Contra las autopistas

No tengo suficiente con la soberanía para los pueblos, la solidaridad entre naciones, la socialización de los medios de producción. He adoptado una nueva causa. Me declaro enemigo de las autopistas.

Desde el principio de los tiempos, el ser humano ha viajado esencialmente por motivos comerciales. El turismo es un invento del siglo XX. En el pasado, hubo pocos viajeros que viajaban por el mero interés de viajar, aunque los hubo. Algunos, como Herodoto, viajaban (diría qué como nosotros, pero no le llegamos ni a la suela de los zapatos), para ver como eran los distintos pueblos y escribirlo todo. Otros viajeros se encomendaban a causas de distinto pelaje para satisfacer su interés personal de conocimiento. ¿O alguien cree realmente que un navegante genovés quería hacer aumentar el poder económico del Reino de Castilla? En realidad el tal navegante tenía un interés acerca de si la tierra era o no era redonda, y necesitaba financiación para sus viajes.

El turisteo, decía, es algo nuevo. Viajar por intereses sociales o de conocimiento no tan nuevo. Pero el principal motivo para ir de un punto A hacia otro punto B ha sido la relación comercial entre ambos puntos.

El viaje mayormente ha sido por tierra. Los romanos, para facilitar todo esto, fueron pioneros en esto de hacer caminos preparaditos para viajar.

Hasta ahí, de acuerdo todos, creo. El tema es que anteriormente un camino entre el punto A y B pasaba por otros muchos puntos intermedios que se veían también beneficiados. Lo bueno que tenían todos esos puntos intermedios era precisamente estar en medios. Para ir de Madrid a Valencia tenías que pasar por Motilla del Palancar, por lo que Motilla del Palancar se veía beneficiado ya que los viajeros paraban para hacer X. Esto de ser puntos intermedios ayudaba a estas localidades a tener una vidilla comercial, dada toda la gente que pasaba por allí a menudo.

Se inventaron los coches y las carreteras atravesaban todos estos pueblitos. Esto tenía unos inconvenientes, esencialmente de lentitud. Al atravesar cada pueblo hay que reducir la velocidad, parar en los semáforos o en los pasos de peatones, comerse todo el tráfico local… por eso se inventaron las autopistas.

Las autopistas, como todos sabemos, son carreteras especiales a las que sólo se puede acceder por unos puntos determinados y con varios carriles en cada sentido. Su creación responde a satisfacer un deseo necesario de eficacia en el transporte entre los puntos A y B. Yo ahora me meto en la autopista y en mi camino de Madrid a Valencia no paro ni un minuto. Y si expresamente quiero ir a Motilla del Palancar a tomar un chorizito o a visitar a alguien, puedo salir cuando me convenza.

De acuerdo, las autopistas, en el mundo del capitalismo, son ciertamente necesarias hasta cierto punto.

Pero, ¿qué ha conllevado su inmenso desarrollo? Allí en la lejana Iberia o aquí en los Esteits, una inmensa cantidad de localidades han quedado totalmente aisladas. Los pequeños comercios, abandonados. La tendencia urbana de los tiempos que corren es crear megaciudades super densamente pobladas, desapareciendo progresivamente la vida en localidades medianas o pequeñas y en el entorno rural. Disminuyendo así la calidad de vida de toda la población. En los pueblos, al estar aislados totalmente, al centrarse todo en las grandes ciudades (las autopistas no son directamente culpables, sino una consecuencia del modelo actual), desaparece el trabajo y hay que emigrar. En las ciudades vivimos cada vez más hacinados.

En los caminos de siempre, querías parar a comer o a hacer tus necesidades y parabas en este pequeño restaurante local, probabas sus comidas típicas, todo eso. Si querías dormir buscabas algo por el centro del pueblo, algún sitio regentado por alguien de allí. Ahora han llenado todo de esos AutoGrill o similares donde un bocadillo de chorizo es de una calidad ínfima, alto precio y servicio lamentable. Eso por allí. Por aquí por los USA, hay “Travellers Centers” con Burger King, Pizza Hut… lo cuál acaba por ser un aburrimiento total , una categoría alimenticia nula. Vale, libertad de mercado que quieren algunos, pero incluso los que quieren esto, ¿no es aburrido un mundo en el que te encuentras la misma multinacional en cada rincón?. En cuanto a alojamiento, todos los moteles regentados por gente local estaban en el centro de las ciudades. Las grandes corporaciones hosteleras han creado cadenas de moteles con sede en todos los accesos a las autopistas, así el viajero no tiene más que salir, dormir y entrar. El pez grande se come al chico.

Las autopistas, decía, no son culpables en sí mismas de los males del mundo. Pero sí son una herramienta que aísla socialmente. El pasar por muchas localidades aumenta nuestro conocimiento, el ir a pequeños negocios aumenta nuestras relaciones sociales, el trato con individuos más atentos. Es la vigente concepción del mundo la que nos lleva a este aislamiento de unas zonas y a la superpoblación de otras.

Que existan algunas autopistas, bueno, es comprensible en ciertas circunstancias. Pero cuando ya empezamos a hacer radiales y radiales de las radiales de las radiales (o autopistas de cinco pisos, como en Dallas) y autopistas de pago llevadas por empresas cuyos dueños están bien relacionados con las altas esferas del poder…

Un mundo con menos autopistas podría ser algo mejor. Y esa es mi nueva causa.

Sed buenos.

—–

Si alguno viaja por EEUU, que visite http://www.moteltrip.com para encontrar un directorio de moteles familiares y a buen precio

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3 comentarios en “Contra las autopistas

  1. Breve nota histórica:
    Turismo procede de la palabra tour. El tour es la costumbre que comenzó a generalizarse a finales del siglo XVI por parte de los aristócratas ingleses de hacer un viaje, al finalizar sus estudios, por Europa, para adquirir conocimientos para su futuro. El viaje duraba varios años y a partir de esta proliferación de ‘touristas’ comenzaron a editarse guias de viaje, souvenirs,….

    Un beso y pasarlo muy bien.
    Paty

  2. Hola Patricia!

    Gracias por el apunte histórico, desconocía que el concepto de turismo fuese tan antiguo. Yo lo ubicaba en el siglo XX, como pronto en el XIX.

  3. Venga por llevar la contraria y hacer de disidente del disidente voy a decir que las autopistas molan. Me da la impresión que el sr. de la barba quiere decir que antes era más equitativo pasar por 12 pueblos y entre esos 12 pueblos siempre se haría alguna parada. Pero el transporte es muchomás lento. La opción de ir al pueblo la sigues teniendo, sólo que ahora no es obligatoria. Si es un viaje muy largo se suele parar a mear y a comer algo, lo puedes hacer en una gasolinera y volver a salir ipso facto. O te sales por un desvio te paras en el pueblo que quieras que estará vacio y tranquilo y cuando te de te vuelves a ir. Gracias a la otovias nuestros viajes son mucho más rápidos y con muchos mnos atascos. Un elemento de progreso vaya 😛

    Saludos y un abrazo figura

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