Historias de La Guindalera por Antonio y Angelines

Madrid es una ciudad llena de barrios interesantes. Sin embargo, a la hora de encontrar información sobre cualquier cosa, todo se centra en el Madrid de los Austrias y zonas aledañas (me refiero en medios oficiales, en Internet por suerte se encuentran más cosas de otros barrios, aunque hay que hacer mucho trabajo de búsqueda). En cierto modo es lógico porque al ser lo más antiguo tiene muchas más historias. Pero eso no quiere decir que sean las “únicas” historias. Creo que una ciudad, y lo defiendo siempre, gana interés conforme sus barrios ganan interés. Me gustan las ciudades descentralizadas en las que hay vida en todos los barrios (Nueva York y Tokio, que yo conozca, quizás también Londres pero ahí no he estado) y en cada barrio hay una historia. Me gusta la idea de la gran ciudad como suma de barrios con multitud de anécdotas y me gusta la gente que es “barrionalista” porque le da vida a la ciudad. No me gusta la idea de que Madrid tiene el centro para algunas cosas, los polígonos comerciales en las afueras para otras y barrios históricos que no son del centro derruidos a golpe de piqueta para transformarlos en residenciales-céntricos-gentrificados.

Como me gusta conocer historias de los barrios y no siempre es fácil encontrar información, el otro día decidí interrogar a mis abuelos sobre historia de mi barrio. No conozco a nadie que lleve más tiempo viviendo en La Guindalera, aunque seguro que hay alguien de su misma edad que lleve más años. Mis abuelos llegaron a este barrio en 1952. No se criaron aquí, mi abuelo es nativo de Cuenca, sus padres son de Cuba y Valencia (me viene la vía valenciana también por el otro lado) y se crió en el barrio de Malasaña, que entonces todos llamaban de Maravillas. Mi abuela si nació en Madrid, en Lavapiés, su padre era de Carmena (Toledo) y su madre de Cifuentes (Guadalajara), se crió en el barrio de Arapiles. Llegaron a La Guindalera por las cosas de la vida, por lo que ha movido siempre a la gente, el trabajo. Mi abuelo había terminado la carrera de Magisterio y se topó con un anuncio en un periódico que decía “Se traspasa colegio”. Así se hizo con las riendas del Colegio San Fernando, en la calle de Ardemans esquina con la calle Bejar, y pasaron a vivir ahí (actualmente hay un edificio nuevo con la tienda “Excalibur” de juegos de mesa). En realidad vino mi abuelo de avanzadilla en el 52, mi abuela hasta que no se casaron no vino, fue ya en el 54.

En 1952, venir a La Guindalera era como irse ahora a vivir a Sanchinarro. Sólo que esto no era un barrio de casas modernas organizadas. Después de La Guindalera no había ya más Madrid, si ibas hacia el Este llegabas a Canillejas, que por aquel entonces era un pueblo independiente de Madrid (por poco tiempo). En palabras de mi abuela, venir aquí era como irse a vivir a “un poblacho”. Todas las casas eran bajas, había muchos hotelitos. Las casas más altas de su entorno eran el propio colegio, que tenía dos plantas, y la casa de enfrente, que tenía cuatro. Mi abuela dice que desde su habitación veía la calle de Diego de León y el trasiego que tenía. Todas las calles estaban adoquinadas y apenas pasaban coches. Tanto era así que cuando en el Colegio era el cumpleaños de algún alumno, salían a hacer bailes en plena calle con un organillo que tenía el señor del ultramarinos que había al otro lado de la calle, llamado Quintín. Donde estaba Quintín ahora hay una tienda de chinos, imagino que como en casi todas las tiendas de ultramarinos de esta ciudad. En la esquina frente a Quintín, otra de las cuatro esquinas de Ardemans-Bejar, donde ahora está “Casa de comidas Béjar” había un restaurante de un tal Valentín. Cada vez que hacían una fiesta, Valentín les hacía barriles de sangría enormes, no recuerdo si me dijeron que Valentín se los llevaba a la casa o eran ellos los que iban a buscarlo.

El día a día del barrio tenía cosas curiosas. Por ejemplo, había unos misioneros. Sí, sí, misioneros, gente que iba a “evangelizar” por decirlo de alguna forma, a las gentes que vivían en esos barrios perdidos. Vaya, como cuando iban los curas en los años 70 al Pozo del Tío Raimundo, sólo que 20 años antes. Iban por las calles todas las mañanas rezando el Rosario y se juntaban también en la Plaza de San Cayetano, que todo el mundo llamaba “la playa”, porque hasta hace unos años fue un arenal (y era mejor que la chapuza de ahora). Además de misioneros, pasaban por ahí caballos, porque en el Club Deportivo Apostol Santiago, que estaba en la calle Méjico al final del todo (lo que venía siendo un club deportivo en las afueras), había equitación, por lo que tenían una señora “inglesa o alemana” que paseaba a los caballos.

Siguiendo con la calle Ardemans, recuerda mi abuelo que en la esquina con Juan de la Hoz había una señora que fabricaba galletas para helados y también hacía “sagradas formas”. La propia señora llevaba un rollo “Juan Palomo”, porque se encargaba de hacer las cosas y después iba con una cesta por las casas ofreciendo a la gente.

En la siguiente esquina hacia abajo, Ardemans con Méjico, vivió en un hotelito la vedette Laura Pinillos, que por lo visto hizo una famosa obra llamada “Socorro en Sierra Morena”. Esta no se si vivía allí al mismo tiempo que mis abuelos o había vivido anteriormente. Por cierto, que investigando sobre esta mujer he dado con que hubo una obra llamada “Miss Guindalera” de Selica Pérez Carpio, habrá que hacerse con ella. (siguiendo con la búsqueda, he encontrado: Miss Guindalera, sainete madrileño en un acto, original de Ángel Torres del Álamo y Antonio Asenjo. Música de Jacinto Guerrero. Estrenada el 28 de Agosto de 1931 en el Teatro Calderón de Madrid http://lazarzuela.webcindario.com/Efem/agosto.htm )

En aquellos años, cuando vinieron al barrio, este estaba comunicado con el tranvía 40 que iba a Prosperidad y más allá. También estaba el metro en Diego de León, aunque llegar a él no era tan fácil. En estos días, cuando yo quiero ir al Metro bajo Ardemans y giro en Béjar a la derecha, saliendo así a Francisco Silvela. A finales de los años 50, la calle Béjar terminaba siendo un callejón sin salida, no salía a Francisco Silvela. Al final de la misma, en lo que hoy sería el edificio que es Béjar,1 (donde hay una farmacia) y la llamada “plazoleta” de Diego de León, todo era un descampado. Esto estaba vallado, por lo que al ir recto por Béjar acababas topando con una valla y no podías salir a Francisco Silvela. Dice mi abuela que había un gran anuncio en el que ponía “Hipofosfito Salud”. Como no se podía salir a Francisco Silvela, la gente del barrio hacía un agujero en la valla para poder entrar en el Metro, cuya boca estaba entonces en medio de Francisco Silvela ya que aquella calle no era la “autopista” que es hoy sino un tranquilo bulevar. Doctor Esquerdo, Francisco Silvela, Joaquín Costa, todo eso era un bulevar tranquilo llamado “Paseo de Ronda” por donde se podía pasear tranquilamente. Cuando edificaron el descampado que ponía fin a Béjar, se amplió la calle y en el edificio que ahora es el número 1 de Béjar pusieron las Mantequerías Leonesas, que ahora son el Supermercado Márquez y dice mi abuela que eran mucho mejores las Mantequerías.

En Béjar y en muchas partes del barrio había muchas lecherías a donde iban diariamente a comprar la leche. Al final de la C/Méjico había incluso una vaquería, estaban las vacas ahí con la cabeza fuera, según pasabas por la calle las veías. Ese edificio de la vaquería lleva años abandonado y totalmente tapiado, quien sabe si será propiedad del señor terrateniente Lazcano, que posee toda esa zona del barrio y hace lo que le da la gana.

En la calle Agustín Durán había muchas tiendas de todo tipo de materiales, cosa que no ha cambiado en la actualidad. En Pilar de Zaragoza esquina con Alonso Heredia había una pescadería que es donde compraba mi abuela, luego los de la tienda se trasladaron al mercado, el cuál está igual que entonces sólo que ahora hay calefacción y aire acondicionado. Esa pescadería pasó a ser propiedad de otros pescaderos del mercado, Cortizo, que siguen estando ahí. El mercado tiene un par de puestos buenos aunque el resto no es nada del otro mundo, habría que hacer algún esfuerzo por impulsarlo un poco.

Según mi abuelo, en el barrio hubo muchas fundiciones que el visitó incluso antes de vivir ahí en el 52, ya que se dedicaba en sus ratos libres a la escultura. En la calle Martínez Izquierdo con Ardemans había una que mi abuelo frecuentó mucho ya que el fue el encargado de hacer la cola del caballo y la barba del Cid de la estatua que hay del Cid en Burgos. Esa fundición se llamaba “Fundición Codina”. El taller para modelar lo que hacían estaba en la calle Londres. Cuando se edificó esa esquina fue ahí a vivir la tía Tile, que es la hermana mayor de mi abuela. Hablamos de estos edificios típicos de Madrid y tan masivos en tantos barrios, con los ladrillos que se ven y los tolditos verdes. De estos edificios hay muchos en La Guindalera porque es un barrio que tiene el deshonor de ser de los primeros arrasados por la piqueta y al ser entonces casi un pueblo fue relativamente fácil acabar con casi todo. Dicen que en el solar de al lado de donde vivía la tía Tile se tardó mucho en hacer edificios grandes, lo que había era una especie de pequeña colonia de casitas blancas con un gran patio interior, cuando hacía calor la gente sacaba el colchón y dormía en el patio. Hablamos de los años 60/70.  No idealizo tampoco la vida en casas que no tenían ni calefacción y a veces ni agua corriente, pero creo que la remodelación del barrio, de este o de cualquiera, debería respetar un poco arquitectónicamente su esencia y mantener ciertos criterios estéticos. Ahora tenemos un barrio lleno de calles sin retranquear con construcciones de todo tipo.

Además de fundiciones, por lo visto había también platerías. Por ejemplo, en la calle Andrés Tamayo. El Colegio San Fernando que regentaba mi abuelo era al principio, debido a la normativa de esa época, un colegio sólo de chicos. El hermano pequeño de mi abuelo, el tío Paco, terminó magisterio y lo que hicieron fue ampliar el proyecto del colegio cogiendo un hotelito en la calle Andrés Tamayo que destinaron a ser colegio de chicas y también parvulario. Este hotelito por lo visto tiene historia negra porque antiguamente se había encontrado ahí un muerto. Lo del hotelito este y lo del colegio al final terminó debido a diferentes circunstancias, el tío Paco siguió viviendo en la planta de arriba y alquiló la planta baja a un director de cine que se fue haciendo conocido, un tal Víctor Erice. Este hotelito ya no existe aunque en Andrés Tamayo todavía queda una casita.

Como se ve, mis abuelos vivían y siguen viviendo en lo que podríamos llamar “La Guindalera vieja”, que sería la parte originaria de La Guindalera, encajonada entre la calle Coslada, la calle Cartagena y la Avenida de los Toreros. La calle Cartagena dicen que siempre fue parecida a lo que es en nuestros días, más un símil de la típica carretera que atraviesa un pueblo que una calle viva con gente caminando. Ahora administrativamente el barrio de La Guindalera abarca más zonas, que están diferenciadas de la parte original pero al mismo tiempo el paso de una a otra es algo muy difuso, pasas de un lado a otro sin darte cuenta, mientras que para salir del barrio al completo hay que pasar calles muy bulliciosas como la Avenida de América, Francisco Silvela, la calle de Alcalá o la M30. De esas otras zonas mis abuelos también tienen algunos recuerdos, aunque menos, ya que dice mi abuela que “esas partes no entraban en mis recorridos”.

De la parte de Ventas/Madrid Moderno, dicen que iban poco, aunque sí que tocaban mucho la calle Londres. Un motivo fue por el taller de modelación de esculturas al que iba mi abuelo. Y también porque según parece había unos estudios de doblaje pertenecientes a CIFESA en esa calle, en un chalet. La familia de mi abuela estuvo muy vinculada al mundo del cine, trabajando en distintos oficios. Mi bisabuela Ruperta, por ejemplo, era encargada de vestuario de muchas películas y Charlton Heston la tenía gran admiración (eran unos años en los que se hacían muchas producciones de Hollywood). Hubo, por cierto, una gran colección de autógrafos de estrellas del cine de esos años que ahora se han perdido. Bueno, el caso es que en la calle Londres estuvieron esos estudios de doblaje en un chalet en el que había muchas hortensias. Hacia la calle Roma y demás ya no se movían tanto. También hablan de que ya estaba ahí la Colonia Iturbe, las casitas que hay por Avenida de los Toreros.

Sí que recuerdan más la barriada del Parral, que es la parte ubicada en las calles Francisco Remiro y Antonia Ruiz Soro, entre otras. Dicen que si donde vivían ellos era un pueblecito, lo del Parral ya era un auténtico pueblo manchego, lleno de casitas muy bajas en las que en las puertas había cortinas de tiras de cuerda. Todo lo que ahora es el descampado del Parral, en el que se hacen mercadillos de trueque mensuales, eran entonces pequeños huertos. En las casas tenían también gallinas y todo tipo de animales, había también rebaños de ovejas que vivían allí y cuando los pastores sacaban a las ovejas a pasear, pasaban por toda La Guindalera, por Ardemans, por Méjico, por Agustín Durán… me lo intento imaginar y no lo consigo. Toda esa parte del Parral está ahora muy destruida, se hicieron casas nuevas y apenas quedan casitas pequeñas, queda una de una planta en Francisco Remiro y poco más. Es curioso lo de esta barriada porque apenas hay información de cómo era, ojalá por Internet pudiésemos encontrar testimonios de cómo era aquello, de gente que vivió ahí.

Todo lo que es ese descampado ahora formaba una especie de unión con otros que hay en Prosperidad o que hubo, como el emplazamiento donde han puesto ahora el hotel Puerta de América, ese de tantos colorines y tantos arquitectos, o donde está el edificio Torres Blancas. Ahí hubo un campo de fútbol llamado “El campo de los alemanes” en el que jugaba el Club Recreativo Guindalera. El resto era la nada y en esa nada había cuevas en las que vivía gente. En una de esas cuevas vivía una señora que iba a limpiar el colegio de mis abuelos. A la hija le preguntaron que le habían traído los reyes y les contestó que “los reyes no van a esos andurriales”.

Ahora se han hecho por ahí edificios nuevos que tienen poco que ver con lo que era el barrio y la Avenida de Camilo José Cela, que es lo más soso que puede existir. Entonces en esa zona había un gran vivero llamado “El jardín de sala”. Había eso y después descampados llenos de chabolas, no hablo del año 52 sino del año 90. También en torno a esa Avenida se han hecho ahora muchos lofts, en la parte del Polígono de Monteagudo, que por aquel entonces era un polígono mucho más grande con muchísimo más movimiento. La palabra loft yo creo que todavía no la había pronunciado nadie en los años 50 y 60.

Del Parque de Avenidas curiosamente tienen recuerdos para definirlo con total precisión: “en toda esa zona todo lo que había era campo y un arroyo”.

Y esas son las historias que me contaron mis abuelos. Seguro que hay muchas más que olvidaron contarme en su momento, pero la verdad es que hay muchas anécdotas que nos permiten hacernos una pequeña idea de cómo era todo esto y como es ahora. Ahora me propongo, a través de este pequeño espacio, encontrar más gente que viviese no sólo en la parte vieja de La Guindalera sino también en las otras partes, para poder sacar un poco la memoria del barrio y mostrar un poco que Madrid no es sólo el centro. También molaría conseguir un archivo fotográfico de cosas anteriores al año 90, mapas y demás. Yo pongo aquí esta piedra y si alguien me quiere contactar, pues correocaminoacasa@gmail.com .

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120 comentarios en “Historias de La Guindalera por Antonio y Angelines

  1. Hola soy un vecino de la calle ardemans, vivo en ese edificio que hablas de cuatro plantas enfrente del colegio de ardemans, es ardemans 55. No pienso como por esta calle pasaban ovejas la verdad… jeje pero podrian cambiarlo un poco el barrio… yo pondria francisco silvela como dices que era antes, y lo de la calle peatonal que alguien me explique para que la han echo, un saludo y si sabes mas cosas no dudes en contarlas jeje

  2. Gracias por compartir estos recuerdos. Yo vivo en el barrio desde hace 35 años y no llegué a conocer estas cosas, no solía ir más allá de la calle Marqués de Monteagudo, salvo lo del jardín de salas, que aguantó hasta hace 10-15 años y la tierra en la plaza de San Cayetano.. Los cambios más importantes que he conocido han sido la desaparición de las vías de tranvía por Méjico y las calles de alrededor, la calle de C. J. Cela y las reformas de San Cayetano y Pilar de Zaragoza.

  3. Hola,

    Mira por donde que buscando algo sobre el Jardín de Salas me he encontrado con esto. Yo nací en el 63 y viví en el Parque de las Avenidas toda mi infancia. Tenía una tía que vivía en la zona de la Guindalera, creo que era la calle Eraso con Francisco Santos, o por ahí, no recuerdo bien porque la casa hace años que la tiraron. Lo que si que recuerdo es que era una casa muy vieja de 2 pisos y un gran patio, una especie de corrala con el baño fuera para todos los vecinos de la planta…
    Mi tía me llevaba con 3 años del Parque de las Avenidas a su casa pasando por el Jardín de Salas, había que cruzar un puente en el que había como una especie de arroyo medio seco (el canalillo?), por el camino había un descampado donde crecían ortigas y otras hierbas, com muchos árboles y un paisaje que a mi me resultaba como un pequeño Oasis, dejabamos a mis hermanos en el Colegio de la Srta Juanita, al que luego fuí yo, que quedaba justo enfrente del actual Colegio Público Guindalera que entonces no existía, y que estaba situado en los bajos de las casas de enfrente. Era como una Escuela rural donde nos juntábamos niños de todas las edades.., nosotros en Primaria ya nos fuimos a otros Colegios Privados Religiosos, que entonces era lo que se llevaba, pero nunca se me olvidará esta maestra que me enseñó a leer con 4 años tan bien que luego destaqué en el Colegio.
    También recuerdo una casa donde comprabamos pastillas de leche de burra y otras chuches, estaba por la calle Colomer.., y una casa enorme con árboles donde está el actual Hotel Parque de las Avenidas donde nos vendía la dueña a los niños morera para los gusanos de seda, menudo negocio hacía…
    También me acuerdo de ir a jugar los niños al Canalillo, al final de la calle Bonn, que era un descampado con montículos y a lo lejos unas chabolas ocupadas por gitanos debía de ser lo que actualmente es la glorieta que va de Camilo José Cela a Corazón de María, pero de esta zona tengo vagos recuerdos, porque era zona prohibida y estaba algo lejos…
    Entonces los niños ibamos en pandilla sólos por el barrio no como ahora…
    Recuerdo una casa que nos daba mucho miedo a los niños, era una casita baja medio chabola que estaba justo enfrente de la M30 al final de la Av de los Toreros, ahora es un edificio de lujo con pisicina pero hasta la 70 -80 era una especie de estercolero donde había gallinas y de todo, todo muy viejo y muy negro, la casa de la bruja la llamabamos, si te asomabas salía una Señora ataviada con pañuelo negro y todo en la cabeza (tipo doña Rogelia) y hasta con escoba hecha de ramas, y te azuzaba a gritos con la escoba, era nuestro entretenimiento…., que risa pasabamos…!
    Luego les debieron de expropiar y realojar en pisos, pero entonces había muchas casas por esa zona. Yo también recuerdo la Colonia Mahou, donde está actualmente IBM, con su chiringuito de sillas y mesas destartaladas, que parecían sacadas de cualquier contenedor de basuras, medio rotas y de madera vieja cada una de un color y de una forma, ibamos allí hasta principios de los 80 a tomar el aperitivo la gente joven del Parque y de la Prospe, era un barrio que estaba en lo alto de un montículo con desniveles y sin asfaltar con casas medio derruidas , el chiringuito se sabía que era un bar porque tenía un cartel que ponía MIRINDA, y el matrimonio mayor que lo regentaba vieron renacer un negocio ya caduco gracias a que los pusimos de moda los jóvenes aquellos de la movida, porque allí, que era como el fin del mundo, era imposible que nos vieran ni nuestros padres ni nadie conocido y podíamos beber y fumar a nuestras anchas… De hecho, se empezaron a meter gitanos de ocupas en algunas casas vacías de alrededor y aquello empezó a degenerar y el matrimonio este que eran los únicos supervivientes del Barrio cerraron…, sólo quedó Ibarrondo que aún sigue teniendo casas bajas de ese tipo, (ya pocas ) porque lo del otro lado de la M30, la Quinta de la Paloma, lo debieron tirar también por la misma época.

    Encantada de saludaros y aportar nueva información.

  4. Hola, yo nací (1952) y viví en la calle Bejar, y fui al Colegio de los abuelos de Antonio, primero a la calle Andres Tamayo y despues a Ardemans, ¡¡que recuerdos el colegio San Fernando, alli hize la comunión, logicamente el dia de San Fernando (30 de Mayo). He jugado al futbol en el equipo de la Guindalera.

    • No me digas Marcelino, ¡qué ilusión! ¿Dónde vives ahora? ¿Estás localizable? ¿Te dieron clase mis abuelos? Ahora mi abuela está pachucha y estas cosas seguro que le hacen ilusión. El de Andrés Tamayo lo llevaba el Tío Paco, el hermano de mi abuelo, que todavía vive, al igual que mis abuelos. Si me quieres contar cosas del barrio no dudes en escribirme tus recuerdos, que los publico seguro

  5. Yo nací en el 48, vivia en la calle Iriarte y fuí al colegio San Fernando, y mis recuerdos de los dos años en ese colegio, no son buenos recuerdo los castigos y golpes en las manos con palos permanentemente. Lo siento pero son mis recuerdos del colegio. Del barrio los tengo buenos.

    • Bueno, poco te puedo decir, ya que son mis abuelos y no se muy bien como lo hacían, ellos o las personas que hubiesen. Me imagino que lamentablemente en esa época eso estaba a la orden del día 😦

      • Ramon leyendo esto que escribes, parece que fuimos a colegios distintos, yo no recibi desde los 6 a los 14 esos castigos…y no era de los “buenecitos”.

  6. Buenas tardes:
    he encontrado de casualidad buscando las referencias a la fabrica de Patatas Fritas La perla, que era de la tia de Victoriano, Ambos ya fallecidos, que estaba en la esquina de francisco Silvela con Mejico,junto al una carbonerïa, en el numero dos de la calle mejico.
    En el 6 hubo una checa , a la que llevaron muebles del palacio del marqués de larios, bueno a lo que voy, antes de releerme todo lo que pueda del blog, me gustaría hacerte una sugerencia,

    Comentale a tu abuela que antes de ser las mantequerías leonesas, se le conocía como el Hungaria al supermercado , y daban bolsas de papel, estilo película de americanos, antes de las de plástico.y la farmacia a la que se acudia antes de la de francisco silvela era la de Doña Rosa, seegur que lo recuera.

    un saludo

  7. Buenas noches saludos mucho tiempo sin comentarios de mi parte feliz año deseo decirte que me da mucha alegria leer tus comentarios te tengo que decir que en la esquina de alonso Heredia con pilar de zaragoza no fue una pescaderia fue una tienda de ultramarinos el dueño Señor Camarero que vivia en la calle agustin duran numero 9 y en la otra esquina la casa grande tienda de ropa…… si la calle Bejar con Pilar de Zaragoza una pescaderia ….. te dire que el terrateniente que dices Señor Lazcano fue jugador del real madrid…..

    • Hola, qué alegría haberme encontrado con este blog. Sólo quería decir que, efectivamente, la tienda esquina Alonso Heredia con Pilar de Zaragoza era de ultramarinos y el dueño no vivía en Agustín Durán, 9 (que es donde viví yo) sino en el número 8. Yo fui al colegio Ruiz Giménez hasta el año 1963. ¿Hay alguien más por ahí? Saludos

    • ¡Qué alegría haberme encontrado con este blog! Efectivamente, la tienda era de ultramarinos y el dueño no vivía en Agustín Durán, 9 (donde vivía yo) sino en el nº 8. Yo fui al colegio Ruiz Giménez, en la calle de José Picón que también daba a Alonso Heredia. ¿Hay alguien por aquí que también haya ido al mismo cole?

      • Yo también fui a Ruiz Giménez, desde 1962 hasta 1970, luego pasé al Liceo en la calle Agustín Durán. Durante mi estancia se levantó el edificio que da a Alonso Heredia. Recuerdo que jugábamos en el hotelito que daba a José Picón a las princesas. Ufff qué recuerdos. Yo vivía y aún tengo mi casa en Eraso, enfrente del mercado. Seguro que hemos coincidido en algún momento. También recuerdo a las profesoras: Elena, Milagros, Tollita…; las “flores a María” en el patio en los meses de mayo. Yo fui una de las que hizo la comunión en el salón de actos, el único año que lo acondicionado para que nos dieran la Primera Comunión, y luego creo que nos dieron un desayuno en el comedor, cara y hace ese esto ya la friolera de 52 años. Se podría hacer una quedada de alumnos del cole.

      • Mi último curso fue el del 1962-63, terminado el cual nos fuimos del barrio. Pero nunca se borra de tu memoria el lugar de tu infancia y primera adolescencia y, ¡ay!, el primer amor… a pesar de que no todo era maravilloso.
        ¡Qué profunda emoción tiene la nostalgia cuando se llega a una “cierta” edad!
        Abrazos y sigamos por aquí.

  8. Qué sorpresa, buscando, buscando. Hace unos días fui con un amigo por nuestro antiguo barrio, y vimos el destrozo (para nuestro recuerdo). Yo viví en Bejar, 25, fui al colegio S. Fernando de Ardemans hasta 1º de bachiller, y después nos trasladamos al hotelito de Andrés Tamayo. Mis profesores D.Antonio y D. Francisco, que recuerdo con cariño, y Dª Trini que nos daba clases de Latín maravillosas. Me alegro que estén bien. Tuve de compañera a Mari Ló, que será familia tuya, pues era hija de un hermano de ellos (ahora no recuerdo el nombre). Y si yo también compre morera, y cambiaba tebeos en una casa de patio que había en Pilar de Zaragoza esquina a Méjico, recuerdo la lecheria de Pilar de Zaragoza, y el amigo que me acompañó, por casualidad, contactó con una de las hijas de los dueños. Me gustaría conectarme con antiguos compañeros, pues he perdido la pista. También recordareis “Las tiendas Rojas”, en Pilar de Zaragoza, comestibles y de todo, aquello era muy divertido. Visité a D. Francisco y Dª Trini hace años, cuando aún estaba el chalet, para enseñarle a mi hijo, sería por el año 82 más o menos, y cuando volví otra vez, estaban construyendo la casa que hoy está. Todo lo que contais lo viví, pues llegué a Madrid con 4 años, allá por 1948 aproximadamente, así que me resulta muy familiar. Gracias

  9. Por cierto, conservo una foto del curso 1955-56, en la que estamos las alumnas con D. Francisco, y arriba una foto tipo carnet de D.Antonio, si os interesa, la envío. Otra cosa, recuerdo a la esposa de D. Antonio, pues me llamaba la atención por lo guapa que era (morena, y con el pelo muy largo), ahora después de tanto tiempo no recuerdo su nombre. Un beso para ellos.

    • La mujer es mi abuela, Angelines! Cuchi para nosotros los nietos. Cualquier material lo podéis enviar a correocaminoacasa@gmail.com, a mis abuelos les hará ilusión. Además la asociación cultural Guindostán (guindostan.blogspot.com) recopila fotos antiguas del barrio, así que tal vez podáis colaborar

      Un saludo!

  10. Habia en el colegio una emisora, y recuerdo que en una ocasión, las chicas de Andrés Tamayo, retransmitimos una obra de teatro, también que nos decian que nuestras voces se distinguian poco una de otras, asi que los personajes quedaban un poco confusos, pero fue una buena experiencia, para el día de S. Fernando, solíamos hacer teatro, bailes, en fin lo que cada una sabía, una vez nos disfrazamos de viejas beatas, era una obra en la que nos reimos mucho. También nos ponian películas de cine mudo, y a la protagonista principal D. Francisco le llamaba “la churre” (como hoy se dice churri a la novia), charlot, y otros, no todo era sacar nota, y sòlo temiamos a un profesor. el de geografia, llamado D.Fernando, era un hombre joven, pero un sádico, lo tuve en 1º cuando compartíamos clase con los chicos, a ellos les daba unos guantazos que los tiraba para atrás, y a nosotras, nos tiraba de las patillas hasta que levantábamos los pies del suelo. gracias a que lo echaron, por esto y otro asunto, dejamos de temer, por lo demás, tanto D. Antonio como D. Francisco, nunca ejercieron la violencia, y yo estuve desde primaria, asi que fueron años. Si contactais con D. Francisco (Paco), preguntarle si se acuerda de lo del “pienso”. Fue una anécdota (divertida ahora, entonces teníamos 11 ó 12 años). El asunto es que en una clase de ciencias, D. Francisco dibujó en el encerado creo que era una flor, para explicar las partes de la misma, cuando ya había terminado, quedó tan bin hecha, que él, con su humor característico dijo:” me merezco un diploma”, entonces se oyó una voz:” se merece un pienso”, él quiso indagar de donde procedía aquello, pero la clase permaneció muda, quedamos castigados hasta que saliera el autor. Una vez solos, el chico que la había dicho nos mandó salir y se quedó solo para disculparse, nunca más se habló del asunto, y supongo que le regañarian, y no pasó nada más.

  11. En la calle Béjar esquina a Pilar de Zaragoza, entonces nº 23, estaba “La Casa Grande”, tienda de ropa y telas, tanto de vestir como sábanas, en la esquina de enfrente en diagonal estaba la de comestibles. En Pilar de Zaragoza donde se hacía la compra, estaba la pescadería, la frutería, una huevería, donde rallaban el pan, más abajo lass bodegas Torres, y en frente habia un estanco, cuya dueña se llamaba Pilar, hoy veo a menudo a su hija y nieto, pues tienen un estanco precisamente al lado de donde vivo. No nos olvidemos de la papeleria “Maru”, donde comprábamos todo el material, y que estaba al lado del colegio público “Ruiz Gimenez”. El local está aún, sin el cartel, cerrado, tal como era, una de las hijas de la dueña, era compañera del curso, una chica realmente encantadora y buena compañera, no como nosotras que eramos un poco gamberras. También recuerdo que en Bejar, esquina a Agustín Durán había una tahona, con un pan de los que ya no se hacen, también en la misma calle Béjar, había un taller donde hacian cordones de seda y pasamanería, desde las ventanas que daban a la calle, se podía ver cómo trabajaban tan primorosamente (alguna vez estuve dentro) los hilos de seda, era una casa baja con patio, creo que ahora está enexa al colegio de las monjas.También en Pilar de Zaragoza y pegado a la tienda La Casa Grande, había una lechería, aunque sólo era el despacho y la vivienda de los dueños, las vacas las tenían en algún campo cercano, no recuerdo el lugar, aunque estuve alguna vez, pues la sobrina era amiga mia, había un patio que compartian con la tienda de tejidos, y aquello era un trasiego. Al lado del colegio, calle Méjico, había un internado de monjas, para chicas “pobres”, existe en la actualidad tal cual, aunque no se el cometido que tiene ahora. En fin ya me iré acordando y os lo cuento

    • La lechera era la Sra Angela y la tahona se llamaba El Frances, existía otra tahona en la calle Alonso Heredia al lado del Ruiz Jimenez y en esa misma calle una mercería La Muñeca, una huevería, y dos pastelerías, La Flor de Castilla y Viena Azul. en Beja esquina a Agustin Duran había también una taberna que se llamaba La Ochava, que nosotros le decíamos la del tio Vilches, tenia un cartel que decía ” Ay comia y vevia”…tenia unas hijas guapísimas!!….

  12. Soy de “la Guinda” donde naci en 1949, mis padres aun no siendo de ella vivieron desde 1916, pase mi vida hasta 1974 alli, fui al colegio San Fernando y aun de vez en cuando me paso por alli con la nostalgia de ver imagenes que proyectan mis recuerdos y que parecen que fueron ayer….y han pasado 63 años; pero aunque viva lejos siempre sere de la Guindalera.

  13. Seria algo bonitoan ahora que se puede aun dar un homenaje a aquellos que fueron parte importante de nuestra vida, solo me gustaria añadir que si alguna vez se dio un cachete se evitaron “cientos” en la vida, solo recuerdo a un sacerdote, el Reverendo Lanas que tenia uina manera “peculIar” de entender la Caridad, no asi el Rev d. Francisco y otro posterior que por venir en Vespa la pusimos de nombre “Vespasiano” pero era un buen “tipo”.

  14. Voy a Sao Paulo y Porto Alegre es domingo 22 a mi vuelta hare una mas extensa recopilacion de recuerdos; seria bonito, ir haciendo por calles un vademecum de nombres de comercios y por estaciones de juegos y nombres de compañeros del Colegio, de los que aun he visto a alguna, aunque la dinamica de la vida nos alejo. En la calle de Bejar vivieron mia abuelos maternos, tias y tios, primos, y mis hermanas, aunque mayores que yo vivieron cosas que yo las se por ella; es bueno recordar una epoca en la que las cosas eran en “blanco y negro” pero aun dentro de la humildad de los que viviamos, existia una solidaridad muy grande, como un detalle de Andres uno de los dueños de Las Tiendas Rojas, que se entero de la muerte de una persona y se fue hasta Legazpi con una caja de muertos a cuestas…! Historias de esas tengo para aburrir ! Os agradezco lo que haceis, si tu abuelo viera que aquel ma estudiante que no le gustaba redactar acabo de Editor y Periodista se partiria de risa; !los villacincos que me enseño!.

  15. Julian Mendieta y yo, vecinitos de la calle Béjar, somos los que visitamos de tanto en tanto el barrio de nuestras andanzas juveniles, y aunque como él dice, aquellos recuerdos los veamos en blanco y negro, no dejamos de añorar el barrio, y es que lo que realmente añoramos es la solidaridad que había entre sus habitantes, que eramos como familia, donde los problemas de uno eran de todos, eso ahora no existe, el individualismo y el caparazón del que nos hemos provisto, nos impide comunicarnos entre nuestros más allegados, no digamos entre los que no nos unen lazos de sangre. En fin,” La Guinda ” permanecerá en nuestro recuerdo siempre. Me apunto a la visita a los “profes”, estaré en contacto con Julian y con vosotros para que se realice. Un abrazo.

  16. Reblogged this on Ni un Domingo sin Cuentos and commented:
    Muy interesante las historias de la Guindalera… incluso el descampado hoy vergonzosamente vallado y controlado por un guarda de seguridad, que parece sacado de una película del mismísimo Berlanga y esa cuestecilla donde orinan los taxistas y los conductores de autobús.

  17. Naci en la guindalera en el año 1956, en Agustin Duran en el numero 1
    Era la taberna de mi abuela la Sra. Julia, ella vivia desde los años 30 no sé si alguno de vosotros os acordais o vuestros padres y abuelos
    En esta calle había una lecheria y una casa
    que tenía una fabrica de hacer cordones, en ella vivian 5 hermanas y un hermano con el padre, supongo que ya han fallecido todos,.
    En el año 61 nos fuimos a vivir al barrio de prosperidad, pero seguiamos
    yendo a la guindalera ya que mi madre tenía allí a sus amigas, entre ellas las que vivian en la fabrica de cordones.
    Fui a un colegio cerca de casa durante un curso pero no recuerdo el nombre, ibamos con baby blanco. Tenía dos amigas con las que estaba
    siempre jugando las dos se llamaban Pili una de ellas tenía una hermana
    mayor que se llamaba Mª Victoria.
    Guardo muy buenos recuerdos del barrio y como vivo cerca de vez en cuando me doy una vuelta y he visto que donde tenía mi abuela la taberna y la casa ya que estaba todo en el mismo edificio hay un chino y una panadería.

  18. Llegué a Madrid en el año 58, con año y medio, y desde entonces vivo en La Guindalera, estudié en Ruiz Giménez y Luego en el Liceo Escolar (en la zona de chicas) en Agustín Durán. Mi hermano mayor sí estudió en San Fernando, pero no me suenan los nombres de los profesores que habéis nombrado, uno de los que le dieron clase era D. Adolfo y hubo una profesora con la que se casó, pero no recuerdo el nombre. El barrio ha cambiado mucho desde entonces, porque en mis años de niña recuerdo que se jugaba al tula o a la pelota y, si por casualidad, pasaba un coche nos retirábamos y luego seguíamos jugando.

    Durante mucho tiempo estuvieron las vías del tranvía en la calle Alonso Heredia. Era muy divertido ver en la esquina de Eraso con Ardemans, donde había una panadería, cómo una vez a la semana se ponía el botijero con su borriquillo. En Eraso, en el nº 15 estaba la fábrica Felacsa, que nos despertaba todas las mañanas a las 7 con la sirena, que era cuando empezaban a trabajar y un poco más allá había un zapatero remendón.

    Mi madre tiene fotos de la calle Francisco Silvela de cando estaba soltera en la que se ve el cine Victoria, tengo que buscarla y si a encuentro os la enviaré.

    Os agradezco este recuerdo y vuelta mi infancia

  19. Nací en 1940 en la Guindalera (Calle Pilar de Zaragoza esquina a Juan de la Hoz) y viví allí hasta 1953 y luego en Ardemáns, casi esquina a Coslada. Fui al colegio primero en Juan de la Hoz, acera de impares, entre P. de Zaragoza y Cartagena, luego en Coslada esquina a Cartagena y luego en Cartagena esquina a Méjico. El director era D. Manuel Franco Calleja, un vasco de Tolosa que gastó su patrimonio familiar en ese colegio, donde los padres de un alumno decían que no tenían dinero no pagaban, pero el niño seguía estudiado. Entre los profesores había algunos republicanos represaliados y expulsados de la escuela pública. Recuerdo “Las Tiendas Rojas” en P. de Zaragoza, cuyos dueños eran los hermanos Máximo y Andrés, la Frutería de Salcedo, luego de la viuda de Salcedo, cuya fachada persiste tal cual, aunque esté cerrada, la Pescadería de Alberto en Béjar con P. de Zaragoza, la tienda de Ultramarinos de Argimiro González en P, de Zaragoza con Méjico y, en la misma casa una mercería, cuyos dueños eran de Linares y él, Isabelo Calvo, tenía un marcado estrabismo y ejercía como guarda jurado del parque de El Retiro. El Béjar, junto a la Casa Grande, había una peluquería del Sr. Lucio y su sobrino Mariano, donde me cortaban el pelo y también se la hacían al actor José María Rodero, amigo de los dueños. En el 10 ó el 12 de Juan de la Hoz estaba la carnicería de Leopoldo Rodríguez, cuyo hijo “Polín” era compañero de colegio. También los hijos del carbonero, Pedro García, de P. de Zaragoza, pares, entre Méjico y Béjar, era compañeros del colegio. En Méjico, impares, entre P. de Zaragoza y Agustín Duran estaban la Bodegas Pérez que vendían vino a granel.
    No puedo olvidar la fábrica de platería de Dionisio García, en la esquina de Juan de la Hoz y Agustín Durán, cuya sirena para entrar y salir del trabajo daba la hora a esa parte del barrio. Los tranvías de la líneas 28, 40 y 41, subían hacia Cartagena por Alonso Heredia, P. de Zaragoza y Béjar y bajaban por Méjico. En la esquina de Ardemáns y Alonso Heredia, estaba el Bar Hita, que era como el café clásico del barrio.
    Son muchos recuerdos, pero ahora, cuando vuelvo de visita nostálgica veo otro barrio, con poco movimiento, como muerto.

  20. Bueno estoy hecho un lio.
    Yo creía que el colegio San Fernando, estaba en la calle Pilar de Zaragoza, esquina a Azcona. Que en la plaza San Cayetano había un bar que se llamaba la Playa. Y otro en la misma plaza en la esquina de Francisco Zea y Eraso, que podía llamarse El Ruedo o Casa Rincón, o parecido. Que la calle que no tenía salida a Francisco Silvela era la de Juan de la Hoz, que entre medias, había un taller de automóviles de Reiconsa. Que la calle comercial era Alonso Heredia, donde estaba la papelería “Maru”, el colegio Ruiz Jiménez de chicas, La farmacia Pizarro, la panadería del Francés, Sastrería Olías, Correos, Pilas Acón, el Bar Hita…
    Que las tiendas “Rojas” estaban en la calle Eraso, junto a una droguería y luego estaba el Mercado. Detrás de la guindalera, hacia el Este estaban las huertas, donde ahora está el parque de las Avenidas, y más adelante estaba la Ciudad Lineal, y luego mucho más adelante… si claro, estaba Canillejas.
    Que los sábados del mes de mayo se celebraban el Rosario de la Aurora, sobre las siete de la mañana, ocupando parte de las calles por las que se hacía el itinerario, se rezaban los cuatro primeros misterios mientras se iba andando, y el quinto se hacía en el interior de la iglesia de San Cayetano. A esa hora y en aquellos años casi no había transito de vehículos, por las calles.
    Por cierto hay cosas en las que coincido: el cartel de Hiposfosfitos Salud, si estaba donde se dice, entre las calles Alonso Herdia y Bejar; de neón y luz color roja, la boca del metro en el bulevar de Francisco Silvela, antes de llegar a la calle Bejar, y el metro tenía una vía de maniobra que llegaba hasta la calle Coslada, utilizada por los trenes de metro para cambiar de sentido.
    León Sanz.

    • Viví hasta los 30 años de edad en la Guindalera, primero en Pilar de Zaragoza esquina a Juan de la Hoz y luego en Ardemáns, semiesquina a Coslada.
      Haya alguna de las afirmaciones que aquí se han hecho que puedo afirmar con absoluta certeza que son inexactas.
      En efecto Juan de la Hoz ni llegaba ni llega a Francisco Silvela, pero no hubo nunca un taller, sino un garaje, donde, entre otros vehículos encerraban los autobuses de una empresa que hacía en transporte al aeropuerto y desde el mismo a los viajeros de las entonces líneas aéreas británicas BEA (British European Airlines) y BOAC (British Overseas Airlines Corporation).
      Las Tiendas Rojas, cuyos propietarios eran dos hermanos llamados Máximo y Andrés, estaban en la calle Pilar de Zaragoza, acera de los pares, entre Béjar y en final de Alonso Heredia, junto a una ferretería llamada “La Llave de la Guindalera”, que regentaba su propietario, el Sr. Moro y una fontanería, que ha continuado hasta hace unos meses, casa Mingo.
      Un saludo cordial,
      Diego Reverte Cejudo,
      c/ Torpedero Tucumán, 24.- 6º A
      Tels.: 91 350 71 92 y 630 77 92 28
      dreverte40@yahoo.es

      • En efecto había un garaje de autobuses que iban al aeropuerto de barajas. Pero también en las cercanías había una casa de automóviles que era de Reiconsa, con M o con N, (luego se fueron a la calle Raimundo Fernández Villaverde), no recuerdo si era taller o venta de vehículos y luego una casa de tres pisos de ladrillo muy rojo, en los bajos había un almacén de electrodomésticos, aspiradoras y demás, y lámparas de la casa Osram. La ferretería la Llave, si de acuerdo, luego había una casa de azulejos, solados y alicatados. A la calle Alonso Heredia también se la conocía como la vía, por la vía del tranvía, aunque en los años cincuenta ya no pasaban por allí.
        Las tiendas Rojas a las que me refiero -creo que ese era su nombre- estaban en la calle Eraso, enfrente de la fábrica Felacsa. Estas tiendas no tenían escaparates, solo una vistosa puerta blanca y dos farolillos a los lados, y vendían muebles de jardín, de forja, objetos de decoración, ¿os suena? Entre las personas que acudían de vez en cuando estaba la señora de El Pardo.
        En la esquina de Ardemans con Eraso había una panadería, y al lado unas Bodegas, podían ser Torrres. En frente al lado de Felacsa, había una casita, en el esquinazo, de color tirando a granate, en la que vivía la señora Trini, que cuando te caías y se te salía un brazo o te lo dislocabas, te lo colocaba, y re ponía una venda empapada en vinagre y sal, el olor era fuerte, pero al día siguiente estaba perfecto. También ponía inyecciones. En la otra esquina había una tienda de ropa,(Bellamar?) era una casa de una planta, luego había una casa de electricidad, podía llamarse Feudal Radio. Luego había un garaje, enfrente -sigo en la calle Eraso hacía Francisco Silvela-, estaba el sanatorio alemán.
        En la otra esquina de Eraso y Ardemans, estaba la mantequería de Cuerdo, con pastelería, embutidos y demás. Este señor tenía anteriormente una carnicería, podía ser en José Picón o Alonso Heredia, cerca de Pilar de Zaragoza. Iba buscando la clientela que a la salida de las misas paraban a comprar algo; sobre todos los festivos por la mañana, estaba siempre llena.
        En la calle de Ferrer del Río, acera de los impares, esquina a Francisco Silvela, estaba un almacén de vinos, luego estaban los Talleres Villanueva, que era una casa de dos plantas, más la baja. Aquí hacían, entre otras cosas, los buzones redondos de correos y los carteles indicadores de las carreteras. Después estaba un taller de reparación de automóviles, sobre todo de taxis, que reparaban hasta altas horas de la madrugada, para no perder de trabajar los taxistas, después Electrobate, y en la esquina con Ardemans la tienda de comestibles de Primitivo Abajo.
        En la acera de los pares, se empezaba por un hotelito de un particular con entrada por Francisco Silvela, después un tinte industrial con sus calderas, después un Hostal o similar, después la casa de D. Ángel, el notario que era un edificio de dos plantas, con jardín por delante, por oeste y por el sur. Adosado, estaba la casa del , de tres alturas la parte de la fachada, en los bajos había un alquiler de carros de mano, para transportar mercancías, que eran de madera, excepto las llantas, que eran de metal. El interior era una corrala, de dos alturas, con dos corredores en la planta alta y un patio central, con su fuente. Después estaba la tintorería Arpide, que era una sucursal que se limitaban a recoger, enviar al tinte, y luego a devolver la ropa limpia a los clientes. Seguía un chalé con su jardín, que hacia esquina con Ardemans. Entre otras cosas hacían el callicida Placer, todo un gran invento por lo eficaz que resultaba. Por cierto el dueño tuvo uno de los primeros coches Biscuter, si aquellos que no tenían marcha atrás, y cuando querías darle la vuelta, lo levantabas a brazo por detrás, lo girabas y listo.

      • Sí, hubo un taller de Reicomsa en Ardemáns, casi esquina a Méjico, acera de los impares y, en el mismo edificio creo estaba la redacción de una revista de automovilismo, llamada “Motor Mundial”, cuyo director estacionaba en la puerta un legendario turismo “Pegaso”.
        Las tiendas Rojas de que yo hablo, eran una tienda de comestibles que, aunque era de sus dueños, Andrés y Máximo, formaban cadena con otras del mismo nombre en Madrid, recuerdo una en la calle del Humilladero y otra en la calle de Bustamante. Estaban en Pilar de Zaragoza muy cerca de la ferretería “La llave de la Guindalera” y yo acudía, con frecuencia a comprar por instrucciones de mi madre. Todavía conocí los tranvías subiendo por Alonso Heredia a Pilar de Zaragoza y Béjar, hasta Cartagena y bajaban por Méjico. Yo nací en 1940 y viví en la Guindalera hasta 1970. Es curioso que muchas de las cosas que describes de Ferrer del Río y aledaños yo no las conozco, pues los niños nos movíamos en un entorno muy reducido, en mi caso, el que limitaban Francisco Silvela – Alonso Heredia-Béjar- Cartagena y el llamado “Campo del Pilar”, donde hoy está la avenida de América, que era un inmenso solar, que llegaba hasta las casas protegidas de la Colonia del Pilar.

      • En aquel garaje, se reparaban coches americanos y el hijo del Sr Moro, se llamaba Roberto, enfrente había una casquería, la del Sr Juan y a su lado una perfumería/droguería que llevaba Paco, en cuanto a los Mingo he mantenido relación con su única hija Elena y Pepillo su hermano, de los mayores no recuerdo pero creo que había tre mas. De las tiendas Rojas, tambien estaba un sobrino que se llamaba Ramon y su mujer Julia, tuvieron una niña que se llama Paloma y acabaron regentando una pastelería en la Av Donostierra ..”Los Infantes”. Eran muy amigos de mis padres. Y Andres tenia una hija que se llama Pili…muy cielete!!

    • Mi nombre es Gabriel, naci y vivi en la Giuinda durante mas de 20 años, exactamente en la Calle Marques de Ahumada, (continuacion de la c/Ferrer del Rio una vez cruzabas la c/Cartagena) frente de los Jardines de Sala. Corroboro todo lo dicho por Leon Sanz es asi como yo vivi en mi Guiinda. Yo estudie en el Colegio Mayol que
      estaba situado en la C/Maria Teresa 1. eran dos pisos 3 y 4.y era un colegio mixto. En la actualidad vivo por la
      zona de Legazpi pero añoro mi niñez y adolescencia por alli –las tardes de mocete en el Parque de la Perona–
      de Manuel Becerra. Me gustaria localizar a una compañera del cole llamada Pilar y que si no me equivoco
      vivia en la c/Cartagena, 30 donde estaba el Cine Bahia.
      Y mucho mas me gustaria, tomarme unas cevecitas con alguno de vosotros por alli y seguir reviviendo tiempos
      pasados.
      Os dejo mi e-mail: gabryperez@yahoo.es

      .

    • Hola León, quiero preguntar, puesto que describes con tanto detalle los alrededores de la Plaza San Cayetano, si recuerdas un colegio de niñas, a los niños, a los siete años, los trasladaban al Pilar de Zaragoza, sito en esa calle esquina a Martínez Izquierdo.
      Estaba justo enfrente de la Plaza, entre Eraso y Francisco Zea. Tenía dos plantas, un gran jardín con un montón de árboles frutales.
      Las chicas que recuerdo se llamaban una, Isabel Pulido, Purificación Lobo, Rosa María Sánchez, Rosa, vivía en una portería del Pilar de Zaragoza a la altura de la Plaza San Cayetano.
      Me llamo Divina, nací en 1955. Estuve en ese cole desde el año 1961 hasta 1966.
      Hice la 1a. comunión en el año 1964 en los Teatinos.
      El colegio se llamaba Gabriel y Galán.
      Muchas gracias

  21. Sobre la Avenida de América, puedo decir que por el año cincuenta y cuatro, había gente que después de cenar, iba a tomar el fresco en los veranos, provistos de sus correspondientes sillas, o se sentaba en los montones de baldosines que tenían de trecho en trecho para hacer las aceras. Mientras los niños jugaban con los baldosines. Los había de tres colores, gris (el típico utilizado por el Ayuntamiento de Madrid para cubrir las aceras), rojizo y azul oscuro. Mientras se distraían en ver pasar los coches y algún “Aiga” que pasaba de vez en cuando. En el lado de los impares entre la acera de la Avenida y la calle, creo que se llama Mataelpino había una loma de tierra, que a medida que se iba estrechando, iba creciendo en altura, que cruzaban los chicos mientras dejaban correr su fantasía, como si fuera un peligroso camino rodeado de profundos precipicios, donde estaban escondidos “los malos”. Ahora en su lugar está el intercambiador de transportes metro-bus.
    Después colocaron el cartel luminoso de neón, de TWA, sobre el edificio de la Avenida de América, esquina a Francisco Silvela. Las letras de color Rojo y mostaza se veían desde la calle Cea Bermúdez. Décadas después al desaparecer la Trans World Airlines, se colocó en su lugar el cartel de iberia.
    Debajo del edifico había una cafetería podía llamarse “El Diamante”, después “Hontanares”. Detrás estaba el palacio de Larios, haciendo esquina con la calle Coslada, con rasgos de arquitectura malagueña, y teja vidriada de color verde y blanco. Más tarde fue la sede del organismo que negoció la adhesión de España a la Unión Europea, en época de Felipe González. Mas arriba en la acera de los impares, había unas casas, que por delante tenían una franja de tierra, después estaba el estudio del gran Antonio “el bailarín”, con una imagen de él de gran tamaño, en una de las paredes laterales de la entrada al estudio. Podía ser un trabajo del fotógrafo Gyenes (?). Haciendo esquina con la calle Pilar de Zaragoza estaba el Gimnasio general Moscardó, que entonces estaba abierto a los vecinos y público en general, con una magnifica piscina y pradera abierta. Allí solían entrenarse atletas de élite, como el saltador de pértiga Ignacio Sola, representante de España en los Juegos Olímpicos.

    • Todo eso lo recuerdo bien y es exacto. Lo único es que yo soy “más viejo” que la avenida de América y lo que tú describes entre esa avenida y la calle de Mataelpino era desde la calle de Coslada (entonces “Camino de Canillas”) y Mataelpino que era la primera calle de la Colonia del Pilar. No existía el gimnasio Moscardó y sí las casas con la franja de tierra, pero no todavía el estudio de Antonio. Sólo a partir de Pilar de Zaragoza había casas de nuevo en la acera de los pares del Camino de Canillas y en la esquina de Cartagena, donde luego hubo un cine, luego bingo, estaba mi colegio desde 1949 a 1952.
      Un abrazo,
      Diego Reverte Cejudo

  22. hola,que recuerdos..yo vivia en la calle conde de peñalver y fui al colegio Ruiz GUimenez que estaba en la calle Alonso Heredia, 16 ,ya no existe.Y jugaba en el parque EVA DUARTE ,pero nosotros lo llamabamos el parque de la perona que estaba en la calle Calle Doctor Gómez Ulla.
    Soy del 66 ,más joven,pero ha sido un placer recordar la historia de este barrio
    de Madrid.
    Un abrazo.
    Lidia

  23. En la calle Cartagena, estaba una fabrica de caramelos. Era de la ONCE, y hacían unos caramelos exquisitos. Por supuesto el personal eran personas con deficiencias visuales. Tenían unas grandes mesas, y sobre ellas unas pieles curtidas de vacas, sobre las que echaban la pasta de caramelo desde unas grandes calderas, y a base de mover la base de cuero, daban a la pasta una forma parecida a un largo chorizo, pero de caramelo. Luego la cortaban en bolas, tipo las del chupa chups, y luego la dejaban hasta que se enfriaba y se endurecía. Después pasaban a envolver los caramelos en papel de celofán de colores.
    Un poco más abajo estaba una fábrica de colas que hacían el pegamento en tubitos de plomo. El producto podía llamarse Colaticón ? Y también un taller de luminosos de neón. Más arriba en la misma calle había una clínica de la Obra Social del 18 de julio, que era para obreros accidentados en el trabajo. Algo así como la inicial Seguridad Social. Y en la acera de enfrente estaban las dependencias de la discográfica Hispavox, luego se fueron a la calle Torrelaguna, cerca de la Avenida de América.
    Debajo del edificio había un pasadizo, no se si era privado o no, por el que accedía al “campo de las piedras” y a la calle Conde de Vilches. Cerca de esta última calle, en los años cincuenta, hubo un taller de carpintería, que sufrió un aparatoso incendio.
    Y mas arriba en la misma acera de los pares de la calle Cartagena, había una fábrica de ampollas de cristal para inyecciones de antibióticos; pasada la calle Lozano, actual Pintor Moreno Cambronero, esquina a la calle Méjico, había un colegio evangélico, en un chalecito de dos plantas.
    León Sanz.

    • Recuerdo bien todo lo que cuentas, pero hay un error. El colegio de Cartagena 78 esquina a Méjico era mi colegio y no era evangélico. Es cierto que su propietario, D. Manuel Franco Calleja, un vasco de Tolosa, aunque católico sincero, mantenía una enseñanza bastante “laica”, de modo que él, licenciado en Historia, daba las obligatorias clases de religión (católica) del bachillerato y no organizaban ninguna actividad confesional (ejercicios espirituales, preparación para la comunión, etc.). Entre los profesores había varios que eran republicanos expulsados de sus institutos de enseñanza media por las depuraciones franquistas. De hecho el colegio se llamó primero El Pilar y después “Anglo Americano El Pilar”. En esa época el único colegio evangélico de Madrid era El Porvenir de la calle Bravo Murillo, 85, que era tolerado por estar regentado por la familia de origen alemán Fliedner y querer el dictador dar buena imagen ante Hitler.

      • ¡¡¡Es asombroso!!! ¡¡¡Yo que siempre creí que D. Manuel era hermano de Franco!!! Eso me decía mi hermana para que yo no llorase al entrar en el colegio.
        Me he encontrado este blog, tratando de averiguar si había algo en internet que hiciese referencia a D. Manuel Franco y su mujer ” Mrs. Franco”.
        Yo soy de año 63 y tengo que decir que el barrio no lo recuerdo mucho porque mi familia vivía en Ventas. Si recuerdo la construcción de la M-30 donde íbamos a patinar y el precioso parque de la Fuente del Berro.
        El colegio Anglo-americano de D. Manuel, a pesar de que entraba al principio rabiando todo lo que podía, sin duda fue un colegio muy avanzado a su tiempo. No solo aprendíamos inglés- a esa época le debo el inglés que tengo- sino que las profesoras eran estupendas. También había muchas profesoras inglesas, más que españolas.Al colegio iban niños de muchos países. Recuerdo un americano llamado Jerry que cuando le preguntábamos por su padre, nos decía que estaba en la guerra ” matando chinitos”. Ya mayor entendí que su padre estaba en la guerra del Vietman.
        Desde la visión de hoy y por lo que he leído D. Manuel, católico hasta la médula y que me preparó para la Comunión en una Iglesia del barrio ( Nuestra Señora del Henar) fue un visionario de la educación. Y en absoluto hermano de Franco. En las Memorias de la Dirección General de Prisiones aparecer su colegio como uno de los que se acogían para educar a los hijos de los presos republicanos. Jamás nos enteramos los demás ni hubo diferencias entre los niños.
        Estupendo recordar cosas de aquellos años. Madrid ha cambiado muchísimo. Ya no hay vaquerías, ni ovejas.
        Gracias a todos.

  24. Me extraña que a pesar del montón de reseñas que se reflejan en todos estos comentarios, jamás sale a colación el colegio Simancas que estaba en Ferrer del Río esquina a Iriarte, muy próximo a la calle cartagena.
    Yo nací en Iriarte en 1951 y estuve allí hasta 1980.
    No encuentro mención a ese centro que tenía otro colegio en la calle López de Hoyos, el de los chicos de bachillerato; el de la guindalera era para pequeños y para las chicas de bachiller.

    • Me dejas perplejo con ese comentario, yo asisti al San Fernando , en párvulos, primaria y bachiller y al margen de algún correctivo no se a que castigos te refieres…¿copiar frases, algún cachete bien empleado….?

  25. Sobre el colegio Simancas, puedo decir que estaba en la calle Ferrer del Rio esquina a Iriarte. El director (no se si también era el propietario) era un cura que se llamaba D. Gonzalo. Este hombre tenía una pequeña lesión que le impedía doblar bien una rodilla. Yo lo recuerdo como colegio de chicas. En frente en la misma calle Ferrer del Rio, había un colegio de párvulos que tenía dos plantas y un patio en la parte de atrás. Lo dirigía la Srta Teresa, y en la planta de arriba era de chicas.
    En efecto había otro colegio en López de Hoyos esquina a Alfonso XIII , en un chalé, con un patio alrededor. Después añadieron unos módulos prefabricados y posteriormente, lo derribaron. Eran característicos porque tenían unos grandes carteles con fondo negro, que ponían: “Colegios Simancas, legalmente reconocidos”.
    En la calle Infanta María Teresa, casi esquina a la calle Cartagena había otro colegio mixto, quizás llamado Mayol y luego España, era un edifico de tres o cuatro plantas. la planta de abajo eran unos almacenes o algo así. Para el recreo se utilizaba la terraza.

    • También había un colegio de párvulos en la calle Agustin Duran, entre Bejar y Alonso Heredia, frente a una tienda de frutos secos que se llamaba “El Lorito” el colegio lo regia D. Matias Cortes.
      En la calle de Cartagena, enfrente a Mejico, estaba también el Colegio AngloAmericano…

      • Antes de ir al Colegio S. Fernando, pasé por el de D. Matías. Tenía 5 años y cada vez que fallaba en una suma hecha en el encerado, me hacía juntar los deditos boca arriba,y zas! Con la regla un buen golpe. Parece que lo veo hoy, al muy canalla
        ,

      • Asi escy fui a ese colegio; ya con los años su hijo fue parte de mi pandilla; en mi caso no recuerdo los reglazos. Si hubo un colegio del Ayto alque fui unos meses y recuerdo las fotos de Jose Antoniony Franco; alli nos daban leche de la Ayuda Americana.

    • A ese Colegio asistí yo, eran tres plantas y el recreo era en la terraza del 4º piso el Director se llamaba D. Agustin, era un colegio mixto. solo había dos profesores uno para letras (D. Candido) y otro para ciencias (D. Jaime) cuando alguno fallaba que eso ocurria en raras ocasiones, nos daba clase el propio Director D. Agustin o su hija Maria del Sagrario. Os hablo ultimos de los 50 y primeros de los 60.
      La planta baja era como un taller de aluminio y laminados y el 1º piso las oficinas de dicho negocio.
      Recuerdo el apellido de tres de mis compañeros, -no así sus nombres- Santos, Sierra Zabala.

  26. Me llamo maria canto y fui al colegio mayol, el Director se llamaba don francisco yo recuerdomuno de los maestros de nombre don jaime naci y vivi en la calle conde de vilches y aunque llevo muchos anos viviendo en canada siempre sere de la guinda
    Hasta pronto

    Mary

  27. El bar Hita era de mis abuelos… Tengo muchos recuerdos del mismo y de la casa de la esquina, que era donde vivían junto a mis tíos, y que tenía la particularidad de que en el extremo más pegado al bar tenía un torreón, donde vivían mis tíos, y las habitaciones eran redondas. También tenía un gran jardín con árboles enormes y hasta una bodega que, si no recuerdo mal, se comunicaba con el bar… Acón era una óptica y era de mis tíos. Allí compré mi primera cámara de fotos, una werlisa, y de allí tengo también muchos recuerdos. Vendían de todo, ¡hasta camping gas! 🙂

  28. Creo que nos hemos olvidado del Colegio Anglo Americano que estaba en la calle Cartagena al final de Mejico, a la altura de la entrada del Apóstol Santiago…¿Por qué no quedamos después de agosto en una reunión con grabadoras, donde todos vertiéramos los recuerdos por calles, anécdotas, fotos…? esto enriquecería la Memoria de la Guinda.

  29. Hola, yo me mudé al barrio en el año 1974 y aunque en otra calle, todavía vivo en La Guindalera y me encanta. Antiguamente vivía en Ferrer del Río, me acuerdo que casi esquina con Pilar de Zaragoza había una bodega con grandes tinajas.

    Iba al colegio Liceo Escolar, su director era D. Esteban y sus hijos Francisco, Rafael y una hija que no recuerdo su nombre, trabajaban como profesores. Guardo un recuerdo maravilloso de ese colegio que no existe hace años.

    N la esquina había un bar que íbamos todos los del colegio. También recuerdo la papelería Maru y la casa de las tartas que tenía una nata súper rica.

  30. El colegio Anglo Americano era un antro de sádicos que tenían como norma abofetear a los chicos. Yo recuerdo a dos personajes, D. Jesús y D. Joaquin, que impartían latín y ciencias naturales respectivamente, que me dieron bofetadas hasta hartarse en dos ocasiones. Hablo de series de trece o catorce bofetadas seguidas que me dejaron la cara hinchada. Hablo del curso 58-59. Yo tenia trece años y era de estructura enclenque. Me gustaría verles hoy día y devolverles algunas de estas bofetadas. Eran autentica gentuza. Después mis padres me llevaron al Colegio Mirasierra y recuerdo a sus profesores con autentica veneración. Ellos si fueron profesores y guías para mi.

  31. Naci y vivi mas de 20 años en mi Guinda. En c/Marques de Ahumada frente a los jardines de sala.
    La continuacion a Ferrer del Rio una vez cruzada la c/Alcala.
    Estoy totalmente de acuerdo con todo lo expuesto por Leon Sanz. Yo estudie en el Colegio Mayol en la
    c/Maria Teresa, 1 y recuerdo con mucho cariño a una compañera (era colegio mixto) llamada Pilar
    que vivia en la c/Cartagena, 30 donde estaba el Cine Bahia. Si me lees contestame.
    Efectivamente la calle cortada no era Bejar, sino Juan de la Hoz. Me encantaria tomarme unas cervezas
    con alguno de vosotr@s en el barrio y revivir tiempos pasados.

  32. hola familia yo tambien vivi y disfrute de La Guindalera, estudie en el Colegio Mayol-España de la c/Maria Teresa.
    ya os escribire con mas calma dando detalles

  33. Mis abuelos Nicasio Ortega y Prudencia Fernández eran los dueños del Bar Hita, en la calle Alonso Heredia. Mi abuelo fué cofundador del Club de Fútbol Guindalera, y tengo una placa de agradecimiento que así lo acredita. En el bar había dos pisos, uno era el bar en sí y en el segundo piso estaban, primero los billares, y después la tertulia donde se reunían intelectuales y artistas. Por cierto, que mi abuelo Nicasio dejaba que los pintores utilizaran una habitación en la azotea del edificio del bar para pintar e, incluso, dormir. La casa que había al lado, que tenía un torreón como de castillo, fué confiscada por los requetés en la guerra y la convirtieron en una checa. Mi padre recuerda oir los gritos de los presos que allí se encontraban. Después pasó a ser de mi abuelo. Tenía un jardín enorme lleno de hortensias y árboles centenarios. Antes de la guerra fué la residencia de verano del Embajador de Portugal, y allí quedó el ama de llaves, la señora María, a la que mis abuelos respetaron el derecho a seguir viviendo en la propiedad hasta su muerte.
    Entre el bar y la casa del torreón había una cueva natural que mi abuelo utilizaba como bodega.
    Además mi abuelo tenía la tienda de fotografía y óptica Acón, en la misma calle ALonso Heredia, que llevaba mi tía Asunción y, más tarde, mi prima Paloma.
    Todos mis recuerdos del barrio son de mi infancia, pero sí recuerdo ir a Maru a comprar lápices de colores y el jugar en la calle sin problemas. Que tiempos aquellos.

    • Que recuerdos tan bonitos, el bar Hita lo recuerdo, así como la casa de fotos, y la papelería Mari, aún conservo una tarjeta de la tienda, allí comprabamos todo el material de escritura y de los trabajos manuales, que nos impartía una señorita de Falanje.

    • Hola soy de la guindalera Naci en Conde de vilches Fui al colegio Mayol Pero el director era Don Francisco Mayol y du mujer Dona Marujita Luego fundaron un internado en. Mora Toledo
      A don Francisco le encantaba la poesia y el me la hizo Amar a mi tambien era una excellente persona yo Vivo funeral de Espana Pero la guindalera siempre estara en mi corazon

      Un abrazo

      Mary

      • Os leo a todos y me doy cuenta de que todo se llena de lugares comunes, en los que pasamos la infancia y los primeros años de la juventud, como poco.
        Sería interesante que pusiéramos en estas líneas sensaciones, pensamientos, alegrías y tristezas que tuvimos en ese barrio del que nos marchamos pero que seguimos llevando en el corazón.
        Vivíamos rozándonos con el barrio de salamanca, pero nada tenían que ver nuestras calles, nuestros vecinos, nuestros comercios, nuestros colegios.
        En nuestra vida no había sino trabajadores y sus familias; nadie salía adelante sino con el trabajo diario, no había rentistas, no había grandes propietarios y eso nos llevaba a tener un entorno solidario en el que muchos vecinos formaban parte de nuestra existencia poco menos que la familia.
        Ahora que ya somos mayores seguro que tendemos a ver las cosas melifluamente, a olvidarnos de los problemas, de los inconvenientes de aquella vida tan dura. Acordaros del frío que nos agarraba desde octubre a marzo, de la falta de agua potable en algunas casas.
        De chaval tenía que ir muchas veces a la fuente que había en Pilar de Zaragoza entre josé Picón Y Ferrer del Río con botijos, y a veces con cubos para coger agua para beber.
        Sentía envidia por todos aquellos que tenían casa con calefacción, con agua potable, con balcones.
        Yo vivía en Iriarte, en el 7, frente al sanatorio Augusto Barrado, a cuyo mortuorio nos asomábamos los chavales subiendo unos en otros para adivinar, mas que ver, algún cuerpo sobre las losas que había allí siempre en penumbra.
        ¿ No fuistéis nunca al XARREA, especie de bar merendero que había cruzando la avenida de América? y que en el buen tiempo se llenaba de familias, como la mía, que llevaban la cena y allí se sacaban las bebidas; los chavales jugábamos en completa libertad porque sólo había campo alrededor mientras que los hombre jugaban a la “rana” y las mujeres charlaban animadamente.
        A mí me encantaba; es de las vivencias que recuerdo con placer porque sentía a mi gente unida con otras familias que me caían bien y que formaban parte de mi vida.
        Bueno, recuerdos y sentimientos que gentes que vivimos cerca unos de otros, seguro que fueron similares y que sin duda han sido cimientos para ser quienes somos hoy.
        Ahora la Guinda es un barrio caro, seguro que eso conlleva distancia, individualismo…, pero a nosotros nadie nos puede quitar el haber crecido entre gentes solidarias, amables, cercanas, a las que no daba igual lo que les pasase a sus vecinos.
        Cuando en 1970 mis padres, y yo con ellos, abandonaron el barrio ara asegurar una vivienda familiar propia, me dejaron la visión de mi madre llorando sin consuelo abrazada a alguna de las vecinas de la calle.
        Yo entonce sólo pensaba que iba a otro piso con calefacción, que iba a tener habitación propia en una vivienda de 60 metros. En Iriarte sólo teníamos comedor y una habitación además, claro, de la cocina y el váter, que no era más que eso.
        Al poco tiempo añoraba no la casa, pero sí el barrio. Nunca me sentí bien en el nuevo.
        Me marché de allí con alivio para iniciar mi vida propia.

        Bueno, espero que sigamos contándonos cosas que nos devuelvan algún rato en la Guindalera.
        Las bodegas Torres, la zapatería Marchena, la Droguería Ibañez, las carnicería de Cantalejo o Melquiades, los ultrmarinos de los hermanos Heras, “La Blanca esquina de Pilar de Zaragoza con Alonso Heredia, que enfrente tuvo “La Casa Grande”.
        Cuando tenía 10 años en 1961, “trabajé para la huevería que había en Alonso Heredia enfrete de la farmacia Bautista, haciendo cucuruchos para envolver los huevos que se vendían sueltos. Mi primer salario; yo ponía el papel y me ayudaba una tía mía; duró poco y recuerdo que no me pagaban casi nada; me parece que era un favor al hijo de una clienta.
        Llevamos el alma marcada por LA GUINDALERA, NUESTRO BARRIO.

        Un abrazo a todos, estemos donde estemos

      • Maria, yo tambien fui al Colegio Mayol o quizas fue el Colegio España, nombre que adoptó cuando Don Francisco se fue a Toledo. El Director se llamaba Don Agustin y solo había dos profesores Don Jaime que impartía todas clases de “ciencias” y Don Cándido que impartía las de “letras” hablo último años de los 50 y de los 60.

        Yo viví en Marques de Ahumada, frente al Jardin de Sala. y nunca nunca se me ha olvidado mi GUINDALERA donde naci, creci y vivi hasta los 24 años -1973- aunque segui bajando al barrio hasta que fallecieron mis padres.
        mi casa como dice Juan José sin calefaccion, dos habitaciones cocina y water.

        Pero se vivia!!!!!

        Saludos a todos,
        Gabriel

      • Al igual que vosotros; yo naci en 1949 en Bejar 25; y vivi hasta 1972, mi casa era algo mayor 5 habitaciones, cocina y servicio donde habia una media bañera; la calefaccion no llego con calor negro hasta 1965 y al ser ultimo piso hacia un frio increible.
        Aunque vivi fuera de Madrid; si voy al barrio y añoro cosas de mi niñez y adolescencia…..!! Pero me ahogaba,era como una especie de ghetto, donde precisaba salir!!… Y sali; aunque alli tengo mis raices.

  34. Hola Gabriel tu eres mas joven que yo Fui al colegio Mayol con don Francisco y su mujer y acabe el bachiller en ese colegio nunca Fui a Otro colegio Llevo 50 Anos fuera de Espana y siempre que voy a Madrid me paseo por la guindalera,en Conde de vilches Naci, vivid mis abuelos y tios en la misma calle y. Pilar de Zaragoza
    Me acuerdo de todo

    Hasta pronto

    Maria,

  35. Hola a todos:
    Para Juan José, ando buscando noticias de un sanatorio que hubo en la calle Andrés Tamayo, quizás en e 7, debía ser un chalé, pudo ser del doctor Vital Aza. hablo de los primeros años cuarenta, aunque el edificio pudo estar en pie hasta los años 60. ¿Te suena?
    Del colegio Mayol, estando don Agustín el director y propietario, siguió llamándose en los primeros años Mayol, luego España. Al hablar es bueno dar los años aunque sea aproximados, de lo contrario los recuerdos parecerán contradictorios, y no es así, son distintas “añadas”. Había otro profesor que era académico de la Lengua, iba por las tardes, se llamaba D. Angel, quizás González. Marisa la hija de D. Agustín a finales de los 50 podía tener 12 años o así, luego veo difícil que diera clases; tenia un hermano: Javier ¿?, puede ser, que era mas pequeño. Había otra profesora de primarias, que daba un idioma, quizás inglés. Aunque en aquellos años se daba mayoritariamente francés.
    Para Gabriel. Podía ser José María y Miguel, algunos de tus compañeros? Podían vivir por la calle Francisco Silvela.
    Para Julia, recuerdo el Torreón y Acón, que tenía material fotográfico. Hay algo que no me cuadra: la checa de Alonso Heredia. No era de requetés, que no estuvieron en Madrid hasta el año 39, al acabar la guerra. Más bien era de los partidos que formaban el Frente Popular. Recordarás la farmacia Pizarro, en la esquina, la panadería del francés, que daba también a la calle Agustín Durán; por supuesto la papelería Maru, que tenía otra hermana, y en la se además se vendían libros y algunas series de tebeos, por ejemplo los de Superman; el colegio Ruiz Jiménez, en la acera de los pares. Y en los impares junto a Acón, la sastrería Olías, que tenía un hermano que cantaba como bajo. Y una estafeta de Correos que luego trasladó a la Avenida de América. También en Alonso Heredia estaba el horno y fábrica de la Casa de las Tartas, acera de los pares, entre Ardemans y Francisco Silvela.
    En fin, recuerdos y cosas de la Guinda.
    León Sanz.

    • Mas arriba en Alonso Heredia, estaba la Viena Azul y La Flor de Castilla, la carnicería de los Fontenebro, el Bar Hita…y en donde dices de Andres Tamayo, yo solo me acuerdo que estaban las mudanzas Gil Stauffer.

    • Hola amigo León.
      Voy a darte mi vivencias sobre mi paso por el Colegio Mayol, mas tarde España. Una vez localizado mi Libro Escolar, hice el Ingreso y el Bachillerato desde 1960 a Septiembre 1965 (4º y Revalida, examinándome en el Instituto Cardenal Cisneros). Anteriormente a 1960 estuve en Primaria unos 4 o 5 años. Recuerdo perfectamente a Marisa y a su hermano Javier que como tu bien dices era mas pequeño. Si, recuerdo que en Primaria era una Profesora igual que quien impartía el Ingles, idioma que yo estudie. Lo del Profesor D. Angel no lo recuerdo León.
      Los compañeros que yo tuve; los recuerdo por sus apellidos Santos y Zabala (pudieran ser José María y Miguel) ya que éstos vivían y estoy seguro en Francisco Silvela, ya que estuve varias veces en sus casas. Luego había otros dos, apellidados Sierra, que vivía por Agustín Durán y su padre era taxista; y el último que recuerdo era Colmenarejo, que vivía en la calle Nuestra Señora de Guadalupe. Creo también recordar que Zabala tenía una hermana que iba al mismo Colegio.
      Y lo que si recuerdo como si fuera hoy es a los dos Profesores que tuve D. Cándido de “letras” persona oronda y oriunda de Extremadura que le gustaba dar muchos apuntes en todas las asignaturas y D. Jaime de “ciencias” persona enjuta, fumador empedernido (fumaba tabaco negro marca Rumbo en cajetilla aplastada amarilla) que muchos días me mandaba a mi a comprárselo e iba al estanco de la calle Cartagena pasada la Carbonería del Sr. Braulio, ya casi semiesquina a Pilar de Zaragoza.
      En cuanto al Sanatorio de la calle Andrés Tamayo, sí recuerdo había un chalet, pero desafortunadamente no
      recuerdo ni tengo constancia fuera un Sanatorio.

      Un abrazo para todos. Me reconforta hablar de mi querida Guinda.
      Gabríel Pérez

      • A los que estáis colocando el sanatorio del que hablé en la calle Andrés Tamayo, deciros que no es ahí, al menos del que hablo.
        El que os digo, el sanatorio Augusto Barrado, estaba en la calle cartagena y daba por la parte posterior, en la que también tenía una entrada pequeña, en la calle Iriarte junto al número 10 que todavía permanece.
        Si alguien conoce la historia del colegio Simancas que tenía la entrada en Ferrer del Río esquina a Iriarte, me gustaría conocerla porque llevo tiempo persiguiéndola y no encuentro nada. Era una casa que tuvo que pertenecer a algún potentado, porque la estructura no era la de un edificio que naciera para ser colegio.
        Leer lo que va saliendo en estás páginas me va llenando de recuerdos que estaban algunos de ellos bastante escondidos.
        Sigamos haciendo de guías de nuestro barrio de infancia.

  36. RECAPITULACIÓN.
    El colegio que cito (mayo 11, 2014) como San Fernando, podía llamarse El Pilar, debió estar en Pilar de Zaragoza, esquina a Martínez Izquierdo. El Gabriel y Galán, tengo una vaga idea, cerca de la plaza de San Cayetano, pero insuficiente. (Divina García Gil, 29 dic 2105).
    La tienda de Rojas de la calle Eraso debe ser otra, que nada tiene que ver con la de los hermanos que se comenta aquí.
    De Ferrer del Río, D. Antonio, que fue un escritor del siglo XIX y biógrafo de Carlos III, acera de los impares, podía ser el 19 de entonces, esquina a Agustín Duran, había una casa planta baja de vinos, con un vendedor de cigarrillos en la puerta, que en los ratos libres cargaba un aparatito de tabaco picado y lo introducía dentro de un cilindro hueco de papel, que en un extremo tenía el filtro, dando lugar a los cigarrillos de una marca de importación. En el otro esquinazo había un edificio (quizás de uso hospitalario o residencial) de Auxilio Social; sería el nº 21 (?). En la esquina con Pilar de Zaragoza estaba el bar “Casa Rincón”, con boquerones en vinagre excelentes. Al otro lado de Pilar de Zaragoza, podía estar un edificio destinado a guardamuebles y mudanzas: “Gil Stauffer”, era una manzana completa, podía ser el nº 31; después venía las oficinas de Cafés CAMASA, y en la esquina con la calle Iriarte, “Decoración Arregui Hermanos”, que hacían trabajos artísticos en escayola, y al otro lado de Iriarte el citado colegio Simancas, para chicas; después una casa que tenía la entrada por Cartagena. Entonces había en la zona
    muchos chalés, algunos fabulosos. Otros más corrientes, y hasta casas de planta baja, con cuartos alrededor de un patio estilo corrala, por ejemplo en la calle Francisco Zea.
    En la otra acera de los pares de Ferrer del Río, acera de los pares, la casa de la que al final no recordaba el nombre
    me parece que la llamaban “del Federal”, podía ser el nº 14, luego venía el tinte Arpide, y luego la casa del Callicida, que está claro era un laboratorio. Luego venía la calle Ardemans, el patio de los padres Teatinos, un par de casitas y un chalé haciendo esquina a Francisco Zea. Luego una casa de dos pisos, una fundición, la cuna de Jesús, que era una guardería infantil para hijos de madres trabajadoras, atendida por monjas; luego otro chalé, la calle Pilar de Zaragoza, una lechería, el colegio municipal de párvulos de la “señorita Teresa”, luego algunas casas una de ellas retranqueada para hacer el futuro ensanche de Ferrer del Río, con unos almacenes en la planta baja de andamios de mecanotubo, y luego la casa del esquinazo, con una tienda de comestibles debajo.
    Me habéis recordado la zapatería Marchena, con su gran surtido de zapatillas “playeras”. El bar “Felipe Mil” que podía estar en José Picón esquina a Ardemans. El supermercado de la calle Béjar: “Hungaria Supermarket”, que al principio despertaba la curiosidad por ver el sistema de venta, y a las guapas y uniformadas cajeras para el cobro. Por cierto el metro podía costar 60 u 80 céntimos, por supuesto de peseta, a mediados de la década de los cincuenta. Y en la puerta del metro de Diego de León, en el centro del bulevar, se vendían periódicos hasta las 10 u 11 de la noche, aunque hiciera frío o calor. ¡eeeel pueblo! ha salido “el pueblo”; ¡Madrid, el diario de la noche!, ¡el Alcázar! En el borde del bulevar había un puesto surtidor de gasolina, que accionando su manivela con un movimiento de va y ven, te llenaba el deposito de gasolina. También solía haber un inválido en su carrito de tres ruedas, que se movía con la transmisión de una cadena de bicicleta, pero accionada las manivelas con las manos. La panadería del francés estaba en la calle Alonso Heredia, nº 14 con vuelta a Ardemans. creo que se llamaba Juan Miguel Escarbasiere, (esto es para nota). La estafeta de Correos debía estar
    en la primera planta, seguramente encima de Acón, a la que se accedía por una gran escalera.
    Punto y final.
    León Sanz.

    • Buenos dias, paso a intentar entre todos aumentar detalles que según se van comentando nos abren ventanas de recuerdos.
      Las Tiendas Rojas de la Guindalera, que también tenían otra por Usera, eran propiedad de los hermanos Maximo y Andres, con la ayuda de su sobrino Ramon .- se caso con Julia y tuvieron una hija Paloma.-, que posteriormente se encargo de una pastelería denominada Los Infantes, en la Av Donostiarra , ya casia al final la hija de Andres Pili se hizo cargo del negocio, porque Maximo no tenia hijos.- muy buena gente.- que ayudaron mucho en las épocas difíciles.
      De la calle Béjar con Agustin Duran estaba la taberna La Ochava, y su dueño de apellido Vilches, tenia unas hijas guapísimas, tenia un cartel que decía “HAY COMIA Y BEBIA”.
      En esta misma calle Béjar, esquina a Andres Tamayo, existió otra taberna, cuyo ultimo dueño fue Santiago y su hijo Perete, y anteriormente la Sra. Angelita, estaba cara a cara con lo que fue Saldos Guindalera, cuya dependiente Pili creo recordar, se caso con el dueño de la tienda de ultramarinos de Béjar esquina a Pilar de Zaragoza.-Severo.- que daba fachada a Calzados Pitusa y la Frutería de La Juana, que regentaba con sus 2 hijas.
      Si seguimos bajando por Béjar, estaba el colchonero, y la serrería, anteriormente almacén de elementos de construcción, y si vamos para dirección Cartagena, estaba la zapatería Marchena, la cristalería de Emilio, que luego se quedo con lo que fue La Casa Grande de la Guindalera y al lado la Peluquería de Marianin.- que fue en la guerra “incivil” Comisario Politico
      Si tomamos Pilar de Zaragoza, nos encontramos al lado de Las tiendas Rojas, a Pablo y su carboneria, los Mingo y su fontanería, con sus hijos, amigos mios Elena y Pepeillo, calzados Marchena y el bar El Charco, la Lechería del Sr Manolo y la Sra Angelita, con 2 hijas, Mari Paz y Angeles y con esta ultima tengo contacto, el Estanco, la carnicería de Carne de Caballo , los chatarreros y una merceria y enfrente Bodegas Torres.-con sus dos hijas Rosi y Conchita y la Pescadería de Alberto.
      En Ferrer del Rio y en la Farmacia, empezo Felipa a vender periódicos, mujer trabajadora al máximo, que luego tuvo un quiosco frente al metro, y lo llevaron sus hijos y nietos.-los Loeches.- y el surtidor, era una institución; ese invalido, pregonaba ” En la flor de la vida y sin poderlo ganar…¡ Madre mia!”..
      Tahona había dos la de Béjar esquina a Agustin Duran y la de Alonso Heredia, y un despacho en Alonso Heredia al lado de la pastelería La Viena Azul, también hubo otro despacho de pan en Pilar de Zaragoza entre Béjar y Méjico, al lado de la taberna El Guindal.

      Estaria hasta las tantas repasando los negocios y los nombres, porque quizás sea por mi “deformación” profesional, tengo una memoria fotografica y lo ideal seria llevar a cabo una quedada y grabar en directo todos aquellos recuerdos que aun podamos tener y compartir.

      • Buenas tardes Juliàn me parece de lo mas acertado. Ahora que viene el buen tiempo hacer una quedada en
        el barrio. Incluso de día entero, quedar sobre las 11 o 12 de la mañana, comer en cualquier “tasca” del barrio y seguir después de haber tomado café. Cuenta conmigo. También sería interesante dar a conocer la quedada en
        Facebook, a través de “La Guindalera”. Un Saludo,
        Gabriel Pérez

      • Por mi que no quede; siempre que esteven Europa; ahora te escribo desde el aeropuerto de Rio do Janeiro a punto de volver a Madrid.

      • ¡Madre mía! Cuántos recuerdos. Pero de todo lo que se ha escrito lo que más me ha emocionado ha sido el recuerdo de las Tiendas Rojas, de la calle Pilar de Zaragoza. Mi madre me contaba que en los negros años ’40 iba allí a comprar – también después hasta el año 65 que nos fuimos – porque la fiaban y cuando mi padre cobraba el sábado liquidaba la cuenta y vuelta a empezar.
        Por otro lado, como decía Juan José Moreno en otro comentario, no se habla de las experiencias vitales y sentimentales de aquellos años donde las cosas no eran tan de rosa como ahora nos parecen en la distancia del tiempo.
        Sería estupendo encontrarme por aquí a alguna compañera del colegio Ruiz Giménez… Un dato importante: nací en 1949.
        Hasta pronto

      • Yo naci tambien en 1949 en c/Bejar 25 y conoci muy bien a Las Tiendas Rojas y a sus dueños; muchas familias les debemos agradecimiento; santanderinos de gran corazon; como a la Carboneria de Pablo y a la Ferreteria del Sr Moro y su hijo Roberto….

      • Supongo Julián que has vivido bastantes años en el barrio, porque conoces los lugares y a las personas con tanta precisión que has reavivado mis recuerdos. O es quizás que, simplemente, tienes una memoria prodigiosa.
        Por cierto, al leer los comentarios ¿no te surge la curiosidad (no os surge a todos) de si nos habremos conocido?
        Saludos y hasta pronto.

    • Confirmar y agadecerte amigo León todo lo expuesto en esta recapitulación. Lo de los boquerones en viangre del Bar Rincón (esquinazo Ferrer del Rio y Pilar de Zaragoza) de escandalo. El pan del francés diferente al resto de las demás panaderías. El surtido de gasolina de manivela era de color rojo. Junto a la casa retranqueada de Ferrer del Rio existia una ebanisteria llamada Bustos, que tenia otro local en Conde de Vilches semiesquina a Maria Teresa. En el patio de los Teatinos he jugado un monton de domingos al futbolin que tenian alli los curas, yo tenia un amigo monaguillo y mientras él estaba ayudando a Misa los amiguetes jugabamos al futbolin. Una vez más muchas gracias por recordar y rememorar vivencias de nuestra Guindalera-
      Saludos,
      Gabriel Pérez

  37. Hola. Yo también nací, viví y transité por el barrio en distintas épocas de mi vida, y me emocionan los recuerdos que me revivís en vuestros relatos. Yo viví con mis abuelos en la calle María Teresa y buscaba información sobre la “casa de reposo Doña. Pepita” ,que recuerdo como un importante edificio rodeado de jardines y que ocupaba la manzana entre Marques de Ahumada, Conde de Vilches y María Teresa. No se realmente si era simplemente un manicomio o tenia otras actividades, pero si recuerdo las quejas de los enfermos en las noches de verano.
    A los recuerdos de locales y negocios puedo añadir en Alonso Heredia: la imagen de aquella joya de bascula que presidia el Bar Hita y la droguería enfrente del Bar Luis, que tenia soluciones para todo. En Pilar de Zaragoza además de vuestros recuerdos, yo tengo el de una cacharrería junto a la pescadería de Alberto, donde mirábamos y a veces, comprábamos unas figuras de belén burdas.
    Gracias por el esfuerzo y los buenos ratos que nos hacéis recordar.

    • Angel, a mi tambien me gustaría conocer mas a fondo la verdedera historia de la Casa de los Locos o su nombre oficial Casa de Reposo Doña Pepita. Se de quien nos puede contar su historia. Me acompañarias a charlar con un matrimonio que si están dispuestos y creo que si nos contarian esta curiosa historia?????
      Te dejo mi e-mail Angel: gabryperez@yahoo.es

  38. Ya que se menciona a los Teatinos, comento algo sobre la iglesia de San Cayetano, años cincuenta.
    La fiesta más importante era, por supuesto, la de San Cayetano, que se celebra el 7 de agosto. Se adornaban las calles con pequeñas banderas nacionales, suspendidas de cuerdas que iban a intervalos de acera a acera, por las calles del itinerario por la que procesionaba. Siete días antes se iniciaba la novena, al oscurecer (sobre las 20:00 horas) y después había rezo del rosario, acto que se anunciaba con cohetes. La iglesia se llenaba a rebosar. El día siete al acabar la novena se sacaba a San Cayetano en procesión por las calles que se habían engalanado, como ya se ha dicho, a hombros de los cofrades. De trecho en trecho se iban cambiando los anderos. La figura iba sobre un artístico pedestal cuadrado, con sus cuatro lucernarias y lleno de claveles y flores. Como en otras procesiones, el Santo iba precedido de dos filas de feligreses y cofrades, que caminaban por los bordes de la calzada, con un cirio encendido. Detrás iban los sacerdotes, seguidas de las cofrades o manolas, damas y señoritas vestidas de negro con mantilla y peineta, y detrás la banda de música, que generalmente era del Ministerio de Marina, y cerrando el cortejo, el resto de feligreses. El paso salía y entraba en el patio que había entre la calle Ferrer del Rio y el templo.
    La Semana Santa era también muy seguida por el vecindario. La conmemoración empezaba con la bendición de palmas y ramos, el domingo de Ramos. Esa semana se cubrían las imágenes con paños de color morado, y se exponía solemnemente el Santísimo, también llamado monumento. Era costumbre visitar “los monumentos” de las iglesias cercanas, que permanecían abiertas toda la noche. Los actos terminaban a media noche, el Sábado Santo con los oficios.
    La otra conmemoración más popular era la celebración de las Navidades y Reyes Magos. En la iglesia se instalaba un artístico belén, que representaba varios pasajes: La Anunciación, el Nacimiento y la Adoración de los Reyes Magos. Por la noche, a las 24:00 se iniciaba la “Misa del Gallo”. La llegada de los Reyes Magos, era el día más esperado por la chiquillería, pues aunque la economía familiar estuviera mas o menos boyante, lo cierto es que todo el mundo recibía algún juguete, o estrenaba algo de vestir o calzar. También desde la iglesia se repartían bolsas de comida, juguetes y ropa, a las familias que acudían a pedir ayuda. La verdad es que esos días remediaban a mucha gente.
    Por último me viene a la memoria, las excursiones que organizaban los padres Teatinos. Una era la visita que anualmente se hacía al Sagrado Corazón, en el Cerro de los Ángeles. Salían hasta siete u ocho autocares, llenos de gente. al llegar al desvío que salía hacía el Cerro desde la carretera nacional, se bajaba la gente y se subía hasta el cerro haciendo las estaciones del Vía Crucis, La gente mayor o que tenía problemas de movilidad, subía en los autocares hasta la explanada de arriba. Terminado el acto se regresaba a Madrid.
    La otra excursión que organizaban era para los asistentes con regularidad a la catequesis, los domingos por la tarde. Solían hacerse una vez al año, a la Dehesa del Rincón, en el Río Alberche, donde tenía un agua muy limpia y un pequeño caudal, que servía para bañarse o al menos mojarse, sin peligro.
    Punto final. Otro día, otro tema. Saludos a los de la Guindalera.

  39. Me gustaría contactar con Dª Julia Ortega. Soy investigador y me interesa la la checa conocida como “El Castillo” en la calle de Alonso Heredia que justo estaba en el chalet del torreón que cita en su comentafrio.
    Reciban todos un cordial saludo.
    Carlos

      • Estimado Jaime: Todavía nadie de tu familia me ha contactado. me interesaría mucho, además de todo lo que me puedan contar sobre su familia y la casa conocida como “El Castillo”, cualquier foto que tuvieran de ese chalet, de su jardín y del barrio.
        Un saludo
        Carlos

  40. Seguramente la señora Ortega tiene un lapsus. (Marzo, 2016) Los carlistas no tuvieron checas, y menos en Madrid que era zona republicana dominada por el frente Popular. Seguramente confunde el bando. León Sanz.

  41. Para Carlos. Por si te interesa te diré que la checa de Alonso Heredia, 9, estaba unida a la de la calle Méjico. Uno de los “actuantes” en estos dramas y en estos escenarios fue conocido por el alias “el vasco”. (el nombre me lo reservo).

    • Para León Sanz: conozco bien esa historia y se, exactamente, quien tenía ese apodo que, por cierto, tuvo mucho más protagonismo que el de, solamente, pertenecer a estas checas comunistas. Como dije, estoy tratando de escribir un libro sobre estos temas y me sería de gran ayuda disponer de fotos del chalet de “El Castillo” y del edificio de la calle Méjico nº 6 (Ahora solo existe, en esa zona, el edificio de la calle Méjico nº 8 que no se si el mismo que el del antiguo Méjico nº 6).

  42. Si se convoca con tiempo, o se me avisa, procuraré ir. Pero cuando haga mejor tiempo. Por cierto, ¿existe en la actualidad el Bar Hita? Hace mas de treinta años que no paso por delante.

  43. Estoy interesado en identificar qué había en la manzana que forman las calles de José Picón, Ardemans y Ferrer del Rio sin llegar al Paseo de Ronda. Tapias altas con vegetación asomando por encima, la puerta de madera cuidada y placas de latón brillante estaba en José Picón. Podría ser algo relacionado con Radio Nacional, no sé si emisora u oficinas. ¿Alguna información? Gracias. Lo paso muy bien con el blog.

  44. Cuando nací, apenas tengo recuerdos de esa casa, viviamos cerca de la Plaza de Castilla.

    Ya caminaba,pero no debía hacerlo con demasiada soltura, cuando mi padre, supongo que querencia al barrio de su infancia, nos mudó a la calle Brescia, en el Parque de las Avenidas.

    No debió encontrar nada en lo que Antonio denomina, la “Guindalera vieja”, pero se aproximó un poco, a la calle donde nació.

    Así que mis recuerdos de la “Guindalera Este”, al borde del Arroyo Abroñigal deben ser similares a los de Cristina.

    Si yo disfruté de una asalvajada infancia, (si no gastabas un bote de Mercromina a la semana,es que habías desperdiciado tu infancia) por aquellos lares mientras construían la M30.
    Tiempos en los que las escavadoras convivían con inmensos rebaños de ovejas, como en los mejores tiempos de la Mesta.

    Del otro lado de aquella frontera imaginaria que se convirtió en la M30, donde hoy está el Tanatorio y la Mezquita, había casitas bajas desperdigadas en lo que a mí me parecía, un viaje dimensional a la España rural.

    Casitas bajas habitadas por cierto por gente encantadora,

    “¿Que haces por aquí chiquillo, te has perdido?
    Que voy a hacer, señora, explorar…”

    Desde mi cuarto, parte trasera de Brescia tenía una esplendidas vistas a un inmenso descampado que hoy es el NH Madrid Ventas.
    Prescrito el delito, hoy puedo confesar que desde esa ventana, y tirando petardos que por entonces se compraba en cualquier panadería de la galeria comercial (hoy hace falta una licencia de armas) casi todos los veranos conseguíamos prenderle fuego a aquél descampado.

    Al lado del descampado, en Martinez Izquierdo había un merendero, en el que podías jugar a la rana, tirar fichas metálicas a ver si acertabas en la boca.
    Mi padre tenía una puntería dígna de mención, yo casi siempre acertaba a darle a mi hermana mayor…

    Recuerdo, la pequeña no había nacido, que con 7 años si no antes, yo viajaba solo en Metro, de Ventas al Retiro.
    Hoy te pillan en semejante renuncio, y la Fiscalía de Menores encarcela a la madre de turno.
    Que nostalgias de aquellos tiempos en los que los niños gozabamos de libertad vigilada.

    Volviendo a la Guindalera Vieja

    Mis abuelos, (conservo lo que se denominaba “Hoja de Servicios” donde se apuntaba cada destino y sueldo) maestros ambos en lo que hoy es la Escuela Pi y Margall en la Plaza del Dos de Mayo, se liaron la manta a la cabeza, y en 1926, según la escritura se compraron “una casa en esta Corte, zona del extraradio en la calle de Ferrer del Rio 34, barrio de la Guindalera”

    Que sinceramente creo que es lo que León Sanz describe como
    “En frente en la misma calle Ferrer del Rio, había un colegio de párvulos que tenía dos plantas y un patio en la parte de atrás. Lo dirigía la Srta Teresa”.

    Antes que la Srta Teresa, lo dirigió mi abuelo.
    Que peligroso pedagogo él, se vio apartado de la docencia, hasta 1941, en que lo rehabilitaron.
    No debía ser tan mal chaval, el feligrés de los Teatinos.

    El Colegio lo requisaron, pero el Ayuntamiento, por lo que contaban mis tías les pagaba un alquiler, lo que debió venirles de perlas del 39 al 41, con mi abuelo convertido en un NiNi viudo con 4 hijos.
    Nunca volvió a ejercer en ese colegio, pero siguió viviendo en Pilar de Zaragoza 54, hasta que falleció en 1955.

    Y, (mis tías mayores eran “malasañeras”), allí nacieron mi tía Consuelo y mi padre, este ultimo en 1928.

    Dos años después, Primo de Rivera padre para que nadie se líe, partió para el exilio.

    En una de sus leyes, la Ley de Casa Baratas se basan esas pequeñas colonias de chalecitos que encontraréis aquí y allá.
    Colonia Iturbe, colonia de los Carteros, Fuente del Berro…

    Enfin, otro día os aburro más por si puedo aportarle algo, lo dudo, a los que andan investigando las checas.

    A parte de la de Alonso Heredia había unas cuantas en el Barrio

    Agustín Durán, 22.—Centro socialista.
    Cartagena, 137.—Checa comunista de la Guindalera
    José Picón, 6 y 8.—Checa de milicias comunistas.
    Méjico, 6.—Checa de las milicias y Radio comunista de la barriada de Guindalera
    Avenida de Julián Marín (Fundación Caldeiro).- Checa de las milicia socialistas del Este.
    Cartagena, 93.

    Y la que a mi padre le inquietaba con 8 años

    Ferrer del Río, 32.—Checa comunista. pared con pared al Colegio del abuelo

  45. Gracias por escribir este texto!! Me voy a mudar en 15 días a la calle Francisco Remiro, después de haber dado muchos tumbos por Madrid y por media España. Me ha encantado conocer una parte de la historia de mi nuevo barrio. Y descubrir que este lugar donde yo busco iniciar una nueva vida tiene un pasado… que La Guindalera ha sido también un lugar donde otras muchas personas depositaron sus ilusiones. “Llegaron a la Guindalera por cosas de la vida”… es fantástica esa frase. No sé explicar por qué, pero esa frase me ha reconfortado. Gracias. GRACIAS.

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