El e-libro y yo

Me preocupan varias cosas de este cacharro. Fundamentalmente creo que va a ser perjudicial para mi forma de leer, que está muy relacionada con el libro de papel. Miro cuanto me queda por “tocho de página” (o sea, veo lo que llevo avanzado y lo que falta) y me gusta pasar páginas hacia delante y hacia atrás con celeridad. Sólo leo si leo así y por eso nunca he podido leer libros en pantalla de ordenador (a parte de por el tema ojos, que con el ebook no habría ese problema).

Asocio leer al objeto-libro, que quizá sea algo erróneo pero así es. Quizá lo cierto es que lo importante es el contenido y no el continente, no lo dudo, pero así soy yo.

Me preocupa también el tema del “síndrome de diogenes digital”. En mi caso, con la música, fue empezar a bajarme mp3 y dejar de escuchar música todo el rato. Tenía tanta y tanta que no era capaz de organizar de alguna manera mi forma de escucharla. Puede ser absurdo pero así es. Esto no significa que esté en contra y sigo escuchando música en mp3, pero no es lo mismo. Me hacía con un disco y lo escuchaba hasta el final, o una cinta, la escuchaba una y otra vez hasta que tenía otra nueva y así… Con el mp3, fue empezar a bajar y dejar de escuchar música sistemáticamente (había una web… yoskan… anda que no había discos ahí, jeje). Con el libro me da terror sufrir ese mismo síndrome. Quizá en mi caso, porque cada persona es un mundo, lo que me lleva a leer es el propio proceso de interés, búsqueda, adquisición. Se me mete algo en la cabeza, pienso que tengo que ir a tal o cuál sitio a conseguirlo. Con los libros de viejo miro en iberlibro y si lo tienen en Madrid me voy hasta el sitio y miro todo lo que tienen, igual me pasa con libros que leo en valenciano que aquí son más difíciles de conseguir y tengo que andar siempre liando. Entonces ese proceso de deseo del libro, búsqueda y adquisición hace que luego devore con fruición. No tiene por qué ser igual con todos pero sí es así conmigo.

Además reconozco un cierto fetichismo. Me encantan los lugares llenos de libros. No es un tema de impresionar a las visitas. De hecho a mis visitas habituales creo que las impresiono más sacando las cervezas raras que compro por ahí. Y eso es muy simple porque están en la nevera y las saco y ya. O también las impresiono porque sigo teniendo una Game Boy del año 1990 funcionando y siendo usada y eso da un toque freak. Creo que la mayoría de mis escasas visitas no reparan en los libros, así que da igual. Al que le gusta verlos es a mí. A veces me siento y les miro el lomo y ya con eso me quedo más alegre que unas castañuelas. Algunos es verdad que no los releo, el resto los releo parcialmente algunos y otros los consulto habitualmente. Cada caso es diferente. Pero no se, ese fetichismo, para los que lo tenemos, pues ahí está. Eso es como todo, lo del vinilo es también fetichismo, a quien le gusta pues lo tiene. Yo con la música no tengo fetichismo y aunque es verdad que con el Diógenes digital empecé a escuchar menos, tampoco me ha parecido una gran pérdida, imagino que no soy del tipo musical aunque sí que me gusta escuchar música.

Aquí entra el tema del espacio que he de reconocer que SÍ que es un problema y es lo único que podría hacerme caer en el ebook, cosa que dudo que suceda pero sería lo único.

Del tema ecológico, el ebook es más contaminante que el libro normal. Porque el libro normal está hecho de material cien por cien reciclable y biodegradable y el ebook lleva una cantidad de elementos y de químicos que contaminan muchísimo más y son más perjudiciales para la humanidad que talar un árbol. Además del famoso coltán que es lo peor del mundo y generador de conflictos y guerras. Sí que coincido con muchos en que es una pasada imprimir cantidades de libros que luego directamente SE DESTRUYEN. Muchas editoriales, todo el excedente que tienen no se plantean venderlo a mitad de precio o a un cuarto de precio o sacar aunque sea una migaja distribuyéndolo en librerías de viejo. Directamente se los cargan y eso da pena por todo el papel que es. Aun así debemos saber que en la industria del papel hay árboles que están plantados a propósito para servir a esa industria. Viviendo en el capitalismo, como vivimos, yo no pensaría que si se dejan de hacer libros dejarían de talarse esos árboles. Lo que pasaría es que esos árboles comenzarían a verse como inútiles porque no producen, así que se talarían la mayoría definitivamente y se construiría encima vete a saber el qué. A mi sobre esto no me cabe ninguna duda, árbol que deje de ser productivo, árbol que será talado. Si se mantienen muchos árboles es por el papel. Otra cosa sería si viviésemos en otro sistema, cosa más que deseable.

A nivel de precios, de momento me parece una engañifa porque pude leer en distintos artículos que tampoco está habiendo diferencias tan abismales. Un libro que te valía 20€,si te va a costar 3 o 4 pues es un tema. Pero si pasa a valer 18 o reducciones ridículas, no me compensa. Sí que es cierto que al ser digital podrá ser más fácilmente pirateado, entonces los de siempre comenzarán su cruzada contra los piratas para que no salga gratis y todo eso.

A nivel de intermediarios, el tema es que yo no pienso que todos los intermediarios sean nocivos para eso. Un buen editor es capaz de seleccionar muchas cosas de literatura en otros idiomas y hacer que la traduzcan y demás a muchos idiomas. Si todo queda en manos del autor, un autor que haga un libro en noruego, ¿cómo conseguirá llegar a nosotros? Y lo mismo en castellano, tu podrás hacer tu libro y moverlo en ese mundo por tu cuenta, pero en castellano. Luego si sabes hacer una traducción decente al inglés o al arameo, eso ya es otro cantar. No se que pasará con esto. A mi en general los editores me caen bien. Hay cuatro peces grandes que editan toda la mierda pero luego hay gente que está en ese mundo más por amor al arte que por rentabilidad, por poner todos los medios para que a la gente le llegue literatura de los sitios más remotos. A nivel librero, tampoco me parecen malos intermediarios, muchas veces son buenos consejeros. Como siempre hay que diferenciar entre el librero apasionado de la esquina y la librería del Corte Inglés llena de Codigos Da Vincis tipo “blockbuster video” pero en libro. El único intermediario que me parece absolutamente nocivo es el distribuidor y no porque sea malo distribuir, sino por las imposiciones de catálogos que hacen y todo tipo de triquiñuelas que montan, además del maltrato que hacen a las pequeñas librerías y las facilidades que dan a las grandes.

Además, el tema de la tecnología tiene su miga. Hace un par de meses a la reina se le murió el “iPod”. Tal cual. Sin más. Adiós. Yo ahora tengo en estado comatoso un disco duro externo que tiene apenas seis meses de vida, cosa de la que igual hablo más adelante. De algunas cosas hay copias de seguridad y de otras no. Pero ¿tendré que estar haciendo también copias de seguridad de mis e-libros con el temor de que algún día el cacharro decida dormir eternamente? No mola nada.

Así que bueno, haciendo pros y contras, en lo que a mi respecta el único pro que veo es el del espacio y todo lo demás, de momento son contras para mí. Así que visto lo visto de momento me quedo como estoy.

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6 comentarios en “El e-libro y yo

  1. Pertenezco a una familia de libreros, así que te puedo asegurar que siento tanta veneración por el objeto-libro como cualquiera. Pero más aún que los libros, me gusta leer.
    Hace más de dos años que soy usuaria de ebooks, y sólo te voy a decir una cosa: pruébalo y verás.
    En cuanto al proceso de búsqueda, no te preocupes. Yo sigo yendo a las librerías a curiosear, pero ahora lo hago con una libreta y un boli.

    • Hola Bárbara

      Quizá lo pruebe, no digo que no. Aunque últimamente le tengo más tirria al tema por todo el tema tecnológico. El disco duro que digo en el artículo que estaba “en coma” ya ha muerto oficialmente. Y así otras cosas. Los libros sólo los pierdo todos si me queman la casa. 😦

  2. Es un inconveniente, sí. Pero también tiene sus ventajas. Piensa en las veces que prestas un libro a un amigo y no te lo devuelve (ningún amigo de verdad haría algo tan mezquino, pero esa es otra historia). Y te encuentras con que ya está descatalogado, se lo recomendaste porque te encanta, y te has quedado sin él. Con la versión digital eso ya no te va a pasar nunca más.

  3. Será porque llevo tres días peleándome con un disco duro para recuperar o intentar recuperar mi música fulminada, pero me sigue dando terror esa posibilidad. Es cierto que tengo amigos con libros míos desde hace tiempo, pero no ha pasado nada todavía que haya amenazado completamente mi biblioteca personal

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