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Campeones de Supercopa – Sporting

Dejadnos ser felices por unos días, que ya tendremos tiempo de volver a las andadas. Dejadnos el regusto de dos finales (una ganada y una perdida), una Supercopa de Europa y un inicio fulgurante de Liga. Ya vendrá el futuro cuando toque, que esperemos sea tarde.

Este año no escribiré acerca de todos los partidos porque no siempre habrá nada interesante que comentar. Pero el de ayer tuvo su miga. Primero porque es como la vuelta al cole, con los que se sientan por los alrededores siempre saludando, con risas y demás, tiene un sabor especial el primer partido de Liga. Y segundo porque lo que vimos ayer en el Calderón fue una exhibición de “jugonismo” que no es lo más habitual en esta orilla del Manzanares.  Lo de Kun y Reyes fue de escándalo, pero es que además hasta Assunçao se sumó a la fiesta. Ojito con el nuevo fichaje, Godín, siempre intentó sacar el balón jugado, una de las veces casi nos mete en un lío pero tiene buenas ideas el tipo.

Mención aparte para Jurado. Siempre le defendí, pese a su poca sangre siempre confié en ese talento que tiene. Ayer dio un recital de despedida, porque la oferta era buena de narices y para la economía tan triste que tenemos no nos va a venir nada mal. Pero yo echaré de menos tener un tipo que hace tantas cosas majas sobre el césped.

Atleti – Tenerife

Cuando quedan cinco partidos y no tienes nada que hacer en la Liga, ir al campo puede ser una tortura. La única manera de ver algo interesante es sacando a jugadores que quieran demostrar cosas. Por eso ayer salió Salvio noventa minutos y vimos que hay futuro. Menudo elemento. Corre desgarbado, de una manera rarísima, pero al fin y al cabo corre como un chaval travieso que te la lía en cualquier momento. Y así dio una exhibición elmuchacho. Y Camacho sigue demostrando cuando juega que vale para este equipo.

Ayer era el día del niño en el Calderón y por ser el día del niño tres paracaidistas del ejército español saltaron con una rojigualda enorme. Así los niños fueron más felices. Claro.

Los del Frente volvieron a no saber ganar con un ridículo “a segunda, oe” que sólo se atrevieron a cantar cuando quedaban cinco minutos y era imposible que el Tenerife remontase.

Atleti – Sporting

Muchas veces la diferencia está en las ganas que le pones a las cosas.

El Atleti sigue jugando bastante mal, pero ahora los jugadores van corriendo por el campo y no caminando. Así nos llevamos tres puntos más frente al Sporting. Increíble el chaval nuevo, Ibrahima. No creo que sea un crack, pero lo pelea todo. Después de marcar gol se ha quitado la camiseta, la ha dejado tirada por ahí y ha emprendido una carrera con los brazos abiertos, cuál espíritu libre, evitando a sus compañeros. Iba volando por el universo. Así es la pantera negra.

El Kun, sobrehumano. Si tienen inteligencia le mantendrán el año próximo y venderán a otros. Pero todo será al revés.

Las emociones terminan con la marcha de Maxi, un tipo que ha sumado más que restado durante el tiempo que ha estado con nosotros. Que le vaya bien

Atleti – Villarreal

Fichajes.  Cantera. Urge.

Atleti – Zaragoza

Ya hablé en este espacio del libro “Fiebre en las gradas”. En uno de sus capítulos decía que todos los futboleros se vuelven supersticiosos y atribuyen las victorias/derrotas del equipo a cosas que están bajo su control. No se si todos lo son, pero confieso que yo sí. No con las demás cosas de la vida, pero sí con el Atleti.

El sábado ganamos en un partido lleno de emoción. Los jugadores hicieron lo menos que puede pedírseles, que es pelear el partido. Si además ganan, como hicieron, mejor. El ambiente en el campo era espectacular. De Gea paró un penalty y varias ocasiones muy claras del Zaragoza. Tenemos portero y debate sobre la portería. La defensa tiró el fuera de juego bien, que es lo que nos estaba faltando hasta ahora. Jurado se marcó, además de un gol, varios detalles de calidad impresionantes. Hasta Reyes se lo curró lo suyo. Por parte del Zaragoza, mucha clase de Jorge López y Lafita. Y el tal Ewerthon, ¡menuda bala! Que miedo cada vez que cogía el balón.

Entonces, ¿por qué ganamos? ¿porque jugamos mejor? Puede. Pero, ¿no influiría que tres de los conocidos nuestros no fueron al partido y a lo mejor alguno era gafe? ¿no sería que llevaba puesta una camiseta amarilla? O quizá fue que, en un acto sorprendente, la reina se vino conmigo al fútbol y nos dio suerte.

Atleti – Almería

En más ocasiones de las que parece el fútbol da enseñanzas que pueden valer para la vida cotidiana:

1.- Una serie de pequeñas malas decisiones pueden desembocar en una cagada enorme

2.- Una situación aparentemente controlada se nos puede ir de las manos en apenas diez minutos

3.- Todo puede cambiar en un minuto

Algo así fue el partido del Atleti de ayer. No digo que se hubiesen convertido en el Brasil de Sócrates y compañía, pero por lo menos hubo, de inicio, cierta actitud. Actitud ansiosa de quien lleva tiempo sin ganar y quiere ganar a toda costa, con los nervios típicos de esas situaciones, pero al fin y al cabo se notaban ciertas ganas de llevarse la victoria, lo cuál ya supone un avance. En ocasiones Perea se arrancaba por la banda y hacía algún regate, Cleber Santana tuvo un par de destellos técnicos… cosas así. Pero no valía otra cosa que ganar y no se ganó.

Todo el mal del equipo lo sitúo en diez minutos fatales. Lo que da muestra de lo difícil que debe ser ejercer como entrenador de un equipo. Primero, cuando vamos ganando 2-1, ¿no será lo suyo sacar a alguien para matar el partido? Si tienes al Kun Agüero en el banquillo, no hay más que hablar, vamos a sacar toda la dinamita, metemos el tercero y adiós. Pero no, saca a Simao. Después sacó a Agüero, pero retirando a Sinama, que aunque había hecho una cagada clamorosa que condujo al primer gol del Almería, lo cierto es que se estaba esforzando y dando sensación de peligro. Finalmente retira a Forlán y mete al canterano Koke. Esto da un mensaje totalmente equivocado: el partido ha terminado. En realidad quedaban diez minutos, pero ya se sentían ganadores. Nadie piensa en dejar la pistola cargada, no sea que estos nos maten y nos quedemos sin recursos, que esta gente es de la tierra del spaghetti western. Así las cosas, vino la debacle. Soy un gran defensor de Abel, le tengo en gran estima, ha dado muchísimo a este club, pero en los últimos partidos está dando muestras de inseguridad total. Lo que hace, no lo entiende ni el (¿hay que destituirle? Habría que darle al menos dos partidos de crédito, pero… ¿a quién traemos?)

No sólo eso. En los últimos diez minutos el Atleti entró en un limbo. No fue ni a defender ni a atacar, estaban de tripi, escuchando música oriental balanceando los brazos. Sólo eso explica las puñeteras ganas de Juanito y Pablo para hacer florituras con el balón en el área propia. Vamos a ponernos serios. Quedan diez minutos, hay dos soluciones: o bien vamos a matar el partido, ahora que estos están dejando espacios por primera vez en todo el encuentro (deja arriba a Forlán, Sinama y Kun) o bien vamos a defendernos, que estos quieren arrear (mete a Ujfalusi, cinco atrás, patadón y si eso que el Kun pille alguna y mate). Ni lo uno ni lo otro. Conclusión, seguimos en el pozo.

Una reflexión sobre las aficiones de los equipos. ¿Cuál es su influencia en el juego? Una reflexión concreta sobre la afición del Atleti: es inmerecida su calificación como “mejor afición del mundo”. Mi amigo Chicho, que se vino ayer a ver la tragedia, lo comentaba “esta afición no tiene mesura”. Pasó de una alegría infinita a una bronca tremenda y a pitar a todos los jugadores. Lo que hace esto es meter una presión innecesaria. Esta gente en seguida está silbando y lo que pienso es que al final, los once del Atleti, prefieren jugar fuera. Está claro que la afición no puede ganar el equipo, pero puede crear entusiasmo o nerviosismo y la del Atleti no hace más que lo segundo.

¿La mejor afición?

Últimamente os doy mucho la lata con la Liga, pero no me diréis que no están las cosas emocionantes. Ver jugar al Barcelona es un regalo, pero detrás está el Real Madrid, un equipo tosco y sin gracia ninguna que está llevando una persecución implacable. Es como una serie de televisión en la que el bueno no termina de salvarse y tiene siempre al malo pisándole los talones, dejándonos a todos sin respiración. Yo espero que ganen los buenos.

Por abajo no se termina de definir el descenso y es que prácticamente todos los equipos desde el Athletic hacia abajo no pueden decir que no van a bajar a Segunda.

Los puestos 3º y 4º – Liga de Campeones – y 5º y 6º tampoco acaban de definirse. Siempre hay alguien que falla, siempre alguien que responde, lo mismo estás en la cuarta plaza que en la séptima de una jornada para otra. Aquí es donde entra mi jodido Atlético de Madrid, un equipo que tiene la permanente capacidad de hacerlo todo al revés.

Pero no quería hablar de fútbol como deporte, que da para mucho, sino de lo que lo rodea. De la “afición”. Llevo décadas escuchando esta especie de axioma: “La afición del Atleti es la mejor de la Liga”. Es algo que se repite hasta la saciedad. Pero, ¿es verdad esto? Si miramos algunos datos, vemos que la afición llena el estadio aunque se juegue contra el Alpedrete, tenemos el hecho de que al llegar el famoso descenso lo que pasó es que aumentó el número de abonados, o que hay más ambiente que en muchísimos estadios. El campo de nuestro vecino blanco parece una obra de teatro donde la gente aplaude al final y poca historia más.

Esos son los datos que se manejan y son ciertos. Pero aun así yo pongo en duda que la afición del Atleti sea la mejor de la Liga. Quizá lo fue en algún momento, pero se perdió el control. Yo recuerdo ir al campo de pequeño y posiblemente ahí la afición era la mejor. Porque era una afición que aunque el equipo perdía estaba siempre jaleando al equipo y llevándolo en volandas.

Últimamente veo los partidos del Atleti y lo que me encuentro es a una gente que no tiene otra cosa que hacer que ir al campo a pegar silbidos y quejarse de todo. Yo no lo entiendo mucho, porque se crea una especie de vínculo extraño entre la gente con sus equipos. Esa gente que no entiende que los futbolistas de Primera son millonarios que van a su bola. Es esa gente que cuando un jugador ficha por otro equipo es capaz de estar una semana cabreado con el mundo. Son los que gritan tranquilamente que se muera el hijo de un jugador rival, o que hacen el sonido de un mono, que llegan a lo más bajo sólo porque gane una sociedad anónima. Por mucho que me guste el fútbol y por mucho que tenga la enfermedad del Atleti en las venas, me parece ridículo. En medio de la más terrible crisis de nuestra historia y la gente dirige su odio y su cabreo hacia once tipos en pantalón corto.

Al fútbol hay que ir a divertirse. Las frustraciones mejor pagarlas con ZP y Rajoy. Al fútbol teníamos que ir como al cine, a pasar un rato de asueto. Quizá todo esto venga por el fútbol negocio. Antes ibas con el equipo de tu barrio ganase o perdiese (como sucede en Inglaterra todavía, por cierto) y la gente no se volvía tan loca. Ayer la gente del Calderón pagaba la frustración de su vida en el fútbol. Por suerte había en las gradas 3.000 asturianos dejándose la garganta en animar a su equipo, que tiene un pie en Segunda. Eso si que es una afición.

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Por cierto, hablando de equipos del barrio o pueblo, el Denia perdió contra el Benidorm. La afición del Denia es un cachondeo también, recién subidos a Segunda B ya estaban pitando por no subir a Segunda… aun así, Amunt Denia!

Y ¿qué habrá hecho el Club Recreativo Guindalera? La Federación Madrileña de Fútbol tarda la vida en actualizar su web

Toma toma toma 4-3

Ya lo siento por mi segundo equipo , pero vaya partidazo, un Atleti-Barça como los de antaño. La semana que viene a ver si le damos candela al vecino y el Barça retoma el vuelo.