Libro recomendado: “Nación negra, poder negro”

Una tarde, hace una semana, me encontré pensando en que pese a haber pasado diez semanas en los Estados Unidos apenas trabé contacto ni con el movimiento de los nativos americanos ni con el movimiento de los afroamericanos o cualquiera de sus reivindicaciones. Pensé que era una pena, siendo un tema de mi máximo interés, no tener demasiado conocimiento de la materia.

Curiosamente, a la mañana siguiente fui a la tienda “Up Beat” a echar un vistazo y me encuentro en la estantería de la entrada con el siguiente librito “Nación Negra, Poder Negro”, escrito por un tal José Manuel Roca, autor que para nada me sonaba. Con esa alineación planetaria no dudé en hacerme con el librito.

Quería recomendarlo porque me ha parecido una lectura muy útil. Son apenas 180 páginas, con una maquetación que hace la lectura bastante amena, en las que se hace un recorrido histórico bastante sintético por tres fases. La primera, sobre la esclavitud y primeros motines. La segunda, sobre el inicio del movimiento de los derechos civiles de los negros en general. Y la tercera, que era para mí la más interesante, acerca de la expresión más radical y consciente de dicho movimiento, el Partido de Autodefensa de los Panteras Negras.

El libro sirve como toma de contacto, sintetizada y a la vez didáctica, para coger nociones básicas sobre que fue lo que se movió y cómo. Quizá sea necesario complementarlo con otras obras más extensas y detalladas en caso de que se quiera profundizar, cosa que haré por mi parte.

Como decía, me interesaba especialmente el apartado dedicado a los Panteras Negras, en la que se relata su auge y caída. Conocer sus evoluciones ideológicas es bastante útil pues es cuando empiezan a orientarse hacia el internacionalismo, la solidaridad entre los pueblos y el socialismo cuando el FBI empieza a considerarlos el principal problema de seguridad nacional , según palabras del propio director de la agencia, Edgar Hoover.

Hay varios aspectos en los que es fácil encontrar similitudes con las organizaciones políticas radicales de nuestra realidad más cercana. Por un lado, respecto a su propia actividad, el autor cita como muchas veces se pasaba al activismo más ciego sin analizar las tácticas, o cómo se caía muchas veces en discursos demasiado “flipados” sin presentar a veces alternativas concretas para problemas concretos, lo cuál en ocasiones generaba que el movimiento se compusiese de gente que vivía en una realidad paralela, lo que ocurría especialmente cuando los Panteras intentaban confluir con otros movimientos. Por ejemplo, una anécdota curiosa es una en la que, en una especie de congreso de movimientos alternativos celebrado en Philadelphia, que tiene como fin sentar las bases de una nueva constitución americana (ahí es nada), la representante de una asociación feminista reclama que las mujeres deben controlar el 53% de los medios de producción, a lo que una activista lesbiana le replica que en ese caso las lesbianas deberán controlar un 4% dentro de ese 53, originándose a partir de ahí un debate sobre lo divino y lo humano.  Esto da pie también, aunque lo toca de pasada, a establecer la similitud entre aquellos tiempos y estos a la hora de la confluencia de asociaciones y organizaciones y sus debates en asambleas multitudinarias. Demasiadas similitudes.

También hay similitudes en el aspecto represivo. El libro relata algunas tácticas del FBI para neutralizar al grupo, como por ejemplo la elaboración de razzias policiales para detener masivamente a grupos de militantes o simpatizantes, aunque fueran estos secundarios, acusándoles de mil cosas. Les detenían, pasaban un año en la cárcel y luego les absolvían. Aunque finalmente eran declarados inocentes esto sería para entorpecer la actividad, apartar a muchos de los detenidos, que se quedaban ya con el susto en el cuerpo de por vida, y asustar a mucha gente para que no se acerque al movimiento. Vaya, que las tácticas garzonianas no son cosa nueva. Otra cosa, bastante más sutil y finalmente efectiva en el caso de los Panteras Negras, fue la táctica de crear insidias y conspiraciones para poner a unos contra otros dentro del movimiento, para que así el clima de militancia interna fuese irrespirable y compuesto de una máxima tensión, haciendo que un elemento principal en la dinamitación del asunto fuesen las propias pullas y desconfianzas de puertas adentro, cosa que me resulta sorprendentemente similar a las cosas que se mueven en Madrid, aunque no se si aquí es el CNI quien hace esto o es algo generado internamente.

Al final, entre acusaciones, represión y batallas internas los Panteras Negras acabaron su breve pero explosiva andadura, dejando aun así en nuestra memoria un ejemplo de lucha digno de ser recordado. Distintas organizaciones han intentado seguir su estela, como el Nuevo Partido Pantera Negra o la Alianza Nacional de Panteras Negras, pero estos intentos han sido ineficaces como el primero (que cayó en un nacionalismo islámico fútil) o demasiado breves como el segundo, que no terminó de tener continuidad.

El libro vale la pena, así que recordad si os interesa:

“Nación negra, poder negro”

José Manuel Roca

Editorial “La Linterna Sorda”

(como decía yo lo encontré en Up Beat por 19€, pero me imagino que estará en más sitios)

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