Club Atlético de Mediocridad

Llevaba tiempo sin escribir aquí sobre el puñetero Atleti. Ayer perdimos otro derbi. El suma y sigue tradicional. Otra vez el “este año sí” para que luego sea que no. La última vez que ganamos, gané la porra de mi clase de 3º de BUP. Creo que fueron 2.000 pesetas en monedas de 100, tal vez tenga el recuerdo adulterado pero me viene esa cifra. Estuve tomando minis de kalimotxo durante un tiempo a costa del camarero del “Komo lo veas” con el que aposté que ganábamos, porque en esa época se podía ir a los bares a partir de los 16 años. Vamos a ser conscientes de lo que estoy diciendo: BUP, pesetas, bares con 16 años. ¿Cuántas unidades de desgracia conlleva decir que cuando ganamos había BUP, pesetas e ibas a los garitos con 16?

Pero seamos realistas, en esa época ya estábamos metidos en la mediocridad. Tenía ganas de escribir sobre el Atleti y marcarme una planificación “Football Manager” en wordpress. Es decir, yo haría esto, yo haría lo otro, tenemos tales carencias, podemos competir si… pero luego viene el derbi y nos pone en nuestro sitio. El significado de esto es simple, una historia centenaria, con un número destacado de éxitos, mancillada permanentemente. Si el derbi es importante para nosotros es – o debería ser – porque hubo un tiempo, que algunos recordamos sólo de refilón, en el que suponía un partido no sólo de rivalidad local, sino también de igualdad deportiva, un partido de dos equipos en el que cualquiera podía ganar a cualquiera. Ahora no es más que un partido por el que apostamos todo y mordemos el polvo, porque las diferencias son abismales: somos mediocres.

Pensaba en decir si el centro del campo tiene tal necesidad o lo importante que sería un complemento en la delantera, pero para qué hablar de eso. Podríamos consolarnos diciendo “el Madrid casi no tiró, lo que pasa es que tienen mucha pegada, pero dimos la talla 60 minutos”, pero es casi peor. De lo único que debería hablarse respecto a este equipo es de la constante que siempre falla. Aquí pasan jugadores, a puñados, tropecientos fichajes mediocres al año, rompiendo cualquier atisbo de grupo cohesionado de forma permanente. Pasan entrenadores a los que se les canta el “vete ya” a la mínima. Pero hay dos que siguen ahí, Gil Marín y Cerezo. Dueños ilegítimos del club. Refresquemos la memoria porque es algo de lo que se habla poco, los Tribunales han reconocido que se apropiaron indebidamente del club, pero esto no ha tenido consecuencias porque el delito ya había prescrito. Un tipo de dudosa honorabilidad, campechano, graciosote, spanish bizarro, todo lo que queráis pero sí, de dudosa honorabilidad, el ya fallecido Gil y Gil, se hace con el club en una especie de operación de populismo, mercadotecnia personal, negocios raros. Y pasan cosas raras en el equipo, empieza a cargárselo, se carga la cantera, cero planificación, mil entrenadores, con una sociedad suya obtiene los derechos de unos jugadores africanos y se los vende al Atlético de Madrid para embolsarse no se cuantos millones a costa del club… en fin, todo turbidessa. Cuando Gil cogió el equipo, el Atleti tenía 8 ligas, por 9 del Barça. Ahora el Barça da lecciones de fútbol al mundo y nosotros nos hundimos cada vez más y más en un pozo de mediocridad lamentable. Creo que es la palabra que más se va a repetir aquí: mediocridad.

El problema principal y absoluto de todo lo que suceda en el Atlético de Madrid está en la pésima gestión de sus dueños ilegítimos apropiadores indebidos. Todo lo que sucede es consecuencia de su gestión nefanda. Sus intereses con el equipo para sus negocios personales o su propio enriquecimiento (el sueldo astronómico de Gil Marín, que además está prohibido en los estatutos del club, es para llorar) van de la mano con su nulo conocimiento y su negligencia probada una y mil veces. Su altanería y soberbia está fuera de toda duda y son incapaces de gestionar con decencia el cuarto presupuesto de la LFP, incompetentes, no tienen ojos para ver equipos de menor presupuesto mejor gestionados por todas partes, independientemente de que tengan un año mejor o peor en sus resultados (Villarreal, Sevilla, Olympique de Lyon, Udinese). Endeudados hasta las cejas (equipo de LFP más endeudado con Hacienda), inhabilitados mentalmente para planificar una plantilla medio decente, una parcela deportiva que piense un proyecto a varios años, inútiles que venden barato y fichan caro, prisioneros de los caprichos del superagente Mendes y del tal Quilón. Me sale la vena conspiranoica, pero habiendo un Gil de por medio, piensa mal y acertarás, ¿qué clase de negocio turbio o acuerdo tendrá la mente preclara de Miguel Ángel el veterinario para que cada año nos tengamos que tragar alguna perlita innecesaria de la factoría Mendes? Estoy seguro de que tienen algo pactado, con el fondo raro ese de inversión y todas esas pamplinas, “tú cada año me fichas a dos de estos y yo te doy X”.

Ayer tras el derbi decía Cerezo que claro, que “con esa diferencia de presupuesto”. Manera infame de despejar balones cuál defensa colchonero en estado de torrija total. Poca vergüenza del productor de “Desde que amanece apetece”, cuando es público y notorio que el dúo prescrito tiene un “pacto de caballeros” con el Real Madrid, consistente en “tú no fichas jugadores del Atleti, yo te apoyo con los derechos de TV”. (¿qué otro pacto de caballeros puede haber entre Real Madrid y Atleti? ¿qué puede ganar el Real Madrid pactando con Gil Marín si no es eso? ¿Va el Atleti a lanzar una OPA sobre Ozil y DiMaría o qué? ) Es decir, los propios gestores se niegan a competir, alineándose con los poderosos en el reparto de los ingresos televisivos, mirando hacia otro lado cuando aparecen propuestas medio lógicas que equilibrarían un poco la liga, abandonando su bando lógico (Sevilla, Villarreal, Athletic Club de Bilbao, Real Sociedad, Espanyol y Zaragoza) porque en vez de considerar que con más presupuesto competirían con los de arriba, consideran que si el grupo mencionado tuviese más presupuesto, nos adelantarían. Pero es que ni con las condiciones actuales, con unos ingresos mayores que muchos, son capaces de estar arriba, redeu, si ya nos adelantan. En definitiva, pensamientos de mediocre, otra vez mediocre, y acomplejados, que van a su aire. Ni puñetera idea.

Los resultados en el fútbol son algo difícil de determinar con antelación. Pero en realidad, no es tan difícil gestionar un presupuesto de un equipo: vender caro, fichar barato a jugadores prometedores (¿hola? ¿redes de ojeadores?), planificación a medio plazo que integre toda la estructura deportiva (¿hola? ¿por qué van separadas la dirección deportiva de la dirección de cantera?), tener tablas salariales y respetarlas, controlar las renovaciones de contrato y vender antes de que finalicen, tener una idea de juego y respetarla, ir de la mano a la hora de fichar, analizar las carencias del equipo y tener un criterio unificado para los refuerzos, planificar en Enero y no con las urgencias de Junio… en fin, nada de esto es garantía de éxito asegurado, no vas a golear en cada encuentro por hacer eso, pero la buena gestión es garantía de estabilidad y un club estable puede mejorar, luego ya vendrá la magia del fútbol y todos los factores que influyen, pero ya es algo. Nada de esto lo hacen los gestores del club. Digo nada, esa palabra con la “ene”, la “a”, la “de” y la “a”. Nada.

Esa es la constante, los dos del palco. Podemos decir que si Juana o si su hermana o Johnson o Goldwater, es igual. Podemos decir “bueno, este año ha salido rana, pero si al año que viene le dejan al Cholo planificar su plantilla…” claro, como le dejaron planificar su plantilla a Abel, a Quique, a Manzano. Le prometerán tal fichaje y que no venderán a tal o cuál, sobre la bocina desestructurarán al equipo. There is no future in England’s dreaming.

 Insisto: esa es la constante, Gil Marín y Cerezo. No verlo es infame. Pero ahí, sinceramente, tiene mucha culpa, tenemos mucha culpa, la “mejor afición del mundo”. Se ha repetido tanto la cantinela que nos la hemos terminado creyendo , “mira los del Atleti, qué afición”. Una mentira fácil de destapar. Cierto que tal vez seamos la afición más canchera de la Liga, en un sentido argentino (¿cuál podía ser si no ese?) del término, pero ¿la mejor? En realidad, somos presa de una histeria colectiva. En seguida caemos en el “Fulanito vete ya”, la ilusión de pensar que vendrá un nuevo mister y arreglará esto. En seguida, manía a Menganito o Zutanito y pitada en cuanto tocan el balón (y no soy antipitadas, pagamos la entrada o el abono, podemos exigir rendimiento, aunque muchas veces es demencial la poca clarividencia que hay a la hora de pitar cuando hay que animar y animar cuando toca pitar). Podemos hacer esas bizarradas rojas y blancas, pero en seguida olvidamos nuestra realidad triste, con pésima gestión no hay futuro. Tenemos tanto ansia por volver a ganar, que en realidad tratamos al equipo como a un niño consentido. Como esa madre que echa la bronca al niño en falsete pero que luego cuando el niño aprueba con un cinco pelado le cubre de regalos. La ilusión de que ya, por fin, nos enderezamos. De que ya, por fin, vamos a ir por el camino recto. Así, perdemos y viene el cabreo, pero cuando ganemos el próximo encuentro ya sabemos lo que viene, la sumas y las restas “estamos a tantos puntos”, las matemáticas de clasificación, “ahora no toca hablar de los Gil, con todo lo que hay en juego”. Y si ganamos el próximo partido, olvidamos la afrenta. No me quiero ni imaginar como ganemos la UEFA otra vez, entre el mar de celebraciones lógicas por un título olvidaremos de nuevo que no hay futuro con los dos del palco y ya volverá la ilusión de la Noche de Reyes, todo lo que nos van a traer este año, todos los fichajes, éxitos que van a venir, porque este título marca un antes y un después, y así olvidaremos que hace dos años ganamos la UEFA y se empezó a desmantelar el grupo ipso facto, dejando a Quique sin jugadores imprescindibles para él o vendiendo a Simao por cuatro perras (para que luego venga al Calderón y demuestre que a sus años todavía marca goles de alta escuela). No es que la mayoría de la afición no sepa que el problema es del palco, es que “ahora no toca”, es que “Entrenador vete ya” o “jugadores mercenarios”. Todo, todo menos dirigir las iras al palco, sólo alguna vez, sólo timidamente, sólo tras una derrota, sólo aisladamente.

Esto es el Atleti y esta es su afición, ¿qué hemos hecho, de verdad, por demostrar un descontento?  ¿qué constancia hemos tenido? ¿por qué siempre nos dejamos llevar por la ilusión de un partido ganado y olvidamos que no hay futuro con los dos del palco? ¿cuándo vamos a darnos cuenta de que nuestra situación real como equipo es de mediocridad total y de que no somos aspirantes a nada? Ha habido aficiones, de equipos de la LFP o de otros del mundo, que han dado lecciones tanto de movilización por su equipo con constancia (Betis, Rayo Vallecano) como de intentos de gestión propia (leer revista Panenka número 5), ha habido ejemplos y no hemos cogido ni un solo guante. Ni uno. Así somos, la mejor afición del mundo, capaz de animar en la mediocridad, cantar el himno a capella tres minutos antes del derbi, para eso sí valemos, para organizar la salvación del club, un poco menos.

Por ejemplo, recuerdo que hace unos años, Petón (del que me declaro amigo por herencia familiar y por práctica colchonera) (por cierto, a los pocos lectores habituales igual les da un patatús “¡¿Cómo?! ¿Petón? Si es un comentarista facha que cantó el cara al sol y no se qué cojones…” bueno, miren mi apellido y aten cabos, los que tenemos genes auténticos somos herederos de un pifostio ideológico monumental, tenemos amigos hasta en el infierno porque no caemos en los tópicos – que además van en contra del materialismo dialéctico – , y además mis deseos de hacer cenizas al sistema capitalista están fuera de toda duda, bueno, que me lío) sacó un artículo en Diario As que decía “Comprar el Atlético sí es posible”. No decía que fuese fácil, pero sí que era posible. La idea, hacer una Fundación que adquiera el club y que consiga al menos el 51%, compuesta por socios, de forma que la cosa sea “un socio, un voto” y por medio de la participación en la Fundación, siendo SAD, se volvería a un funcionamiento democrático de Club Deportivo. Aquí no habría negocios turbios, el objetivo de la Fundación sería la gestión, sin más ánimo de lucro que el lucro que pueda obtener el propio club y sin más rollos de dinero raro que el salario lógico (supongo, eso no lo comentaba Petón) que podría tener quien se dedicase a ello, sin caer en las cifras desorbitadas de Gil Marín. Concebir esa propia Fundación y empezar a dar pasos por ello sería una forma de demostrar que la afición del Atleti es la mejor del mundo y que pelea por su equipo, además democratizando de nuevo el mundo del fútbol, que es un mundo de sueños, deporte, ilusión, esfuerzo, técnica, vibración… y así debe ser, no el rollo de tejemanejes y transacciones chuscas en el que lo han transformado. Y luego, tomar las decisiones económicas que hagan falta, pasando por lo que haga falta.

En fin, crear esa Fundación podría ser un paso a dar que no damos nunca. Movilizarse más y con constancia, otro. Organizar algo medianamente unitario y activo, podría valer también. No se, algo. Hemos de ser conscientes de una santa vez de que no, de que no ganaremos el próximo derbi, de que no optamos a la Liga, de que entrar en Champions no es nuestro sitio natural, de que para entrar en Europa League hay que sufrir bastante, de que no somos lo que fuimos y que, para serlo, hay que dejar de depender de los nefastos gestores del club. No es fácil, pero puede hacerse, yo propongo hacerlo. Y si no se hace esto, ni se hace nada, vamos a ser realistas, no nos vamos a comer un colín. O nos movemos nosotros y demostramos si somos o no somos una gran afición, o esperamos la llegada de algún jeque como el del Málaga que no sólo tenga euros sino que también tenga cierta idea de gestión. No hay otra. Culpables de la situación son los gestores, cierto, pero cómplice es el que mira hacia otro lado. 

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