Comiendo en Tenerife

Ahora sí que sí, ya no hay excusas, no vale negar la realidad: han terminado las vacaciones. Debo reconocer que fue para mí placentero currar en Agosto y pirarme cuando todo el mundo volvía, pero ahora toca reincorporarse como cualquier hijo de vecino a la jornada laboral.

Estos últimos días los he pasado familiarmente en la isla de Tenerife, en un viaje familiar que nos hemos marcado toda la tropa. Me esperaba una isla mucho peor de lo que me he encontrado. No se, algo así como la zona de Levante, una destrucción total. Aunque hay bastante destrucción, todavía conserva zonas no masificadas. Quizá sea por su afortunada geografía, por todas esas cuestas arriba y abajo, todo ese paisaje montañoso que hace que sea bastante difícil plantar urbanizaciones a saco. Aun así, algo de mierda hay. Estuvimos por ejemplo en la zona de la playa de Las Américas, que es un mamotreto destinado al turismo a lo bestia, he visto poca cosa igual, parecía Los Ángeles aquello. Donde estábamos alojados, en Puerto de la Cruz, algo de eso también había. De hecho, estaba por un lado el centro histórico, bien conservado, y justo al lado un puñado de hoteles.

A parte de eso, todo lo demás se conservaba con cierta decencia. Las ciudades grandes, como Santa Cruz o La Laguna, las fusilamos en un día, con visita al campo del Heliodoro para rematar la faena. A partir de ahí todo lo que vimos, que no fue tanto como hubiésemos querido (pero no había más tiempo) fue esencialmente rural, desde Garachico hasta Candelaria, dimos la vuelta alrededor del Teide parando en pueblos medianos y pequeños de todo tipo. Por cierto, que por una carretera tortuosa subimos también al Teide y afortunadamente el teleférico no admitía viajeros debido al fuerte viento. Digo afortunadamente, porque mi familia estaba dispuesta a dejarse estafar (25 lereles cuesta la broma) y yo no quería consentirlo, así que la meteorología fue una buena aliada.

Cuatro días dan para poco, pero aun así intentamos escapar de lo esencialmente turístico y mezclarnos un poco con la cultura de allí. Es difícil conseguirlo, pero lo intentamos esforzadamente, con el coche de alquiler metiéndonos en todo tipo de lugares.

En lo gastronómico, que es al fin y al cabo lo que más nos interesa a todos los que hacemos este blog, la visita a este país fue mucho mejor de lo esperada. Por suerte ahora en Internet hay gente que hace blogs y te va aconsejando sitios. Con eso y el instinto de haber viajado un poquito y saber cuáles son los sitios estafas y cuáles son los buenos, pudimos comer bastante bien.

Está claro que probamos las omnipresentes papas arrugás con los mojos verde y picón. Imagino que esto es algo un poco tópico, como aquel que toma paella en todas partes cuando va a Valencia, aunque sea una mierda. La suerte es que las papas, según parece, no tienen mucha complicación, por lo que aparentemente era difícil que nos colocasen “papas falsas”. Aun así, imagino que no todos los sitios eran los indicados para tomar este sencillo plato, pero mi madre estaba obsesionada con pedirlas en todas partes. De todas formas, estaban buenas aquí y allá.

Estuvimos en varios restaurantes interesantes, frecuentados básicamente por lugareños. Algunos los encontramos por casualidad, otros los habíamos visto en blogs y otro par nos fueron recomendados por un amigo de mi hermano, al que debemos hacerle un monumento: el Chusma.

Por ejemplo, en el Restaurante La Papaya, en el Puerto de la Cruz, pudimos probar una de las especialidades de la tierra, el Conejo con Salmorejo. Este salmorejo no es como el salmorejo andaluz, es una salsa picante que tengo entendido que se usa más bien como acompañamiento a platos como este.

El Restaurante “Los Garrafones” en La Victoria, es un lugar en el que básicamente se come pollo asado con mojo picón. Otra exquisitez alejada de los circuitos turísticos.

En La Carambola”, una pequeña tasca en el pueblo de El Sauzar, la comida era menos tradicional, aunque partía siempre de productos canarios. Tomamos por ejemplo batata con bacalao, unas papas explosivas con bechamel y queso fundido o solomillo con salsa de coca-cola. Este sitio me emocionó especialmente, por ser uno de estos en los que se ve que el dueño disfruta con su trabajo. El hombre sonreía mientras nos decía las especialidades de la casa y nos aconsejaba lo que debíamos pedir para no pasarnos mucho.

Por supuesto, en una isla el pescado tiene cierta presencia gastronómica. En un restaurante llamado “Miramar” en el pueblo de Garachico, probamos un pescado llamado “Sama” que al menos yo no había tomado nunca y que estaba delicioso. Aunque quizá fue más intensa aún la experiencia del restaurante “La Pimienta en el municipio de La Matanza. Allí reservamos para seis personas y nos esperaban con un mero enorme, sin más. Estos sitios me encantan, los sitios donde tienes poco margen de elección. En “La Pimienta”, si hay mero, comes mero, si hay otra cosa, comes otra cosa. Además había cuatro entrantes y poco más que decir. Al contrario de lo que mucha gente piensa, en los sitios donde hay poco margen de elección está garantizado que son expertos en lo poco que ofrecen. Hay que dejarse llevar… (por cierto, nosotros habíamos reservado, pero la gente que no había reservado tenía que ir y escoger algún pescado de entre los que tenían allí cogidos el mismo día)

Otras cosas que probamos en sitios diversos y que vimos en numerosas cartas fueron la morcilla dulce, algo que me maravilló y que nunca había probado antes, solomillo relleno de gambas y aguacate, y el gofio. El gofio debe ser el plato nacional canario, una harina de trigo y maíz que por lo visto se toma con cualquier cosa. Es como una papilla que no causó demasiado éxito en nuestra comitiva, puesto que yo fui el único que lo tomaba en todas partes. También en todas partes había queso de cabra, que lo podías tomar a pelo, frito o asado. En Tenerife hay, por lo visto, buenos quesos bastante desconocidos. Es interesante mencionar también que las ensaladas en general llevaban aguacate y melón, y que los tomates eran muy sabrosos

Una experiencia gastronómica muy interesante son los guachinches. Los guachinches son unos lugares en los que las familias te venden vino de producción propia y de paso te ofrecen cuatro o cinco cosas muy básicas para comer o cenar. Son una especie de restaurantes familiares, aunque la base fundamental de todo el tinglado es el vino, lo de la comida es acompañamiento. En general están en sitios un poco a desmano, sobretodo, según tengo entendido, en el Valle de la Orotava. Nosotros pudimos a ir a uno en el pueblo de Pinolere, “el guachinche del tío Kiko”, donde junto al vino de la casa nos ofrecieron “huevos a la estampida”, huevos revueltos con chorizo y patatas fritas. La pena es que no pudimos explorar más estos sitios, aunque intentaré volver y probar más.

A nivel postres, en Tenerife pudimos probar cosas como el frangollo, el Príncipe Alberto, el Bienmesabe (una bomba calórica) o el Quesillo, que era quizá el más popular.

Respecto al bebercio, las cervezas canarias eran malas con avaricia. La marca “Dorada” estaba en todas partes y en algunas estaba la “Reina”. Fácilmente olvidables. Respecto a vinos no soy tan entendido, pero el que más entendía de esta materia en nuestra pequeña comitiva dijo que estaban bien. A mi me sabían bien, pero empiezo a pensar que casi todos me saben bien.

Y esto es lo que gastronómicamente ha dado de sí la visita a Tenerife. Me quedo con ganas de volver a la isla porque pienso que nos faltó bastante por ver (hace falta calma para saborear las cosas, puedes ver muchas cosas en poco tiempo pero lo suyo es cogerle el saborcillo), porque la gente era muy amable y porque el acento era muy dulce. Y bueno, me quedo con ganas de conocer más lo que se mueve por ahí, pero ya volveré.

[A ver si puedo subir pronto alguna foto de todo esto]

[Me como Tenerife, uno de los blogs que nos sirvieron de ayuda para encontrar donde comer decentemente ]

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2 comentarios en “Comiendo en Tenerife

  1. Estimado amigo:
    Como tinerfeño me gusta la breve descripción que haces de tu paso por estas tierra de ultramar.
    Cuando vuelvas, si quieres profundizar en el tema de los guachinches, aqui te dejo nuestra web especializada en el tema http://www.guachinches.net/
    Como bien dices, lo fundamental en el guachinche es el vino de cosecha propia.
    Atte, un saludo.

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