Cosas que usted quería saber sobre la izquierda y no se atrevía a preguntar

Amigo, ¿sabe usted lo qué es la izquierda? ¡Un momento! Medítelo bien antes de contestar. Posiblemente tenga usted una concepción equivocada, debido a que vivimos en un país en el que la gente piensa que la “izquierda” es el PSOE. Para afirmar tal cosa se basan en que el señor Zapatero, presidente del gobierno,  está a la izquierda del líder de la oposición, señor Rajoy, pero ¿se han parado a pensar que el señor Rajoy está a la izquierda de Hitler y eso no hace que ni el ni su partido sean de izquierdas?.

Voy a hablarle a usted, y sólo a usted, de la izquierda. La izquierda es algo que está más allá del PSOE o de IU. Izquierda, en términos políticos, es aquello que plantea medidas radicales de cambio social, económico, político, mientras que derecha es lo que plantea inmovilismo o bien retroceso respecto al estado de las cosas.  PSOE e IU no son de izquierda porque no plantean medidas radicales de cambio social, sino que comulgan cada domingo con las hostias del sistema, cuestionando quizá algunos detalles menores, minucias sin importancia, que causan gran discusión porque hasta en las mejores familias riñen. Unos son del Concilio Vaticano I, otros más de la cuerda del Concilio Vaticano II, pero todos forman parte de la Santa Madre Iglesia.

El hecho de ser más o menos de izquierdas, a día de hoy, no es especialmente significativo, pero quería hacer esta aclaración para que usted, que está ahora en su casa, y yo, nos entendiésemos mejor.

Entonces, se estará preguntando, inquieto,¿qué es, hoy, la izquierda? La izquierda son una serie de agrupaciones sin ninguna implantación social que tienen una serie de postulados políticos medianamente coherentes realizados con muy buena voluntad.

Y, si tienen tan buena voluntad, ¿por qué no tienen presencia social? Se preguntará  usted, con toda la razón del mundo. Quizá ha escuchado en programas de radio matinal que es que esas gentes de la izquierda están aislados porque “tienen ideología trasnochada”, “porque su forma de ver las cosas es algo caduco”, “porque no son de estos tiempos”, “porque ya no hay ideologías”. Verdaderamente, esas valoraciones pueden ser ciertas o no, depende de quién lo diga y quien lo escuche y como lo vea cada cuál.

Pero, mi queridísimo amigo, aunque para algunos la izquierda pueda estar trasnochada o su ideología pueda ser ajena a la realidad, ese no es ni de lejos el motivo de que la izquierda sea algo de nula presencia social. Todo eso son cuestiones políticas con las que algunos están de acuerdo y otros no tanto. Pero no, la izquierda no tiene una nula presencia social porque su ideología sea tal o cuál. El problema que tiene la izquierda es que es una multitud de grupos minúsculos en permanente estado de discusión, con unas dinámicas completamente viciadas desde tiempos inmemoriales imposibles de cambiar.
“Oh” exclamará usted, sorprendido, “quizá tengan importantes diferencias políticas”. Se sorprendería usted, mi querido amigo, si le dijese que esas diferencias políticas son minúsculas. “¿Entonces?” Lo que pasa es que toda esa infinidad de grupúsculos, que arrastran dinámicas viciadas desde tiempos inmemoriales, son totalmente incapaces de ponerse de acuerdo en el “cómo”. Es lo que se llaman discusiones tácticas. “¿Y tiene eso importancia?”. Tiene bastante importancia, porque muchas veces no sólo son importantes los objetivos, sino también la forma de lograrlos, lo cuál tiene también su parte política. Pero, y aquí viene lo bueno, muchas veces habiendo coincidencias en objetivos políticos y en táctica, también persiste ese estado de alteración infinita. Los grupos de izquierda tienen un misterioso componente inherente que hace que estén en estado de contienda constante. Esto puede resultarle a usted incluso gracioso, y le entiendo, porque estos grupos, en su obcecación, piensan que todas sus disputas intestinas son de una importancia vital, de dimensiones trascendentales para el destino de la humanidad, cuando en realidad el trabajador asalariado al que defienden en sus postulados ni se está enterando de todas esas riñas, ni sabe, la mayoría de las veces, que dichos grupos existen.

Los grupos de la izquierda tienen, con todo, una peculiar característica. Son inmortales. No sólo son inmortales, sino que viven en un bucle que se repite y multiplica en cualquier lugar y época. Es un bucle eterno indiferente, por tanto, a la geografía o al paso del tiempo. Existen estos grupos, compuestos por personas, que se van hartando de la dinámica del absurdo y marchándose a sus casas. Pero, sorprendentemente, siempre hay alguien dispuesto a tomar el relevo, de manera que se perpetúa el ciclo ad infinitum. La situación de la izquierda en Madrid en el año 1987 probablemente es la misma que la de la de la izquierda en Rennes en el año 1926, en Chicago en 1962, en Tokio en 2009 o en Nairobi en el año 3107.

¿No es asombroso? Usted, que está aburrido de la planetaria Pajín, pensaba que semejante ser anodino era todo lo que la izquierda tenía de emocionante. Y, sin embargo, resulta que la izquierda es un fenómeno verdaderamente curioso, con unas características que desafían leyes universales, que demuestran que existe lo eterno, que hay bucles que están por encima del espacio tiempo. ¿No le parece a usted un fenómeno verdaderamente emocionante? Le reto, amigo, a que compruebe dentro de diez años, en la izquierda de su localidad, si esta situación que le he contado se da efectivamente. ¡Podrá comprobarlo con sus propios ojos! Una experiencia paranormal al alcance de su mano.

¡Garantizado! La izquierda es la nulidad no por la relevancia de su ideología, sino por su capacidad de estar permanentemente autodestruyéndose.

Vi de igual modo a Sísifo, el cual padecía duros trabajos empujando con entrambas manos una enorme piedra. Forcejeaba con los pies y las manos e iba conduciendo la piedra hacia la cumbre de un monte; pero cuando ya le faltaba poco para doblarla, una fuerza poderosa derrocaba la insolente piedra, que caía rodando a la llanura. Tornaba entonces a empujarla, haciendo fuerza, y el sudor le corría de los miembros y el polvo se levantaba sobre su cabeza

La Odisea, XI-593. Homero

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Un comentario en “Cosas que usted quería saber sobre la izquierda y no se atrevía a preguntar

  1. “Izquierda, en términos políticos, es aquello que plantea medidas radicales de cambio social, económico, político, mientras que derecha es lo que plantea inmovilismo o bien retroceso respecto al estado de las cosas.”

    Más bien la izquierda plantea la igualdad social y los derechos colectivos y la derecha más los derechos individuales. Es una diferencia entre apoyarnos los unos a los otros o cada uno que se busque la vida. No necesariamente el cambio (es decir, teniendo en cuenta el momento en que nació el término si era un poco lo nuevo en oposición a lo que había habido hasta el momento), y mucho menos con “medidas radicales”.

    Cuando hay que gestionar lo común entre todos, es más fácil discutir por cómo hacerlo. Cuando lo común se reduce al mínimo, la posibilidad de discrepancia es menor, y de ahí el tópico de que la izquierda se pelean entre sí más que la derecha.

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