El Campus de la Justicia

Hola amigas

Hoy vamos a hablar del futuro de los profesionales juristas de Madrid. El futuro es esto:

(…)

No, no se trata de interpretar esas formas geométricas como en el juego infantil ese de los oficios de Lisa Simpson, de las formas de cera. Esto que vemos es el “Campus de la Justicia de Madrid”. Se trata de un proyecto urbanístico que tiene como finalidad esencial centralizar en un mismo punto todos los edificios de Justicia dependientes de la Comunidad de Madrid.

La broma va a costar 1200 millones de euros y va a estar situada en el céntrico emplazamiento de Valdebebas, que es como sabemos los madrileños un barrio nuevo que han puesto en el último terreno que quedaba por urbanizar y que más a desmano no puede estar. Yo debo reconocer que no me hace mucha ilusión la idea de tener que desplazarme allí.

Arquitectónicamente parece que el complejo va a tener cierta calidad, cosa que me imagino que es positiva. Lo que pasa es que yo me opongo a esto porque representa un modelo urbanístico de peor calidad social y de mayor ineficacia.

Me explico un poco. En el sur de Europa tenemos un modelo urbanístico que no se que nombre recibirá oficialmente pero que yo llamo ciudad integrada. Básicamente es la ciudad que todos conocemos, que comparte áreas de residencia, comercio, servicios públicos y demás. O sea, en el bajo de mi casa hay un bar, en la calle paralela hay un cine, en las primeras plantas hay oficinas, si tengo que ir al INEM hay una oficina a la que puedo llegar andando y a varias manzanas hay un mercado. Hay varias plazas con bancos donde te puedes sentar y la gente pasa el tiempo cuando hace solecito y así muchas cosas.

Del modelo contrario tampoco se si las autoridades académicas le dan un nombre, pero yo, como es lógico, lo llamo la ciudad desintegrada. Este sería el modelo reinante en Estados Unidos mayoritariamente (con las excepciones de San Francisco y New York y quizá Chicago y alguna otra). O sea, vives en un área residencial, en un “suburb”. El colegio de los chicos está en otro área distinta. Trabajas en el “downtown”, una zona llena de rascacielos con oficinas. Si quieres ir a comer o al cine, vas al centro comercial, al “mall” y así con todo. Cada cosa tiene su área, nada se mezcla. Cerca de tu casa no hay nada más que otras casas y así. La vida se hace en la casa, no en la calle, y el centro de vida social no está en las plazas o en los bulevares, sino en el centro comercial. Este modelo es incompatible con la vida peatonal, ya que al tener todo áreas diferenciadas y además esencialmente horizontales, el transporte público apenas es útil y el coche se hace imprescindible. Las distancias a recorrer son mayores, se vive en el vehículo, se pierde más tiempo y se genera más estrés, con el consiguiente deterioro de la calidad de vida.

El desarrollo que está siguiendo la Comunidad de Madrid, de mano de nuestra amada líder, es el de ciudad desintegrada. Los nuevos barrios que se construyen son barrios esencialmente de vivienda, sin ningún espacio para el pequeño comercio ni para ninguna otra cosa que no sean bloques idénticos uno tras otro. Como mucho, se pone un centro comercial “a pelo”. En contraposición del modelo de ciudad tradicional castellano, que es un modelo muy vivo y mucho más social, se crean barrios muertos y se fomenta un modo de vida que podemos resumir como: de casa al coche, del coche al trabajo, del trabajo al coche, del coche al centro comercial, del centro comercial al coche, del coche a casa. Esto no lo vemos sólo en los nuevos barrios, también es el modelo que se genera en las reconstrucciones de barrios a golpe de especulación, como en la zona de La Ventilla, que pasó de ser una especie de pueblo dentro de la ciudad a un área de grandes edificios y escasa vida humana. En el barrio de La Guindalera, la nueva Avenida de Camilo José Cela responde a ese mismo patrón, por lo que hay una nueva gran avenida que tiene menos vida que una silla.

Los edificios de Justicia de la Comunidad de Madrid necesitaban, quizá, cierta mejoría. Pero no encuentro la utilidad que puede tener esta reforma para el ciudadano en un sentido práctico. Por ejemplo, el registro civil está ahora en Chamartín, relativamente bien comunicado con metros y autobuses. Ahora se lo llevan ahí al rincón de nunca jamás, Valdebebas. Así pasa con muchos otros edificios, integrados en zonas de Madrid relativamente céntricas y bien comunicadas, que se agolpan ahora en la nada más lejana. Por cierto, ¿qué va a pasar con todos los inmuebles que alojan actualmente edificios de justicia?

Hay que andarse con mucho ojo, nuestros gobernantes están cambiando progresivamente nuestro modelo de urbanismo de cercanía y ciudad integrada por un modelo de aislamiento social y ciudad desintegrada. Cuando nos queramos dar cuenta viviremos como en Yankilandia, y no precisamente como en Nueva York. A no ser que hagamos algo para evitarlo.

(por cierto, relativo a esto del campus de la Justicia, me parto de la risa cuando te cuentan que las edificaciones van a ser muy sostenibles y muy beneficiosas para la naturaleza… más sostenible y beneficioso sería que dejasen de construir tonterías y deteriorar el territorio, que esto va a parecer Coruscant)

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Un comentario en “El Campus de la Justicia

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