Por otros 50

Tal día como hoy, hace 50 años, el pueblo cubano derrocaba al tirano Fulgencio Batista, socio eminente del gobierno de Estados Unidos.

Mucho ha llovido desde entonces. Una revolución que fue creciendo, pasando por distintas etapas de las que sacar distintas conclusiones. A día de hoy, en el mundo, pocos países mantienen una actitud de rebeldía tan honesta como Cuba.

Caer en el elogio gratuito sería lo fácil para mí, igual que lo sería y es para tantos otros caer en la descalificación sin base. Nos bombardean desde hace tiempo con las maldades de los terribles comunistas, que comen niños y matan gatitos (tema que me preocupa sobradamente) para hacer el mal.

Si algo negativo tuvo la revolución cubana fue su bajada de pantalones ante el socialimperialismo soviético durante años muy difíciles. La decisión que se tomó de forma táctica (todo el tema de los misiles) tomó cariz estratégico hasta provocar un retroceso en todos los sentidos y la absorción de Cuba por la URSS y su esfera. En el “proceso de rectificación de errores y tendencias negativas” los propios cubanos se dieron cuenta y tiraron hacia delante. Así, cayó la URSS, cayeron sus títeres y Cuba permaneció en pie.

Negativo fue, también, el empeño de Fidel Castro en permanecer tanto tiempo al mando del barco. Fidel Castro es una de las personalidades más brillantes de la Historia mundial contemporánea, un ser carismático con madera de líder y con una capacidad intelectual asombrosa. Eso no significa que tuviese que estar al mando hasta entrar en la tercera edad. Más que nada, porque el secreto de una revolución triunfante es hacerla constante, que exista incluso la revolución dentro de la revolución. Escuchar las voces con experiencia, sí, pero dejando paso a la savia nueva, esa es la combinación adecuada.

Persiste la burocracia, un elemento que hace que las relaciones sociales sean de peor calidad, que todo sea largo, tedioso, eterno. Esta burocracia da pie, además, a innumerables casos de corrupción. Persisten muchas prohibiciones absurdas, que el propio Raúl Castro ha reconocido y ha empezado a cambiar dicha tendencia.

Frente a esto, bombardeados con tantas mentiras, queda una pequeña isla que es, para empezar, un ejemplo de solidaridad internacionalista desinteresada con tantos pueblos del mundo que han luchado o que luchan, o con cualquiera que necesite su ayuda. Allí han estado los cubanos, antes que nadie, ayudando tras los terremotos en Pakistán e incluso ofreciendo su experimentada ayuda a Estados Unidos tras el huracán Katrina (estos la rechazaron). Unos niveles educativos y culturales que ya quisiéramos para nosotros, así como uno de los mejores sistemas sanitarios de todo el planeta.

Ser un pequeño país como Cuba, resistiendo cincuenta años, tiene mucho mérito y es un enorme ejemplo. Avanzando como nadie avanza. Amenazado por el país más poderoso del mundo que, pese a sus innumerables intentos, no ha sido capaz de derrocar al gobierno del pueblo. Sobreviviendo a un bloque económico criminal. Se construye el socialismo día a día, con altibajos, pero con constancia.

Mi esperanza: que corrijamos errores, que miremos hacia el pueblo y no hacia la burocracia. Que cada día tengamos un socialismo de mejor calidad, una constante revolución interna para mejorar las condiciones del pueblo. Que depuremos todo lo malo, conservemos todo lo bueno y lo perfeccionemos.

Por eso, en este primer día del año, brindo por los cincuenta años que han sido, y brindo por otros cincuenta.

Adelante siempre Cuba.

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