21N: Hay que empezar a construir la alternativa

Ayer 20 de Noviembre fueron las elecciones, el ciclo maldito de la alternancia en el que dos partidos se van repartiendo el poder. Es como dar la vez para el turno ante los banqueros. El PSOE se hunde porque ha dado una salida a la crisis siguiendo el dictado de los treintaytantos grandes empresarios del Estado, ha ido realizando recortes y alcanza su mínimo histórico. El PP, sin haber hecho ningún esfuerzo ni propuesta especial, saca medio millón de votos más que la vez anterior pero esto se traduce a un porrón de diputados. En definitiva, así funciona el sistema electoral. Mayoría absolutísima para un partido que no es que haya sido votado por más de la mitad de la población.

¿Qué nos espera? Por un lado, en el aspecto de los recortes no va a haber nada nuevo. El PSOE ha hecho del recorte del estado social su bandera. Privatizar, recortar, disminuir, llamar x, lo que sea. Esto por lo tanto va a seguir empeorando igual que antes. Me atrevo a imaginar que el PP va a recortar también derechos sociales avanzados como la ley del aborto, del matrimonio homosexual o la antitabaco. Las dos primeras por el componente reaccionario de su propuesta y la otra ¿para empatizar con los dueños de asadores fachas engominados potenciados por Intereconomía?.

En el aspecto económico, estoy seguro de que vamos a ir a peor. No por el PP en sí, sino porque el PP en realidad no tiene mucho más que ofrecer que el PSOE en este sentido. Seguir con los recortes, agilizar el despido, más precariedad, peores condiciones. Supongo que nos viene por delante un 2012 fatal. Es posible que el PP intente hacer otro “ladrillazo”, si viene esto sólo digo con anticipación que ni os fiéis ni os endeudéis porque detrás del ladrillazo viene la crisis. Ese tipo de inyecciones son las únicas ideas que tiene esta gente. Con más despido y más temporalidad es imposible agilizar el crédito y el consumo.

Estoy bastante convencido de que va a aumentar el elemento represivo, en todos sus aspectos. Uno en el mediático en general, no sólo medios de comunicación sino “en el ambiente”. Una cosa de los reaccionarios es que acostumbran a ser muy gallitos con sus cosas, ellos hablan y te mandan callar, creo que es la herencia social más notoria del franquismo, el hecho de que unos se sienten los dueños del cortijo para opinar y dar por saco y si opinas diferente te machacan. Otro, que es el más grave, en el policial. Al PSOE no le convenía machacar las cosas de la calle porque el PSOE siempre considera potenciales votantes suyos a la gente que está ahí, lo ven todo como una dicotomía izquierda-derecha en la que se autoatribuyen el papel de representantes de la izquierda. Es el juego nominal psicológico, “es que nosotros somos de izquierdas”, “es que el voto de la derecha no va fracturado como el nuestro”, “es que hay mil partidos y nos tenían que votar todos a nosotros”. Como me autodenomino de izquierdas, tú vótame que ya me encargaré de joderte la vida. Pero vamos, que con esa esperanza de pescar en ríos revueltos decidieron que no les convenía partir demasiadas cabezas. Esto de partir cabezas, organizar montajes y demás no es que al PP le cause miedo, es que va en su ADN. Si tenemos memoria podemos recordar los tiempos terroríficos del delegado Ansuategi, traído a Madrid expresamente desde las Vascongadas para repartir estopa.

Eso es lo que preveo para el futuro. También preveo – y mucho ojo con esto – que de repente los movimientos sociales van a llenarse de gente del PSOE diciendo que hay que unirse, que si la unidad contra la derecha y todo eso, para conseguir una confluencia que les vuelva a llevar al poder y se repita el ciclo. ¿Seremos tan tontos de caer en su trampa otra vez? Esperemos que no. Por mi parte, estoy dispuesto a escuchar a aquel sociata, militante o simpatizante, que tenga afán de dialogar, pero a la mínima que intenten apoderarse del cotarro pienso actuar con la rotundidad que haga falta.

Dicho esto, ¿qué podemos hacer de ahora en adelante? Estamos con un potencial movilizador pocas veces visto en las últimas décadas, es evidente que la gente común y corriente planta cara a sus problemas y busca la mejor respuesta. El escenario es de lo más favorable que se ha visto nunca. Casi en cada barrio de Madrid hay grupos de 25 a 100 personas desarrollando un trabajo de denuncia muy activo. Es verdad que la gente que nunca había estado en ningún tinglado de esto se desmoraliza si piensa que que en las primeras reuniones de cada barrio había de 200 personas hacia arriba. El descenso es normal porque una cosa es la curiosidad y otra la constancia, lo que está pasando en los barrios es una militancia activa. Y hay que pensar que hace no muchos años, lo único que se movía en Madrid eran colectivos y pequeñas organizaciones cuya militancia no pasaba de 10-15 personas activas ¡sumando toda la provincia!

Este escenario se sustenta necesariamente en toda la militancia pre-15M, puesto que en todas las asambleas de barrio hay gente con historial activo que pone su grano de arena, cuya experiencia previa ha sido importante para llegar a este punto y es importante porque puede servir de ayuda. Y a partir del 15M empieza la explosión movilizadora en toda la ciudad.

La conclusión a la que llego es clara: nunca ha habido un escenario tan favorable para la unidad popular. Toda esa gente, mejor organizada, podría o podríamos ser la alternativa que hace falta.

Ya en anteriores escritos echaba la pregunta al aire, ¿qué somos, un lobby o la alternativa? Los dos papeles son posibles. El papel de lobby consistiría en un grupo organizado de control ciudadano que no participa de las decisiones pero sí que se dedica a mantenerse activo contra los desmanes de políticos, contra la corrupción y demás. Un movimiento de presión. Pero yo me mojo y mi preferencia pasa por construir la alternativa. Estoy cansado de ver el baile PP-PSOE y creo que debemos agarrar el toro por los cuernos y empezar a edificar algo que acabe de una vez por todas con todos estos desmanes. Aunque sea un tabú, creo que quien hace y deshace es quien tiene el poder y creo que hay que arrebatárselo a toda esta pandilla de mequetrefes. Creo que hay que construir una democracia popular (otro tabú) donde la economía esté al servicio del conjunto de la población y no de cuatro privilegiados, donde podamos participar activamente en las decisiones que nos afectan y donde podamos vivir en paz, donde se respete a todo el mundo independientemente de su raza, sexo, creencias interiores o nacionalidad (y donde estas nacionalidades sean reconocidas). Y creo que para llegar a eso necesitamos una herramienta y esa herramienta debe organizarse.

Esa organización podría surgir del 15M actual, o bien directamente a través de sus complejas estructuras o bien porque a raíz de las asambleas en los barrios se está generando en cada uno de estos una serie de afinidades que podría tirar por la calle del medio. ¿Cuál es la mejor manera? Lo deseable es mantener al máximo posible el espíritu unitario y construir desde lo que hay. Pero queda claro también que el 15M es algo muy abstracto con muchas identidades dentro y tal vez no convendría estructurarlo demasiado. Lo que se es que, como decía antes, el terreno está más preparado que nunca para la unidad popular y que hay que trabajar hacia esto sea por una vía o por otra. De mejorar el aspecto organizativo dentro de la movida del 15M hay, por cierto, un interesante documento que surge de la Asamblea de Móstoles , por lo tanto lo enlazo aquí.

Sería necesaria una mayor concreción en objetivos políticos, claros y concisos, que mantengan un espíritu unitario pero que sean lo más contundentes posibles, al menos todo lo que requiere la situación. Un problema con el que nos encontramos ahora es que con el famoso consenso total, es muy difícil entrar en cosas concretas. Es evidente que dices “contra la corrupción”, “contra los privilegios de los políticos”, “por la profundización democrática”, nadie con dos dedos de frente te va a decir lo contrario, pero a la hora de concretar, la situación siempre llega a punto muerto. Sería importante que esta “herramienta”, que para mí debe ser una organización política, surgida del 15M o bien directa o bien indirectamente, tuviese una tabla reivindicativa con 10, 25 puntos claros, concretos, que la gente comprenda.

Un segundo aspecto a mejorar es a todas luces el organizativo. Ahora con la descentralización de Sol, necesaria, hacia los barrios, tenemos a mucha gente activamente en todas partes, pero muchas veces es un sindiós de convocatorias a las que te acabas sumando sin saber por qué, desarrollando múltiples trabajos que muchas veces se solapan, otras veces son contradictorios. La descentralización en barrios puede servir para varias cosas. Una primera cosa es un reparto territorial del trabajo de acción, agitación y propaganda, en el que grupos más reducidos se muevan de manera flexible y ágil para tratar mejor esta tarea, que no se está tratando todo lo bien que se puede, el agit-prop famoso y más necesario de lo que parece. Los grupos reducidos con un espacio territorial concreto de acción actúan con flexibilidad y son la gota que horada la roca si el territorio está bien repartido y si cada uno es consciente de las particularidades de su territorio. En este sentido creo que es positivo crear más grupos de acción concreta que Asambleas de distrito, prefiero el trabajo en barrios que en distritos pero es más, dentro de los barrios si fuese posible hacer más trabajo sobre el territorio, dividiéndose, sería mejor todavía. En este sentido siempre asocio la acción política a los mapas, porque los mapas hablan mucho si los sabemos leer. Me vienen las viejas células comunistas, de entre 3 y 5 personas, eso me parece el grupo de trabajo idóneo. No más de diez y con las tareas bien organizadas. Una segunda cosa que sí se puede hacer en los barrios y que sí que es algo que sólo se puede hacer en cada barrio es no descuidar el trabajo local, tanto de cuidar la identidad barrial, que es sinónimo de solidaridad entre vecinos y fortalecer los tejidos sociales, como dar respuestas concretas a problemas concretos de los vecinos. Pero creo que todo esto debería seguir unas líneas políticas comunes entre barrios. Muchas veces tengo la sensación de que no aprovechamos las posibles sinergias con nuestros vecinos y cada barrio está desarrollando a lo banzai su propia línea política, muchas veces contradictoria con otros barrios. En seguida se copió el esquema de comisiones de Sol, que si bien es interesante y positivo para el reparto del trabajo, muchas veces es un tostón. Por ejemplo, crear comisión de comunicación en cada barrio. Yo estoy en la comisión de comunicación de mi barrio, pero muchas veces me preguntó para qué nos reunimos todas las semanas y para que vamos tanta gente, si tal vez con que hubiese cuatro-cinco personas responsables de las herramientas concretas de comunicación, que se coordinasen por email o por teléfono y se reuniesen una o dos veces al mes para supervisar las tareas sería suficiente y mucho más práctico. Pasamos más tiempo haciendo reuniones propias en el barrio de comunicación y tal vez sería positivo reunirse más con la gente de otros barrios para estudiar estrategias, métodos comunes, compartir conocimientos, etc. Si me tengo que reunir todas las semanas un día de diario, prefiero pasar dos horas pegando carteles machaconamente que hablar sobre el sinsentido. En definitiva, lo suyo sería tener unas líneas comunes, crear espacios de aprendizaje colectivo, y que los barrios apliquen esas líneas comunes a su problemática concreta y sólo “inventen” en los casos muy particulares de cada barrio, tales como movilizaciones muy locales, festejos, actividades muy concretas etc.

En general, la estructura asamblearia me aburre y lo he dicho cada vez que he tenido la oportunidad. Para tomar una decisión es un infierno. Soy partidario de métodos participativos de base y esto sí que me parece fundamental, pero no creo en este modelo de asamblearismo de orden del día improvisado en el que se debate con la misma intensidad una propuesta política concreta que el hecho de si Fulanito o Menganito van o dejan de ir a la famosa APM. Me gustaría poder delegar en mis vecinos sin tener que hacer pequeñas matizaciones de todo. Ayer lo hablaba con un amigo de Móstoles (cómo estoy con Móstoles, parezco los de Martes y Trece), sería mejor tener los principios de confianza y supervisión: confianza, confío en mi vecino, le escojo para ir allí en mi nombre y además le otorgo poder de decisión. Y supervisión, mantengo los ojos sobre lo que hace y si se le pira la pinza, le revocaré. Pero necesitamos agilizar estas estructuras y no estar todo el tiempo con una burocratización fatal que va de arriba abajo constantemente hasta para la mínima coma.

Creo que es posible empezar a dar pasos hacia la creación de esta organización. Creo que esta organización debe aspirar a arrebatar el poder y a demostrar que es posible una gestión diferente y unas herramientas políticas diferentes y en este sentido no me importa decir que no vería con malos ojos una herramienta que pelee en las calles pero también en las instituciones. Soy consciente del temor que despiertan los partidos políticos, pero creo que se pueden crear herramientas políticas en las que los cargos sean rotativos, la participación sea amplia de manera interna, se haga un control interno para que nadie se apoltrone, la toma de decisiones importantes se base en la amplia participación interna y la toma de decisiones técnicas o del día a día se delegue bajo los principios mencionados de confianza y supervisión, con organismos que nunca sean unipersonales sino siempre colegiados y revocables. Se que a muchos no les gustará esta idea pero así lo veo. No creo en el electoralismo, pero sí que creo en experiencias de participación electoral ciudadana como las CUP en Cataluña, donde se presentan candidaturas municipales que no son partidos al uso sino sólo la expresión participativa de los movimientos sociales de cada ciudad, que dan respuestas concretas a problemas concretos, que no se presentan por presentarse ni por mero electoralismo sino que sólo lo hacen en aquellos sitios donde hay movimiento previo y posibilidades,  y que crecen siempre desde abajo. No digo que haya que copiarlo, tampoco que las CUP sean herramientas sin fallos, pero sí digo que hay opciones para construir alternativas que participan en las instituciones no como el clásico partido de sillón sino como una expresión concreta del movimiento popular. Nunca entendí la dicotomía entre la lucha de calle y la lucha institucional, como si sólo pudiese ser una u otra, entiendo la lucha de calle como prioridad absoluta pero entiendo que puede haber una herramienta orgánica de participación que traslade a las instituciones la lucha de calle y que tenga un funcionamiento diferente.

Entiendo también, habiendo dicho todo esto, que debo insistir en que la lucha de calle y la creación de contrapoder por medio de okupaciones, asociaciones, escuelas populares y cosas similares es totalmente positivo, pero veo que se pueden combinar todas las luchas.

El problema de todos estos partidos que surgen es la base desde la que se crean. Se crea una nueva organización, llámala Equo o Anticapitalistas, con muy buen fondo o con poco, pero se crea desde un grupo que lo coge y venga, a presentarse a elecciones. Siempre se presentan directamente a las generales o a las autonómicas, con un gran esfuerzo de su militancia para poner carteles y hacer campaña pese a no tener posibilidades. Nunca se hace el recorrido inverso, desde abajo. Pienso que la herramienta que se cree, para ser sólida debe construirse con paciencia, palmo a palmo, barrio a barrio y pueblo a pueblo. Con visión de conjunto, pero debe ir ganando su terreno sudando la gota gorda para ganar nuevas plazas. Solucionando los problemas concretos de cada vecino en cada barrio y en cada pueblo, donde nos conocen y donde podemos obtener legitimidad real, es como podremos avanzar algo. Por lo que no me fío, ni de sus proyectos ni del de IU, es por eso, porque se entregan a la fiesta electoral pero yo lo que quiero es ver los proyectos en mi barrio, calle a calle, por difícil que sea es la única manera de tener cimientos sólidos.

Creo que hay que construir la alternativa porque estoy harto personalmente de esta situación, de vivir permanentemente con miedo a quedarme sin dinero en mi casa, y que esté así todo el mundo. Siempre estamos con el rollo medio ácrata medio jipi de si el poder es malo o de pasar de ellos, pero ya toca coger el toro por los cuernos. Si no es lo de siempre, nos quejamos mucho pero cuando pasen unos años de Rajoy, la gente harta votará al PSOE, cuando se harten del PSOE de nuevo al PP y así por siempre jamás. Ni el PSOE ni el PP van a solucionar nuestros problemas.

¿Cuándo se podrá hacer esto? Creo que hay que ser cuidadoso con los ritmos y los tiempos. Tengo esta visión de las cosas ahora mismo, pero no creo que se deba forzar la máquina. Como decía mi compi el mostoleño, la uva no madura cuando uno quiere. Pero como dice otro compi guindalero, si no coges la uva a tiempo de la vid, se pudre. Habrá que intentar por lo tanto controlar los tiempos, porque si cogemos la uva antes de tiempo lo jodemos, pero si nos entretenemos demasiado también. Imagino que se podrán ir dando pasos con tiento. Sin prisa pero sin pausa. Insisto en mi idea, hay más fuerza que nunca para la unidad popular, esa unidad no debe ser la clásica sopa de letras de organizaciones sino algo que sume a personas en base a unas líneas comunes. Independientemente de que esas personas estén en otras organizaciones o tengan otros proyectos, creo que se puede crear algo concreto en lo que quepa todo el mundo, o casi todo.

Soy consciente de que dentro del movimiento 15M muchas de las cosas que planteo no gustarán a la totalidad de los participantes, pero también soy consciente de que este consenso etéreo es un impedimento para avanzar. Espero que poco a poco demos pasos constructivos hacia algo, donde haya la mayor unidad y consenso posibles, pero tengo claro que es posible que haya un porcentaje de gente que no esté de acuerdo y se quede por el camino. Si es para bien, tendremos que vivir con eso, aunque sea duro.

Aquí, de nuevo el texto Mostoleño:

Documento de Reflexión y Debate para el 15M Madrid

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