¿Unidad Popular? Johnny, la gente está muy loca

Un fantasma recorre nuestras mentes: el fantasma de la unidad popular. Y golpea cada vez más fuerte. En este pequeño auge de los movimientos sociales en Madrid, por parte de diferentes personas de diferente procedencia, se escucha cada vez con más fuerza la idea: tenemos que construir un referente, una unidad popular, un bloque de izquierdas, con mil nombres, pero nos referimos todos a lo mismo.

El 15M de 2011 fue una explosión ciudadana, a la que hay que sumar el trabajo de fontanería militante de muchos años anteriores, todo eso sumado, lo bueno de lo viejo y lo bueno de lo nuevo trajeron numerosas experiencias positivas y nuevas ilusiones, posibilidades de lucha.

Un año y pico después saco mis propias conclusiones. El 15M “Social”, es decir, el 15M como expresión de cabreo y capacidad de movilización está vivo y sano, se demuestra por el éxito de las diferentes convocatorias puntuales. El 15M “de herramientas”, es decir, la creación de pequeñas iniciativas concretas que sirven como solución para algunas cosas puntuales existe, es útil y es gracias a todo lo surgido por el 15M. De ahí salen cosas como la combinación con la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, el “15MpaRato” o la buena mezcla generada entre asambleas y las movilizaciones contra la privatización del Canal de Isabel II, por poner algunos ejemplos. El 15M “orgánico”, es decir, la herramienta política (o herramientas) generada para constituirse en alternativa, está en coma casi irreversible. Con esto me refiero al punto muerto al que han llegado DRY, con una clara división y estrategia de lobby, y las múltiples asambleas de barrio, víctimas de una clara desorientación por falta de objetivos, ideas claras, estructuras, etc.

A esta realidad, esbozada en leves pinceladas, añado otra: hay que romper claramente con el tabú del poder. Es necesaria la toma del poder, por los medios que sea posible. Es necesaria la creación de alternativas y contrapoderes, cierto, pero también es necesario que el pueblo organizado, por medio de sus herramientas, basado en una serie de principios, se haga con el control de las instituciones. Es necesario combinar la generación de poder (contrapoderes por medio de iniciativas) con el activismo diario y la lucha institucional. Motivo fundamental: desde arriba nos mean y dicen que llueve, observan las manifestaciones pero están tranquilos porque su cotarro está medio garantizado.

Esta cuestión no es menor porque es claramente una cuestión que no genera consenso total entre la gente movilizada a día de hoy. Pero creo sinceramente que sí genera un consenso amplio entre muchos sectores que antaño podían ser más distantes. Ejemplos cercanos como las CUP en Cataluña o lo llamativa que ha sido para todos la irrupción de Syriza en Grecia (con los múltiples debates generados) nos demuestran que es posible la unidad en base a ideas concretas por parte de mucha gente que lleva años luchando en diferentes escenarios sin llegar a concretar alternativas más allá de la marginalidad. Hace un par de días el propio Julio Anguita se ha manifestado por la creación de “un gran bloque cívico y ciudadano”.

Hay muchos interrogantes sobre cómo debería fluir esto, así que vamos a ver algunos que para eso escribo desde aquí:

¿Desde dónde debe salir esto? Esto es la pregunta del millón, cuál debe ser la chispa que desencadene esto. Igual soy muy iluso, pero bastaría con que un grupo medianamente significativo de gente lanzase la idea esquemáticamente dejando una serie de ideas claras, para en una segunda fase abrir el proceso y dotar esto de contenidos. Las ideas claras que se me ocurren son: es necesaria una alternativa unitaria, esta alternativa debe estar estructurada de manera participativa pero también eficiente (vaya, yo me opongo al modelo asambleario imperante, participativo vale, pero que todo sea asambleario cansa, al menos combinar formatos), esta alternativa debe tener unos mínimos con contenido, esta alternativa apuesta por ser un referente en el frente institucional, el cuál reconoce como un frente más y no el único frente.

Creo que las asambleas del 15M, si bien han servido como elemento aglutinador, no serán el sitio de donde salga esta alternativa. Una idea que ha estado en el aire un tiempo era la de que las asambleas de barrio, organizadas en torno a la APM, construían/construirían la alternativa. Ha quedado claro que no. Las asambleas están convirtiéndose en algo residual, creo que producto de su indefinición total y la unidad basada en el débil consenso del cabreo, llenas de tensiones cuyo origen sitúo sobretodo en lo lógico que es que juntes en cien plazas a cientos de personas cabreadas que no se conocen de nada y que tienen que ponerse de acuerdo en casi todo. Algunas asambleas ya ni existen, otras están divididas y me consta que hasta las más consolidadas están empezando a tener los mismos debates que ha habido en todas, con las tensiones evidentes entre el “hacer, hacer, hacer” y el “qué hacer”, visiones diferentes de objetivos, estrategias, identidades diferentes entre ser un lobby de presión ciudadana y una alternativa política. Estas diferencias, unidas a la falta de debate y concreción porque “desunen” convierten a las asambleas del 15M en un barco a la deriva, improvisando su supervivencia día a día y camino hacia la muerte por aburrimiento. Existen excepciones, sí, hay asambleas que funcionan medianamente bien, sobretodo en la zona sur metropolitana de Madrid, pero el buen funcionamiento de una minoría de asambleas, siendo positivo, no nos puede hacer obviar que la mayoría están o disueltas o en estado crítico. Y en las que funcionan se están empezando a dar debates que llevan el gérmen de los fallos de las que ya no lo hacen.

Pero ojo, mucho ojo, porque estas asambleas del 15M, que como formato han tocado techo y están en caída, han generado multitud de redes y sinergias en los barrios, lo que mezclado con todo lo que existía antes crean una potente base local barrio a barrio y pueblo a pueblo. Todos los movimientos políticos tienen una fase de auge, después una fase de crisis y en la respuesta a esa fase de crisis están dos llaves: la llave hacia su consolidación y nuevo crecimiento o la llave hacia su destrucción.

Por mi parte, creo que más que ser inflexibles en los continentes, debemos serlo en los contenidos. Por eso creo que aunque de las asambleas del 15M, en concreto, no saldrá nada y ese continente/formato está superado, sí que será de las personas que han participado en estas asambleas, de las redes generadas por el 15M, de las organizaciones participantes y de las existentes anteriormente, de la confluencia de todo lo anterior con lo nuevo, de todo eso deberá salir esta unidad popular.

El problema, para el que no tengo respuesta, es quien demonios dará el primer paso y cómo.

¿Qué formato debe tener?

No se exactamente qué formato debe tener, pero sí se qué formato debe NO tener. El formato de “sopa de letras”, totalmente eliminado, fuera, fuig, adeu, agur, arrivederci Roma…

Creo que ya habrá organizaciones de la izquierda y colectivos varios hablando del tema. Pero si les da por anunciar “la organización A y la organización B hemos creado la plataforma C, uníos”, fracaso total. Si encima la movida va de “Plataforma C, que funciona con un portavoz de A y otro de B”, feo, mal, no funcionar, no funcionar.

Esto es significativo decirlo porque es la tendencia habitual y nos resulta muy difícil salir de las tendencias habituales, sobretodo a los que llevan/llevamos años en estas historias, nos cuesta mucho salir de determinados formatos y mecanismos. Esto no va a funcionar.

La unidad popular podrá ser instigada o alentada desde las organizaciones, los militantes de las organizaciones deberán jugar papel clave en sus barrios, pero la unidad se deberá construir desde abajo en cada barrio con quien haya, entendida como una unidad para la propuesta y para la acción, no como una plataforma con repartos de poder estéril. Otra barrera que hay que solucionar y que habrá que ver cuál es la mejor manera. Posiblemente, lanzar la idea y llamar a crear en los barrios “comités” (que palabra más fea) para trabajar esa unidad desde los barrios, llamándose desde las organizaciones a sus militantes para participar en los “comités” de sus barrios

 ¿Cuáles deben ser sus mínimos?

Ponernos aquí a especular sobre mínimos es difícil. Lo que se es que deben ser mínimos concretos. Como ejemplo, el programa de 40 medidas de Syriza. No hablo de copiar esas 40 medidas. Pero me gusta que va a lo concreto. Aquí los mínimos me los veo venir, los clásicos mínimos unitarios “contra los mercados”, “por lo público”, consignas sin contenidos concretos.

No se si serán 20 o serán 40, pero se que han de ser puntos de cosas concretas, medidas concretas a tomar.

 ¿Cuál debe ser su estrategia?  

Es necesaria una alternativa para la toma del poder, vale. Pero eso no se construye – creo – llegando un día a las generales y diciendo “aquí estoy yo”. Hay que generar movida pueblo a pueblo y barrio a barrio

Cito: “Parto de la base de que cualquier herramienta política que no tenga apoyo mediático sólo tiene un camino para conseguir crecer y es consolidar su base desde abajo generando confianza prácticamente persona a persona, lo que se consigue de forma exclusiva con una política municipal intensa o, en las grandes ciudades, con una política barrial intensa (y digo barrial y no distrital porque hemos de ser conscientes de que todos los distritos de Madrid tienen más población que casi todas las capitales de provincia españolas, de hecho sólo La Guindalera tiene población igual o mayor que Segovia, Ávila, Cuenca, Huesca, Soria o Teruel).

Un grupo cohesionado, con un proyecto político que trasciende el barrio o el municipio,genera confianza en el barrio o municipio, de cara a ese proyecto que lo trasciende,construyendo alternativas útiles y dando respuestas concretas a problemas concretos generados en ese barrio o municipio. Un movimiento sin poder mediático, anulado,silenciado o manipulado por los medios, no tiene otra forma de construir base social y generar confianza que ganarse a la gente dándole soluciones en su cotidianeidad (o sea, en su vida inmediata, en sus problemas inmediatos, en su entorno inmediato: su barrio o su pueblo)”

Esto, que para los amantes del gueto y la ilusión del número (es decir, esos que piensan que si somos tres iluminados en tres barrios, juntémonos todos en un sólo barrio, dejemos dos barrios de lado y ya seremos nueve iluminados juntos) es barrionalismo (de cartónpiedra), es la única alternativa para generar movimiento arraigado. Así que con unas municipales en el horizonte, no me lo pensaba demasiado.

En fin, mucho por construir, todavía. Al final no queda nada claro

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