La Sagra y Torrijos

De la serie “conoce Castilla” que llevamos entre manos a trancas y barrancas la reina y yo, había olvidado por aquí mencionar la visita que hicimos a las comarcas de Torrijos y La Sagra. La cosa es que la reina tiene que hacer un trabajo sobre esta última, así que un día hace unas semanas nos fuimos de expedición. No había parado de llover en toda la semana, el sábado por la tarde vimos que no llovía y al día siguiente nos plantamos en la zona.

La comarca de La Sagra es a grandes rasgos el territorio que hay entre el río Guadarrama y el Tajo, formando una especie de triángulo. Abarca unos cuantos municipios de la provincia de Toledo y también unos pocos de la de Madrid.

La comarca de Torrijos es la que está junto a esta. En realidad fuimos sólo al municipio de Méntrida. Aquí fuimos en realidad porque tiene una D.O de vinos, llamada así “D.O de Méntrida”. No es que seamos expertos en vinos, pero en Castilla se hacen muchos más vinos además del Rioja y el Ribera del Duero y bueno, lo suyo es dar a conocer todos y no ir por la vida de que “yo sólo bebo Rioja” cuando hay vinos a mansalva. Claro que luego como nosotros no tenemos ni idea, al final nos gustan los que nos gustan y no nos gustan los que no nos gustan.

La foto de arriba es una calle del pueblo y la de abajo es Bodegas Garva, en la calle Tropete 22 (para el que le interese), donde compramos el vino. Luego resultó que el vino tampoco nos gustó especialmente, aunque en esa bodega tenían muchas variedades, tenían uno al que le habían dado un premio en Bruselas… pues en vez de comprar ese compramos otro. Pero como digo, lo suyo es viajar y probar.

Con el vino cargado en el maletero del inmortal “Rayito”, con la reina al volante como siempre (no hay más narices) y ya en la comarca de La Sagra, comenzamos a movernos por las carreteras comarcales. La reina paraba cada poco a hacer fotos del paisaje porque parte de eso es importante para su trabajo, además de conocer los recursos económicos de la comarca. Lo más importante que tienen son la industria del mueble y la del ladrillo, esta última de capa caída como podéis imaginar. Hay muchas encinas y llanuras alomadas, que es lo que más le gusta a los profesores del master del universo de la conductora del bólido Rayito. Donde estén las extensiones castellanas, hipnóticas y mágicas, que se quite cualquier mar.

Además de los núcleos urbanos de los pueblos, hay muchas urbanizaciones dispersas. Son este tipo de urbanizaciones que tengo entendido que proliferaron a finales de los años de los 60 y principios de los 70, tipo “Los Ángeles de San Rafael” y muchas más que proliferan por la geografía castellana. Las urbanizaciones que se hacen ahora suelen ir ya hechas de inicio, todas las casas se construyen y está todo organizado con cierta homogeneidad. Las antiguas consistían más bien en que alguien compraba un gran terreno y luego se dividía todo en parcelas y cada uno en su parcela hacía la casa que le venía en gana. Había también gente que compraba varias parcelas y hacía bungalows para alquilar o incluso apartamentos, cada cuál hacía lo que le parecía oportuno. Todas estas urbanizaciones tenían carteles muy guay, que todavía no han cambiado y que tienen aire retro. Se ponía un supermercado, una sala para convenciones y alguna que otra cosa más y todos contentos.

Hicimos paradas en varios pueblos. En Chozas de Canales tomamos el aperitivo y paseamos un poco más. También visitamos Palomeque y Torrejón de la Calzada. Este último tiene un ayuntamiento muy curioso que parece más bien una mezquita.

Chozas de Canales

Palomeque

Torrejón de la Calzada

Paramos a comer en el pueblo de Recas, en el “Mesón La Posada”, en el que tomamos un menú de 12€ que estaba fenomenal, con una tarta de verduras y guisado de venado riquísimos. El dueño era un tipo majísimo y apasionado de la comida, no hablaba de otra cosa, de los platos que le gustaban, de los platos que cocinaba, de lo que era temporada y lo que no… Un apasionado del buen comer sin ninguna duda.

En este pueblo además había mucha gente que eral del mejor equipo del mundo y tenían curiosos métodos para que pudiésemos mejorar nuestra década de crisis.

Para terminar con la excursión, nos dio por visitar el delirio del Pocero. Una gran extensión de armatostes en medio de nuestras queridas llanuras alomadas. Un proyecto de 13.000 viviendas del cuál sólo hay construidos 5.000. De estos 5.000, hay vendidas 2.800. Uno de los símbolos de la burbuja inmobiliaria, consentida por los políticos y promotores que se han forrado y ahora esto es lo que nos queda. La pregunta es ¿cómo se arregla este entuerto?

http://noticias.lainformacion.com/economia-negocios-y-finanzas/los-numeros-rojos-de-una-ciudad-fantasma_tpVDg5nbbkysfb1NUKIRL5/

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3 comentarios en “La Sagra y Torrijos

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