Carta desde Nagoya

Queridas amiguitas:

Después de escribiros la última misiva, tuvimos nuestro encuentro con el célebre friquismo nipón. Fuímos al parque Yoyogui. Este parque está situado cerca del área de Shibuya y los domingos se llena de gente. Básicamente la gente va a pasar el tiempo con sus amigos, jugar a la pelota, tumbarse en la hierba y cosas así. Tipo El Retiro. Pero tiene una peculiaridad y es la acumulación de personajes extraños.

Vimos tres tipos de ellos. Por un lado, varios tipos vestidos de colegialas haciendo una especie de performance rarísima, pegando gritos. Interesante. Otra, que fue la que más nos gustó, una congregación de rockeros japoneses, rollo la panda de John Travola en Grease, con tupés, cadillacs antiguos, bailando y tomando cervezas. Tipos chungos japos. Lo último, en una de las entradas del parque, un sitio donde se ponen todos estos seres con trajes raros,en plan siniestro, gótico, muñeca, futurista (por llamarlo de alguna forma). A mi me pareció un espectáculo lamentable este último, porque toda esta gente se pone así los domingos para dar la nota y que los turistas les hagan fotos. Era bastante ridículo.

El domingo por la tarde nos encontramos con nuestros nuevos anfitriones, Heath y Jim. Esta pareja eran profesores de inglés, también, pero de universidad. Ganaban bastante más que el resto y estaban muy asentados en Tokio. Tenían una casa de tres pisos con tele en la bañera. Yo la veía siempre, aunque no entendía nada. Celebramos nuestro encuentro tomando un rico plato cocinado por Heath y regándolo con un vino que nos dio por comprar.

Nuestra estancia en Tokio la dedicamos fundamentalmente a pasear por distintas zonas. A parte de las ya comentadas, paseamos por el área de Shinjuku, que era donde vivíamos, y Akihabara. Shinjuku es célebre actualmente porque hay varios rascacielos que pertenecen al ayuntamiento. A uno de ellos puedes subir y ver las vistas de manera gratuita. Nosotros fuimos a echar un vistazo por la zona y a hacer varias gestiones económicas. Básicamente, conseguimos moneda coreana e intentamos deshacernos sin éxito de unos cuantos rublos que teníamos. Al final le cambiamos los rublos a Heath, porque va a viajar a Rusia y vista la imposibilidad de cambiarlos en Tokio, nos pareció a todas las partes un buen trato.

Otro de los días fuimos al barrio de Akihabara, que es el llamado barrio electrónico. Nos habían dicho que era un barrio muy ajetreado, pero el día que fuimos no lo era tanto. El motivo era que estaba muy reciente el asesinato cometido por un perturbado el domingo anterior. El tipo fue a Akihabara decidido a matar al que se le pusiese por delante y acabó con la vida de siete personas.

El barrio este tenía varias tiendas de ordenadores, televisiones y demás. También muchas tiendecitas en las que vendían cables sueltos, chips y cosas así. Y muchísimas tiendas de manga y muñequitos variados.

En este barrio comimos dos platazos por menos de 1000 yen. Es increíble, pero es cierto, en Tokio es más barato comer que en Madrid. De hecho Tokio en general no es más caro que Madrid. Sólo es más caro el metro y los hoteles, de lo que nosotros hemos conocido. En cualquier sitio comes señores platos de cierta calidad y dos personas pueden comer por una media de 10 euros.

Una noche fuimos al barrio de Kabukicho, que es una parte de Shinjuku, con Heath, Jim y varios amigos. Cenamos por ahí y fuimos al karaoke. Es interesante que todos los habitantes de la ciudad tienen este barrio como el más peligroso de todo Tokio, porque hay varios negocios de prostitución y tal. A mi me pareció más seguro que mi barrio de Madrid, y mi barrio es bastante seguro. Aquí en general no hay crimen, ahora que cuando lo hay suele ser espectacular, como el psicópata este que se ha cargado a siete. De esos tienen tres o cuatro al año, luego nada más.

En el karaoke, que decir, yo sigo con los Sex Pistols y los Ramones porque mis nociones musicales no dan para mucho más. Nos obligaron a cantar La Bamba y respondimos con mucha dignidad.

Al finalizar la velada, hicimos una más de las rarezas japonesas, el “print club”. Es una maquinita en la que metes creo que 200 yen. Te salen una serie de fondos temáticos (parque de atracciones, zoo, rascacielos, etc), todo dibujado con colorines. Y te indican más o menos como debes posar. Entonces al final te haces no se cuantas fotos con los fondos. Es de este fondo azul que usa el hombre del tiempo. Luego tienes que escoger las que más te gustan y esas fotos las puedes “mejorar” poniendo más colorines, muñequitos y demás. Luego se imprimen y esa es toda la diversión. Si tuviésemos un escaner os metíamos el resultado final.

Nuestro último día en Tokio lo pasamos con Jim en su universidad. Paseamos por un enorme jardín japonés cercano y fuimos a la clase con el. El da clases normales a chicos y chicas de 20 años, pero por la tarde da clases especiales a adultos. La clase era de escritura en inglés. Básicamente el les da nociones acerca de como describir cosas, como contar ciertos temas, y todos hacen una redacción y la corrigen. Así que ahí estuvimos.

Esa misma noche habíamos quedado con nuestra siguiente anfitriona, Kori, en Funabashi. Con todo el lío de los estudiantes acabamos visitando un izikaya, el pub japonés, y al final llegamos tarde. Que vergüenza.

Funabashi es una ciudad dormitorio de Tokio, que como es sabido es un tipo de ciudad que nos interesa mucho porque suelen ser ciudades sin nada destacado donde ves como es la vida real. Y Funabashi era eso, una ciudad sin nada especial. Tomamos el mejor sushi de todo el viaje, eso es lo más destacado.

Kori, nuestra anfitriona, era, evidentemente, profesora de inglés. No pasamos demasiado tiempo con ella, estaba muy liada. Por contar algo, le gustaba el tango.

Un paréntesis. Ayer fue el terremoto este de Akita. Estamos vivos, si no no estaría escribiendo. Según las noticias, el terremoto se notó en el área de Tokio. Aurora dice que las paredes temblaban y se movía la lámpara. Yo, fiel a mi costumbre, dormía como un bebé.

Hoy hemos llegado a Nagoya. Nuestro primer autostop en varios días, porque en el área de Tokio nos habíamos movido esencialmente en Metro y JR, que viene a ser Cercanías. Para salir de Tokio, como en todas las grandes ciudades (menos Berlín), la jugada fue difícil. Suele ocurrir que las grandes capitales están rodeadas por un conglomerado de autopistas. Aquí además de las autopistas hay cientos de carreteras nacionales que cruzan todas las ciudades, Tokio incluida, de punta a punta. Así que pintaba dificil hilvanar todo el asunto desde Funabashi.

Tuvimos que coger dos trenes. El primero hasta el barrio de Akihabara. El segundo, hasta las afueras de la ciudad de Yokohama. Allí en Yokohama ya vislumbrábamos la autopista que teníamos que coger. Habíamos leído en Internet que se podía acceder a un área de servicio. Nos pusimos a caminar junto a la autopista por fuera, por detrás de las vallas estas que se supone que frenan el sonido. Caminamos en un sentido y encontramos un agujero, miramos y ponía “Kohoku 1km”. Kohoku era el nombre del área de servicio. Lo que pasa es que era un kilómetro en el sentido contrario al que habíamos estado caminando.

Intentamos seguir la autopista por fuera, pero la perdimos varias veces. Una de las veces se nos interpuso un río en nuestro camino, tuvimos que dar un buen rodeo para cruzarlo. Luego caminábamos y caminábamos pero no encontrábamos nada, nos metíamos en callejuelas, entre huertos, entre árboles… cuando lees en Internet esta información de los sitios de autostop parece fácil encontrar el sitio, pero luego caminas, no encuentras el sitio y te entra la neura. A veces es que la información no está del todo bien. Y a veces es que te pones nervioso porque no encuentras nada y te desanimas. Ya estábamos desanimados porque estábamos dando muchísimos rodeos y no encontrábamos nada, cuando nos encontramos un puente sobre la autopista y desde ahí vimos el área de servicio.

Acceder al área de servicio fue bastante sencillo. Caminamos junto a una carreterilla que la bordeaba por atrás. Estaba toda vallada, pero la valla era bastante fácil de saltar. De un bote nos metimos en el área de servicio y en el mundo de la autopista. Nos sentamos un rato en un banco para descansar de la caminata y al rato nos pusimos con el cartel. En un par de minutos ya íbamos montados en el coche de una simpática pareja que nos llevó del tirón a Nagoya. Creo que han sido los más difíciles o de los más difíciles para comunicarse. Pero nos invitaron a una especie de patatas con sabor a gambas con gabardina. Y nos regalaron un amuleto.

En Nagoya nos encontramos con Yas, nuestro nuevo anfitrión, el primer japonés en un mes. Y su familia. Nos dijeron como ir a su casa en autobús. Les llamamos para decirles que habíamos llegado, nos pusimos a la cola del autobús y aparecieron por sorpresa en el coche.

Y aquí estamos, en su casa.

——-

Nota:

Veo en las estadísticas que este blog tiene cerca de un centenar de visitas a diario, lo cual me alegra. He estado echando cálculos y no se si le he dado la dirección a cien personas, no me suena habérsela dado a tantos. Tengo los fieles que comentan a menudo, pongamos que unas seis personas… me quedan 94 que no se quienes son y que me pica la curiosidad por saberlo, así que si alguno se atreve a dar la cara… 😉

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11 comentarios en “Carta desde Nagoya

  1. voy a dar la cara: soy el Licenciado de la Torre, del foro Castilla Libre. No os sigo a diario, pero si con bastante interes y sobre todo mucha admiración. ¡Y encima aprendo con lo que cuentas!

    Y yo he dado la direccion del blog a otro que seguro que os sigue casi a diario, un compi palentino exiliado en Madrid y que también pertenece a redes de acogimiento de viajeros.

    Un abrazo fuerte desde la meseta (mesetarios del mundo unios), mucho animo y como ya he dicho antes mucha admiración.

  2. hola. Me alegro que esteis bien (pregunte a Maria Luisa por vosotros al ver lo del terremoto).
    Veo que os estais tomando unos dias de “descanso” aunque los relatos siguen siendo muy interesantes sobre todo por describirnos al detalle como son de extraños los japoneses, más de lo que pensabamos.
    Respecto a las estadísticas, yo entro mas de una vez al dia. Sopy incapaz de leer de una atacada todo por el fondo negro y letras blancas tan bonito y tan ecológico que has puesto. Luego acabo mareada. Así que, como me considero como uno de los fieles, ya solo tienes que buscar 90.
    besos.

  3. Creo que uno de los fenomenos es el de gotic lolita, supongo que los vestidos de colegiala a lo mejor eran tios haciendo cosplay de sailor moon o similares.

    Es bueno saber que seguis bien y que no ha pasado nada, sobre la seguridad en los barrios de japon, a lo mejor es mas la paranoia de los propios japoneses que realmente sean barrios chungos, sueltalos en pan bendito o en las barranquillas y se creeran que estan kandahar.

    Abrazos y bechis pareja

  4. A las buenas compañero!
    Joder, pues sí que son extraños… si vienen aquí a mi empresa a currar estos japos igual flipan, aquí el que no se escaquea es porque no quiere jajaja

    Un abrazo!

  5. Por cierto yo entro varias veces al día para aumentar el numero de visitas y porque tengo la página al lado del youporn y tal :S

    Pero bueno la intención es lo que cuenta ¿no? 😛

  6. jaja, sí, yo también entro más de una vez, sobre todo si dejo comentarios para ver si me ha contestado alguien o simplemente a ver que dice otra gente 😉

    Somos los más frikis superpaguer 😛

  7. jo, cuando leo esto me suena tan surrealista…. El autostop, el paseo por las autopistas (debe tener un peligro…!!!) lo de lso anfitriones…. me asoman muchas preguntas.. como cuando donde? oh?ah! y no se que mas… en fin.. estoy impresionada…. y me parece lo mas normal q lo visite tanta gente!!! creo q lso blogs que haceri auro y tu lo merecen… :-)..
    Pegunta.. como ireis por China? Cuidado con las inundaciones!

  8. Licenciado, un gran saludo rebelde para ti, es un placer contar con visitas de las hordas rojas. Suerte por Palencia y adelante!

    Tieta, yo te aconsejo que copies, pegues e imprimas, así lo lees todo de una

    Superpaguer y Albareto, sois mis dos mejores fan y de vuelta a Madrid y Bilbao os tendré que invitar a unas tapas (a uno) y a unos pintxos (al otro)

    Maria Luisa, como ves los cien no contestan, solo hemos sacado del anonimato al amigo Licenciado.

    Vir, me temo que China está complicadilla, veremos que puede hacerse y como seguimos. La verdad es que Japón para viajar en autostop y en couchsurfing es impresionante y el país despierta muchas sensaciones

  9. Doy la cara por mi por otro ser que ahora no os sigue por que está enfermo, soy Pat (Patricia amiga de Auro del instituto). Yo he dado un link de vuestros blogs a amigos mios y además Ramin (el ser enfermo) también, asi que seguro que aparte de nosotros 2 por nuestro lado tendrás a alguno más dentro de los 100….

    Besos y pasarlo muy bien
    Paty

    pd. ahora voy un poco atrasada leyendo por que los examenes eran la prioridad.

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