Carta desde Tokio

Queridas amiguitas:

Empezamos la semana donde acabamos la anterior, en el tranquilo pueblo de Kamo Aosa, con Scott y Masako. Comimos mucho, escuchamos mucha musica y jugamos mucho a las cartas. Intentamos ensenarles a jugar a La Pocha pero no hubo manera humana. Es imposible jugar una partidita de Pocha por estos lares. Tuvimos que jugar a “Culo”, que tampoco se me da mal, aunque solo con cuatro es mas dificil.

El ultimo dia, Scott y Masako nos hicieron en coche el primer tramo de nuestro recorrido. Nuestro objetivo era llegar a la ciudad de Murakami, 200 km al sur. No parecia un autostop dificil, y en cierto sentido no lo fue. No tardabamos en encontrar gente que nos hiciera algun tramo. El tema es que todo el mundo hacia tramos minusculos. Necesitamos seis coches y mas de seis horas para recorrer estos 200 km.

La primera persona en llevarnos fue una senora de 60 anios que conducia muy acongojada, iba a 30 por hora y yo pensaba que ibamos a morir en aquel coche. La mujer era amable, nos conto acerca de sus viajes por Turquia y nos invito a comer, nos compro unas bandejitas de las que tanto nos gustan.

Nos dejo en la ciudad de Akita, desde la que hicimos el siguiente tramo a la ciudad de Honjo de mano de una pareja muy simpatica. Ni les vimos aparecer, estabamos con nuestra senal y aparecieron andando ofreciendose a llevarnos. Eran muy majetes, se llamaban Hiro y Nika, creo.

A partir de ahi, un pastor protestante, un camionero, una chica alternativa que iba descalza con su hermano de 14 anios y finalmente, un senior mayor que se porto de maravilla. Este ultimo senor no iba a Murakami, pero al final se animo y nos dejo donde queriamos.

En Murakami nos acogio Sean (a que no sabeis en que trabajaba), un chico de Alaska. Como al final nos quedamos en Kamo Aosa mas de lo previsto, le habiamos mareado un poquito con las fechas, pero de todas formas nos acogio por dos noches y estuvimos bastante bien con el. Era una persona amabilisima. Lo que mas le gustaban eran las empanadillas japonesas, las gyoza, un dia compramos cuatro bandejas para cenar, no se si tocamos a doce empanadillas cada uno.

Murakami es una ciudad mediana o incluso pequenia. Tenia muchas casitas que parecian de pelicula japonesa de epoca. Tambien una montana desde la que se veia todo el pueblo. Al subir a esta montana, un senor se nos puso a hablar un buen rato. La gente de los pueblos siempre es partidaria de hablar contigo, eso es universal.

El ultimo dia alli, Sean nos hizo un gran trabajo. Nos hizo todas las senales de autostop en kanji, que es uno de los alfabetos japoneses.

Con la senales de kanji, nos pusimos manos a la obra. Aun asi, no fue muy facil el autostop aquel dia y teniamos un reto bastante serio para tratarse de Japon, hacer casi 400 km. En Japon eso equivale a 800, porque van lentos de narices.

En la salida de Murakami esperamos un buen rato. Empezamos a las 7:40 de la manana y hasta casi una hora despues no encontramos quien nos llevase. Entre medias, tuvimos un incidente algo raro. Un camionero que estaba aparcado frente a un Lawson de estos (una cadena tipo Seven Eleven que hay por todas partes) se acerco a nosotros y nos dijo que nos llevaria,pero que teniamos que esperar un momento. Vimos al tipo meterse en el camion y cerrar la cortinilla. Lo primero que pensamos era que como los camioneros hacen grandes distancias, igual el tipo tenia proyectada su siestecilla, nos vio por ahi, decidio ofrecerse a llevarnos para luego continuar su siesta de todos modos. De repente, vimos como abria la cortinilla y la volvia a cerrar. “Puede ser cualquier cosa”, pensamos. Nosotros estabamos sentados sin sacar nuestra senal del autostop, esperando a que el tipo apareciera. Pero de vez en cuando le sorprendiamos abriendo un poco la cortinilla,mirandonos de reojo y cerrando rapidamente.

Al final nos rayamos y decidimos que pasabamos de el. Nos pusimos mans a la feina y en seguida se detuvo el siguiente coche. El conductor, el senor Miyamoto, era genial.

En principio ibamos a Nigata. El senor puso su musica con temazos tipo Mister Postman y nos iba hablando un poco en ingles a su manera. Por ejemplo para decir “quieres esto” decia “you hope this” y para decir “hace unas semanas” decia “after weeks”. Pero nosotros le captabamos muy bien.

Cuando llegamos a Nigata, estaba lloviendo. El hombre nos pregunto a donde ibamos despues, le dijimos que teniamos intencion de ir a Nagaoka para continuar con el autostop desde ahi mas hacia el sur. El tipo miro la lluvia, le dimos pena y decidio: 1) que nos invitaba a un te , 2) que nos llevaria a Nagaoka y 3) que nos invitaria al museo de cultura de Nigata. Asi, sin mas.

El museo de cultura de Nigata es un sitio que valio la pena. Era una antigua mansion de una familia rica de la zona. Una casa japonesa enorme con un hermoso jardin. En la planta baja conservaban todo con la forma que tenia la casa hacia cien anios (creo que eran cien). En la planta superior tenian distintas cosas, esculturas, libros antiguos, etc.

Al final el senor Miyamoto nos llevo hasta Nagaoka y nos dejo junto a otro Lawson para continuar nuestra aventura. Casi cien kilometros extra solo por nosotros. Eso solo pasa en Japon.

Alli en el Lawson comimos mas bandejitas y nos lanzamos a la tarea. Esperamos un rato bastante largo, no sabiamos donde ponernos. En Japon las autopistas se usan poco, a parte de que hay pocas. La gente en general va por las carreteras nacionales. A nosotros nos gustan mas porque ves todos los pueblos y te ofrecen muchas posibilidades para el autostop. Pero la cosa es que para la distancia que queriamos hacer, o pillabamos autopista o pasabamos la noche al raso. Asi que en Nagaoka nos pusimos junto a la autopista en direccion a Tokyo y esperamos mas de una hora.

Finalmente, un coche se detuvo. Una madre de familia, llamada Jinko, con su hijo de dos anios. El hijo al principio estaba muy sonriente, nos dijo “konichiwa” y nos saludaba con la manita. Luego se fijo en mis barbas y se puso a llorar a lo bestia. Tenia un timbre de voz atroz. Era bastante incomodo, la madre se reia y nosotros no sabiamos que decir. No era muy facil comunicarse con la mujer. Queriamos decirle que nos dejase en cualquier area de servicio en la autopista porque no queriamos molestarla con el chaval y todo eso. Pero no queriamos que pensase algo asi como “encima que les llevo, se quejan de que el chaval llora”. Los japoneses son muy sentidos con esas cosas. Asi que al final esperamos.

Cuando la chica llego a su ciudad, le dijimos que antes de salir nos dejase en el area de servicio y desde alli continuariamos nuestro viaje por la autopista. Asi que eso hizo.

Es curioso aqui en Japon porque no todas las areas de servicio tienen gasolinera. Esta tenia un restaurante, unas mesitas, banios y un puesto de helados. La estudiamos detenidamente por si nos tocaba dormir ahi. Pensamos que nos iba a tocar, porque los coches que pasaban por ahi no se detenian para llevarnos. Un senior hizo una de las maniobras que mas me molesta con el autostop. El tipo se acerca a nosotros, baja la ventanilla. Le decimos que vamos hacia Urawa. Nos dice que lo siente mucho, que el va a no se que pueblo que esta un rato antes. Entonces le decimos que genial, que nos lleve a ese pueblo y desde ahi seguiremos. Asi que el tipo se pone nervioso, empieza a balbucear excusas… yo me pregunto, si no me vas a llevar, que no es tu obligacion, que necesidad tienes de parar y contarme una historieta de que si vas a no se donde. En fin.

Al final otro coche se detuvo. Llevaba muchas cosas de madera en el maletero, creo que era una especie de carpintero. Le dijimos que ibamos a Tokorozawa, cerca de Urawa. El tipo miro el reloj, el iba a Tokyo pero nos dijo que nos llevaria. Se llamaba Mototsuke. No hablaba mucho. Nos subimos en su coche y nos costo mucho no dormirnos. De hecho Aurora se durmio. Llevabamos casi diez horas en marcha y eso empezaba a pesarnos.

Al final tardamos dos horas mas en llegar a nuestro destino. Doce horas de autostop para algo menos de 400km. Pero lo conseguimos. Llegamos al municipio de Tokorozawa en medio de un gran atasco. El pobre Mototsuke se empenaba en llevarnos a donde teniamos que ir, a nosotros nos sabia muy mal porque sabiamos que el tipo se tenia que ir a Tokyo.

La entrada a Tokorozawa era atroz. Una gran avenida con naves comerciales a ambos lados y un terrible atasco. De tanto en tanto se veia una huerta aislada o una casa. A mi la vision me ha provocado pesadillas, porque me recuerda todo a mi querida Denia pero a gran escala. Creo que el camino que llevamos alli en Denia, gobierne quien gobierne (en las ultimas legislaturas, el partido local Gent de Denia, el PP y ahora el PSOE con la alcaldesa Paqui Viciano y sus corruptos urbanistas al mando, y todo sigue siendo un desastre absoluto), nos conduce a ese caos.

En Tokorozawa nos acogia Christina. Si, profesora de ingles. Medio catalana medio hawaiana, no veas que mezcla. Criada en California. Hablaba un castellano con giros catalanes muy graciosos. La primera noche cenamos con ella y con su amiga Sedaf y les contamos nuestras experiencias. Christina nos conto que su contrato en Japon termina pronto y que su siguiente trabajo va a ser en un barco dando clases de castellano y viajando por todo el mundo. Yo no se de donde salen estos trabajos, pero la verdad es que tienen su gracia. Bueno, para el que no se maree en un barco. Yo haria todo lo posible por no currar en un barco.

Tokorozawa nos resultaba interesante porque venia siendo una ciudad del extrarradio de Tokyo. Las ciudades del extrarradio son las que mejor te permiten conocer la vida real de una gran capital, mucho mas que la propia capital. Al fin y al cabo, es ahi donde viven las masas de trabajadoras que se desplazan a diario para que la maquina funcione. Yo siempre mantengo que si vas a Madrid tienes que ir a Mostoles, Alcorcon, Vallekas… de hecho a alguno de mis invitados, a los mas amigos o que ya conocia de haber viajado yo antes a su casa, les he llevado a la Eskuela Taller a Alcorcon. Alli es donde ves a la gente mas real. Hay que verlo todo, hay que ver la gran capital y los barrios de extrarradio y yo animo a quien viaje a que intente visitarlos si puede.

Tokorozawa era muy particular porque en la parte en la que viviamos sobrevivian muchos huertos y dimos un paseo por ellos. Por la noche fuimos al centro y tuvimos nuestra primera aproximacion a lo que se llama una sobrecarga sensorial. Paseamos por la calle principal y todo eran negocios con luces de neon y mucho ruido. Entramos a visitar un Pachinko. Son unas maquitinas a las que juegas y ganas unas bolitas plateadas, al final vas a otro sitio y canjeas esas bolitas plateadas por premios. El motivo de las bolitas plateadas es que en Japon estan prohibidas las tragaperras, entonces han encontrado ese atajo para que la gente se vicie igual. Las maquinas no son como tragaperras exactamente, pero son parecidas. En los Pachinkos estos, el ruido es infernal, no se como se puede pasar ahi la gente horas. Es indescriptible, es como meter en la misma habitacion la sesion mas chunta chunta del Radikal y un concierto de Los Rudos junto a la tamborrada de Donosti.

Esa noche cenamos en un coreano junto a Christina y su amigo escoces Spencer. Era parecido al de Madrid, pero no exactamente igual. Pronto iremos a Corea y degustaremos como es debido todas las comidas. Yo ya no oculto que viajo para comer.

Al dia siguiente descubrimos que, tras mas de tres meses de viaje, habiamos tenido nuestra primera descoordinacion con nuestros anfitriones. Christina no nos podia acoger mas dias y nuestros siguientes anfitriones no nos podian acoger hasta un par de dias despues. Asi que nos quedaba una noche en blanco sin saber a donde ir. Asi que fuimos con Christina en Cercanias y asi es como llegamos a Tokyo.

En Tokyo, nuestra primera mision era dejar las mochilas en unas taquillas y ponernos a investigar un poco. Llegamos a la estacion de Shibuya, en una de las areas mas centricas de la ciudad. Dejamos las mochilas y descubrimos un mundo nuevo. Masas humanas por todas partes, edificios altos, calles elevadas, gentes con ropas rarisimas…

Hay un sitio con cuatro pasos de cebra que se cruzan y es brutal ver tanta gente. Junto a esto, una placita que sirve de punto de encuentro para quedar con los amigos desde la que se ven enormes pantallas con todo tipo de publicidad. Amigos, estabamos en Tokyo.

Nos pusimos a caminar pot Shibuya y flipabamos con los edificios y la cantidad de comercios, grandes y pequenios, con gente por la calle con megafonos gritando. Increible.

No sabemos por que, pero pensabamos que Tokio, como casi todas las grandes ciudades, no nos iba a gustar. Sin embargo, desde el principio, algo nos hizo “tilin”. Lo que mas nos fascinaba era el aspecto de la gente. Esta muy de moda que los chicos vayan con los pelos de punta y tenidos de colores, en plan “Dame un Beso Licia” y las chicas van con maquillaje bronceador, minifalda y unas medias hasta las rodillas. Las piernecitas tan finitas que tienen junto a esas medias hacen que parezca que en vez de piernas tienen “palulu”. Ademas de todo esto, estan las chicas que parecen munecas antiguas… bueno, y gente de todo tipo. Aqui parece que hay que llevar pintas. Lo negativo es que mucha gente se empena en ir muy extravagante solo por dar la nota. Lo positivo es que en esta ciudad puedes ir como te plazca sin miedo a las convenciones sociales. Yo estuve pensando en como iria si viviese en Tokio y di con la clave. Iria como “El Nota”, Jeff Lebowski. En chanclas, pantalon corto y bata. Mejor kimono, por eso de estar en Tokio.

Con la llegada de la noche nos tuvimos que plantear a donde dirigirnos a dormir. Teniamos tres opciones. Una era pasar la noche en un cyber cafe. Aqui estan muy viciados y tienen tarifas especiales de 12 de la noche a 8 de la manana, mucha gente hace eso y se duerme en el cyber cafe. El tema era que nos parecia que las 8 de la manana era muy temprano para salir y las 12 de la noche, muy tarde para entrar, no queriamos seguir pululando por la ciudad, mas que nada por cansancio.

La segunda opcion era ir a un celebre hotel capsula. Fue muy muy tentador.Pero declinamos porque hombres y mujeres van por separado.

La tercera fue la ganadora. Un “love hotel”. Estos hoteles no son como los hoteles normales. Tu no entras y tienes tu habitacion y vas entrando y saliendo sin mas. Son hoteles cuyo origen es el siguiente: en Japon, padres e hijos tradicionalmente duermen en futones en la misma habitacion. Pero los padres, por ese motivo, pocas veces tienen intimidad. Asi que se crearon estos hoteles para que maridos y mujeres tuviesen su rato de intimidad. Principalmente estan para lo que estan, pero hay hoteles que tienen Play Station y cosas asi, porque verdaderamente lo que los padres quieren es desconectar y no estar escuchando a los hijos, asi que pagan unas horas y se meten ahi a jugar videojuegos.

Habiamos escuchado que muchos de estos hoteles tenian habitaciones tematicas, en plan camas tipo cuadrilatero del pressing catch, habitacion “hello kitty”… cosas asi. Nosotros paseamos por la zona de estos hoteles en Shibuya y no vimos nada de eso.

Hay dos tipos de tarifa. “Descanso”, que son cuatro horas a lo largo del dia, y “Estancia”, que es pasar la noche. Las parejas en general tiran mas de “descanso”, y cuando alguien liga en una discoteca o algo asi, paga una “estancia”. Son mas baratos que los hoteles normales, lo que no significa que sean baratos especialmente.

Al llegar, te encuentras un gran panel con fotografias de las habitaciones. Unas estan oscurecidas, esas estan ocupadas. Otras estan iluminadas, esas estan libres. Tu seleccionas la que quieres tocando la fotografia. Luego vas a la taquilla, en la que solo ves las manos del empleado, y pagas ahi. Nosotros hicimos eso, escogimos y fuimos a la habitacion. Pero resulta que el fin de semana en la estancia puedes ir menos horas y ademas es mas caro. Claro, el fin de semana es cuando mas se liga.

Es bastante poco comun ir con equipaje a estos hoteles. Son mas para un “aqui te pillo, aqui te mato”. Asi que llamabamos un poco la atencion. La zona de los love hotels en Shibuya son una serie de calles llena de hoteles de estos. Ibamos con la mochila por ahi y todos los trastos y unos tios de un bar nos gritaron “backpackers for love” (mochileros por el amor), lo que da cuenta de lo raro que es esto.

La habitacion, que decir. Hilo musical con canciones romanticas, con varios canales. Casi todos en japones, menos uno instrumental y otro en ingles. En el instrumental escuchamos ni mas ni menos que “Hijo de la luna” de Mecano. Mangas variados para entretenerse, varios de ellos eroticos. Una tele con una Nintendo para la que habia que pagar un extra si querias usarla (pasamos de ello). Baniera con hidromasaje. Y una cama muy comoda. En fin, toda una experiencia.

Esta manana hemos salido de ahi y hemos caido finalmente en un cybercafe, para ponernos un poco al dia con nuestras cosas y nuestros contactos, que empezamos a descoordinarnos. Los cybercafes tienen la particularidad de que los ordenadores estan separados con distintos compartimentos y se puede cerrar por dentro. Ademas hay bebidas gratis no alcoholicas, del tipo zumos, batidos, etc. Por eso se puede dormir en ellos si te quedas sin opcion, porque pagas el especial de ocho horas, te cierras y te duermes dentro si quieres.

Y asi hemos llegado a Tokio. Se habran dado ustedes cuenta de que el lema de este viaje es “Madrid-Tokio-Madrid”. Ahora estamos en Tokio. Eso significa que empieza el camino de vuelta a casa. Claro que este camino de vuelta puede ser mas largo que el de ida.

Estamos un poco flipados. Hace hoy 100 dias sali de mi casa, cogi el Circular en Narvaez con ODonnell, fui a Avenida de America, pille un autobus a Bilbao. De ahi, poquito a poco, sin volar un centimetro, hemos llegado hasta aqui. Es increible. Pero parece que cierto.

Última hora:

Para tranquilidad de familiares y amigos, os informamos de que el psicópata de Tokio no nos ha matado. Este acontecimiento, de todas formas, dice mucho sobre las frustraciones que tiene esta gente y sobre las que escribiré más adelante. Lo tenía ya en mente, pero tras ver que un perturbado se ha cargado a 7 personas así por las bravas, más razones. Sólo deciros que no me extraña ni un pelo.

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4 comentarios en “Carta desde Tokio

  1. Si buscais un lugar tranquilo en Tailandia, Prachuap Khiri Khan puede ser el lugar. Os dejo el enlace a nuestro blog donde hay un par de entradas sobre el lugar: http://mesenllatravel.blogspot.com/search/label/Prachuap%20Khiri%20Khan

    A la derecha en el menu hay un traductor al castellano. Os respondo aqui porque de hacerlo en el foro de Lonely Planet podria pasar de ser un sitio tranquilo a dejar de serlo.

    Que os vaya bien. dais muchísima envidia.

  2. Superpaguer, otro abrazo para ti

    Albareto, me estoy planteando seriamente lo del nota, pero me falta más pelo. Aún así, es mi look ideal.

    Lluis, gracies per la pista. I molt maca ta web 😉

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