The Wire era esto

No descubro nada hablando de “The Wire”, puesto que la serie tiene ya un nombre bien hecho y hay numerosos blogs hablando de ella, pero aun así siento la necesidad de recomendársela a aquellas personas que todavía no la hayan visto.

Ambientada en la ciudad de Baltimore, The Wire hace un recorrido por todo el sistema, como un puzzle que se va construyendo a lo largo de las cinco temporadas que tiene, comprobando al final que todo está conectado con todo.

The Wire comienza con la creación de una unidad de crímenes especiales, dedicada a luchar contra la organización de Avon Barksdale, capo de la droga en la ciudad. A partir de ahí, todo se desarrolla y todo fluye, el cuadro se va pintando cada vez con mayores detalles, toda la ciudad de Baltimore reflejada, donde el bien no existe más que difuminado junto al mal, que domina casi todas las altas esferas, donde los hombres buenos tratan de hacer su camino con más fracasos que satisfacciones.

The Wire parece que es una serie policiaca realista, es la primera impresión que da. El realismo lo percibimos en que “no todo sale bien”. Pero es mucho más que eso, trata sobre el poder, sobre lo que corrompe el poder y sobre como los anhelos de quienes ambicionan el poder (manifestado como el poder en las calles, el poder en la política, o el poder en diferentes departamentos en los que todo el mundo quiere subir) acaban convirtiendo la vida en su coto privado. Los mecanismos de ascender, ser más, el propio individualismo salvaje del sistema (especialmente en Estados Unidos, donde el colectivo apenas existe, sólo el “yo”, el “yo” que quiere subir peldaños en su ámbito, a costa de quien sea), llevan a alterar lo que sea con tal de conseguir el triunfo personal.

Esto queda muy reflejado en diferentes temporadas de la serie, en la que las “estadísticas” mandan sobre cualquier trabajo en profundidad, de forma que se prioriza manipular estadísticas sobre cualquier investigación profunda sobre algún criminal, o se prioriza un examen cutre en una escuela por encima de una educación de calidad. Todo para mejorar las estadísticas, de subida o bajada del crimen, de subida o bajada de resultados escolares, todo presión a corto plazo empañada por los anhelos de diferentes individuos para subir y sobrevivir en la selva de las ambiciones. Al final, The Wire trata de todo eso, de cómo existe la mierda y como la mierda podría no existir, de cómo quienes podrían hacer que no exista la mierda toleran que exista porque prefieren su éxito individual antes que cualquier beneficio social, aunque su éxito individual conlleve prolongar la miseria de las calles de una ciudad azotada por la droga.

Esta selva vital se ve reflejada en los diferentes personajes y en su manera de afrontar la supervivencia en el entorno. Cada uno ha de escoger entre sus valores y su ascenso a cualquier precio. Y todo engaña, como en la vida misma. Los que tienen su propio código de comportamiento, como Freamon o McNulty, independientemente de su actitud vital, acaban mal. Los que intentan mantener un equilibrio no dejan de tener algo sucio en su pasado (Daniels). Quien parece que tiene valores para cambiar las cosas, Carcetti, acaba sucumbiendo a su ambición personal y los trepas siguen trepando, sin importarles lo feo que hay a su alrededor.

Eso es The Wire, la propia vida en la que vivimos. Parece un reflejo muy oscuro, porque retrata muy de cerca los bajos fondos. El tema está cuando establece, lentamente, las conexiones de los bajos fondos (lo que no vemos, o no queremos ver) con lo que sí vemos, con las bambalinas de políticos de traje, recepciones con copas de champán y palabras bonitas (lo que sí vemos). El canto puede ser pesimista para algunos, pero lo cierto es que ¿cuántas veces nos hemos preguntado por qué sigue existiendo tal o cuál cosa sin que nadie lo arregle? Esas ambiciones y subir a costa de quien sea son la ley de la selva, reflejada en todas las caras, en todas las parcelas. Y aunque nos guste que ganen los buenos, al final en la vida, no sabemos como, pese a todo, acaban ganando los malos.

Es llamativo también como muchas veces en la vida escuchamos esas ideas de “puedes conseguir todo lo que quieras”, aunque en The Wire el materialismo dialéctico es notorio: el ser social determina la conciencia. Personalmente creo que todos tomamos decisiones, pero no creo que exista el libre albedrío de tabula rasa social que señalan los liberales más ultras. Estamos condicionados por una serie de factores que surgen de nuestro entorno y que funcionan como palancas para nuestras decisiones, porque en definitiva y como dijo aquel, somos nosotros y nuestras circunstancias.

Sinceramente, es de lo mejor que he visto. No destrona a mi favorita (Los Soprano), pero me ha llegado muy dentro, me ha dado mucho que pensar, me motiva para seguir cuestionando las cosas, es curioso el efecto que puede hacer sobre nosotros una serie, a mi me llama sobretodo a intentar seguir manteniendo por la vida un camino medianamente recto, no siguiendo la ley pero siguiendo MI ley, que es la ley más importante que tenemos cada uno. Al final trata un poco sobre la gente y sobre lo que hacemos, mucha gente puede hablar mucho de muchas cosas, pero muchos hablan por pura ambición o ansias de protagonismo y a lo mejor otro que no promete tanto o no tiene tantos “ideales” (de boquilla tantas veces, eso lo hemos visto muchas veces quienes hemos estado metido en fregados) es quien sabes que no te va a fallar.

Como serie, tal vez mi compadre Chicho podría explicarlo mejor (lo que tienen los guionistas), pero la veo brillantemente construida. Una historia en la que todo está conectado, con los detalles tan cuidados, con unos personajes tan bien hechos… me parece un producto audiovisual de factura brillante.

Se podría decir mucho sobre The Wire, la verdad es que puede dar para ponerse y no parar, temporada por temporada, situación por situación, personaje por personaje. Pero aquí lo dejo yo, sólo recomendándosela a todo el mundo. Tarda en arrancar, pero si le das cinco episodios de paciencia, ya no la puedes dejar.

— Y AQUÍ EMPEZAMOS CON ALGUNAS REVELACIONES SOBRE LA TRAMA POR LO QUE NO ACONSEJO SEGUIR LEYENDO A QUIEN NO LO HAYA VISTO —

  • Increíble Rawls, como sube peldaños siendo un auténtico hijo de perra hasta el final, la paciencia le da premio
  • Dos grandes personajes del submundo: Stringer Bell y Prop Joe, con inquietudes y una cierta ética de comportamiento o sentido estratégico, sin embargo no acaban de liderar nada
  • Y los dos grandes capos de la droga, Barksdale y Stansfield, que no entienden de otra cosa que del macarreo. La última escena de Marlo Stansfield lo explica muy bien.
  • Impresionante la conexión de los niños de la cuarta temporada con diferentes personajes adultos de la serie, dando la idea de que todo es un ciclo que muchos no quieren detener aunque puedan y cada uno lo vive con sus matices. Queda claro que Michael sigue el camino de Omar, que Duquant va a seguir el de Bubbles (descorazonadora escena final en la que se cansa totalmente de luchar, un chaval inteligente dentro de un entorno maligno, intenta diferentes cosas pero acaba siguiendo el camino de su familia, o sea, la droga. No por ser muy triste deja de ser algo que sucede todos los días). Mi sensación es que Randy sigue el de Bodie (¿o el de Poot?) y que el camino de Namond era seguir el de D’Angelo (tipo con historial familiar dentro del narcotráfico, su familia espera de ellos que sigan la estela pero ellos no se ven para ello) pero por la intervención de Colvin acaba siendo rescatado, aquí es donde se introduce la variante de que aunque todo es cíclico, pueden cambiar detalles.
  • Curioso el personaje de McNulty. Es un auténtico capullo, no cabe duda, pero un capullo que quiere hacer las cosas bien, hasta el punto de que su obsesión por hacer las cosas bien destruye su vida personal por medio del alcoholismo, infidelidades, etc.
  • El personaje de Carcetti es una decepción esperada. Entra como una moto, prometiendo cambios, llega a parecer que de verdad se lo cree, pero una deuda previa de la ciudad le arrastra a hacer lo que no quería hacer y a partir de ahí sólo piensa en ascender y mirar por su carrera
  • Triste final el de Omar, pero no deja de ser así para una persona que siempre tiene que vivir con cien ojos, en algún momento tiene que bajar la guardia.
  • Predije que Slim Charles acabaría controlando el cotarro de la droga al final. De perfil bajo y discreto, otro tipo de liderazgo.
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