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Atleti: esto es lo que hay

Cuando el Atleti gana un trofeo europeo, se te olvidan tus problemas durante unas horas y te da igual que te jodan la sanidad o la educación. Es absurdo pero es real, no puedes evitar alegrarte. Intento racionalizar esta sensación y lo único que se me ocurre es que el fútbol es lo único que te devuelve la felicidad de un niño cuando ya has perdido la inocencia. Eres feliz, pero no como adulto, eres feliz como un niño. Hay conexiones mentales con el niño que fuiste que iba al cole con la camiseta del Atleti y era minoría en su propia ciudad, con el niño ese que defendía ante 20 madridistas (clases de 30, 20 del Madrid, 5 del Atleti, 5 de equipos varios) que su equipo era el mejor del mundo y se forja desde pequeño. En el fondo ser del Atleti te marca de alguna forma la infancia, te fortalece en tus convicciones (porque en esa edad, no tienes más convicciones que ser de tu equipo) y te da unas alegrías y penas que se expresan de una manera total (porque en esa edad, pocas cosas te dan alegrías y penas, en general). Y cuando eres un adulto y tu equipo gana, se hacen unas conexiones mentales en tu cerebro, que le devuelven sensaciones de la infancia y entonces que se caiga el mundo si hace falta pero hemos ganado la UEFA (ahora Europa League) y que te quiten lo bailado.

Que el Atlético de Madrid gane un título europeo tampoco debería hacernos olvidar que sigue siendo un club prisionero de unos delincuentes condenados por los Tribunales (con delito prescrito, lo que les libró de la cárcel, pero delincuentes reconocidos) cuya gestión ha supuesto un bajón en el rendimiento de la entidad tremendo, el más grave de su historia. Utilizan y/o han utilizado el club como chiringuito para el lucro propio con todo tipo de medidas (lease “Caso Negritos”, donde una empresa de los Gil “ficha” a unos jugadores africanos y los “vende” al Atleti, de forma que el Atleti paga a los Gil nosecuantos millones por unos tipos que no tienen ni idea de fútbol profesional) y comisiones por fichajes de forma absurda.

El modelo SAD del fútbol ha sido una ruina general porque no se atajó bien el problema de los equipos y permitió la entrada de una serie de indeseables que han utilizado equipos (que eran propiedad de sus socios, o sea, entidades populares para disfrutar del deporte, sin más fin que ese) para lucrarse. La familia Gil se lleva la palma porque sus tropelías son de traca.

Este equipo, el Atlético de Madrid, un equipo con una historia brillante y una afición numerosa, ha sido trasladado a la mediocridad por la gestión de esta familia. Su gestión empresarial es nefasta, porque les ha interesado más su beneficio que el desarrollo de la entidad, de ahí que seamos el club más endeudado con Hacienda, con unos agujeros que asustan. Y su gestión deportiva es terrible, por el mismo motivo, les ha interesado más su beneficio personal que el desarrollo deportivo. No hay planificación nunca, de los once que jugaron contra el Athletic ninguno estaba en la final ganada hace dos años, es decir, el equipo campeón de hace dos años fue desmantelado tranquilamente, en vez de utilizarlo como base para construir.  Las altas y bajas no se configuran en base a una planificación con criterios meramente futbolísticos. No existe una idea integrada de club que abarque proyectos a medio plazo con secretaría técnica competente y cantera integrada destinada a nutrir al primer equipo. Lo único que hay es un equipo prisionero de un misterioso Fondo de Inversión y los tejemanejes de un par de agentes de futbolistas, el poderoso Mendes y el tal Quilón. Las altas y bajas no dependen de tener una plantilla compensada a la que llegan cada año un par de jugadores procedentes de la cantera, sino a los “saldos” que nos quieran colocar estos agentes o ese Fondo de Inversión. Así se explican los Pizzis, Ruben Micael o que no tengamos dos delanteros centro en plantilla. No le vas a pedir que entienda de fútbol a un tipo, Gil Marín, que no ve los partidos porque se pone nervioso y se va a dar vueltas a la M30.

Vale, hemos ganado la Europa League. Si el fútbol fuese lógico, sería inexplicable. No es lógico que un equipo desmantelado, sin proyecto, sin estabilidad alguna, gane tres títulos europeos en tres temporadas. Pero el fútbol no es lógico en general y lo hemos ganado. Aun así, la lógica nos puede decir que, en general, los equipos con estabilidad económica y planificación deportiva a medio plazo consiguen avanzar medianamente dentro de su contexto deportivo. Ejemplos, con sus altibajos: Villarreal, Sevilla, Udinese, Olympique de Lyon y los que me deje en el tintero. Por otro lado, todo me dice que los equipos sin estabilidad económica ni planificación deportiva (que deben ir de la mano) terminan hundiéndose deportivamente o arruinados por sus deudas.

Si el Atlético de Madrid fuese un equipo medio normal, habría utilizado al equipo campeón de hace dos años para hacer una base deportiva con la que crecer. El equipo campeón de hace dos años necesitaba varios fichajes, pero, sobretodo, necesitaba un centrocampista que marcase el ritmo del partido, un “Riquelme”.  No se le ficha y se vende a Jurado. Es la lógica de Gil. Al siguiente año, se hacen varias incorporaciones decentes, pero de nuevo sin planificación. No hay apuesta por un modelo, les da igual un entrenador que otro y se construye una plantilla descompensada.

Con un equipo así, sólo la llegada de un motivador nato, e ídolo de la grada, consigue que el equipo mejore su posición liguera, pero no lo suficiente para garantizar la Champions League, que es la competición europea capaz de proporcionar ingresos para mantener un equipo de élite. Consecuencias directas: No se podrá fichar a Diego (el jugador capaz de meter magia al equipo y generar el último pase, cedido), se intentará vender a Falcao (según declaraciones de M.A.Gil), no se podrá fortalecer el contrato de Adrián (cláusula de 18M de €, viable para muchos equipos que jueguen en parte alta de la tabla de cualquier liga puntera europea).

Cuando sale Gil Marín en la radio y dice que lo importante es garantizar la estabilidad económica del club y tener tablas salariales acordes, piensas “si lo dijese otra persona, incluso sería una buena noticia que diga esto”. Del Nido, tan impresentable como buen gestor, ha conseguido, en general, un equipo estable a base de vender caro y fichar barato. Porque si uno busca reportajes sobre el trabajo de la Secretaría Técnica, sabe que siempre tienen en cartera a cuatro/cinco alternativas por puesto, de forma que si se va cualquiera, cualquiera puede venir. Llorente, presidente del Valencia, ha sido consciente de que era necesario cambiar el modelo de gestión para no arruinar el equipo. Cada año se venden a los mejores, cada año terceros, poco a poco se recuperan de sus deudas, aunque queda un largo camino. Siempre una plantilla de 22 jugadores, 2 por puesto, de calidad similar, poco de renombre pero en general saben que cualquiera que salga lo puede hacer bien.

Entonces habla Gil Marín y te planteas que si ese fuese el camino a seguir, vender a Falcao para conseguir estabilidad económica, tener una buena red de ojeadores para poder suplir esa baja, tener una planificación deportiva que traiga de una santa vez a ese centrocampista de pausa, pensarías que por fin se coge el camino correcto.

Pero la verdad es que conocemos la historia, con Calamity Gil todo es factible. Vender a los mejores, traer a cuatro portugueses muertos que le coloque Mendes, tener 7 centrales y ningún delantero centro, todo puede pasar. Ya sabemos que los jugadores que terminan en 2013 su contrato todavía no han renovado ni se han contactado. Esto significa que la planificación siempre la hacen el día en el que termina la liga, cuando cualquier equipo decente lleva ya seis meses con la idea en la cabeza.

Una planificación medio decente para el Atleti sería fichar: Diego + mediocentro creativo + otro delantero centro. El resto, suplirlo con la cantera (las bajas de defensa se pueden suplir con Pulido y Manquillo, si hay necesidades de banda está Saúl Ñiguez, Óliver Torres podría debutar…). ¿Qué hará Calamity? Todo lo contrario a la razón más elemental.

Sí, yo celebré el Miércoles como si fuera un niño loco, me fui a Neptuno y me tomé unas copas (europeas) con los colegas. Pero esto es lo que hay. Ojalá alguna vez los socios hiciésemos algo.

Locura en el Calderón

El último tramo de la temporada siempre es el que hace que hablemos más de fútbol porque el Atleti siempre deja los deberes para última hora, para castigarnos por nuestra vida anterior y nuestras maldades.

Ya quedó escrito en la entrada inmediatamente anterior a esta que el Atleti es el Club Atlético de Mediocridad por las razones enumeradas. Y que eso dificilmente va a cambiar si no se adopta otro modelo de gestión. Dicho queda y sólo un euromillonario podría cambiar el tema.

Ahora bien, sabiendo esa realidad, partidos como el de ayer te enseñan que por mucha racionalidad que uno le meta al asunto, es imposible cambiar de equipo. Es indescriptible el vínculo que se crea cuando se coge la costumbre de ir al Calderón cada quince días, las sensaciones que hay en ese estadio, en el que se pasa frío y se aguanta tanta gilipollez, son especiales, porque la gente del Atleti tiene algo dentro que cuando lo saca se crea una atmósfera dificil de ver en muchos estadios.

Y la magia vivida ayer… es imposible resumirla con palabras. La tensión creada, la comunión que existe entre lo que pasa en el campo de juego y en las gradas, como vibra todo, como se contiene la respiración en cada pase. Lo increíblemente bien que jugó ayer el Atleti, con la cantidad de detalles técnicos y de entrega que dejaron casi todos los jugadores. El control de Filipe Luis, el gol (anulado) de rabona de Diego, los regates de Adrián, Juanfran recuperando balones imposibles, Arda revolcándose por el suelo para sacar un centro de la nada. Y la que entró por la escuadra. Falcao, el operario del gol. Uno no puede escribir el impacto emocional que produce ver un gol así, que te hace saltar como un resorte y encontrarte gritando como un poseso con la gorra (castellana por supuesto) en la mano, agitándola como si fuese la proclamación de la URSS. Menuda euforia.

El fútbol es mágico e indescriptible. Si somos racionales, cosa que debemos ser muchas veces, lo vemos todo un absurdo. Pero es lo más importante de las cosas que no son importantes. Es lo más maravilloso que hay dentro de la irracionalidad. Es un fenómeno impresionante. Rodeado de gentuza que quiere hacer su negocio, de Giles y Cerezos, pero la magia está en los once contra once con el balón y el público. Si no hubiese televisiones, ni fichajes millonarios, ni mafiosos y corruptos, si esto fuese una cosa de barrio contra barrio de gente anónima, todavía vibraríamos con la genialidad de este o aquel muchacho desconocido haciendo un regate, un pase imposible, un balón traspasando una línea y muriendo contra la red.

Ya vendrá Gil hijo a destruir de nuevo el equipo como cada año, pero entre tanto, uno no puede evitar ser del Atleti

 

Atleti – Depor

En lo que a fútbol se refiere, yo me pongo nervioso cuando el equipo contrario tiene el balón, aunque estén en su campo. Y, si tenemos el balón, me pongo nervioso también cuando tenemos el balón y estamos en nuestro campo. Por eso me imagino que siempre en gustos futbolísticos me he identificado con la escuela holandesa.

Si tú tienes el balón, el rival no tiene el balón y no te puede marcar gol. A partir de ahí, hablamos. Podemos tejer las cosas a toque de corneta, como suelen hacer nuestros vecinos blancos, o podemos coser las jugadas como cuando mi abuela hace un jersey, con cariño, puntada a puntada y ejecución perfecta. Si tienes el balón y te acercas poco a poco ya aparecerá el hueco, el despiste, lo que sea necesario para abrir el camino a la portería. Así hacía el Ajax campeón de Europa en el 96 o así ha hecho el Barça desde tiempos de Cruyff.

Ese es el fútbol que me gusta y ayer el Atleti hizo lo más parecido que le he visto hacer nunca a eso. Claro que el rival nos lo puso fácil, pero aun así… Hay cosas que casi nadie mira cuando ve un partido. Por ejemplo, un dato importante es que en la mayor parte del tiempo había 21 jugadores en el campo del Deportivo. El otro era De Gea, que no iba a salir de su portería, claro. Si el Depor contraatacaba, se sacaba el balón con calma por parte de Domínguez o el renacido (de momento) Juanito. Pase a Camacho o Tiago y subimos andando. Con Jurado hacíamos pasear al balón por toda la frontal del área contraria. Si no se puede entrar por aquí, abro a banda y listo. Si por la banda no hay jugada, balón a Jurado y volvemos a pensar. Con el toque marcado está la sorpresa del desborde, que la ponía sobretodo Ujfalusi, que parecía un extremo de los buenos, de los que van pegados a la banda, llega al corner y centra. Así hilvanas peligro y vuelves a empezar una y otra vez.

Insisto, el rival tampoco dio mucha guerra y eso facilitó las cosas, pero a nivel de fútbol ayer fue sin duda el partido que más encaja con lo que a mí me gusta ver, sin menospreciar otros partidos que ha podido haber emocionantes. Hay que destacar a Camacho, un centrocampista de la cantera que no está teniendo muchos minutos y que ayer enseñó sus credenciales. Primero, anticipación. Segundo, posicionamiento. Tercero, buen criterio con la pelota. Sin alardes, pero ahí estaba. Si Tiago buscaba pases al desmarque, Camacho buscaba la circulación de la pelota con toda calma. Imagino que será un espejismo, pero ojalá cogiésemos la costumbre de jugar así.

Y así, 3-0 y a cinco puntos de UEFA.

Atleti – Osasuna

El partido jugado este fin de semana entre Atleti y Osasuna ha tenido cosas muy interesantes. La más interesante sin duda es que no se ha jugado todavía. ¿Por qué? ¿Lluvias torrenciales? ¿Pelea entre hinchadas? ¿Atentado terrorista? ¿Qué causa de fuerza mayor ha hecho que no se juegue el partido? En realidad, ninguna desgracia. O sí. El partido, en realidad, se juega el Lunes 15. ¿Por qué? Porque ahora han decidido que también habrá fútbol de Primera los Lunes, y de Segunda los Domingos.

Es esta una medida lamentable que demuestra el poco respeto que hay hacia los aficionados que llenan las gradas. Quizá interese una liga como la italiana, con los estadios vacíos y la gente viendo el fútbol por el “sky”. No lo se. Lo que se es que es tan absurdo que lamentablemente me voy a perder este partido. Ya hace años les dio por poner fútbol los lunes por Antena 3 y fue un fracaso. Ahora ni cortos ni perezosos deciden copiar la medida. Así insultan a todos los abonados de todos los equipos que pagamos nuestra cuota. ¿Es qué quieren un fútbol de gradas vacías?

Lo de los horarios del fútbol es un tema que da para mucho. Aquí por culpa de las televisiones tenemos unos horarios infumables, pero las televisiones son las que más dinero meten a la historia y por eso se hacen lo que digan. ¿Por qué el partido de los sábados de la Sexta es a las 22:00? Ya te jode cualquier plan. Como te toque partido del Plus los Domingos, a las 21:00 horas, llegas a casa a las once y pico y al día siguiente hay que currar. El club televisado se frota las manos, claro, pero los aficionados son los que acaban más jodidos. El fútbol de los domingos ha sido tradicionalmente a las 17:00, una hora decente, luego se pusieron algunos partidos a las 19:00, que no está nada mal porque no te fastidia la siesta. Son horarios aceptables para que puedas ir a verlo tranquilamente y luego descansar, o para llevar a chavales a verlo. Más tarde toca la moral. Como has pagado el abono al final tragas por verlo el fin de semana si toca a las 22 o a las 21, que le vas a hacer, tampoco es tan habitual (aunque este año en el Atleti hemos tenido mucha Sexta). Entre semana circunstancialmente te puede tocar cada X días si juegas Copa o competiciones europeas y bueno, como es algo esporádico y si te eliminan no se repite, lo aceptas. Pero lo de los lunes en Primera y los viernes en Segunda es para mear y no echar gota.

El fútbol moderno es lo que tiene. En realidad ya lo sabíamos todos. Es un negocio de unos pocos a donde va la gente masivamente a la hora que sea para olvidar su rutina. El problema que tenemos algunos es que en el fondo nos gusta el juego aunque sepamos la movida. Pero ya está bien. Están siempre diciendo que sin esos ingresos no existiría el fútbol y todos esos argumentos. O todos esos beneficios fiscales para estrellitas que luego no hay para los trabajadores, al final acabamos con lo mismo, con la excusa de que no habría juego ni sería tan emocionante. Y se hacen esas giras absurdas en países de ínfimo nivel futbolístico para la pretemporada, lo que acaba suponiendo un desgaste que no tiene ni pies ni cabeza y se descuida la parcela deportiva porque el negocio es lo que tiene y hay que dar a mucha gente de comer, con mucho capricho y mucha mandanga. No se, a mi no me convence. Quizá la gente esté llegando a un fanatismo con este juego tan grande que al final como si les fustigan ,por ver al Atleti lo que haga falta. Pues bueno, pues vale. Cuando no había tanto fútbol en la televisión, un tal Gárate demostraba lo que era la elegancia en el juego. Quizá no había ventajas fiscales para las estrellas, pero Luis Aragonés lanzaba las faltas con una maestría inigualable y a la gente, según cuentan, les gustaba. No habría antes giras por Asia, pero Adrián Escudero volvía en autobús charlando con los aficionados después de marcar sus goles de rigor en el Metropolitano. Y así tantas cosas. Tampoco hay que irse tan lejos. Cuando yo era pequeño ya había estrellas del fútbol y quizá todo era más mediático. Pero no era una cosa tan exagerada cuando Abel Resino batió el record mundial de imbatibilidad, cuando Futre hacía sus genialidades en la cancha o cuando Kiko Narváez se hinchaba a dar asistencias en el año 96. Había intereses, había teles, pero no estaba todo tan regido por intereses ajenos.

Lo del fútbol si lo piensas alcanza un absurdo que asusta. En el fondo es un juego de la calle, de la gente humilde, inventado por obreros ingleses. Como eran ingleses y los ingleses son tan así, hicieron unas reglas y así ha ido evolucionando la cosa. Pero en su esencia ya era un juego de la gente, un juego para la gente, un juego de los barrios, de las calles, de los descampados. Al final es a la gente a la que se maltrata más con tanto horario absurdo, tantas incomodidades y tanta leche. Yo lo tengo claro, veo al Kun Agüero pillar el balón y es de lo más grande que he visto en una cancha. Pero si no hubiese dinero para poder pagar sueldos tan grandes a un jugador así, yo seguiría siendo de mi equipo. Si la LFP fuese como la liga de Eslovenia, con estadios humildes pero cuidados y sin mover tanto negocio, yo seguiría siendo de mi equipo. Quizá si mandasen a freír espárragos a todas las teles, todas las giras y todas las gaitas seguirían surgiendo en los barrios Cruyffs y Maradonas y la gente lo seguiría disfrutando en el estadio los domingos por la tarde. Dudo que manden todo a la mierda, claro.

Yo paso de ir al Atleti-Osasuna. Dan una temperatura de varios grados bajo cero. A las nueve de la noche. Un lunes. Estamos tontos. Hace pocas semanas le tocó al Rayo Vallecano jugar el viernes. Los irreductibles Bukaneros dieron una lección de decencia y decidieron que aquello era un cachondeo, así que dejaron el fondo sur vacío. Mi deseo es que los viernes y los lunes se vacíen los estadios y les vuelva a salir mal la jugada como aquella vez de Antena 3. No al fútbol negocio, vaya.

Atleti – Racing

Ayer reduciendo las cosas al máximo hablaba con mi amigo Chicho, que es quien se vino al fútbol conmigo, de dos clases de personas:

1.- El futbolero, que es aquel al que le gusta el fútbol como juego, es ese al que le gusta ver un buen partido, que quiere entender lo que pasa y por qué.

2.- El hincha, que lo que le gusta es que gane su equipo, de la manera que sea, aunque lleve treinta años yendo al fútbol y todavía no entiende ni lo más mínimo del juego. Además es bastante impaciente.

Estas reducciones son bastante básicas puesto que uno puede tener también un poco de cada categoría, pero digamos que estos dos existen claramente. El hincha valora la entrega, el coraje, el sacrificio, por tosco que sea el juego del equipo. El futbolero valora el balón a ras de suelo, el toque, el desborde, un buen pase entre líneas que llega a su destino por la genialidad del que lo hace…

Y ayer, milagrosamente, confluyeron en un mismo equipo lucha, entrega y buen juego. Ya habíamos hablado en el partido contra el Sporting de que a veces la diferencia la marcan las ganas de los jugadores, ese correr un poco más, ese pelear cada balón… a veces los del Atleti han hecho eso, pocas veces. Ayer se vio la mejor versión de la defensa atlética, atentísima, con Perea recuperando balones de todas las maneras posibles y Domínguez en su sitio. En general, balón que se perdía, balón que se peleaba. Assunçao y Tiago no dejaban respirar al contrario en el centro del campo.

Pero es que, además, por primera vez en lo que va de año, el equipo jugó al fútbol. Que maravilla el fichaje de Tiago. Pelota que le llega, pelota que analiza, pelota que circula con calma y paciencia, de una banda a otra, al toque, pasando por varios compañeros, controlando el balón y atentos al desmarque. No sólo brilló Tiago, sino que también Assunçao dio varias muestras de calidad sacando el balón, driblando… (bueno, incluso Perea recortó varias veces a delanteros contrarios). Simao y Reyes se volcaron en ayudar en el centro del campo. Y luego está el Kun, menudo pieza. Cuando el Kun coge el balón, pasan cosas.

El equipo arrolló y el resultado se me quedó corto. Varios balones al palo, varios disparos al muñeco, varias oportunidades claras enviadas fuera, si fueron sólo cuatro fue porque los cántabros desplazados hasta Madrid eran legión y tampoco era plan de amargarles el viaje de vuelta. Por cierto, que teníamos detrás a un sector (hubo que ponerles en tres sectores del estadio, tantos eran) que al principio del partido se desgañitó a cantar de todo, pero pasados diez minutos quedaron en silencio y no volvió a haber noticias suyas.

Pese a la victoria, no nos subamos a la parra. Todavía no estamos en la final, aunque la eliminatoria esté de cara, no sería la primera vez en la historia del fútbol que se remonta un 4-0. Al Atleti le han remontado 4-0 en sólo 45 minutos, así que en 90 puede pasar de todo.

Varios apuntes:

1.- Canales, un fuera de serie, veremos en que queda con los años pero promete. El único del Racing que dio sensación de peligro.

2.- Munitis, un picado, se cabreaba hasta el infinito cuando le regateaban. Una pena, porque él era muy “virguero” y debería saber que el desborde es la salsa del juego (junto al toque) .

3.- Desde mi ángulo, Antonio López hizo mano en el área.

4.- Desde mi ángulo, el penalty a Jurado no fue tal. Fue a un metro del área. Vaya con Mateu Lahoz

5.- Pese a los puntos 3 y 4, el Atleti arrolló. El Racing no jugó ni un minuto al fútbol y la superioridad fue aplastante

Atleti – Celta

Este año no había ido hasta ahora a un partido de Copa del Rey. Pese a mi fidelidad a los colores, había tres motivos básicos: los partidos son muy tarde (manía absurda de jugar a las 22:00 entre semana, todo por la audiencia… la Champions es a las 20:45 y tiene mejor audiencia), hace mucho frío y presumiblemente el partido del día, el que sea, va a ser una castaña total.

Lo que pasa es que veía que íbamos pasando rondas (facilísimas) y pensé “al final nos eliminan y no he visto ni un solo partido de Copa”. Me imagino que ese era el destino, pasar de rondas hasta que yo fuese y así dejar la eliminatoria más jodida.

El Celta de Vigo es un equipo para hacerle un monumento. Están en media tabla de Segunda División y nos comieron de mala manera. Un tal Joselu (creo que era ese, si me he confundido que me lo avisen) le hizo cuatro, CUATRO, 4 bicicletas seguidas al fenómeno Valera.

Atleti – Espanyol

Ya lo viví en anteriores etapas en el Calderón y también en el estadio de Vallekas. Una de las pruebas de lo demencial que es ir al fútbol es pasar la llegada del invierno, sentado 90 minutos en una grada gélida viendo a veintidós tipos corriendo en pantalón corto mientras te va saliendo vaho cada vez que respiras. Es lo que demuestra lo absurdo de toda la enfermedad incurable del fútbol. Si la travesía invernal se acompaña de malos resultados ya es una enfermedad más absurda si cabe… y sin embargo sucede. Que se lo digan a los 5.000 socios del Numancia, por no hablar de la gente que llena estadios de fútbol rusos o noruegos (aunque su temporada finaliza en Diciembre, pero su Diciembre es peor que nuestro mes más frío). En eso pensaba yo ayer mientras se me iba entumeciendo el cuerpo y me preparaba para una nueva derrota del Atleti.

Por suerte ganamos dominando y salimos un poquito del pozo. El Kun, impresionante. Hay que grabar en la retina todo lo que está haciendo, todos esos regates, desbordes, paredes… porque pronto vamos a dejar de verle de raya colchonera. Por pedir, pediría que nos diesen un invierno victorioso. Así compensamos en algo las catorce gripes que nos vamos a coger.

Fever Pitch – Fiebre en las gradas

Me imagino que como tanta otra gente, en vacaciones me llega el momento de ponerme las pilas con lecturas atrasadas o deseadas o vaya usted a saber.
De los cinco libros que han caído en esta quincena de asueto que ya apuramos, sin duda el más destacado ha sido “Fever Pitch” de Nick Hornby. Le tenía ganas a este autor, puesto que una de mis películas favoritas, “Alta Fidelidad” está basada en un libro suyo y como dicen que siempre es mejor el libro que la peli (menos “El Padrino”) pues en vez de leer “Alta Fidelidad” acabé con este, “Fever Pitch” o “Fiebre en las gradas” que es como se llama en castellano.
Este libro trata de la afición real del autor por su equipo de fútbol, el Arsenal. Hornby cuenta su historia de amor y obsesión por el equipo, visitas al estadio en partidos tediosos, finales perdidas una y otra vez, viajes en tren para verle jugar fuera. Muchas veces también, a raíz de experiencias en partidos de fútbol, hace sus particulares reflexiones sobre la vida. A mi en general me caen bien este tipo de aficionados que hacen del fútbol, algo absurdo, una parte importante de su vida (otros coleccionan sellos y otros cualquier otra cosa con el mismo poco sentido), que se saben toda la historia de su equipo, que van al campo a animar pero que no llegan a ser tan cenutrios como para estar gritando todo el rato o incluso para querer eliminar físicamente a seguidores de otros equipos.
Sobretodo en su parte inicial, la de la niñez, me he sentido bastante identificado, en lo que a mi respecta con mi dura infancia colchonera (el día que ganó el Real Madrid la famosa séptima, el Hermano Damián nos sacó a los tres que éramos del Atleti a la tarima para preguntarnos la lección de historia… ¡la venganza llegará!) y eso que yo no iba tanto al estadio. El autor tuvo un año con bastantes trofeos y yo tuve un doblete, y bueno, está curioso como cuenta el caso de que cuando eres niño y vas al estadio, aunque tu equipo juegue contra el Matalascañas, si ganas 1-0 ya estás una semana emocionado, pero si luego pierdes contra el Compostela en un amistoso jugado con los juveniles porque los demás están en partidos internacionales, te quedas cabreado.
Lo bueno que tiene este librito es que creo que puede ser también divertido para aquellos a los que no les gusta el fútbol, porque tiene multitud de anécdotas que transcurren en estadios pero que al fin y al cabo son anécdotas graciosas no necesariamente relacionadas con el fútbol en sí mismo.
Se lee de un tirón, de esto que dices “voy a leer un poco más” y no puedes parar hasta que te lo has terminado. Para mí este título ya ha entrado en mis salón de la fama de los libros, por eso aprovecho que hoy juega el Atleti contra el Apoel para recomendarlo a todos.
(si a alguien le interesa el libro y es capaz de leer en inglés, que sepa que en su lengua original cuesta 10 euros, mientras que en castellano yo sólo lo encontré por 20)

Atleti – Panathinaikos

Ultimamente hay algunas novedades vitales. Dejo atrás con pesar una etapa de compromiso importante (que quien sabe si retomaré) e inicio otra de compromiso mucho menos importante y bastante irracional. Amigas, este año tengo abono del Atleti. Es la segunda etapa, la primera fue cuando bajamos a segunda, un añito en el infierno que fueron dos (yo me conformé con uno) batiéndonos con Córdoba, Albacete, Leganés…

Ayer lo estrené viendo la previa de la Champions, contra el Panathinaikos. Tiene su gracia el ritual de ir allí. Todos los personajes que van en Metro. La cantidad de cafres que van por ahí, además de un número de fachas que asusta. Con la paradita en Pirámides y a seguir el río rojiblanco, dejando atrás bares llenos. Es fascinante como una cosa tan tonta como dar patadas a un balón arrastra a tanta gente, a la vez que preocupante. Y la incoherencia personal que supone. En el fondo, estás acudiendo ahí, a ver a millonarios pegar patadas a un balón y a pagar a los Gil. Es lo más estúpido que puede hacerse, y sin embargo…

La pandilla del Atleti la formamos mi padre y yo, dos amigos de mi padre (Vara y Galán) y un par más que no se como se llaman. Como el partido de ayer era de la previa de la Champions, había que pagar 20 euros y además había mucha gente de vacaciones, la configuración de esta peculiar pandilla era distinta, con Vara y varios amigos suyos ocupando los sitios. Nuestro sitio está subiendo todas las escaleras posibles, mi padre se va a cagar cuando estrene su abono. Verse se ve bien.

Lo que fue el partido… poco que decir. A los cinco minutos los griegos se marcaron gol en propia puerta y eso fue todo lo que estuvieron dispuestos a hacer, como si la cosa no fuera con ellos. Lo mejor que aportaron fue el hecho de que por ser griegos tenía que haber un traductor en megafonía que hablase dicha lengua. Y así estaba, con “numero penta”, “numero enea”. Más allá de eso parecían once muertos. Los nuestros, visto lo visto, tampoco hacían mucho.

Diría que lo más destacado fue el bocadillo de albóndigas que me comí en el descanso, que fue de hecho uno de los mejores bocadillos que he comido jamás. Porque la segunda parte tampoco aportó demasiado. En el Panathinaikos juega un argentino, Leto, que posiblemente fuera el único que tenía algo que aportar, no me explico como le dejaron en el banquillo en la ida. Más allá de sus carreras, todo lo que hacían era pegar patadas en el centro del campo. Total, ya iban perdiendo la eliminatoria por un global de 4-2, por lo menos se quedarían a gusto.

Cuando un partido es tan soberanamente aburrido, quizá el mayor entretenimiento es fijarse en lo que lo rodea. La gente por donde nos sentamos era moderadamente normal, lo cual quitaba mucha gracia al asunto. Así que visto esto, no me quedó más remedio que fijarme en lo único que se movía: El Frente Atlético. Si digo que la mayoría me parecen gentuza, me quedo corto. Que es un nido de organizaciones fachas, lo sabemos todos. Que habrá buena gente, me lo imagino. Animar, animan un rato, al Cesar lo que es del Cesar. Diría que el 75% del tiempo dan mucha vidilla y se centran en animar al equipo única y exclusivamente. El otro 25% se divide en insultos y exabruptos, fundamentalmente en “hijos de puta Real Madrid”. Ayer además les dio por arremeter contra Reyes, un tipo que tiene menos ganas de jugar al fútbol que mi bisabuela Ruperta (que en paz descanse) aunque le sobre calidad, pero eso no es motivo para pasarse veinte minutos con el “Reyes muérete”… y eso que el chico estaba en el banquillo. Cuando salió, lo hizo encabronado, pero solo tuvo cinco minutos. Lo curioso es que la mayoría de la gente silbaba al Frente Atlético cuando les daba por sobrarse.

En el campo, poca cosa. Asenjo apunta a porterazo. Juanito, veterano pero cumple bien. Heitinga, más centrado que el año pasado (parece). Assunçao, nadie le ve, pero como se lo curra. Al final, una jugadita del Kun Agüero hizo el 2-0. La jugada fue buena, pero el partido un tostón como pocos.

A la vuelta en el Metro, uno del Frente Atlético iba pavoneándose ante unos chavales que no conocía de nada de que en un viaje al País Vasco entraron a una herriko taberna a dar una paliza a todos los proetarras. Menudo fantasmón.

Y nada, me perderé el primer partido en casa porque uno también tiene sus vacaciones.

El CR Guindalera necesita jugadores

Un día os hablaré del Club Recreativo Guindalera, el equipo de fútbol de mi barrio y uno de los más antiguos del fútbol madrileño, que juega en tercera regional. Me comprometo a hablar a medio plazo un poco más de este equipo.

El caso es que he leído en su web que necesitan jugadores. Ya sabréis que en tercera regional lo importante no es ser Ronaldinho, sino que te guste el fútbol y tener compromiso. Es un equipo con opciones a subir a segunda regional, haciendo una analogía podríamos decir que en su categoría es una especie de Valencia, Villarreal, Depor…

Yo tengo una forma física que si corro más de diez minutos me da un jamacuco (sí, lo sé, hay que ponerse en forma) y además mis cualidades son ínfimas. No me veo para jugar en un equipo con seriedad. Pero no se, si por casualidad alguien de los que lee esto tiene ganas de hacer deporte e implicarse en un equipo, para pasar un buen rato, pues ya sabe.

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