La Carretera. Cormac McCarthy

Quede claro que “La Carretera” no es un libro para leer en un día de bajón. Si lees ese libro en un día de bajón, posiblemente te cortes las venas. Queda dicho. Y quedando dicho, digo también que es un librazo como la copa de un pino.

El misterioso Cormac McCarthy (o eso dice en la contraportada, que es un tipo misterioso), nos sitúa en un ¿futuro? apocalíptico. La tierra ha quedado devastada por una catástrofe que no se nos describe, se han extinguido todas las especies animales salvo la humana, no crecen más que hongos, las casas están quemadas y nos ponemos en el “Anti-todo” de Eskorbuto, “no hay amigos ni enemigos, lucha necia, todos contra todos”. Un padre y un hijo caminan hacia la costa por las carreteras de Estados Unidos, buscando alimento como pueden y desconfiando de la gente chunga que pulula por los caminos y que presa de la desesperación por no tener alimento se dedican a comerse unos a otros.

Y este es el esquema. Con lenguaje cuidado y estilo directo, sin capítulos, párrafos que nos cuentan el día a día de esta penosa existencia en la que los dos supervivientes protagonistas tratan de buscar no se sabe qué. El padre cuida del hijo, el hijo tiene que aprender a vivir si no está el padre, el hijo tiene temores, el padre le intenta envalentonar en sus expediciones de pura supervivencia.

Como nos pasa a todos (o no), yo suelo pensar en cómo sería la vida en un futuro apocalíptico y a qué podrías agarrarte ante una existencia de pura supervivencia en la que cualquier otro ser humano puede intentar acabar contigo por una lata de conservas. ¿No lo habéis pensado? Si no lo pensáis, McCarthy os meterá en ese camino de pensamientos negros y turbios. En el libro hay mucha soledad, amor paterno-filial y un panorama muy malo para la especie humana. Pero atrapa no veas como. Tal vez necesitas cinco páginas para ponerte en situación, en la historia y en el estilo narrativo. Después todo fluye.

Lo que yo haría si llegase un futuro apocalíptico sería ir entrenando para ser un arma humana, tener muchas latas de conserva, alejarme de las masas humanas, estar en un bunker aislado y tener armas de fuego y munición suficiente para llevaros a todos por delante. Así lo digo.

Por lo tanto, visto lo visto, si queréis situaros en un planeta tierra apocalíptico, pues a leer “La Carretera”. Y si lo que queréis es leer un libro que atrapa, también. Cuando lo terminéis no estaréis en un mundo “Hello Kitty”.

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