La casa de la Yaya

Tirando de memoria histórica, ayer acabamos hablando de uno de esos lugares que se te quedan grabados a fuego cuando los visitas. “La Casa de la Yaya” era un garito que estaba en la Plaza de San Ildefonso (Plaza del Grial) en Malasaña. No se quien nos llevó ahí por primera vez pero sí se que éramos menores de edad, sería hacia el año 1999. Se trataba de un lugar en el que había una primera sala con una barra, un pasillo y una sala al fondo con mesas. Era un antro punki  fundamentalmente punki. El mini de kalimotxo estaba a 200 pesetas, lo hacían con refresco de cola marca nisu y vino de cartón malísimo. O estoy loco o había ofertas de tres minis 500 pesetas. La música era el punk rock del momento, con más tendencia a grupos marginales que a grupos “famosos”. Vaya, que sonaban más “Liposomas” que Boikot, aunque sonar, sonaba de todo y sonaba mal.

La bebida que servían era droga pura, pero además era el bar con más drogaína de todo Madrid. Una de las primeras veces que fui había unos punkis metiéndose unos rayotes encima de una de las mesas, con eso lo digo todo, hasta entonces yo creía que eso de la cocaína era algo de las películas, no algo que se metía un tipo real en una mesa ahí a tu lado. Si ya era medio célebre cualquier sitio en el que se pudiesen fumar petas, en  este sitio creo que estaba toda la droga posible, libertinaje total. Por suerte nunca me dio por esos caminos y me bastaba con envenenarme con el cutremocho que hacían, pero creo que nunca tuve tan cerca tanta disponibilidad de sustancias chungas como en ese sitio.

Por lo barato que era solía estar lleno hasta la bandera. Si  eras afortunado cogías una mesa al fondo, pero lo normal es que te quedases en el pasillo. El pasillo no era demasiado estrecho pero como había mucha gente era un lugar muy incómodo. Además si estabas en el pasillo estabas delante de las puertas de los baños. Los baños eran míticos porque no funcionaba la luz. El de chicas tenía la puerta colgando porque estaba rota y nadie se ocupó de arreglarla nunca. El de chicos tenía puerta pero estaba completamente a oscuras. Cuando entrabas ibas pisando liquidillo y a veces pisabas espeso, lo cuál era repugnante. Uno intentaba acertar como podía, lo cierto es que era chungo porque no se veía nada, yo se que estuve en el baño de la Casa de la Yaya pero también se que jamás lo vi.

La fauna, mucha cresta, mucho pelado y mucho chaval “punk-rock kalimotxero”, que imagino que es donde encajaba yo, esto es, el típico chaval que había entonces con el pelo largo, camisetas negras (de grupos o no) y sudaderas variadas.

El lugar era Sodoma y Gomorra en 70 metros cuadrados. No había ningún tipo de control, sólo desfase absoluto. Yo siempre he dicho que si hubiese entrado un chaval de 9 años y hubiese pedido diez minis de kalimotxo, se lo habrían servido.

Un día que fuimos el sitio tenía un precinto de sanidad y ya nunca más volvió a abrir. La conclusión es que lo cerró Sanidad, aunque a lo mejor simplemente les pusieron un multón y no lo pudieron pagar, quien sabe.

El caso es que creo que mi generación ha sido la última que ha conocido esta clase de garitos de absoluta perdición. Los motivos son muy simples, básicamente antes había una edad teórica para poder entrar en los bares (16) pero tampoco se llevaba un control exhaustivo en muchos sitios, por eso ya desde antes de cumplir esta edad yo había entrado a más de un local de estos. Creo que fue a finales de 2001 o ya en 2002 cuando se armó todo el revuelo de la ley antibotellón y todos los escándalos de la juventud alcoholizada y demás. La prensa siempre ha buscado temas  de moda y en aquellos años se hicieron muchísimos reportajes sobre el botellón, la perdición y la juventud descontrolada. Eso unido al electoralismo llevó a medidas de fuerza y a poner controles mucho más rígidos en los locales, se incrementó la edad de entrada en los garitos y se aumentaron muchísimo las inspecciones, de forma que muchos fueron asfixiados por las multas y cerraron. Recuerdo barrios tomados por los antidisturbios haciendo redadas en plazas y bares. La verdad es que los botellones de entonces eran una pasada de grandes y comprendo que los vecinos exigiesen medidas porque aquello acababa muy sucio. Aunque luego si miramos los datos, el consumo de alcohol entre jóvenes sigue en aumento, además de que España es Estado líder en consumo de cocaína a nivel mundial (y eso que cerró La Casa de la Yaya). O sea, que podemos decir que esas medidas en líneas generales fueron un fracaso. Como siempre entraron en juego intereses muy variados, porque muchos empresarios de la noche preferían ley antibotellón para que la gente entrase en sus garitos y así gastar más dinero, además hay empresarios potentes vinculados a partidos políticos que tienen locales nocturnos e imagino que como pasa siempre habrá mucho enchufe y mucha manga ancha. A un tipo que tiene un garito minúsculo que no le importa a nadie le metes un multón, pero si el dueño del garito tiene contactos supongo que cambiará el cuento. Ahora los chavales compran bebidas alcohólicas muy fácilmente en cualquier local de chinos y lo que hacen es botellones clandestinos o caseros. Lo prohibido siempre es más llamativo en una determinada franja de edad y ahora que los jóvenes lo tienen más complicado, imagino que beben como si fuese la última botella del mundo.

Aquellos locales turbios ya no existen, muchos por las multas, otros porque no se podían permitir pagar a un portero, por miles de razones. Uno siempre tiene nostalgia de estas cosas aunque objetivamente no eran sitios ejemplares, pero se recuerdan con cariño por todos esos años pasados ahí. ¿Eran mejores que lo de ahora? Bueno, te curtían un poco porque tener experiencias siempre te curte, pero ahora hay otras cosas. Ahora hay macrodiscotecas en pueblos cercanos a las grandes metrópolis, ahí en los aparcamientos se hacen también grandes botellones y circulan todo tipo de mierdas, con la diferencia de que un tipo que tiene una macrodiscoteca suele estar más protegido.

Y bueno, esto ha sido un reflejo de las aventuras madrileñas de finales del siglo XX, principios del XXI

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7 comentarios en “La casa de la Yaya

  1. joder, ahora no hay sitios así, habéis visitado el mesón gallego últimamente? yo no me atreví a entrar la última vez, funciona bien o han cambiado de dueños?

    • Que pasa Leo! El Mesón lo vi la última vez hace un año o así, estaba bien pero no igual que antes. Pero bien, estaba más cuidado, con las paredes y tal mejor decoradas

  2. En Bilbao todavia queda el Meson Marina que de Meson no tiene nada como bien sabes, no se si quedara algo mas por ahi con las caracteristicas que tu describes, igual algo en Romo pero ni idea. El Eka cumple muchos de los requisitos, lo unico que la gente no es muy macarra xD

    Un saludo

  3. Entrañable el post, de esa Malasaña desaparecida, pues yo también anduve por La casa de la yaya, aunque no recordaba su nombre, solo fuí alguna vez, de él recuerdo una pelea salvaje entre dos punkis con sillas volando incluidas, y un colega mio intentando separarlos, menudo incosciente… Muy cerca de allí aun queda un bar, “el garito” me parece que se llama, en la calle San Joaquin, que aun guarda aromas de aquella Malasaña, solo sirven kalimocho y la barra esta llena de pipas saladas… Un saludo.

  4. querido , sinceramente despues de leer tu texto , llego a la conclusion de que, tu solo estuviste de paso el La casa de la yaya, y creo tambien en malasaña, en lo unico que estoy de acuerdo contigo, es en que ya no queda ni rastro del ambiente de finales de los 90 , y creo que ya no hay garitos con personalidad propia, si no con hostias de porteros ,esas si propias y reglas para todo, aquellos años fueron muy grandes ,para que los trates tan mal, la casa de la yaya , la llevaba un tipo con 18 años , ya quisieras tu haber llevado algo medio bien con esa edad , y no dogamos ordas de borrachos , punkis , pijos , y demas fauna de la noche , compañero regular solo regular.

    • Compadre, igual no se entiende bien, pero considero que lo pongo bastante bien. Viví todo ese ambiente y lo recuerdo con muchísimo cariño. Es cierto que yo a ese bar fui solo un año porque lo cerraron, pero vaya, que no lo recuerdo con desprecio ni muchísimo menos, para mí fueron los mejores años de mi vida. A lo mejor si tu eras un asiduo lo tienes más idealizado, yo pongo lo que recuerdo, y lo que recuerdo es mucho punki, mucha droga, buena música, baño sucio, mucha gente, precios baratos, kalimotxo que daba cagalera. Y yo iba, porque me gustaba, pero el sitio era así. ¿LO habría hecho yo mejor? No creo, de hecho probablemente lo habría hecho igual o peor, porque repito que en aquel entonces me movía mucho por ese tipo de sitios. El Mesón, el batiburrillo, el Pipas en Argüelles, muchísimo tiempo en la plaza del Grial o en el 2de, son todos mis años de juventud. A lo mejor como a ese sitio iba con 16 años, era más “impresionable”, pero vaya, así es como lo recuerdo y sobre los recuerdos que uno tiene poco se puede hacer. Para mí, un gran sitio

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