Archivo de la etiqueta: kun agüero

Atlético de Madrid – Mallorca, jornada 19

Este año he hablado poco del Atleti. No es por no hablar, es que hay poco que decir. Kun sigue haciéndonos vibrar, en el Vicente Calderón hace un frío que te cagas y el juego del equipo no da para mucho más. La única novedad de cierto interés es que varios amiguetes del barrio (Javi, Andrius y Patri) se han sacado el abono y compartimos muchos viajes en Metro antes de irnos luego cada uno a nuestra localidad.

Y, ¿por qué hablo hoy? Pues porque el equipo jugó con una especie de 4-3-3 irregular en el que se vieron unos conceptos no habituales en este equipo, a saber: rotación constante entre los tres de arriba (Reyes, Forlán, Fran Mérida), creación en el centro (Tiago bien cubierto, mandando y jugando la pelota. Además el propio Mérida muchas veces iba hacia el centro a ocupar el puesto de media punta creándose una especie de 4-4-2 en rombo con interiores cerrados) y pases entre líneas.

Fran Mérida había tenido pocas oportunidades para brillar y ya estaba la histeria de la afición reinando. Ayer tuvo sus ochenta y tantos minutos y dio muestras de que tiene cosas que nadie tiene en esta plantilla. Dio más de una, más de dos y más de cinco muestras, detalles técnicos importantes.

Es cierto que el equipo no jugó regularmente. Que Elías de momento está perdido. Que la plantilla es incompleta, que la dirección deportiva da risa y que el club está en manos de quienes se apropiaron del mismo indebidamente, con la suerte – para ellos – de que el delito ya ha prescrito.

Pero ayer vimos cosas nuevas, vimos una delantera aprovechando el frente de ataque y un centro del campo construyendo cosas.

Ya tocaba

Atleti – Barça

Al principio del día, el Guindalera ganó 4-0 al Elida Olimpia y me dije que la cosa iba bien. Después hice unas cabezas de cordero al horno que no dieron el resultado esperado y me empecé a mosquear. Pero vino el momento brillante del día, cuando pusieron en Telemadrid por quincuagésima vez la película esa de Marisa Tomei que va buscando a un tal Damon Bradley como una obsesa neurótica. Ahí dije “hoy ganamos al Barça”.

Los partidos contra el Barça son siempre especiales porque estando cualquiera de los dos equipos en cualquier situación posible, todo está completamente abierto. Desde que tengo uso de razón han sido partidos llenos de goles y remontadas inverosímiles. Me viene a la cabeza aquella remontada nuestra encabezada por Kosecki, el rey de las discotecas, o aquellos cuatro goles de Pantic que no valieron para nada tras una exhibición de Pizzi. Como la gente sabe lo que hay, el ambiente es eléctrico. Contra el Real Madrid vamos acogotados, pesan los largos años sin vencerles. Contra el Barça vas dispuesto a encajar cuatro o meter cuatro.

Y ayer si no metimos cuatro fue por dos errores del Kun, cosa que es rara. En una primera ocasión, cuando tenía todo para marcar gol decidió pasar a Forlán forzadísimo y despejó Puyol. En otra, cuando lo obvio era pasar a Reyes que estaba sólo, se embrolló el solito. Pero el Kun es genial y le perdonamos.

Ayer el Atleti estuvo irreconocible. De Gea, muy seguro. Domínguez, brillante. Perea, haciendo lo que se le pide, ser expeditivo al corte y no complicarse. Antonio López y Ujfalusi, centrados en defensa y activos en ataque. Assunçao, un todoterreno, la pesadilla para Xavi. Tiago, demostrando que es lo que hacía falta. Simao (golazo de falta), Forlán y Kun, desbordando constantemente. Y capítulo aparte merece Reyes, que se inventó la jugada del primer gol y estuvo activo todo el partido, está siendo de lo mejor del equipo. La actitud general fue la adecuada, ganar o perder pero al menos entregarse. Se centró la cosa en presionar mucho a la defensa o, como tarde, robar en el centro del campo y contraatacar a partir de ahí (y contra el Barça es el único contraataque posible, porque si pretendes esperarles en la defensa e intentar contraatacar desde el área, quizá te hayan marcado cuatro) y combinar mucho en las bandas con los laterales doblando y los delanteros abriéndose.

En frente, el Barça estuvo igualmente irreconocible. Porque debo reconocer que aunque quería que ganásemos el juego del Barça me maravilla y me apetecía verles en su salsa, pero estuvieron bastante flojos. Puyol desquiciado, Messi no daba una y así todos. Mención especial merece Ibrahimovic, por ser un tipo tan alto. Desde cualquier punto del campo le veías sobresalir y en los saques de corner daba miedo sólo por estar quieto.

En estos partidos viene mucha gente nueva al Calderón, abonados que pasan de ir normalmente pero que no se pierden los clásicos y gente que compra cualquier entrada disponible a precio de oro aunque sea en el peor asiento posible. Así está todo a reventar, pero cuando has ganado tiene más gracia, ya que todo el mundo canta cuando baja las escaleras de vuelta.

(Iturralde es todo un personaje, había que ponerlo por algún lugar)

Atleti – Sporting

Muchas veces la diferencia está en las ganas que le pones a las cosas.

El Atleti sigue jugando bastante mal, pero ahora los jugadores van corriendo por el campo y no caminando. Así nos llevamos tres puntos más frente al Sporting. Increíble el chaval nuevo, Ibrahima. No creo que sea un crack, pero lo pelea todo. Después de marcar gol se ha quitado la camiseta, la ha dejado tirada por ahí y ha emprendido una carrera con los brazos abiertos, cuál espíritu libre, evitando a sus compañeros. Iba volando por el universo. Así es la pantera negra.

El Kun, sobrehumano. Si tienen inteligencia le mantendrán el año próximo y venderán a otros. Pero todo será al revés.

Las emociones terminan con la marcha de Maxi, un tipo que ha sumado más que restado durante el tiempo que ha estado con nosotros. Que le vaya bien

Atleti – Espanyol

Ya lo viví en anteriores etapas en el Calderón y también en el estadio de Vallekas. Una de las pruebas de lo demencial que es ir al fútbol es pasar la llegada del invierno, sentado 90 minutos en una grada gélida viendo a veintidós tipos corriendo en pantalón corto mientras te va saliendo vaho cada vez que respiras. Es lo que demuestra lo absurdo de toda la enfermedad incurable del fútbol. Si la travesía invernal se acompaña de malos resultados ya es una enfermedad más absurda si cabe… y sin embargo sucede. Que se lo digan a los 5.000 socios del Numancia, por no hablar de la gente que llena estadios de fútbol rusos o noruegos (aunque su temporada finaliza en Diciembre, pero su Diciembre es peor que nuestro mes más frío). En eso pensaba yo ayer mientras se me iba entumeciendo el cuerpo y me preparaba para una nueva derrota del Atleti.

Por suerte ganamos dominando y salimos un poquito del pozo. El Kun, impresionante. Hay que grabar en la retina todo lo que está haciendo, todos esos regates, desbordes, paredes… porque pronto vamos a dejar de verle de raya colchonera. Por pedir, pediría que nos diesen un invierno victorioso. Así compensamos en algo las catorce gripes que nos vamos a coger.

Atleti – Chelsea

Una de las cosas que más me llaman la atención cuando voy al campo es ver a la hinchada visitante. Toda esa gente que viene desde donde sea para ver a su equipo, los más leales en algunas ocasiones y los más cazurros en otras. Probablemente sean los más leales cuando viene un número significativo, mientras que cuando se trata de un grupo de cincuenta irreductibles, se les suele ver la burrera en la cara. En la Liga a todos los que vienen se les presume medianamente cercanos, aunque si tienen que venir en avión, como los del Mallorca, la cosa ya es otra historia. En Liga de Campeones impresiona más, porque todos vienen de más lejos. Los que más me llegaron al alma fueron los del Apoel Nicosia, menuda fiesta llevaban encima, además empataron un partido imposible para ellos, así que casi me alegré y todo, porque ser de un equipo tan pequeño en el panorama europeo, venir desde Chipre y encima empatar… Ayer vinieron unos cuantos del Chelsea. Había de todo, aunque destacaban, claro, los típicos tíos con la cara colorada y pinta de berracos, tan clásicos por esas tierras. La afición del Chelsea no me merece especial respeto, porque aunque ahora parezca que el Chelsea sea la leche en vinagre, históricamente es un equipo que no ha sido nada. Otra cosa es después de la llegada de los millones, pero es que con millones cualquier equipo (salvo el Atleti) puede igualar al Chelsea actual.

Ya centrándonos en el partido, debo decir que ha sido el mejor partido que hemos jugado hasta la fecha. Se va notando el efecto Quique. Atrás los jugadores siguen teniendo sus carencias, pero al menos, al estar más ordenados, se conceden menos ocasiones. Pablo Ibáñez estuvo enorme. Se mantuvo la posesión del balón, se fueron hilvanando jugadas interesantes, Reyes hizo un partido de un nivel excepcional. Lo malo, que la delantera está desquiciada. Hasta que salió el Kun, Forlán y Sinama fallaron todo lo posible. Lo del Kun fue otra cosa, menudo genio. Lástima que este sea, con toda probabilidad, su último año aquí. Aunque el partido acabó en tablas, me quedé con buenas sensaciones. El Chelsea es un rival duro y con un tipo como Drogba, en cualquier momento te rompen. Lo mejor: Reyes salió del campo ovacionado y se lo ganó a pulso.

Las consecuencias son sabidas, estamos fuera de la Copa de Europa. No me importa demasiado, pronto se ha visto, tal y como ha ido la temporada, que esta no era nuestra guerra. Lo llevo diciendo desde el partido contra el Apoel, mejor que nos eliminen y así nos centramos en la Liga, que menuda tarea tenemos por delante. Viene el Real Madrid el sábado, con toda probabilidad perderemos. Aun así, en este partido frente al Chelsea se han visto cosas interesantes en el equipo. Si la tendencia sigue siendo esta, después del partido frente al Real Madrid debería verse la recuperación. Prudencia.

Atleti – Almería

En más ocasiones de las que parece el fútbol da enseñanzas que pueden valer para la vida cotidiana:

1.- Una serie de pequeñas malas decisiones pueden desembocar en una cagada enorme

2.- Una situación aparentemente controlada se nos puede ir de las manos en apenas diez minutos

3.- Todo puede cambiar en un minuto

Algo así fue el partido del Atleti de ayer. No digo que se hubiesen convertido en el Brasil de Sócrates y compañía, pero por lo menos hubo, de inicio, cierta actitud. Actitud ansiosa de quien lleva tiempo sin ganar y quiere ganar a toda costa, con los nervios típicos de esas situaciones, pero al fin y al cabo se notaban ciertas ganas de llevarse la victoria, lo cuál ya supone un avance. En ocasiones Perea se arrancaba por la banda y hacía algún regate, Cleber Santana tuvo un par de destellos técnicos… cosas así. Pero no valía otra cosa que ganar y no se ganó.

Todo el mal del equipo lo sitúo en diez minutos fatales. Lo que da muestra de lo difícil que debe ser ejercer como entrenador de un equipo. Primero, cuando vamos ganando 2-1, ¿no será lo suyo sacar a alguien para matar el partido? Si tienes al Kun Agüero en el banquillo, no hay más que hablar, vamos a sacar toda la dinamita, metemos el tercero y adiós. Pero no, saca a Simao. Después sacó a Agüero, pero retirando a Sinama, que aunque había hecho una cagada clamorosa que condujo al primer gol del Almería, lo cierto es que se estaba esforzando y dando sensación de peligro. Finalmente retira a Forlán y mete al canterano Koke. Esto da un mensaje totalmente equivocado: el partido ha terminado. En realidad quedaban diez minutos, pero ya se sentían ganadores. Nadie piensa en dejar la pistola cargada, no sea que estos nos maten y nos quedemos sin recursos, que esta gente es de la tierra del spaghetti western. Así las cosas, vino la debacle. Soy un gran defensor de Abel, le tengo en gran estima, ha dado muchísimo a este club, pero en los últimos partidos está dando muestras de inseguridad total. Lo que hace, no lo entiende ni el (¿hay que destituirle? Habría que darle al menos dos partidos de crédito, pero… ¿a quién traemos?)

No sólo eso. En los últimos diez minutos el Atleti entró en un limbo. No fue ni a defender ni a atacar, estaban de tripi, escuchando música oriental balanceando los brazos. Sólo eso explica las puñeteras ganas de Juanito y Pablo para hacer florituras con el balón en el área propia. Vamos a ponernos serios. Quedan diez minutos, hay dos soluciones: o bien vamos a matar el partido, ahora que estos están dejando espacios por primera vez en todo el encuentro (deja arriba a Forlán, Sinama y Kun) o bien vamos a defendernos, que estos quieren arrear (mete a Ujfalusi, cinco atrás, patadón y si eso que el Kun pille alguna y mate). Ni lo uno ni lo otro. Conclusión, seguimos en el pozo.

Una reflexión sobre las aficiones de los equipos. ¿Cuál es su influencia en el juego? Una reflexión concreta sobre la afición del Atleti: es inmerecida su calificación como “mejor afición del mundo”. Mi amigo Chicho, que se vino ayer a ver la tragedia, lo comentaba “esta afición no tiene mesura”. Pasó de una alegría infinita a una bronca tremenda y a pitar a todos los jugadores. Lo que hace esto es meter una presión innecesaria. Esta gente en seguida está silbando y lo que pienso es que al final, los once del Atleti, prefieren jugar fuera. Está claro que la afición no puede ganar el equipo, pero puede crear entusiasmo o nerviosismo y la del Atleti no hace más que lo segundo.

Atleti – Panathinaikos

Ultimamente hay algunas novedades vitales. Dejo atrás con pesar una etapa de compromiso importante (que quien sabe si retomaré) e inicio otra de compromiso mucho menos importante y bastante irracional. Amigas, este año tengo abono del Atleti. Es la segunda etapa, la primera fue cuando bajamos a segunda, un añito en el infierno que fueron dos (yo me conformé con uno) batiéndonos con Córdoba, Albacete, Leganés…

Ayer lo estrené viendo la previa de la Champions, contra el Panathinaikos. Tiene su gracia el ritual de ir allí. Todos los personajes que van en Metro. La cantidad de cafres que van por ahí, además de un número de fachas que asusta. Con la paradita en Pirámides y a seguir el río rojiblanco, dejando atrás bares llenos. Es fascinante como una cosa tan tonta como dar patadas a un balón arrastra a tanta gente, a la vez que preocupante. Y la incoherencia personal que supone. En el fondo, estás acudiendo ahí, a ver a millonarios pegar patadas a un balón y a pagar a los Gil. Es lo más estúpido que puede hacerse, y sin embargo…

La pandilla del Atleti la formamos mi padre y yo, dos amigos de mi padre (Vara y Galán) y un par más que no se como se llaman. Como el partido de ayer era de la previa de la Champions, había que pagar 20 euros y además había mucha gente de vacaciones, la configuración de esta peculiar pandilla era distinta, con Vara y varios amigos suyos ocupando los sitios. Nuestro sitio está subiendo todas las escaleras posibles, mi padre se va a cagar cuando estrene su abono. Verse se ve bien.

Lo que fue el partido… poco que decir. A los cinco minutos los griegos se marcaron gol en propia puerta y eso fue todo lo que estuvieron dispuestos a hacer, como si la cosa no fuera con ellos. Lo mejor que aportaron fue el hecho de que por ser griegos tenía que haber un traductor en megafonía que hablase dicha lengua. Y así estaba, con “numero penta”, “numero enea”. Más allá de eso parecían once muertos. Los nuestros, visto lo visto, tampoco hacían mucho.

Diría que lo más destacado fue el bocadillo de albóndigas que me comí en el descanso, que fue de hecho uno de los mejores bocadillos que he comido jamás. Porque la segunda parte tampoco aportó demasiado. En el Panathinaikos juega un argentino, Leto, que posiblemente fuera el único que tenía algo que aportar, no me explico como le dejaron en el banquillo en la ida. Más allá de sus carreras, todo lo que hacían era pegar patadas en el centro del campo. Total, ya iban perdiendo la eliminatoria por un global de 4-2, por lo menos se quedarían a gusto.

Cuando un partido es tan soberanamente aburrido, quizá el mayor entretenimiento es fijarse en lo que lo rodea. La gente por donde nos sentamos era moderadamente normal, lo cual quitaba mucha gracia al asunto. Así que visto esto, no me quedó más remedio que fijarme en lo único que se movía: El Frente Atlético. Si digo que la mayoría me parecen gentuza, me quedo corto. Que es un nido de organizaciones fachas, lo sabemos todos. Que habrá buena gente, me lo imagino. Animar, animan un rato, al Cesar lo que es del Cesar. Diría que el 75% del tiempo dan mucha vidilla y se centran en animar al equipo única y exclusivamente. El otro 25% se divide en insultos y exabruptos, fundamentalmente en “hijos de puta Real Madrid”. Ayer además les dio por arremeter contra Reyes, un tipo que tiene menos ganas de jugar al fútbol que mi bisabuela Ruperta (que en paz descanse) aunque le sobre calidad, pero eso no es motivo para pasarse veinte minutos con el “Reyes muérete”… y eso que el chico estaba en el banquillo. Cuando salió, lo hizo encabronado, pero solo tuvo cinco minutos. Lo curioso es que la mayoría de la gente silbaba al Frente Atlético cuando les daba por sobrarse.

En el campo, poca cosa. Asenjo apunta a porterazo. Juanito, veterano pero cumple bien. Heitinga, más centrado que el año pasado (parece). Assunçao, nadie le ve, pero como se lo curra. Al final, una jugadita del Kun Agüero hizo el 2-0. La jugada fue buena, pero el partido un tostón como pocos.

A la vuelta en el Metro, uno del Frente Atlético iba pavoneándose ante unos chavales que no conocía de nada de que en un viaje al País Vasco entraron a una herriko taberna a dar una paliza a todos los proetarras. Menudo fantasmón.

Y nada, me perderé el primer partido en casa porque uno también tiene sus vacaciones.