Atlético de Madrid – Familia Gil

El fútbol es la cosa más importante dentro de las cosas sin importancia. Es una premisa básica que deben entender los no-futboleros. Es verdad que sufrimos problemas gravísimos a nivel social. Esas son las cosas importantes. Luego están las cosas que no son importantes. Y en un rango de importancia, el fútbol es la primera, dentro de su subcategoría.

Los que somos de un equipo lo somos porque lo somos y no hay más que decir. Es algo que sucede y que se te arraiga en la infancia. En la infancia te gusta ir al estadio con tu padre y ver a los futbolistas y en el patio del colegio con mayor o menor fortuna (menor, en mi caso) intentas emular la jugada que viste que hizo tal o cuál. Coleccionas cromos y vas al colegio con el “sile-nole” en la boca, luego te pegas unas alegrías impresionantes y muchos chascos y hablas maravillas con los compañeros, sobre si Sabas es mejor que Gabi Moya y debates similares.

Ahí comienza todo y lo demás va con la edad, ese fervor de la infancia ya no lo dejas, por más irracional que sea quieres que ganen los tuyos y así debe ser por siempre.

Lo que pasa es que el fútbol nació como deporte para los que querían jugarlo, después como espectáculo para aficionados, de ahí surgían todos los clubes en los que los socios, sólo por pasarlo bien, pagaban sus cuotas y participaban de los éxitos y fracasos. Pero el fútbol mueve dinero y el dinero mueve montañas, así que los equipos se convierten en empresas muy lucrativas y adiós a la magia.

Centrándonos en mi equipo, en 1987 gana las elecciones, porque los socios le votan, Jesús Gil. En 1992 convierte el club en SAD de manera fraudulenta y es declarado culpable pero como el delito ya ha prescrito se quedan las cosas como están. Las pruebas, aquí.

En pocas palabras: El Atlético de Madrid es un club robado a los socios.

Esta apropiación fraudulenta del equipo tiene fines políticos y económicos ajenos al club. Hay alcaldías de municipios de la Costa del Sol, dinero de publicidad, fichajes de jugadores africanos desconocidos y un montón de historias más. El balance deportivo es estremecedor. De estar al nivel del FC Barcelona en títulos a pasar a estar a mil años luz. Deportivamente el equipo se hunde en la mediocridad. Económicamente, la deuda aumenta peligrosamente. Aun así, el hijo del ladrón del Atleti, Miguel Angel Gil Marín, se asigna un sueldo por encima del que percibe el Presidente del Gobierno. Y encima los agentes de futbolistas le dan el premio a “Mejor Gestor del Año”. Nos ha jodido, no hay nadie que les proporcione comisiones más absurdas.  Pero podemos ver más sobre esta gestión aquí

Tras el espejismo de títulos de la pasada temporada, volvemos a la mediocridad habitual con varias cosas claras: No hay proyecto deportivo. No hay proyecto financiero. Sólo hay improvisación en cada campo pero da igual a los únicos que se lucran. Y que mienten sin cesar, como con la venta del Estadio. Pasamos de “Al vender el Estadio nos vamos a forrar” a “Bueno, al vender el Estadio no sacábamos beneficio pero nos quitamos la deuda”, luego a “Vendemos el Estadio y nos quitamos parte de la deuda” para finalmente “Algo sacaremos y mirad, ¡Cuánto patrimonio!”

La mediocridad total lleva a la protesta en las gradas, lo cuál es algo que hay que tomarse con seriedad relativa porque al fútbol la gente no va a comprender cosas, va a entretenerse y/o desahogarse. Así que las críticas suelen dirigirse hacia el entrenador “¡Abel/Aguirre/Bianchi/Ferrando/Manzano vete ya!” o a los jugadores, porque el aficionado medio lo que quiere es resultado inmediato y fardar de equipo.

Lo que pasa es que algo se mueve en las conciencias, aunque sea a velocidad de Perezoso. En los últimos partidos las broncas han ido al palco. Varios partidos seguidos. Ni “jugadores mercenarios” ni “Quique vete ya”, sólo “Gil/Cerezo cabrón, fuera del Calderón”. Es fundamental que la afición se siga dando cuenta de que el equipo no tiene solución a corto plazo, sólo a medio plazo y sólo tras un cambio radical en la estructura. Por eso empiezan a moverse cosas, como protestas organizadas por el foro “Colchonero.com”, bufandas verde y oro para dar color al símbolo de la protesta, y  muchas más cosas que se están planeando y que esperemos que fructifiquen. Además de esto salen iniciativas de diferentes personas del entorno atlético. Y estas personas lo que plantean es lo más interesante: no queremos que el club lo compre un jeque árabe o un millonario ruso. Lo que queremos es volver al statu quo anterior, porque cualquier situación que no respete eso es ilegítima. Gil no puso un duro, el club fue robado, lo que queremos es que el club vuelva a una estructura participativa en la que los socios puedan ser determinantes en la elección de la dirección del club. Se estudian distintas vías: crear una Fundación y que esta recompre el equipo para que este pase a los socios (la Fundación la compondrían los socios), estudiar los cambios de la futura Ley de SADS… también se están haciendo auditorias que demuestran el escaso valor real del club y la deuda real del mismo.

Ante esto, por primera vez el dueño y su mano derecha sienten el miedo. Enfrentados desde hace meses, comienzan a salir en público juntos en distintos medios: Marca, As, SER, COPE, en todos los programas de máxima audiencia, para transmitir mensajes propagandísticos. Comienza la campaña de contraataque porque no quieren soltar lo que más dinero les da y que robaron a todos. Los ladrones empiezan a sentirse acorralados. Pero tal y como funcionan hoy las cosas, en un país en el que los periódicos más leídos son los de la prensa deportiva, los dirigentes del club brean a sus colaboradores del agit-prop a base de cenitas y favores, y así te encuentras a De la Morena, Alcalá, Picu Diaz, Matallanas, Inda y tantos otros riendo la gracia a los manguis del club.

Siempre hablan de que la afición del Atleti es la mejor del mundo y eso crea unas cosas que no son. Parece que la mejor afición del mundo sólo anima pase lo que pase sin mirar a más. Pero animar ahora es como reírle la gracia a un niño malcriado. Lo mejor que puede hacer la mejor afición es volver a tomar las riendas de su equipo.

Aquí he hablado de algunos partidos de mi equipo. Pero de aquí en adelante, el único partido importante es el que se juega entre el Atlético de Madrid y la Familia Gil. A ver si somos capaces de ganar.

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