Señoras que…

Cualquiera que haya visto alguna vez un programa de sucesos estará familiarizado con la imagen: Señoras que van a la puerta de los juzgados a chillar a los imputados de cualquier cosa y gritarles “chorizo”, “delincuente”, “sinvergüenza”, “criminal”… Esto se eleva a su máxima expresión cuando la persona imputada es algún protagonista del mundo del cotilleo. O sea, si es la Campanario los decibelios aumentan y se lía una buena.

Siempre pensé dos cosas al respecto. La primera cosa que pensé es que estas señoras no tenían nada mejor que hacer y que ya podían dirigir toda esa rabia contra otras cosas más importantes. La segunda cosa que pensé es que la vergüenza que deben pasar todos los señalados, todos los que entran a los juzgados rodeados de toda esa masa humana piropeándoles, debía ser cosa fina.

Y he aquí que el sábado se dio la confluencia de las dos cosas que yo pensaba al respecto. La rabia se dirigió hacia cosas más importantes (no se si por parte de las mismas señoras, aunque alguna habría) y un gran número de delincuentes potenciales se vieron señalados por muchísima gente, pasando una gran vergüenza.

En prácticamente todas las grandes ciudades de España se prepararon actividades contra la toma de posesión de los nuevos concejales. Daba igual el color del partido gobernante, se señalaba a la clase política mayoritaria en su conjunto como casta privilegiada y parasitaria responsable directa de hacer o no hacer en medio de la grave crisis que estamos viviendo.

Así, un buen número de vecinos de La Guindalera, junto a muchos otros vecinos de otros barrios, nos dirigimos a la Plaza de la Villa de Madrid a recibir a Gallardón, Lissavetzky y compañía. Y lo mismo estaba pasando, a la vez, en Alcorcón, en Móstoles, en Leganés, en Alcalá de Henares, en Getafe… Porque la indignación crece y nadie hace nada por evitarlo.

Esto como siempre da pie a muchas lecturas y críticas. Estas críticas vienen unidireccionalmente del PPSOE, en realidad. Es el mismo sector y es la demostración de que son como un ying-yang unido, que tendrán sus cosillas entre ellos (pobres) pero que a la larga cojean del mismo pie.

Una cosa que dicen es que ir a protestar en las tomas de posesión es un atentado contra la normalidad democrática. Que aquí hay unas reglas que hay que respetar y que ya están las urnas y que… Resumen del asunto: Esta gente TODAVÍA no se ha enterado. Manda narices porque llevamos casi un mes con protestas diarias en toda la geografía. Eso sí que demuestra que NO hay normalidad democrática. Siempre dicen consignas del tipo “si no os gusta, formad un partido”. Todo palabrería, pues saben perfectamente que con la ley electoral, que se niegan sistemáticamente a cambiar, no hay cabida para nadie más. Con una ley electoral proporcional, habría al menos diez partidos más con representación parlamentaria. Eso sí que es normalidad democrática, llevar a las instituciones lo que es normal en la calle. Pero aquí hay un duopolio, un pacto de reparto, PPSOE tendrá sus cositas internas, sus disensiones, pero a la hora de la verdad, ¿intentan cambiar algo?. Normalidad democrática sería acometer las reformas que hacen falta. Claro, hay culpables de la falta de normalidad democrática, son los cargos electos de esos dos partidos chupasangres. Y mientras no cambie la ley, dificilmente alguna otra formación política podrá entrar a dar la batalla, pues si votas al PPSOE, tu voto vale más (sistema D’Hondt mediante) que el voto que puedas dar a una formación minoritaria. No hay pluralidad, ergo no hay normalidad democrática. Los cuentos de Calleja…

Luego vienen las teorías conspirativas ying-yang, vaya, “las cositas”. PPSOE son como una familia mal avenida, pero familia al fin y al cabo. Así, Gabriel Calle, concejal electo del PSOE, lanza una carta lamentable y lastimera que sin embargo no tiene desperdicio como paradigma del “todavía no me he enterado de que va esta historia”. Lo dicho anteriormente se aplica aquí, los políticos viven en “politilandia”, un estado mental ajeno a la realidad de la calle. Es destacable su rollo conspirativo de “les están manipulando”, “sus objetivos están ocultos y no los saben ni ellos”, “les apoya la exmujer del tipo de Zara”. Lo que viene a ser el típico “¡que viene la derecha!”. A la gente ya se ha caído el mito este, derecha es todo lo que ha hecho el PSOE, y quien quiera derecha votará al PP, que para eso son los auténticos, como los micromachines, y no a este partido asqueroso que es el PSOE. Y es evidente que contra el PP chocaremos, pero chocaremos contra un enemigo que viene de cara, eso que ganamos.

Luego lleva el rollo típico progre asqueroso. No sabe ni que decir. Una mezcla de estupideces, como “participa en el cambio” . Es cierto, el PSOE es el cambio. Es el partido que ha cambiado la edad de jubilación, es el que ha cambiado los derechos de todos, es el que ha cambiado los beneficios sociales que tuviésemos. Y los ha cambiado a peor. ¡Súbete al cambio nena!. Luego va la parte de “mi gente es la que sufre, los desfavorecidos, los no se que”… A otro perro con ese hueso. Todo lo que ha hecho el PSOE es hundir a los que sufren, a los desfavorecidos, a todos los ciudadanos que trabajan cada día por su familia. Ante la crisis ha tenido opción de dar alternativas y ha cogido siempre el peor camino.

Luego, una parte de indignación familiar, “mis hijos no se merecen ese espectáculo”. Si bien es cierto que unos niños, que no tienen culpa, no deberían pasar ese mal trago (tan fácil como no llevarles, un garito de timbas ilegales no es lugal para niños pequeños), también podría pensar este hombre en los hijos de los parados, en los hijos de los desahuciados, en los hijos de los que sufren recortes…

Y el broche de oro es cuando alude al franquismo, a la democracia, y a lo mucho que luchó su partido contra eso para conseguir “todo esto”. Habría que recordar que el PSOE en el franquismo era un partido minoritario del exilio y que su subida a los altares es una maniobra orquestada con la socialdemocracia europea de la mano de los poderes fácticos para tener un partido centrista  fuerte que neutralizara todas las luchas de la calle. Es que a los del PSOE se les llena la boca de su antifranquismo y su partido en esos momentos era un dinosaurio. Si no es por Suarez, Willy Brandt y el gran relaciones públicas que era Felipe González, no estarían aquí jodiéndonos. Neutralizando todo desde entonces, y siguen. Así que los que han traicionado, no ahora sino permanentemente, a los que luchan y a los que lucharon, son gente como este concejal y su formación política. Ni una mezcla entre Figo y el Kun Agüero podría ser tan traicionera.

Los del PSOE están alcanzando un estado demencial máximo por medio del cuál se dedican a una política de palo y zanahoria absurda. Son los que te dicen “no, si yo os apoyo, si somos el cambio, si somos los luchadores” y después te crujen todos los huesos de los dedos con un cascanueces, rollo guardia repúblicana irakí. Todavía habrá quien tenga síndrome de Estocolmo con esta gente del PSOE, pero es que no puede haber nada más rastrero y peor.

En España no hay normalidad democrática porque la transición se hizo deprisa y mal. Desde entonces nadie ha querido tocar las cosas importantes y ahora tenemos un grado de corrupción política altísimo y una crisis que muestra su peor cara en estas tierras. Si los políticos fuesen responsables, lo que tendrían que hacer es escuchar el descontento, porque nunca ha habido tanto según manifiestan todas las encuestas. Hay muchas cosas que pueden hacerse y quien puede legislar las tiene en su mano. ¿No lo hacen? Pues así seguiremos, erre que erre. Lo que tiene que hacer Gabriel Calle, lo que tienen que hacer muchos concejales y diputados, es llevar a su puesto de trabajo las demandas de la gente que les paga, sin medias tintas.

Si no lo hacen, y no parece que lo vayan a hacer, seguirán sufriendo la vergüenza de sentirse señalados. Llamadme sádico, pero llevo un tiempo diciendo que “el pueblo no debe temer a los gobernantes, son los gobernantes los que deben temer al pueblo”. Y que queréis que os diga, veo a los políticos saliendo por la puerta de atrás de los ayuntamientos, veo a los políticos increpados por muchos vecinos, veo a los políticos cambiando sus horarios y haciendo multitud de maniobras, y veo que vamos por el buen camino.

La Acampada de la Puerta del Sol, afortunadamente, se ha desmontado. Y una vez desmontada quedan los barrios activos y en lucha, las semillas dispersas y creciendo, cada cuál a su ritmo.

El Domingo que viene, marcha de los barrios hasta el Congreso de los Diputados. La cosa sigue y mientras nada cambie por su parte, por la nuestra tampoco.

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