La fiesta se la monta uno. Rondacañas en Malasaña

Vaya la que líamos el sábado pasado en Malasaña. La lideresa pasa de que Madrid tenga fiestas populares, el PSOE también aunque monta un mitin rarísimo… ¿es posible que en Madrid no haya unas fiestas como debe ser?

Afortunadamente la gente del Patio Maravillas y de la Asociación de Vecinos se curró un programa con multitud de actividades. Y desde Izquierda Castellana se contribuyó con el “rondacañas”, un pasacalles con dulzaineros, tambores, bailarinas y cañas en los bares. Fue de lo más animado y divertido que he visto en Madrid en fiestas, con la gente de la calle bailando y riendo, niños, mayores, nativos y extranjeros, todos de fiesta juntos. Y es que para hacer fiestas no tenemos que llorarle a nadie.

Crónica:

Cuando las castas políticas del gobierno regional deciden prohibir hasta la capacidad de divertirse en fiestas, montar la celebración por nuestra cuenta es un acto de divertida subversión. El 2 de Mayo, día de Madrid, no se organizan más que actos oficiales o conciertos de pago, alejados de la calle, de las gentes de nuestra tierra. Nosotros festejamos, sí, pero como somos como somos las y los castellanos, aprovechamos las fiestas para meter pimentón picante. Y es que sabemos que es en las fiestas familiares cuando siempre hay alguno que manifiesta sus descontentos en forma de chiste, que provocan la risa de los presentes y el miedo del anfitrión.

Como en Madrid tienen miedo a que la gente esté en la calle y se divierta, como no les gusta que nos riamos de ellos en la cara, los y las militantes de Izquierda Castellana, que en el fondo también tenemos salero, decidimos que nadie va a impedir a nuestro pueblo el derecho a reír, a bailar, a disfrutar con los suyos y, entre risas y cachondeo, señalar con el dedo a nuestra lideresa, a su pandilla de consejeros mangantes y a su ridícula oposición. Que tendrá la risa del pueblo que tanto asusta a los poderosos.

Los trabajadores y trabajadoras que vivimos en Castilla somos conscientes de la crisis del sistema, que nos está dejando en la calle a miles de currantes cada día. Somos conscientes de que mientras pasa todo esto pagamos el yate de un mequetrefe que está muy cómodo en su trono. Somos conscientes de que no somos los únicos a los que prohíben festejar, de que en otros pueblos también asustan las fiestas de la gente, y por eso, y así nos reímos todos, votaremos a Iniciativa Internacionalista, ¡qué demonios! Somos conscientes de que les molesta que, mientras reímos, bailamos, cantamos y lo pasamos pipa, les dejamos de lado y conspiramos con conciencia contra su régimen de mamoneo.

La revolución tiene que ser la fiesta de los oprimidos. Y si en una provincia como Madrid molesta que riamos, reiremos el doble. Como entre tanta lucha también teníamos ganas de marcha, en contra de los intereses de los que mandan, decidimos montar la fiesta por nuestra cuenta.

En este contexto, el pasado 2 de Mayo dimos el pistoletazo de salida a nuestro modesto programa de fiestas, que finalizará el 16 de Mayo con un concierto en Alcorcón. No éramos los únicos, ya que el Patio Maravillas y la Asociación de Vecinos también programaron numerosas actividades, demostrando que para reír y luchar no se necesita el permiso de nadie.

A las 12:00 comenzó el rondacañas, que no es otra cosa que un pasacalles con música en el que se hacen varias paradas para tomar unas cañas.

Este rondacañas fue amenizado por el grupo de baile y música tradicional castellana “Magerit Dulzaina Viva”, que comenzó a hacer sonar la música en la Plaza de San Ildefonso, popularmente conocida como “El Grial”, en la que se desarrollaba un torneo de baloncesto enmarcado en el programa de fiestas del Patio Maravillas y la Asociación de Vecinos. Pronto se despertó la curiosidad entre quienes disfrutaban del día en las terracitas de la plaza, que fueron formando un corro en torno a los “Magerit”. Tras unos minutos en la plaza, la fiesta se llevó por las calles del barrio, formándose una comitiva a la que, además de los militantes y simpatizantes castellanistas, se iban uniendo en diferentes tramos vecinos del barrio con ganas de diversión.

Descendiendo por la Corredera Baja de San Pablo se alcanzó la calle del Pez, donde los participantes se marcaron unos bailes junto a la mítica tasca “El Palentino”, en la que se hizo también la primera parada para reponer combustible y seguir con fuerzas la ronda.

Ascendiendo por la calle Marqués de Santa Ana los pendones estrellados, las dulzainas y los bailes alcanzaron la Plaza de Juan Pujol, en la que había un interesante despliegue policial. Los agentes municipales no parecían muy satisfechos pasando la jornada bajo la solana mientras la gente del barrio lo pasaba bomba bailando y preparándose para la comida popular que tendría lugar en la plaza. Pero como las fiestas del pueblo no las para nadie, las bailarinas de Magerit sacaron a danzar a los vecinos del barrio, que entre risas y palmas celebraban el evento. Así es como se llegó al segundo repostaje en el bar Alqamaru, en el que músicos, vecinos, militantes y simpatizantes hablaban como si de siempre se conociesen. La alegría colectiva desembocó en un “Canto de Esperanza” a “capella”, emotivo pese al desafine colectivo.

Entre jotas y rondones caminaron los fiesteros a la Plaza del 2 de Mayo, en la que transcurría un acto con aire institucional montado por el PSOE. A la llegada del rondacañas, este llevaba a sus espaldas a más gentes que el partido de gobierno del Estado y de oposición autonómica. Para celebrarlo, el rondacañas dio una vuelta alrededor de la plaza que no sentó bien a parte de la militancia socialista, que con gritos de “fascistas” y “provocadores” parecía disgustada con las fiestas del pueblo. Aunque fueron más las gentes, incluso entre las filas del PSOE, que se acercaron con curiosidad a la comitiva, sumándose a los bailes.

En el bar Baztán se realizó la última parada. Aunque era el teórico punto y final, los músicos se animaron durante 60 minutos más. Tras un nuevo “Canto de Esperanza” en la Plaza del 2 de Mayo y una exhibición del “baile de la botella”, volvió el grupo hacia la Plaza de Juan Pujol, sustituyéndose las melodías tradicionales castellanas por cánticos rebeldes como “Bandiera Rossa” o el “Himno de Riego” , siendo este último con el que se irrumpió en la plaza entre vítores de la gente y dándose así por finalizada la actividad, que no la fiesta, que transcurrió por el barrio hasta altas horas de la noche.

Por unas fiestas populares y combativas, llamamos a nuestras vecinas y nuestros vecinos a tomar las fiestas por el mango, a incorporarse a las próximas convocatorias, a reír con su gente y a luchar contra los poderosos.

¡Madrid obrero, rebelde y comunero!

¡Fiesta sí, lucha también!

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