funcionamiento. Aquí mi interés en los modelos de gestión ha influido mucho, aunque como se puede leer en este blog ya me interesaba anteriormente (y hay mucho que no se puede leer, que pulula en documentos internos de aquí y de allá) la creación de una organización política que funcionase como un engranaje perfecto. De hecho, más allá de los postulados ideológicos a defender, en mi irregular trayectoria militante posiblemente haya sido la construcción orgánica y las tareas de “fontanería interna” las que más me han llamado la atención. Está muy bien tener ideales, pero para plasmarlos necesitamos herramientas y esas herramientas tienen que funcionar bien.

En todo el modelo de Podemos, ha habido una idea-fuerza que se ha defendido mucho y que creo que es fundamental para comprenderlo, aunque esté suponiendo todavía una tensión entre lo viejo y lo nuevo. Debemos saber que los partidos políticos a nivel organizativo no se diferencian tanto de muchas corporaciones tradicionales. El fordismo y el leninismo no se distancian mucho organizativamente hablando (tengamos en cuenta que el modelo leninista de partido es el modelo en líneas generales imperante en todos los partidos, porque en el momento de su creación fue el MEJOR modelo posible y fue imitado por otros, aunque claro, a su vez Lenin aprendía de organizaciones militares, y no nos debe extrañar que las empresas se hayan fijado también en modelos organizativos políticos o también militares, no dejan de ser modelos para organizar cosas, de hecho yo a nivel de empresa también me fijo mucho en cosas que aprendí en movimientos sociales). El PP y el PSOE no tienen una organización interna muy diferente, ni tampoco IU. Estos modelos lo que han tenido positivo ha sido una cierta especialización, un reparto de tareas y un seguimiento de la cadena de mando, y lo negativo sin duda la falta de participación interna, la burocracia y la falta de agilidad, así como la creación de “militancialandias” desconectadas del mundo real. Cuando no nos gustaba este modelo, lleno de dirigentes, lo que proponíamos era el modelo asambleario “a tope”. El modelo asambleario a tope, el modelo de consensos, implicaba una burocracia interna si cabe mayor, en aras de la participación, y una serie de ritmos y obligaciones extenuantes. Como todos “somos iguales” todos tenemos que ir a la asamblea y participar. La asamblea, de regularidad semanal, es donde todo se cuece, y si no estás en el ritmo, estás fuera. Con el “no hay líderes” que es muy discutible porque no he conocido ni una sóla organización asamblearia sin líderes, en algunos casos esto era positivo y en otros eran caudillajes terribles. Y los partidos tradicionales pasaban la toma de decisiones por reuniones internas, menos participativas (pero con menos reuniones) . Es decir, la participación siempre canalizada a través de la reunión/asamblea plenaria, de la reunión de la célula, o de la reunión de la delegación del partido. Podemos rompe con esto y pasa la pelota de la participación a la ciudadanía en general. Da igual que no “milites”, si simpatizas con Podemos puedes registrarte con tu DNI y participar en las votaciones que se irán convocando cibernéticamente. Es más, participes más o menos, las votaciones finales se realizarán por estos medios. Decía Iñigo Errejón en Vice:

A ciertos sectores de la izquierda les cuesta abandonar la idea de que las sociedades no se pueden movilizar permanentemente, los pueblos no pueden ir permanentemente movilizados haciendo política… Cinco horas en la asamblea, después la manifestación, luego el bloqueo… Lamentablemente las poblaciones no hacen eso. Las gentes no viven permanentemente haciendo política, solo la hacen, o la hacemos, unos pocos a los que nos interesa más, pero la mayor parte de la gente irrumpe en política solo cuando considera que tiene posibilidades de cambiar las cosas, cuando está desesperada y entiende que no puede hacer otra cosa más que movilizarse. Es decir, la gente normal irrumpe en política en situaciones extraordinarias. Lo que pasa es que hay un sector de la izquierda que construye una especie de rosario de ilusiones con los momentos de irrupción popular en la política: el año 17 en Rusia, el 36 en España, el 54 en Hungría, el 68 en París, el 77 en Italia… Esas son las excepciones, lo que hay normalmente es la vida cotidiana. La movilización popular no dura para siempre. El reto es construir instituciones, políticas públicas, estructuras sociales, una nueva cultura, una nueva cotidianeidad, y nuevos cuadros intelectuales y técnicos que normalicen los cambios de época y por tanto los sedimenten.

http://www.vice.com/es/read/entrevista-inigo-errejon-podemos

Esta metodología de participación rompe con la tradición. Si quieres que tu voto “cuente” en Podemos, no es necesario que tengas que estar cinco horas en asambleas semanalmente, si simpatizas, ya puedes participar. En mi opinión, es un gran acierto. Y esto, siéndolo, me consta que está causando entre la propia “militancia circulera” mucho debate, porque como bien dice Errejón en el primer párrafo, “cuesta abandonar la idea de que las sociedades no se pueden movilizar permanentemente”.

El papel de los Círculos de Podemos debe limitarse a una mera dinamización política en su ámbito de acción, sea territorial o sectorial. Pero los Círculos NO deben ser el canal de participación en Podemos, deben ser, de hecho, un Canal casi paralelo, una especie de “red simpatizante”. Cuando escucho el “todo el poder a los Círculos” me pongo a temblar. Y no es porque no haya pronunciado el “todo el poder a los soviets”, ni mucho menos, es más bien porque afortunadamente en el Siglo XXI tenemos herramientas de participación que van más allá del presencialismo permanente. Mucha “militancia circulera” (no toda, obviamente, pues hay “militancia circulera” de gran valía, entre la que tengo grandes amigos, viejos compañeros que seguro que concuerdan con mucho de lo que aquí digo) no ve la jugada e insiste en empujarnos a todos hacia el tedio. Por suerte, el equipo que dirige Podemos y que ha sido abrumadoramente apoyado ha ido arrinconando esa tendencia en la Asamblea del mes de Octubre y espero que la siga arrinconando en los procesos municipales que se van llevando a cabo. Algunos compañeros tienen hasta dejes sentimentales “no, es mejor en persona, reunirnos y hablar, hablar, hablar, es más humano”. El tiempo es oro, amigos, no podemos estar permanentemente en asambleas.

Con todo, se está dando una evidencia dentro de Podemos. Tenemos los Círculos, como espacio de “dinamización”, sobre lo que podemos ahondar en breve. Tenemos las herramientas participativas de votación por Internet. Todo fenomenal. Pero tenemos, y a mí me parece sensacional, un “partido Podemos” dentro del modelo. Ese “partido Podemos” no deja de ser el núcleo dirigente que ha ganado el Congreso y que marca las líneas de Podemos, que da las directrices políticas, que lleva los tiempos y que toma decisiones. El grupo “Claro que Podemos”, funciona a todas luces como “El Partido”. Sí, luego se refrenda todo por medio de votaciones, pero existe esta estructura. ¿Alguna queja? Por mi parte no, todo lo contrario, llevo años defendiendo que la participación interna se debe conjugar con eficacia, que no podemos pasarnos toda la vida asambleados, que necesitamos dirigentes, que estos deben ser revocables y ser observados con lupa, pero necesitamos dirigentes que tengan maniobra de acción sin ser permanentemente sometidas a “consenso” todas sus decisiones.

¿Cómo mejorar el management en ese aspecto? Si partimos de que todo es mejorable, el fallo que estoy encontrando es evidente. Por un lado, un núcleo militante cohesionado lleva las riendas de Podemos. Bien. Por otro lado, se habilitan espacios de votación cibernética. Bien. Y por otro lado tenemos unos “Círculos” que sirven para tener una presencia territorial/sectorial pero que funcionan cada uno a su manera y que en muchas ocasiones recuerdan al modelo 15M y la metodoladría que conllevaba. Si queremos que Podemos tenga una participación interna eficaz y participativa, manteniendo lo que existe, se debe de alguna manera “aumentar” el partido de manera organizada y con criterios de organización ágil, por medio del fomento de creación de equipos ágiles con tareas concretas. Por decirlo de alguna manera que podamos entender todos, creo que “Claro que Podemos”, como núcleo militante, debe de alguna manera ser embrión de una organización política moderna y ágil que combine participación y eficacia, en un modelo paralelo a los Círculos. Tiene que haber algo en medio del “sólo votar por Internet” o “ser activo en un Círculo”, que son los dos escenarios que el simpatizante medio se encuentra a la hora de querer canalizar de alguna manera la participación en el modelo.

Tengo claro, y los propios promotores de Podemos también, que los Círculos NO deben ser el canal de participación principal. Ni de lejos. Y hay que funcionar de forma que esto vaya quedando claro. Podemos tiene que ser una organización masiva, que cuente con un apoyo masivo, “ocupar la centralidad”. Podemos se ha visto con una capacidad de dar la sorpresa inimaginada. Podemos va a necesitar, por lo tanto, una estructura interna adaptada a esta situación, y conocimientos en muchas materias, porque cuando uno tiene posibilidad de gobernar no puede limitarse a estar a la contra (como bien saben todos en Podemos), tiene que tener respuesta de gestión política para TODO lo que hay en un Estado. Y todo no son sólo directrices, hay que gestionar el Servicio Público de Empleo, con toda su red de oficinas, el Ministerio de Trabajo, pero también todas las oficinas de la Seguridad Social, una por una, el Ministerio de Hacienda , pero también Loterías y Apuestas del Estado, el Ministerio de Cultura, pero también el Consejo Superior de Deportes y , por ejemplo, regular las Federaciones Deportivas. Gestionar un Estado es gestionar muchísimas cosas, muchas de las cuales ni nos vienen a la cabeza en estos momentos. Y para ello hay que estar preparado. Hay que canalizar la participación de la gente para 1)Tener esa estructura interna preparada y 2)Estructurar y captar todo el talento necesario para todas las tareas de las que se encarga un Estado, que no son pocas.

Entonces ¿por qué los Círculos NO son el canal de participación principal? No he podido asistir al Círculo que territorialmente me corresponde por un motivo muy simple. Celebra las reuniones los jueves por la tarde, todas las semanas, conozco gente que asiste y por lo que me cuentan la dinámica es parecida a lo que yo ya conozco de muchos años, si bien con un objetivo más claro. Bien, no puedo asistir los jueves por la tarde porque tengo un entrenamiento, ¿podría renunciar a ese entrenamiento esporádicamente? Por supuesto, podría hacerlo ¿Eternamente? No quiero, porque hace tiempo que no creo en la militancia del sacrificio cristiano, en la militancia de “echar horas”, igual que no creo en los modelos empresariales de echar horas. ¿Qué sucede si yo mismo o cualquier otra persona podemos y queremos aportar activamente, pero en vez del Jueves por la tarde podemos cualquier otro día o hacerlo desde casa o qué se yo? No se aprovecha el talento. Se hacen reuniones semanales, con sus puntos del orden del día, y se habla sobre lo que surja. Los clásicos puntos de “orden del día” en los que se va proponiendo de que hablar. Quien no lo ha vivido, no sabe lo que es. Desde mi punto de vista, organizativamente esto es un absurdo y un derroche de recursos, todo el modelo de “lean organization” tirado a la basura. Es derroche, es ineficaz, su única función es la de verse las caras y “hacer equipo”, pero ese “hacer equipo” lo que acaba creando son grupos de afinidad cerrados en los que, en general, para entrar tienes que adaptarte al ritmo. La condición no es lo que aportes, sino la asistencia. Leía en el Facebook de un Círculo de Podemos “lo importante es que a las reuniones del Círculo venga cada vez más y más gente”. Eso son errores que he vivido en el 15M y también antes, “la acumulación kamikaze de capital humano”, también la “ilusión del número”. Supongo que ver una sala llena de gente hablando de esto y de aquello durante cuatro horas da sensación de avance. El papel de los Círculos debería ser muy simple: llevar Podemos a su entorno y llevar su entorno a Podemos. Estar presentes en su realidad por medio de la interrelación permanente a pie de calle, celebrando encuentros con el tejido asociativo de su entorno, difundiendo materiales y realizando agit-prop con regularidad (difundir materiales de Podemos, carteles, etc). ¿Reuniones? Una al mes, como máximo, el resto, coordinación por Internet.

En las organizaciones ágiles, se aprovecha el talento de los miembros del equipo por medio de objetivos concretos y libertad de trabajo y horario. Como veis, este blog está en wordpress. La empresa que gestiona wordpress se llama Automattic y es una de la que más he estudiado al analizar modelos de gestión. WordPress tiene una misión corporativa, que es según sus palabras la democratización de la capacidad de publicación a nivel global por medio de software libre. Bien, esta empresa, Automattic, a partir de esta misión, funciona por equipos, que tienen su propia misión concreta. Dentro de los equipos, se trabaja deslocalizadamente, buscan el mejor talento para cada equipo independientemente de donde viva. Uno puede vivir en Londres y otro en Ottawa, por ejemplo. Estos se coordinan utilizando herramientas tecnológicas, tienen capacidad de autogestionarse y se reúnen sólo varias veces al año. Cuando un equipo crece mucho, lo dividen, no quieren equipos muy grandes porque en los equipos grandes cada vez se diluye más la participación y por lo tanto se pierde eficacia. No dicen “cuanta más gente en el equipo, mejor”, no, lo que hacen es crear equipos pequeños.

El modelo de “reunión permanente” de forma semanal, sin número cerrado de asistentes, es totalmente ineficaz. Amazon no es una empresa muy democrática internamente, y estudiando su modelo apenas encontré nada rescatable acorde a mis valores. Lo único fue la “regla de las dos pizzas”, que es en torno a la que gira su modelo de reuniones internas. Hay también muchos equipos y a la hora de celebrar reuniones, siguen este criterio: el número de asistentes a una reunión tiene que ser como máximo el número de personas que podrías alimentar con dos pizzas familiares. Supongo que si a la reunión va menos gente, terminarás más lleno de pizza. En mi experiencia laboral, ha funcionado positivamente crear equipos pequeños autogestionados, realizando reuniones más grandes, pero nunca de más de diez personas, de manera más esporádica (bimensual) y a efectos de ponerse al día. No es que no se celebren reuniones, es que se celebran reuniones muy concretas a las que acuden las personas necesarias para esa reunión, el resto también se reune a su ritmo, según sus objetivos marca sus tiempos, pero los equipos son siempre pequeños. Como dicen ahora los americanos “Kill meetings to get more done”.

Estos dos ejemplos que he puesto brillan por su ausencia en las dinámicas clásicas que he conocido militantemente, en los que se abusa de reuniones largas y llenas de gente. Si esto fuese un problema “sólo de ellos”, entonces para mí no sería un problema. “Si quieren asamblearse durante horas, que lo hagan”. El asunto es que nos vamos a encontrar en una coyuntura en la que va a ser necesaria más participación y más estructura, más allá de “o Círculo, o voto por Internet”. Y esto debe ser un proceso desarrollado por la dirección de Podemos. Deben fomentar la creación de una máquina organizativa ágil que reúna el máximo talento posible dispuesto a colaborar dentro de un modelo claro y orientado totalmente a objetivos. Crear equipos, sí, pero no para debates sobre lo divino y lo humano, sino para objetivos concretos. Y dentro de esos equipos ágiles y dinámicos, con el mejor talento posible, no puede regir el criterio de las reuniones semanales a hora fija, sino que debe fluir la comunicación interna y rápida por todos los canales y la capacidad de acción, independientemente de que uno esté en Sevilla, otro en Pinto y otro en Teruel. Podemos va a necesitar una organización cada vez más fuerte y con más capacidad de respuesta, y entiendo que por mucha gente que conozca el equipo de “Claro que Podemos” (sin duda un círculo de confianza extenso, probablemente fruto de muchos años de experiencias compartidas en distintos espacios de activismo político), esa capacidad de ir asignando responsabilidades a viejos conocidos se agotará tarde o temprano. Por lo tanto, lo que hay que hacer es desarrollar un modelo para la captación de talento permanente, orientado a objetivos concretos y no al debate semanal o a la búsqueda de consensos para los temas propuestos organizada o aleatoriamente en diversos “órdenes del día”. Imaginemos que Podemos, como alternativa de gobierno, tiene que estar preparado para desarrollar sus propuestas sobre un tema muy específico, por ejemplo, la regulación legal del Ente Público Empresarial Fulanez Menganez. ¿Qué hace la dirección si no conoce a nadie que sepa de ese tema? ¿Esperar a que alguien destaque en algún Círculo y justamente sepa de eso? ¿Y si ese alguien no puede asistir a los Círculos o le aburren las reuniones larguísimas sobre temas que le interesan menos, pero quiere poner su conocimiento a disposición de Podemos para ese tema? Las opciones con las que se encuentra son, si no conoce a nadie de la dirección, dos: 1)O aguantar asambleas interminables que no le interesan 2)O votar por Internet y no poder aportar más que las opciones que se le presentan para hacer clic. Bueno, sí, también puede dedicarse a realizar un documento en Plaza Podemos y ver si tiene cabida o no, pero en realidad no quiere eso, lo que quiere es simplemente decir “oiga, tengo este conocimiento, de este sector, lo quiero aportar, no pasarme horas discutiendo con este o aquel sobre temas que no controlo y que me parece bien lo que diga alguien con más conocimiento”.

Podemos está difundiendo los Equipos de Acción Participativa, igualmente ha creado un “Banco de Talentos”, como métodos de participación, para la canalización de la colaboración. ¿Responden estas iniciativas a la problemática que podemos encontrarnos? En el primer caso, creo que los equipos son una especie de “agit-prop”, super necesario, que en mi opinión es lo que tenían que hacer los Círculos, pero bien, es una idea positiva. En el segundo, parece que sí, que puede ser un trabajo en la línea de lo que planteo. Aunque el tema, como todo, está en la filosofía organizativa que tengas detrás.

Así pues, para ir cerrando el tema, pongamos unas conclusiones rápidas:

1.- Estoy a favor de que exista un equipo de dirección con margen de maniobra

2.- Estoy en contra del estado de asamblea permanente, las metodolatrías y las rutinas

3.- Considero un acierto total a nivel de organización de masas la posibilidad de participación por Internet, que rompe al menos a nivel de voto los guetos militantes cerrados.

4.- Los Círculos deben existir, pero me parece muy difícil lograr que no caigan en las servidumbres clásicas del asamblearismo, por lo tanto, más allá de su papel dinamizador, necesario, no pueden ser el canal de participación para los retos que tenemos. Ahora bien, asumir la necesidad de su existencia no implica que no deban plantearse modelos organizativos más flexibles. Aun así, deben tener una función de presencia en la calle o en los sectores concretos donde estén, hacer menos reuniones y más agit-prop. Los Círculos deberían ser una especie de “red de simpatizantes”. Si los Equipos de Acción Participativa van a dedicarse al agit-prop, entonces los Círculos directamente no deberían ni existir.

5.- Podemos necesita estructurar su herramienta con más responsabilidad internas, para que la alternativa funcione la herramienta debe ser perfecta. El crecimiento va a conllevar más responsabilidad, más presión, más necesidad de encargarse de mil cosas, ahora hablo sólo a nivel interno. Y para eso, al tener menos recursos, deben adoptarse modelos de organización ágil, siguiendo el método de equipos autogestionados con papeles internos muy concretos. Aquí, insisto, hablo sólo de muchas tareas internas que hay que realizar para vertebrar una máquina política que debe funcionar ejemplarmente, pero son cosas que no hay que dejar de hacer. Una organización masiva necesita también muchos trabajos administrativos, necesita lidiar con la contratación de personal, necesita lidiar con su propia problemática de gestión interna, del “cómo organizar esto administrativamente para que no sea un embrollo”.

6.- Y externamente, a nivel de propuestas políticas, debe canalizar también la participación a través de equipos sectoriales muy concretos, que aporten conocimientos exactos y precisos sobre todas aquellas áreas que regula un Estado. Aquí necesitamos una orientación clara, no exponernos a asambleas interminables para ver si suena la flauta. Si una persona sólo sabe de temas de regulación ecológica relativos a los Ríos, tiene que poder canalizar eso de alguna manera, y Podemos recogerlo, y no esperar a que esa persona cree el “Círculo Ríos” (tal vez no conozca a nadie con quien montar dicho Círculo, tal vez un Círculo de Medio Ambiente en general le parece muy amplio y sólo quiere aportar esa experiencia en concreto), o a que se meta en el Círculo de Villachinchilla del Medio para intentar canalizar por ahí sus propuestas hasta el aburrimiento. A lo mejor tenemos al mayor experto en conservación de los ríos simpatizando con Podemos, pero los Miércoles a las 20h, hora de reunión del Círculo de Villachinchilla del Medio, resulta que tiene que recoger a su hijo de clases de inglés. Entonces ¡qué desapunte al niño de inglés! No, demonios, canalicemos ese conocimiento, si puede aportar los Lunes por la mañana, hay que aprovecharlo. Sólo un modelo absurdo puede limitar la participación o bien a la presencia permanente en asambleas o bien a la disponibilidad y presencia física exclusiva en días , horas y lugares concretos. Hay 365 días al año, 24 horas al día, eso da muchísimo márgen para participar.

7.- Esta tarea de desarrollo de una organización ágil corresponde al equipo “Claro que Podemos”, la de desarrollar modelos de gestión flexibles. Crear el “término medio”. No queremos “asambleados permanentes” para esto, ahí tienen otra función, útil como ya hemos dicho, mejorable pero útil. Pero tampoco queremos un simple “voto por Internet”. Queremos una organización con reparto de tareas y orientación a objetivos, con capacidad de coordinación con las nuevas tecnologías, reuniendo un cierto expertise profesional o temático y sin ser un Círculo Abierto en el que cualquiera suelta su pedrada (ejemplo clásico: Nuestro amigo de los Ríos crea el “Círculo Ríos”, convoca en su Factbook una reunión abierta y se presenta un tronado “amante de los Ríos” que quiere convocar un abrazo colectivo con siesta colectiva y comisión de espiritualidad en el Río Jarama… se jodió todo, literalmente). Se necesita hacer esto en dos direcciones 1)Interna, en todo lo relativo a fortalecer Podemos como organización, pero no como organización política sino como organización administrativa, hay que gestionar el crecimiento orgánico y ello implica mucho trabajo de “back office” financiero, administrativo, laboral, para ello sirven muchos ejemplos de empresas ágiles que están funcionando muy bien 2)Externa, a nivel de creación de equipos profesionales para el conocimiento de áreas concretas, para su desarrollo de propuestas. En cierto modo, esto es lo que se hizo con el programa económico de Navarro y Torres.

Y así es como, tras meses de inactividad en este blog, unifico mis reflexiones sobre Podemos con mis estudios sobre management, aunque el tema puede dar para muchísimo más, pero Podemos es tan incipiente que seguro que tendremos recorrido con esto.

(Anecdota final: El polémico Ludo Martens, del Partido del Trabajo de Bélgica, hizo un librillo llamado “El partido de la revolución”, en el que introducía numerosos conceptos del management de su época y la adaptación a una organización revolucionaria. Por supuesto, este librillo lo conseguí y lo subrayé cuatrocientas veces, no soy el primer freak en conjugar management y subversión)

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