On the road again (IV y fin)

La noche en La Couronne pasó bien como todas. Las duchas del camping estaban llenas de niños pegando gritos y lo hacía todo más incómodo, puede que fuese el camping más incómodo de todos por esos chavales de campamento, pero bueno, nada grave.

Desde ahí de nuevo en ruta, con Rayito dándolo todo al cien por cien, por el sur de Francia, donde la gente es maja. Pasamos un buen rato perdidos en algún punto de las afueras de Montpellier, atrás dejábamos los paisajes más secos de todo el país. Después, de nuevo, verde y montaña, hacia la región de Aveyron, donde entre otras cosas hacen el queso roquefort. Paramos en elpueblo de Le Caylar a comer y refrescaba, no nos podemos quejar de la temperatura en este viaje porque teniendo en cuenta que íbamos en un coche sin aire acondicionado, las temperaturas suaves nos hacían todo el favor. Tocamos algo de autopista, pero poco, y como siempre nos vimos metidos en carreteras de locura. A veces el GPS decidía ir por el camino más enrevesado, cosa que disfrutábamos enormemente, aunque vaya usted a saber como diablos se le ocurrían esas rutas.

Esta noche nos alojamos en un pueblo llamado Belmont-Sur-Rance. Estábamos en la tierra del queso roquefort, aunque luego no tomamos mucho (un poco sí), situación que siempre se anunciaba en las carreteras. Si fuimos a este camping fue porque íbamos haciendo kilómetros y no aparecía ninguno (cosa rarísima en Francia), así que tuvimos que parar en un pueblo, St Servin, a preguntar. Por lo menos habíamos encontrado una radio reggae muy chula y antes otra de clásicos de jazz, rock, pop francés sesentero… y nos entreteníamos. Este camping, llamado “La val fleuri” era muy diferente a todos los anteriores, porque además de ser familiar (sí que habíamos estado en alguno familiar, en Dongo y Como), los dueños eran una especie de bohemios, un matrimonio franco-holandés, el hombre se llamaba Jean Philippe y la mujer Marjan. Tenía este rollo despreocupado de que llegabas y ni siquiera estaban, había un cartel que indicaba que si querías alojarte, que plantases la tienda en cualquier parcela y ya te harían el registro en la oficina cuando fuese. Nos quedamos un poco sorprendidos pero hicimos caso y así lo hicimos. Tenía el día pinta lluviosa así que pusimos especial atención en que todo estuviese bien puesto, aunque luego no llovió. Era curioso porque íbamos ahí como Pedro por su casa, tardamos en conocer a Jean Philippe un rato largo. Paseamos un poco por el pequeño pueblo, que tenía una iglesia enorme y poca cosa más, a parte de muchas cuestas, y volvimos al camping a tomar una cerveza con son cubano de fondo y después una estupenda cena, hablando un rato con Jean Philippe.

El camping este era curioso porque no era a lo mejor tan profesional como otros pero sin duda era cómodo y además el matrimonio era muy atento. Este y el de Seyne Les Alpes son los dos mejores que visitamos.

Como todo el viaje era camino, seguíamos por nuestros caminos demenciales, dirección Oeste para ir poniendo el punto final. Habíamos comido tanto el día anterior que paramos esta vez en una gran superficie en Gimont a comprar cualquier coseja para comer rápido y seguir camino, y así seguimos hasta la localidad de Dax, entre las Landas e Iparralde, famosa por sus aguas medicinales y sus balnearios.

Resulta que en Francia los campings van clasificados por estrellas, así que decidimos ir a uno “cuatro estrellas” para poner el punto final a la acampada. Bueno, pues este camping tampoco era nada especial, todo muy organizadito con oficinas y una chulada de piscina, sí, pero no había papel de wc y al final duermes en un suelo igualmente.

Paseamos del camping al centro junto a un río que hay y nada, en el centro no hay nada que destacar. Al ser un tema de balnearios parece ser que es todo un poco una “cosa de viejos”, la ciudad tenía menos vida que el Generalísimo Caudillo Pakito . Lo único que encontramos fueron restaurantes de tipo playero, sólo que sin ser playeros, pero vamos, los típicos restaurantes con gente que te asalta con la carta para que te sientes. Esos que dan mala espina. Al final fuimos a uno y no estaba tan mal, pero no se, lo que es la ciudad de Dax no me terminó de molar.

La siguiente etapa comenzó en Dax y terminó en Vitoria-Gasteiz, siendo muy molona porque de nuevo el GPS decidió hacer de las suyas y acabamos por caminales, carreteruchas y callejuelas bordeando toda la costa de Iparralde, con el atasco correspondiente en Baiona , pero vamos, una pasada. Sin darnos cuenta, ¡estábamos en Irún! Vimos no se sabe cuantas lecheras dándonos la bienvenida y dijimos “¿pero cuándo diantres hemos llegado a Irún?” Pero sí, habíamos llegado, parecía que estábamos circulando por una avenida de no se donde y zasca, pasada la muga, vimos el famoso Bar Faisán y todo, estuve por parar a sacar una foto, pero luego me dio no se qué.

No contesto con eso, nuestro chisme decidió plantarse en Zarautz y desde ahí hasta Vitoria, todo camino bordeando la playa primero, Getaria y tal, y luego Elgoibar y muchos sitios de interior. En Elgoibar tuvimos el gran momento del viaje cuando un descerebrado decidió cruzar una rotonda en línea recta y a 100 por hora, no nos dimos una hostia monumental de milagro, eso sí, nos quedamos amarillos, verdes, pálidos, violetas y de todo. Son zumbados como este tipo los que te ponen en peligro, por más prudente que seas siempre puede aparecer un gañán que te mande a tomar por culo, en serio, estuvimos a una milésima de segundo de que pasase algo gordo. Pero bueno, no pasó.

Con el susto en el cuerpo nos fuimos a tomar unos pintxos a Elgoibar y de ahí a Gasteiz, donde nos quedamos en un hotel céntrico y barato, Hotel Desiderio.

Dimos un paseo por esta ciudad y quedamos encantados de la vida con ella, todo el centro es peatonal, y hay más barrios que lo son, ¡qué calidad! El centro me emocionaba por los Potato y su “Rula”, eso de ir por las calles Kutxi y Zapa como en la canción, no me digan que no es emocionante. La Reina acabó de la cancioncita de marras hasta el gorro, pero molar molaba. Visita más que recomendada a esta ciudad, en serio, se pueden hacer las cosas bien en urbanismo y es un ejemplo cercano. A Vitoria fuimos para tomar cervezas en el Kitsch y bien que lo hicimos.

Al siguiente día, domingo 10 de Julio, tocaba volver a casa. Con pena por volver pero alegría porque fueron unas vacaciones buenísimas, alocadas, porque siempre digo que hay que disfrutar la vida pero siempre lo hago “a posteriori” y en este caso lo disfruté al momento.

Todavía pudimos parar en un bar de carretera en Burgos con una fauna de esa soez y decadente que tanto me fascina, y así pusimos final a dos semanas de viaje estupendas, dejamos atrás todos los paisajes preciosos y la llana Castilla con sus cereales nos daba la bienvenida con un sol abrasador para recordarnos que en Rayito podríamos asar pollos sin problema.

El viaje fue tal que así:

Aquí, detallado día a día en colorines, se lo ha currado la Reina

http://maps.google.es/maps/ms?msid=200101915826139502439.0004a7b9613c20c2cc50d&msa=0

Aquí os pongo unos pocos videos del viaje, no son de gran calidad pero así se puede ver lo que íbamos viendo nosotros desde Rayito, todos los paisajes y demás

Este es del segundo día, pasando los Pirineos entre Aragón y Francia

Este otro es de la zona de Chateau d’oex, el día que bordeamos el lago Leman

Este es el día que cruzamos la frontera entre Suiza e Italia por las montañas

Y este, de cuando cruzamos de Italia a Francia, también por los Alpes, un pueblo occitano

 

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2 comentarios en “On the road again (IV y fin)

  1. Solo un par de cosas, en la calle Kutxi hay un garito (o había) que se llama el Rivendell que merece la pena ser visitado si te mola el rollo Tolkien, elfos y de más.

    Otra, muy mal que no gritaras Indurain, Indurain a los ciclistas en Suiza, mola más gritarlo en Francia porque los franceses odian a Indurain, a Contador y a todos los africanos que han ganado el Tour pero bueno, a falta de pan, buenas son tortas.

    Un abrazo!

  2. Justo en la zona de Dax y Mont de Marsan he pasado yo unos días, concretamente en Lencouacq. La verdad es que es una zona preciosa y muy tranquila, que es justo lo que ahora más necesito.

    En fin, vaya envidia de viaje, caballeros. Un saludo

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