Traumas japoneses

En un país en el que la gente es muy amable y recorre muchos kilómetros extra sólo para dejarnos donde queremos, nos recibieron haciéndonos pasar cinco horas en el despacho del director de inmigración de Wakannai. El director de inmigración nos preguntaba directamente si éramos terroristas. Su asistente, mientras tanto, nos citaba las hazañas de Miguel Indurain, sonriente.

Son las contradicciones que hay en este país. Desde que llegamos estamos muy a gusto, pero nada puede ser tan perfecto. Y Japón no lo es.

Lo que pasa es lo siguiente: no puedo determinar cómo empezó todo, no lo sé. Pero en mi corta experiencia viajando por el mundo, he llegado a la conclusión de que Japón es el país con mayor control político y social en el que jamás he estado. Por el norte he llegado hasta Irlanda y Rusia, por el sur hasta Marruecos, por el Oeste hasta Cuba y por el Este… bueno, hasta Japón. En todo lo que he conocido entre medias, Japón es el mayor ejemplo de control. De hecho, creo que si los dirigentes políticos y las élites empresariales de cualquier país del mundo quisieran controlar al máximo a sus ciudadanos, tendrían que aprender de Japón.

Cuando paseas por las calles, a veces parece que estás en Disneylandia. Suenan musiquitas alegres. El camión de la basura tiene permanentemente unos altavoces con música alegre y todo lleno de dibujitos de muñecos sonrientes. Y es que es casi obligatorio estar contento. El problema es que no están tan contentos y simplemente tienen que fingirlo. Porque está mal visto estar enfadado. Ese es el quid de la cuestión, mucho gira en torno a eso.

Todo está bien y todo es perfecto. No se cuando empezaría esta locura. Una teoría que nos dijo un chico de couchsurfing apunta al final de la II Guerra Mundial. Con Japón del bando de los derrotados, urgía reconstruir el país y salir adelante. En nombre del patriotismo, del orgullo, de lo que fuera, había que dejar de lado la negatividad. Tirar hacia delante y trabajar como bestias. No cabe duda de que el avance del país entre el final de la IIGM y la actualidad tiene difícil comparación. Lo que hicieron aquí fue casi milagroso.

El problema es que ese “no quejarse” ha continuado hasta mucho después. En las empresas japonesas ocurre lo siguiente. Pongamos que Pepito tiene jornada laboral de 9 de la mañana a 6 de la tarde. Entonces lo que hace Pepito es aparecer todos los días a las 7 de la mañana y salir a las 8 de la tarde. Cuatro horas más, así por las buenas. Y a las 8, cuando sale, se va con los compañeros de trabajo a emborracharse. Llega a casa pasadas las doce de la noche, al día siguiente vuelve a empezar el ciclo. Muchos sábados va a currar. ¿Por qué? Nadie le obliga directamente. El jefe no le amenaza. Simplemente, lo que todos dicen, es que “está mal visto llegar el último”, “está mal visto irse el primero”. Claro que mucho de lo que hacen es calentar la silla, porque no hay tanto curro. Pero así funcionan. Todos están pensando que si se van a su hora serán la vergüenza de la empresa. Pepito piensa que no puede irse antes que Fulanito, Fulanito piensa lo mismo, y así todos. Todos controlados por el miedo al que dirán. Y cuando salen, salen todos a la vez a beber. Porque está mal visto también tener amigos fuera de la empresa, porque claro ¿es qué no quieres llevarte bien con tus compañeros?. Así que la vida social de un japonés se reduce a cero.

Eso no quiere decir que les guste. Es simplemente que están acojonados como para decir “oiga, yo me voy a mi hora y si quiere que trabaje más, pagueme más”. No quieren ser la vergüenza de la empresa.

Si uno por lo que sea un día se va un poco antes, salen los celos. Le hacen el vacío y empiezan los comentarios. En fin, nadie quiere eso, así que todos sonríen al jefe.

Con eso del “que dirán”, si los japoneses tienen un mes de vacaciones, rechazan tomar todas o más de la mitad de ellas. No sea que los demás piensen que necesitas descansar y no eres fuerte como para trabajar todo el año. Cuando uno se pone enfermo, los días que ha faltado pide que se los descuenten de las vacaciones. Ya se sabe, “que dirán”.

Al final, gana el jefe. Porque todo este trabajo extraordinario es no remunerado. Incrementa su ganancia y ese si que está contento.

Cuando digo todos y no todas, no es que emplee el masculino genérico ni por supuesta corrección lingüística ni por supuesto machismo escrito. Es que las mujeres no entran en el cuadro.

Pero ojo, que vienen más traumas. Las mujeres quedan al márgen. Pero ¿qué hacen? Muchas tienen estudios y formación, pero la sociedad japonesa es muy machista. Su fin último es casarse con un marido con dinero.

Se casan, tienen un hijo. El marido no tiene tiempo para estar con la familia, ni tampoco para tener otro hijo. La mujer, ama de casa, cría al nene o a la nena. Que acaba siendo un chaval o chavala super protegido y en el que desembocan todos los traumas maternos. Es increíble lo infantiles que son los japoneses de todas las edades. Las chicas de nuestra edad siguen con el rollo Disney y los chicos de nuestra edad siguen jugando a los GI Joes.

Todos estos chavales superinfantiles y que se han comido todos los traumas familiares, luego pasan a la empresa y no se atreven ni a abrir la boca.

Al papá de estos chavales al final, también por el que dirán, lo que le interesa es que su hijo sea el mejor de la clase. Por eso casi todos los niños, después de pasar todo el día en la escuela van a unas academias, a echar horas extras. Así aprenden lo que les espera. Tienen una presión total acerca de los estudios. El padre se pasa el día entero en la oficina, el hijo sale del cole y va a la academia, a las diez termina su jornada de estudios y al día siguiente más.

Aún así, siempre hay que sonreír. La policía siempre te sonríe. Todos te sonríen. Según nos han dicho varios couchsurfers, sonríen siempre que les sigas un poco por donde van. Porque como te salgas del renglón, se pueden poner histéricos. No están acostumbrados a que la gente se salga de la línea, por lo que como uno se salga, se vuelven locos. Uno de nuestros anfitriones, profesor de instituto, nos contó el revuelo que se armó un día porque un chaval se cortó el pelo y con la máquina se hizo una ralla en el pelo, rollo afro. Ya sabéis, dejar al cero una pequeña línea en la cabeza. Le expulsaron varios días, llamaron a los padres, se montó la zapatiesta porque el chaval quería ser diferente.

Esto de la diferencia al final se paga. Porque todos quieren salir del renglón. Entonces, llegada cierta edad, hacen sus tribus urbanas raras. Se visten de pokemon, de muñeca, de lo que sea. Ves a grupos grandes todos igual. En fin, eso sí que son tribus urbanas y no las del Esteban Ibarra. Porque vamos, parece el carnaval. Así en el grupo encuentran compañía para sus frustraciones y al mismo tiempo intentan destacar. Pero todos intentan destacar tanto que al final llegas a Tokio y parece un circo. Los únicos que no destacan por sus ropas son los gaiyin, los extranjeros, que destacan sólo por no tener los ojos rasgados.

Hay cosas que no entiendo de esta sociedad, porque me gustaría saber a ciencia cierta como empezó todo y por qué. Un poco puede ser por el Tao, no se. El Tao , que por otro lado es un libro muy interesante, básicamente dice que no hay que hacer nada. Y claro, aquí nadie hace nada. Nadie protesta. Pero eso no quiere decir que no haya empresarios forrados ni políticos. En fin, una locura.

Además hay una serie de frustraciones sexuales que son de traca. Hay un mercado de manga erótico tremendo. Ves a mucha gente leerlo en el Metro o por ahí sin que nadie mire raro. ¿Es qué son muy abiertos los japoneses? En realidad son bastante reprimidos. Apenas hay robos en Japón. Pero una cosa que se roba mucho es ropa interior femenina. Están locos por robar ropa interior femenina. Lo más llamativo, de todas formas, no es esto. Son unos clubs, no recuerdo el nombre, en el que los hombres pagan 10.000 pesetas (o sea, 10.000 yen) por pasar un par de horas HABLANDO con una mujer. Simplemente no se atreven a hablar con mujeres, por lo que tienen que pagar por ella. De prostitución ni me imagino como serán los precios, si ese es el precio por hablar. Yo me pregunto de que hablarán, porque me imagino a la típica petarda japonesa teñida de castaño y al otro mirando en frente como un baboso. Hablando de mirar, hay otro negocio que es una especie de evolución del anterior. Pagas por estar con la chica, pero no necesariamente por hablar con ella. Simplemente la miras. Por lo visto, las chicas se ponen en minifalda y con ropa muy provocativa. Al chico le dan según parece una cámara, con la cámara apuntan a la chica y miran en una pequeña pantalla (yo tampoco lo entiendo, si están a su lado). Todas las bebidas están en un estante superior, entonces cuando quieren beber, se lo piden a la chica, para que suba varios escalones y con la cámara mirarle por debajo de la falda. Esto por lo visto es real.

En fin, este análisis no es muy científico. Es sólo una recopilación de historias que me han ido contando distintas personas que llevan viviendo aquí un tiempo largo.

Para el extranjero todo son sonrisas, por lo que si estás de paso es todo una maravilla. Pero para los japoneses, es todo como una distopía.

Si sumas lo uno con lo otro y con lo de más allá, al final no te extraña que un tipo pince mal y se plante con un cuchillo en un barrio muy concurrido, llevándose a siete inocentes por delante.

Todos en este país tendrían que reflexionar un poco sobre las frustraciones que hay por aquí. Es demasiado.

Anuncios

7 comentarios en “Traumas japoneses

  1. Esta es la entrada que estaba esperando, las deskiziaddeces de los japos, son tan fetichistas que tuvieron que sacar legislación para que no vendieran las bragas menores de 18 y tenían maquinas expendedoras (como las de cocacola) de bragas. Un amigo mio es un apasionado y me suele informar de las ultimas parafilias y bizarradas japonesas, por lo demas muy bueno el analisis, creo que ha acertado a pesar de olvidarse de otro gran actor, las empresas entorno a los tres grandes grupos bancarios (Zaibatsu creo que los llaman) que tratan a los trabajadores a cuerpo de rey (más o menos) la casa e s propiedad de la empresa, es habitual que tu hijo “herede” un puesto en la empresa, te pagan las vacaciones … uno de los problemas que tuvieron (tienen) es que aumento de modo escandaloso el numero de homosexuales, la razon, la figura paterna era casi inexistente (estaban siempre trabajando) y adoptaban los roles maternos.

    Un abrazo y cuidaros

  2. Uohhhh no me sorprende nada de lo que me cuentas… Por lo que he leido y he oido realmente las cosas son así en Japón. Yo creo q aunque en gran parte todo eso proviene de la segunda guerra mundial ese espíritu complaciente de los japoneses es anterior… Fijaos en el espíritu de los samurais, capaces de hacerse el seppuku por el honor, son siervos y como tales mueren por su dueño si hace falta… Bueno, eso tambien se ve en las pelis, no? no es nada nuevo
    Pensemos tambíen en la II Guerra Mundial y los Kamikace… Realmente lo debieron pasar mas, pensad también en Hiroshima y Nagasaki…. Han sufrido mucho. Desde pequeños se les educa para que den importancia al grupo como un todo frente al individuo independiente… Hay tanta represión q luego claro, salen las cosas raras..
    Estan también las jerarquías que alli son muy estrictas, la mujer saluda respetuosamente al marido, el cartero saluda resptuosamente a la mujer, pero con una inclinación menor para que quede constancia de su sexo, el marido se inclina ante el jefe y el niño se inclina ante todos pero la madre lo trata a cuerpo de rey… He oido tambien rumores sobre eso…
    Y porque el lenguaje también es finito… Las mujeres hablan con tono bajito y chillon, mientras lso hombres hablan con labarriha, en tono profundo, Ellas esta bien visto que nunca sugieran hacer nada salvo de forma indirecta, de manera que sea el tío el que parece proponer cualquier plan y tomar cualquier decisión..
    Y bueno! porque no vivis alli… Creo q el rango mas bajo lo tienen lso extranjeros que viven alli y trabajan en empresas japonesas… Hay un libro que se llama “estupor y temblores” de una mujer francesa que vició gran parte de su vida en Japón y que habla de una mujer extranjera que trabaja en una empresa japonesa… Es digno de leer y flipar…
    Sin contar con que no es raro mantener en secreto cuando algun japones es mestizo…tampoco está bien visto.. Se hace mucha diferenciación…
    En fin, despues de eso no sorprende ver a Shin Chan y verle como un autentico revolucionario, eh???
    besos!

  3. David y María, gracias por pasaros por aqui. De paso, recomiendo a todo el mundo que se pase por el blog de estos dos cracks.

    Superpaguers, nos acordamos de ti con frecuencia porque el friquismo que hay es de un tamaño bastante considerable

    Vir, hola, hola, hola! Bienvenida a este blog y sus comentarios. Muy interesante todo lo que has puesto, se nota que controlas del tema. Vente para aca, que seguro que te encanta! Esta gente tiene muchos traumas, pero tienen sushi y ramen, no lo olvidemos!

  4. el friquismo que hay es de un tamaño bastante considerable

    Citaré a yefrito, tengo el culo que me enentran sandias po el ojals del gusto.

    Un abrazo

  5. Pues aquí tienes a uno de esos “desconocidos”. Desde que volví de mi vuelta al mundo trato de curar el mono de viajes con los blogs de gente como vosotros o el de “David y María” que comentaron más arriba. La verdad es que me dais muchísima envidia

    Un abrazo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s