Concretar un poco la alternativa, no se si se puede

La semana pasada hice mi típica jugada de poner de golpe y sin digerir todas las ideas que me sobrevolaban relativas al 15M , “movimiento” en el que participo activamente desde la Asamblea Popular de La Guindalera, y la necesidad de construir alternativas.

Hoy vamos a llevar eso a líneas un poco más concretas.

Lo que hace falta

Hace falta una herramienta política, una organización, capaz de canalizar este descontento que existe en un sector más amplio que nunca de la población y transformarlo en propuestas.

Esta herramienta puede salir de las actuales estructuras del 15M o puede no salir.

Lo bueno de salir de ahí es que se está creando una base en todos los barrios.

Lo malo de salir de ahí es que tal vez forzaría a tomar una serie de decisiones que podrían dividir, por lo que posiblemente lo mejor sería que fuese algo paralelo.

En términos de identidad política

En términos de identidad política, la apuesta sería por una “unidad popular”. No hace falta que se llame así. “Unidad Popular” es el concepto para definir un frente de mínimos.

En términos de construcción.

En términos de construcción, esa unidad popular no debería ser la clásica “sopa de letras” de colectivos y organizaciones. Se debería plasmar en base a la unidad de personas concretas con voluntad de trabajar dentro de dicha unidad popular. Esas personas podrían ser militantes de otras cosas. Una persona podría ser miembro de un partido y de esa unidad popular, de un sindicato y de esa unidad popular, de una asociación de vecinos y de esa unidad popular, o de nada en concreto pero sí de esa unidad popular.

En términos de propuesta

En términos de propuesta, habría que hacer un esfuerzo por concretar una tabla concreta de puntos reivindicativos que sean la seña de identidad y eje de la actividad posterior. No deberían ser vaguedades, deberían ser cosas concretas. No demasiado extenso. 10, 15, 20, 25 propuestas.

El problema es que esas propuestas deben ser unos mínimos, pero no unos mínimos de consenso total (porque eso, como dijimos, sólo lleva a vaguedades “no a la corrupción” , “no a la injusticia”) sino unos mínimos lo suficientemente contundentes en consonancia con la situación que estamos viviendo. Encontrar esos mínimos con equilibrio suficiente entre el espíritu unitario y la respuesta concreta sería la clave para que algo avance.

En términos de organización

Desde abajo hacia arriba, pero con mecanismos de eficacia. No se puede ser asambleario hasta para la más mínima coma. Mecanismos de participación interna amplios, pero también de toma de decisiones. Organismos de decisión siempre colegiados , pero en los que haya personas que puedan decidir, bajo los criterios de confianza y supervisión, de los que ya hablamos. Participación y eficacia. Delegar, confiar, supervisar.

Fomentar el debate interno, la participación y la toma de decisiones basada en el debate y el intento de llegar a consenso. Debate organizado, con varios turnos de palabra, si no se llega a nada, votación con mayoría cualificada, me da igual si es 2/3 o 4/5, pero no consenso total. El consenso total es fácil de bloquear.

En términos de acción

Acción basada en tres ejes:

1.- Descentralización

2.- Agitación y propaganda activa

3.- Formación y debate organizados

La descentralización, crear grupos cuanto más locales mejor. Funcionan bien los grupos pequeños, porque son flexibles. Hacer “política con mapas”, mirar donde hay gente y crear grupos territoriales. Si hay poca gente, intentar abarcar más territorio, pero conforme aparezca más, no “acumular por acumular” sino crear grupos que abarquen un territorio más pequeño y más concreto.

El motivo de apostar por un territorio más concreto y más pequeño es para conseguir 1)Cercanía y 2)Ser “la gota que horada la roca”. De lo primero hablaremos más adelante. De lo segundo, ahora mismo.

Agitación y propaganda activa. Si hay que hacer “quedadas semanales” que no sea para hacer asambleas interminables, que sea para poner carteles, poner pegatinas, poner pancartas, repartir información. El día a día de esa herramienta debería basarse en dar a conocer esa tabla de 10-25 puntos de la que hablaba (crítica típica “¿qué es lo que queréis?” ). La agitación es más eficaz y más eficiente cuando es más repetitiva sobre un territorio concreto y sobre un grupo de gente concreto. Es común en las organizaciones hacer agitación desordenada, hoy pego aquí cuatro pegatinas, mañana las pego más allá… lo único eficaz – y muy pesado – es pegar pegatinas o carteles durante muchos meses consecutivos en la misma puñetera calle y la de al lado, una y otra vez, y otra vez, para que el mismo vecino lo vea hoy, dentro de quince días, dentro de mes y medio… Ser “la gota que horada la roca” debería ser la tarea principal.

Debate y formación, sí, pero organizado. No caer en el ultraasamblearismo burocrático, de quedar por quedar para debatir por debatir. Mejor tener días concretos para debatir cosas, para formarse colectivamente, con programas y charlas pero también en el propio debate, explicando nuestras posturas y escuchando las de los demás, así también aprendemos.

En términos de táctica

“La política sobre el mapa” es una obsesión que tengo desde hace tiempo, siempre que conozco a algún colectivo u organización nueva pienso donde están sus militantes, por donde se mueven. Además miro los mapas y comparo con datos porque los datos con los mapas hablan.

Hay que tener una idea de expansión como si fuésemos una cadena de comida rápida multiplicándose como cucarachas, estar en todos los barrios. Mejor tener 10 en un barrio que 40 en un distrito. Si en un barrio hay 20, mejor 10 en una parte y 10 en otra. Tener la idea de estar en todas partes, para construir la legitimidad desde abajo.

La legitimidad, una herramienta pequeña no la puede conseguir presentándose a unas elecciones generales o autonómicas. La puede conseguir sólo barrio a barrio, pueblo a pueblo y si me apuras calle a calle. Estar en un totum revolutum de convocatorias por el centro no te da la legitimidad en los barrios. La legitimidad en los barrios la da ganarse la confianza de cada vecino casi uno por uno. Y en los grandes centros de trabajo, trabajador por trabajador. Eso es lo único que puede hacer que te conozcan y confíen en tí para hacer algo sólido desde abajo. Seguro que es arduo, pero seguro que deja también mejores cimientos, mucho más sólidos.

No descarto participar en elecciones municipales, con una estrategia tipo CUP, en los sitios donde se estime oportuno. No ir por ir, sino ir porque hay una base en determinadas zonas, con candidaturas diferentes.

Siguen siendo ideas generales pero tal vez algo más concreto que lo último que puse

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