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Lo que da de sí una calabaza

Hace unas semanas, cuando estuve por tierras alicantinas, me dio por pasear por los caminales con la Reina. En Denia y la comarca de la Marina Alta en general, los caminales son todos esos caminos, asfaltados o no, que transcurren entre las huertas, pasando al lado de casas grandes y pequeñas llenas de naranjos principalmente pero también de muchas otras cosas. Los cracks del lugar saben llegar por medio de caminales, sin salir ni una vez a la carretera (salvo para cruzarla) a cualquier pueblo de los alrededores.

El caso es que íbamos por ahí y nos encontramos a un señor, Don Francisco, que estaba cargando una furgoneta de calabazas. Aurora se acercó para preguntarle por si podía sacar una fotografía y el hombre no sólo accedió sino que nos regaló dos calabazas, “jo vos las done de bona gana!“. Una se la dimos luego a mi abuela porque le encantan las calabazas asadas y la otra viajó con nosotros hasta Madrid.

Y ¿qué hacer con una calabaza? En Valencia es de lo más común comer calabaza de distintas maneras, pero aquí en Madrid no es algo tan habitual. La gente las usa para la decoración de esa terrible fiesta de origen celta impuesta por los yanquis y el capital que se celebra dentro de poco, pero poca cosa más.

Nosotros la dividimos en cuatro cuartos y lo que ha salido es:

1.- Coca de carabassa:


500 gramos de harina, 500 gramos de azúcar, 5 huevos,  2 sobres de levadura, medio kilo aproximado de calabaza

Empezamos con esta receta valenciana para hacer honor al origen de la calabaza. Mezclas el huevo y el azúcar en un bol,añades la calabaza, algo de aceite, la levadura y la harina y lo sigues moviendo.

Se mete todo en un molde para el horno untado con mantequilla o aceite de oliva, se hornea y se saca. Cuando ya no está tan caliente le pones azúcar glas por encima.

2.- Puré de calabaza

¼ de la calabaza más o menos, 2 puerros, un bote de nata líquida, caldo de pollo,2 dientes de ajo, un poco de comino y jengibre, también unas bolas de pimienta verde.

En el fondo de una olla con poco aceite doras los ajos, cuando están dorados añades el puerro cortado en rodajas y la calabaza. Lo dejas un rato friéndose, viertes el caldo justo hasta que cubre, le pones una pizca de comino, jengibre, las bolas de pimienta verde y sal. Se deja hirviendo más de media hora, después añades la nata y lo bates. Tremendo

3.- Calabaza especiada

Calabaza cortada a tiras y las especias que más rabia te den

Esta es una guarnición que hicimos para acompañar a unas pechugas de pavo a la plancha. Cortas la calabaza en tiras y las fríes en la sartén. Paralelamente en un cuenco pones sal y las especias, nosotros pusimos pimienta negra, jengibre, tomillo y clavo. Eso lo machacas todo y lo pones por encima de las tiras de calabaza que estabas haciendo en la sartén. Y de acompañamiento va fenomenal.

4.- Nos queda todavía un poco de calabaza ¿qué hacemos con él?

Peluquerías de caballeros: Jose Luis, Denia

Una de las grandes muestras de la invasión del revisionismo y la lamentable toma de posiciones que ha logrado en nuestra sociedad es la progresiva desaparición de las peluquerías de caballeros. Se han impuesto las peluquerías unisex, lo cuál sin duda significa la victoria del terrorismo izquierdista sobre las verdaderas interpretaciones del materialismo dialéctico.

Pasa lo siguiente: Antes había peluquerías de caballeros y cuando tenías ya diez años y te llevaban a una de estas era como entrar a un mundo nuevo, donde los señores se reúnen y dicen barbaridades mientras un tipo con tijeras afiladas va dando vueltas por la sala riendo las gracias. Antes se perdieron, parece, las barberías, cosa que no he podido conocer bien a fondo.

Los auténticos caballeros debemos ir a las peluquerías de caballeros y no a las unisex. Aun así, siempre se plantean algunos problemas de calado importante. En las peluquerías unisex te encuentras en general con que los peluqueros quieren ser artistas y te hacen muchos desaguisados porque “esto es lo que está ahora de moda” o “esto te va muy bien”. Acabas peinado como Guti sin darte cuenta por entrar en estos lugares. Cuanto mal ha hecho el troskismo. Y luego vienen los atracos, cuando te lavan el pelo y te cuentan “te voy a aclarar con este champú que tiene aloe vera” piensas “pues haz lo que se te venga en gana”. La risa viene cuando te cobran ese aloe vera y además te intentan convencer de sus bondades. Por cierto, tremendo lo del aloe vera, hasta mi colchón tiene aloe vera y no es guasa.

El problema es que por otro lado, las pocas peluquerías de caballero que quedan tienen retos complicados ante sí. Muchos de sus dueños van cumpliendo años y ya solo saben cortar corto o más corto y lo que es peor, no manejan el flequillo. Si en las peluquerías unisex acabas con “flequillo fantasía” en algunas de las de caballeros acabas con “flequillo fraile”.

Lo que es justo es justo y es hacer un reconocimiento a las mejores peluquerías de caballeros que quedan y yo voy a hacérselo a la mejor que conozco: Peluquería José Luis. Es la peluquería a la que ha ido mi familia en Dénia durante décadas y a la que me llevaban a mi en verano. Llevaba años sin ir, pero la semana pasada me tocó cortarme el pelo y no dejé pasar la oportunidad, aprovechando que estaba por el Levante. Fijaos si será crack el tipo que me estuvo cortando el pelo y al rato se quedó meditando “este pelo lo he cortado antes”. Le dije que desde hacía muchos años no iba, al final le dije cuál era mi familia y el gran Jose Luis resolvió el entuerto: “¡¡Tu eres el fill gran de Miguelito!!” (¡¡Tú eres el hijo mayor de Miguelito!!). No solo eso, en cinco minutos me hizo un repaso de: todos los varones de mi familia paterna, las características de su pelo y el tipo de corte que suelen pedir. Hasta mencionó a uno de mis tíos que puede llevar 20 años sin ir por ahí. Más allá de las anécdotas, lo importante es que el corte además fue perfecto, siendo este un problema de gran calado me jode pensar que para cortarme bien el pelo tendría que desplazarme 400 kilómetros desde mi domicilio oficial.

La peluquería de Jose Luis ocupa un pequeño local en el que hay apenas dos sillones de peluquero, unas butacas para los que esperan, señores que entran aunque no se vayan a cortar el pelo y se dedican a hablar del Barça (por ahí se lleva mucho el Barça) y ahora que está en Segunda B, algo del Denia. Hay periódicos viejos, revistas de coches y de señoras en cueros, huele a lociones múltiples y todo el mundo dice barbaridades en valenciano. No pueden existir muchos lugares mejores en la tierra.

Uno debe honrar a quien ha cortado el pelo a su familia y por eso yo lanzo un homenaje a Jose Luis, el gran peluquero que pronto se jubilará y nos privará de sus excelentes cortes.

La mejor peluquería de caballeros del mundo: Peluquería Jose Luis. Carrer Pare Pere, 48. Denia, Marina Alta, Alacant

Pues una fideuá

Hay que decir las cosas como son y es que últimamente la reina y yo cuando nos ponemos a cocinar nos salimos por todas partes, dicho sea con toda la modestia.

El pasado fin de semana me lancé con la ayuda de mi pinche a hacer una fideuá. ¿Y qué es una fideuá? Bueno, es un plato bandera de las comarcas de La Safor (de donde es originario) y la Marina Alta, en el País Valenciá. Según cuentan su origen está en los tradicionales guisos que hacían los pescadores en sus barcas. Era una costumbre llevar arroz en la barca y cuando pescabas esto y aquello hacías un caldito y hacías cualquier plato. Parece ser que un día no tenían arroz y probaron a hacerlo con fideos y la cosa se popularizó, y así hasta ahora, cuando es sin duda uno de los mejores platos para hacer en paella.

Hay dos ingredientes fundamentales. El primero es el fideo gordo corto y hueco, que ya en muchos sitios lo venden como “fideo de fideuá”. Esto es importante, si se hace con fideo fino es un rossejat que es algo que se hace en el País Valenciá Nord, o sea, la C.A. de Cataluña. El segundo ingrediente clave es el caldo de pescado. Para hacer un caldo de pescado se pueden usar muchísimas cosas y si nos atenemos al espíritu del plato vale cualquier cosa que venga del mar, básicamente si coges morralla, cáscaras de mariscos y demás, lo cueces todo varias horas y tienes un caldo de pescado. Hay ahora muchas recetas para hacer caldos, pero como digo los pescadores hacían el caldo con lo que tenían. Nosotros hace meses hicimos un caldo de pescado para no se qué, congelamos una parte y esa es la que usamos para la fideuá. No se ni de que era, pero era caldo de pescado. Yo siempre digo que una persona práctica debería tener siempre caldos caseros de pescado, cocido y verduras, pero luego soy el primero que no encuentro tiempo y tengo que comprar los que vienen ya hechos. Pero si siempre tienes a mano, mejor.

Luego hay otros ingredientes también importantes, que son los “tropezones” y lo que uses para hacer el sofrito. Aquí yo  me he ceñido a lo que he visto siempre hacer a mi padre y a mi tío. De “tropezones”, gambas y sepia cortada en trozos pequeños. Por cierto, antaño en Denia se usaba como tropezón la gamba roja, que había a mansalva y sobraba siempre, ahora resulta que es un producto delicatessen que vale la vida. Para hacer el sofrito, ajos, cebolla, tomate (hay gente que usa salsa de tomate Apis o alguna de esas, yo creo que si usas varios tomates cortados a pelo o bien una lata de esas en las que vienen troceados queda mejor) y pimentón. Y para culminar, azafrán y colorante de ese asqueroso.

El proceso para hacerlo es el siguiente. Coges la paella, echas aceite y sofríes el ajo y la cebolla, cuando se ha dorado echas el tomate, después pimentón, remueves, echas la sepia troceada, las gambas, sofríes un rato y cuando ya ves que la sepia no va a quedarte crudo, echas los fideos y les das unas cuantas vueltas ahí, a pelo. Dadas las vueltas a pelo, echas el caldo. ¿Cuánto? Ni idea, yo siempre lo he visto hacer a ojo, echar caldo hasta que cubre o hasta que llega a los clavos de las asas de la paella. Ahí es cuando yo meto azafrán y el colorante. Esto es un tema de debate muy serio. El asunto es que para que una paella o una fideuá queden amarillas como corresponde hay que echar una cajita entera de azafrán y teniendo en cuenta que el azafrán es lo más caro que hay en el planeta, no se lo puede permitir cualquiera. Pero estos platos si no son amarillos es como si falta algo, así que se meten esos sobres asquerosos. Claro que el azafrán da muy buen aroma, por lo que unas hebras como mínimo hay que poner. En cosa de diez minutos ya está todo hecho y después se come y no hay más que contar.

De acompañamiento, lo que se suele hacer es all-i-oli y sobre esto va a haber que sentar doctrina en este momento. El nombre lo dice todo, all-i-oli, ajo-y-aceite. Lo que tomamos normalmente es una mayonesa (aceite y huevo) a la que se añaden ajos. Y es comprensible porque es más fácil. Pero un all-i-oli de verdad es ajo machacado ligado con aceite en un proceso largo y laborioso. Para hacer all-i-oli, se procede de la siguiente manera: se pillan dos o tres dientes de ajo, se cortan en trozos, se meten en un mortero (¡de cerámica!) y se machaca con rabia durante cosa de diez minutos (o más) hasta que tienes un puré de ajo, una masilla que huele que alimenta. Sobre el uso del ajo aquí hay que ser muy claros porque a veces la gente te dice que lo hagas con poquito ajo… no, no, no, el all-i-oli es algo que tiene que tener tal potencia que haga desmayarse a todos los que están a diez metros de ti cuando hablas. Es algo que tomas si sabes que no vas a salir a ligar porque sabes que no tienes oportunidades o porque quieres ser fiel a tu novia, claro que esto último es un riesgo también porque puede provocar divorcios. Eso es el all-i-oli, lleva ajos, vas a oler a ajo y has de asumirlo. ¿Por donde íbamos? Al puré de ajos que has hecho le vas echando aceite de oliva muy despacio y vas removiendo todo constantemente para que vaya ligando, lo puedes ir haciendo gota a gota para que sea más fácil, pero aviso que puedes estar fácilmente media hora con todo el proceso y si no lo haces con mucha calma te saldrá mal.

Aquí pongo un par de videos donde hacen all-i-oli, a ver si os animáis

(ah, nunca hablo de sal porque la doy por supuesta)

Tránsfugas en Benidorm

Antes de entrar en materia y para salir al paso de las clásicas miras bipartidistas (si no votas a los míos es que votas a los otros), quisiera dejar claro que jamás he manchado mis manos con papeletas del PP o del PSOE, nunca he votado a ninguno de estos partidos ni pienso hacerlo. Quizá sea esto lo poco que me queda de dignidad en estos momentos, así que no está de mas dejarlo escrito.

Dicho esto, no se como habrá sido la cosa por otras partes, pero por la Marina Alta el Canal 9 ha estado machacando todo el santo día con la famosa moción de censura de Benidorm. Era poner dicho canal de televisión y ahí estaban, toma que toma, tránsfugas por aquí, tránsfugas por allá. Y, ¿por qué veía Canal 9? ¿Es que me va la marcha? Pues sí, no se, ponen el programa ese de “El Picú” y “Check in Hotel”.

Esta cuestión habría que analizarla desde un punto de vista abstracto y un punto de vista concreto. En lo concreto, nunca he entendido muy bien por qué los votantes de PP o PSOE (que son la mayoría de mis conciudadanos) suelen ser tan histéricos e ir tan a la gresca. No encuentro grandes diferencias entre estos partidos más allá del matrimonio homosexual, el divorcio exprés o la utilización (o inutilización) del genérico castellano (miembros y miembras). Todo lo demás son ganas de llevarse mal, me imagino que porque el bipartidismo da una mayor apariencia democrática (aconsejo como bibliografía audiovisual, en este sentido, el capítulo de Los Simpson en el que los candidatos a presidente son abducidos por los marcianos).

Sin embargo, en abstracto, cabría profundizar más en ello. Es decir, lejos de lo absurdo que me parece tanto votar a cualquiera de estas dos formaciones como el hecho de que la una y la otra (y sus votantes) se declaren enemigos, vamos a ver el tema de los tránsfugas. En el Estado Español se vota a partidos en listas cerradas, no a personas en listas abiertas. Por eso, pese a lo absurdo que es votar al PP o al PSOE, es fácil saber que, una vez realizada la votación, los votos son del partido, y no del candidato. A raíz de esto queda medianamente claro que es absurdo tener tantos cargos electos por ahí, porque podríamos decir que con tener en el ayuntamiento un concejal del PP cuyo voto vale por 7, uno del PSOE cuyo voto vale por 4 y otro del BLOC cuyo voto valga por 2, nos ahorramos mucha gente revoloteando en la política. Como esto no es así, los 7 votos del PP se representan con 7 concejales. Por todo el tema de las listas cerradas, los votos son del PP, no de cada concejal. Por eso que venga un tránsfuga y decida que ahora hace lo contrario desvirtúa la votación que se hizo en las elecciones. Vaya, que lo de ser tránsfuga es hacer trampa. Decía Enric González, por poner un ejemplo, que la gente que vota al PP votaría a sus listas aunque sólo hubiese tres primeros nombres reconocidos y el resto de puestos estuviesen rellenados por la plantilla del Alcoyano. Lo mismo, digo yo, pasaría con el PSOE. Por eso si no vamos a poner listas abiertas, que sería lo suyo, hay que joderse. Si eres concejal del PP o del PSOE y no estás de acuerdo, coges y te piras, no te haces tránsfuga. Todo esto es mi opinión en abstracto, porque, recuerdo, en lo concreto, a la hora de las políticas prácticas, que gobierne el PP o el PSOE es indiferente.

Visto esto, sabiendo que a mi, en realidad, meninfot que salgan los unos o los otros, lo que a mi me está dejando a cuadros son las intervenciones que salen en la televisión. Esto demuestra que nuestra clase política vive en su propia realidad onírica. Escuchar a Leire Pajín, que parece que se sacó la comunión a la segunda, es demencial (otrosí: encima aparece en medio su madre, otra figura para el clan. Otrosí segundo: La chica tiene un blog que no tiene desperdicio, que calamidad). E igual de demencial está siendo escuchar a Mariano Rajoy, diciendo que con todo este tinglado se ha roto el pacto antitransfuguismo, se ha acabado el talante, que es una vergüenza y toda la pesca. Mariano Rajoy parece olvidarse que en Denia, a menos de una hora de Benidorm, gobierna el PP gracias a un tránsfuga del PSOE y esto desde hace un año. Luego dice que claro, que todo es por intereses urbanísticos… Mariano ha descubierto la pólvora. Resulta que todos los concejales de los ayuntamientos costeros son honrados políticos con vocación de servicio que jamás se meterían en política por los intereses urbanísticos. Mare de deu senyor…

Al principio, yo pensaba que todas estas cosas que dicen eran cuestiones tácticas. Es decir, cuando Mariano o Leire dicen que “se ha roto el talante y llega el holocausto” no ignoran que realmente sus partidos gobiernan con tránsfugas en mogollón de municipios, pero se hacen los longuis por cuestión táctica, por causar un impacto mediático, por ganar más votos, vaya, por maquiavelismo. Pero lo he estado analizando y … ¡a ver si en realidad es que se lo creen! Empiezo a pensar que sí, que tienen su propia realidad. Es decir, cuando Mariano habla de la ruptura del pacto antitransfuguismo, no es que lo diga por táctica, es que él, en el fondo de su ser, se lo cree. De alguna manera existe una barrera que hace que Mariano en realidad no sepa el tema de Denia y el tránsfuga del PSOE gracias al que gobierna su partido. O que dentro de su tejido cerebral no exista el famoso Tamayo. No es que lo oculte, es que vive en su realidad. De alguna manera Leire cuando habla de probada honradez no sabe que su partido también gobierna en algunos municipios gracias a más de un tránsfuga. Otra que también vive en su realidad.

Al final la única conclusión que saco de todo el tema del tránsfuga de Benidorm es que tenemos una clase política amnésica y esquizofrénica. Pero bueno, a seguir votándoles.

[anda que tanta polémica por gobernar este monstruo...]

Expropiaciones y el fin de la agricultura

Cuando la presidenta Esperanza Aguirre habla de que las expropiaciones en materia de urbanismo son algo denunciable debido a su “stalinismo”, quizá no sepa que alcaldes y alcaldesas locales de su partido bien practican esta medida cuando le conviene.Es el caso de Ana Kringe, alcaldesa de Denia, que proyecta expropiar más de cuarenta fincas rurales con la finalidad de hacer una carretera.

Sobre esto habría varias cosas que decir:

1.- La chapuza constante de Denia: El municipio de Denia es víctima de una gestión terrorífica llevada a cabo en los últimos 20 años por equipos de gobierno municipal de todos los colores. No ven más allá del modelo “sol y playa”, que lejos de la primera inyección que supuso a nivel económico, es la raíz de todos los problemas de Denia. Los gobernantes de Denia, del color que sean, no aprenden nada de la crisis, sino que esperan sentados a que las cosas vuelvan a ser como antes, haciendo huidas hacia delante para ello.

2.- Esta carretera que quieren hacer es producto de esto: más coches, para que entre más gente por la carretera, para que venga y gaste más. Modelo de pueblo- consumo

3.- Pero, ¿hace falta la dichosa carretera? La densidad del tráfico no es tan grande en líneas generales. Sólo es grande en la entrada porque los carriles se acaban reduciendo, lo que provoca un EMBUDO. Los carriles se reducen porque a los lados ya está el pueblo y no se puede echar abajo. Ahora pasaría lo mismo, un nuevo embudo, ya que más allá de las fincas rurales que pretenden expropiar comienza el polígono industrial. Y, salvo que lo tiren abajo, los carriles volverían a reducirse abruptamente, por lo que todo el tráfico que pretenden atraer acabaría más colapsado si cabe.

4.- A todo esto, no se les pasa por la cabeza poner un tranvía para eliminar tráfico, ni invertir en transporte público, ni nada por el estilo. Sólo hacer más carretera inservible.

Conste aquí que servidor no es contrario a la expropiación. Claro que caer en calificar la “expropiación” como tal o cuál cosa, en abstracto, supondría caer en la metafísica. Lejos de mí dicha intención. Soy partidario de la expropiación. Soy partidario de expropiar las tierras de las fincas rurales siempre que sirva para algo útil. Antepongo el modo de vida rural al modelo de sol y playa, método fallido, cuya decadencia está más que demostrada pese a la insistencia de los jerifaltes locales en esperar la vuelta de los tiempos dorados. Soy partidario por ello de trabajar desde las entidades locales por recuperar la agricultura, de dar la cara por la agricultura. Por eso, sí, dejaría las casas a sus dueños, pero las tierras agrícolas las expropiaría y crearía cooperativas agrícolas en Denia, que darían trabajo directo a unas doscientas personas y quien sabe a cuantas indirectamente. Eso es lo que se llama expropiar para el pueblo.

Expropiar para hacer una carretera para ganar dinero para el turismo decadente, además de una huida delante, significa expropiar para los cuatro mamarrachos-hombres de negocios con dinero del pueblo.

El PP es un partido que defiende el liberalismo más atroz, cosa que no es ningún secreto y es, probablemente de los grandes partidos, el más leninista en sentido táctico. Pues no duda en hacer los zig-zag necesarios y aprovechar las armas que tenga a su alcance para conseguir sus fines. Expropiar con fines capitalistas es también posible. En ocasiones ven stalinistas… y en ocasiones no.

Horchata al poder

La verdad es que últimamente estamos a saco en la cocina y eso nos está proporcionando brillantes momentos alimenticios. Lo que pasa es que luego la báscula se estropea y pesa de más.

Una cosa que siempre quise hacer es horchata. Será por mis arrels valencianos, o porque es simplemente una de mis bebidas favoritas, y porque la asocio a miles de momentos, a la plaza del Doctor Collado, o a la Jijonenca, a fallas, a estiu… ponga una horchata en su vida. Recuerdo hace un año cuando estaba en tierras lejanas pasando calor y con la horchata insertada en mi cerebro torturándome, ¡qué ganas tenía de tomar una! (en San Francisco los hondureños y salvadoreños hacen horchata, por cierto, aunque no es de chufa).

En Madrid es difícil encontrar una buena. En el kiosko de la calle Narvaez probablemente hacen la mejor de la ciudad, el resto que encuentras suele ser tirando a malo. Y de la marca innombrable que comercializan en las tiendas, por mucho que pongan “Maestro Horchatero”…

La horchata como sabéis es una bebida cuyo ingrediente principal es la chufa, un fruto seco duro y rugoso que sin embargo tiene un juguillo líquido en su interior (si la chufa es diminuta, imaginaos el líquido, una gota). No se a quien se le ocurriría inventarlo, ni de donde viene el nombre, aunque hay una leyenda cutre que no vamos a repetir, porque ya hay gente que se lo cree.

El caso es que tenía ganas de hacerla y al final, tras años barruntándolo, lo hice.

Ingredientes (4 vasos)

250 gramos de chufas

125 gramos de azucar

125 ml (mililitros, no marxistas-leninistas) de agua

Procedimiento:

1.- Se trituran las chufas en la batidora de vaso.

2.- Se añade el azucar y se sigue triturando un poco.

3.- Se añade el agua y se vuelve a triturar.

4.- Se mete el vaso de la batidora en la nevera un par de horas, para que la mezcla coja el gusto.

5.- Se saca de la nevera y el líquido se cuela por un colador de tela o colador chino, para filtrar todas las cáscaras de las chufas, pasándolo a un nuevo recipiente.

6.- A partir de ahí, depende de como te guste. Si te gusta granizada, métela en el congelador, cada hora dale un meneo y pasadas tres te lo bebes. Si te gusta simplemente fresca, pues nada más colarlo ya te lo bebes

Indicaciones:

Chufas:

No son tan fáciles de encontrar en una ciudad como Madrid. En muchas tiendas de frutos secos “tuvieron” o “si quieres te lo miro en el almacén”… vaya, que no siempre tienen, pero es el primer sitio a mirar. En el p**o Corte Inglés tienen siempre. Odio decirlo, porque el Corte Inglés apesta, pero su supermercado es de lo mejor que hay en el mundo.

Canela:

En muchas recetas de horchata pone que le añadas canela. En mi vida horchatera, o sea, toda mi vida, nunca había notado sabor de canela en la horchata, pero también es cierto lo que siempre dice mi madre “hijos, es que engullís, no saboreáis”, así que todo podía ser. Hice la prueba con canela y me cargué mi primera horchata. El resultado fue un refresco de canela, curioso, fresquito, pero no era horchata. No le pongáis ni una gota de canela

Rayadura de limón:

Esto también viene en muchas recetas. Lo dejo al gusto de cada cuál, yo después de haberlo probado no lo voy a añadir, pero al contrario de la canela, no jode el sabor de todo.

Fresca:

La horchata hecha así es un producto fresco, se debe consumir en el día. Si se quiere conservar no queda más opción que congelarla. Si la dejas en la nevera de un día para otro, se convierte en una especie de “blandiblú” rarísimo.

¿La mejor afición?

Últimamente os doy mucho la lata con la Liga, pero no me diréis que no están las cosas emocionantes. Ver jugar al Barcelona es un regalo, pero detrás está el Real Madrid, un equipo tosco y sin gracia ninguna que está llevando una persecución implacable. Es como una serie de televisión en la que el bueno no termina de salvarse y tiene siempre al malo pisándole los talones, dejándonos a todos sin respiración. Yo espero que ganen los buenos.

Por abajo no se termina de definir el descenso y es que prácticamente todos los equipos desde el Athletic hacia abajo no pueden decir que no van a bajar a Segunda.

Los puestos 3º y 4º – Liga de Campeones – y 5º y 6º tampoco acaban de definirse. Siempre hay alguien que falla, siempre alguien que responde, lo mismo estás en la cuarta plaza que en la séptima de una jornada para otra. Aquí es donde entra mi jodido Atlético de Madrid, un equipo que tiene la permanente capacidad de hacerlo todo al revés.

Pero no quería hablar de fútbol como deporte, que da para mucho, sino de lo que lo rodea. De la “afición”. Llevo décadas escuchando esta especie de axioma: “La afición del Atleti es la mejor de la Liga”. Es algo que se repite hasta la saciedad. Pero, ¿es verdad esto? Si miramos algunos datos, vemos que la afición llena el estadio aunque se juegue contra el Alpedrete, tenemos el hecho de que al llegar el famoso descenso lo que pasó es que aumentó el número de abonados, o que hay más ambiente que en muchísimos estadios. El campo de nuestro vecino blanco parece una obra de teatro donde la gente aplaude al final y poca historia más.

Esos son los datos que se manejan y son ciertos. Pero aun así yo pongo en duda que la afición del Atleti sea la mejor de la Liga. Quizá lo fue en algún momento, pero se perdió el control. Yo recuerdo ir al campo de pequeño y posiblemente ahí la afición era la mejor. Porque era una afición que aunque el equipo perdía estaba siempre jaleando al equipo y llevándolo en volandas.

Últimamente veo los partidos del Atleti y lo que me encuentro es a una gente que no tiene otra cosa que hacer que ir al campo a pegar silbidos y quejarse de todo. Yo no lo entiendo mucho, porque se crea una especie de vínculo extraño entre la gente con sus equipos. Esa gente que no entiende que los futbolistas de Primera son millonarios que van a su bola. Es esa gente que cuando un jugador ficha por otro equipo es capaz de estar una semana cabreado con el mundo. Son los que gritan tranquilamente que se muera el hijo de un jugador rival, o que hacen el sonido de un mono, que llegan a lo más bajo sólo porque gane una sociedad anónima. Por mucho que me guste el fútbol y por mucho que tenga la enfermedad del Atleti en las venas, me parece ridículo. En medio de la más terrible crisis de nuestra historia y la gente dirige su odio y su cabreo hacia once tipos en pantalón corto.

Al fútbol hay que ir a divertirse. Las frustraciones mejor pagarlas con ZP y Rajoy. Al fútbol teníamos que ir como al cine, a pasar un rato de asueto. Quizá todo esto venga por el fútbol negocio. Antes ibas con el equipo de tu barrio ganase o perdiese (como sucede en Inglaterra todavía, por cierto) y la gente no se volvía tan loca. Ayer la gente del Calderón pagaba la frustración de su vida en el fútbol. Por suerte había en las gradas 3.000 asturianos dejándose la garganta en animar a su equipo, que tiene un pie en Segunda. Eso si que es una afición.

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Por cierto, hablando de equipos del barrio o pueblo, el Denia perdió contra el Benidorm. La afición del Denia es un cachondeo también, recién subidos a Segunda B ya estaban pitando por no subir a Segunda… aun así, Amunt Denia!

Y ¿qué habrá hecho el Club Recreativo Guindalera? La Federación Madrileña de Fútbol tarda la vida en actualizar su web

Historias de la Marina Alta: El enviscador de cardeneras

Falleció hace un par de años y por su localidad natal todos le llamaban “El Benissero”. Era aficionado a la ornitología, por eso en su pequeño tossalet, subiendo la rampa hacia el assagador de Sant Pere, tenía una gran jaula del tamaño de una habitación mediana. Era especialista en coger cardeneras (jilgueros) enviscando. El método de enviscar consiste en tender una trampa a los pájaros, untando las ramas de un árbol con liga, para que el pájaro se quede allí pegado y poder cogerlo. Era el único en la zona que sabía hacer aquello.

Miguel era aficionado a la caña y el anzuelo y hace años cogió su pequeña barquita y se fue a Dénia a ver si pescaba algo. Se le hizo de noche y empezó a llover. Se levantó una tormenta tan tremenda que pudo mirar a la muerte a los ojos. Pasó la noche agarrado a los laterales de su barca, rezándole a la mare de Deu. Salió de aquella y por eso juró que jamás volvería a acercarse a la mar.

Por eso, en medio de la huerta, en aquella rampa a un par de kilómetros de la playa se puede ver todavía la barquita azul de Miguel, “El Benissero”.

Taronja que t’estime taronja

En Dénia, como en tantos otros pueblos del Pais Valenciano, hay naranjas por todas partes. El naranjo es el árbol predominante.

El fenómeno de las célebres “naranjas de Valencia” es relativamente nuevo en la historia. El cultivo masivo de este fruto tiene poco más de un siglo y su aparición supuso una revolución total. En Dénia concretamente el cultivo principal anteriormente fue el de la uva, concretamente era muy exitoso el comercio de uva pasa. Todavía en la Marina Alta se cultiva uva y se hacen excelentes vinos de uva moscatel.

La agricultura fue durante años el motor económico de toda la zona. De ahí vivían muchas familias, tanto de propietarios como de obreros, que muchas veces eran los mismos. Con todo, debemos reconocer que muchas familias que vivieron de la naranja pudieron permitírselo porque tenían tierras y si tenían tierras era porque venían de clases privilegiadas. Este sería el caso de las naranjas de mi familia, sin ir más lejos. Aun así, en lo que conozco yo de esta zona, tampoco mi familia tuvo propiedades tan grandes como para vivir desahogadamente sólo a costa de la naranja. En toda la zona de la Marina Alta, la mayoría de las tierras son pequeñas propiedades gestionadas por familias o pequeñas propiedades de agricultores en las que ellos mismos se encargan de todo el proceso.

La naranja de la Marina Alta es una naranja exquisita. Es grande, dulce, con muy buena carne y también genial para zumo. No hay cultivos que utilicen resortes artificiales que las hagan salir fuera de temporada. Estéticamente no son las mejores. No tienen esos colores vivos como otras, ni son tan redondas y perfectas como muchas que vemos en los supermercados. Pero en cuanto a sabor, son excelentes. Mi abuela siempre cuenta orgullosa que las naranjas de su casa ganaron varios premios por su sabor en competiciones que se hacían antaño.

Pero tenemos un gran problema y es que la naranja no se vende. Hay una tremenda crisis de los cítricos que viene de lejos, mucho antes que toda esta famosa crisis actual. A este paso, hablar de las “naranjas de Valencia” va a ser un mito total y absoluto.

¿Qué está pasando? ¿Es que la gente no come naranjas? Bueno, es cierto que los hábitos alimenticios han cambiado a peor y el consumo de fruta y verdura no es como en otros tiempos. Pero esto no es el motivo principal. Es cierto también que naranjas de invernadero van copando el mercado, siendo naranjas de peor calidad y sabor que podemos encontrar todo el año. Pero cualquier persona con gusto sabe distinguir una naranja buena de una mala y en cuanto a sabor, la naranja de Valencia gana por goleada a cualquiera que se le enfrente.

Entonces, ¿dónde está el problema?. El problema está en que al propietario de la naranja no le llega un duro de todo lo que se mueve. La naranja pasa por distintas fases, se cultiva, se cuida, se riega, se recoge. Si no eres el encargado directo de recogerlas, se paga a unas personas para hacerlo. Luego todo va a un distribuidor, de ahí al mercado. Esto hace que el precio se vaya engordando. Pero al agricultor le llegan las migajas. La culpa de todo reside en buena parte en los intermediarios. Al agricultor le cuesta dinero mantener todo esto en marcha y apenas recibe unos céntimos.

Por eso, una primera solución que yo veo ante el problema es la autogestión de la naranja: yo cultivo, yo recojo, yo vendo. Sin nadie por medio. Aquí el problema está, por ejemplo, en las familias pudientes que han vivido de la naranja, ¿quién va a mojarse el culo? En las familias más humildes agricultoras, el problema está en sacarlo adelante económicamente, máxime en estos tiempos. Con todo, ya ha habido más de uno que ha dado el paso de la autogestión.

Un segundo problema está en general en la insolidaridad entre agricultores. Ha primado, al menos entre lo que yo conozco, el sacar adelante la pequeña propiedad por encima de ir todos a una. En otras partes se ha hecho, en Denia, que yo sepa, no. ¿Por qué no cooperativas de agricultores?.

También está el hecho de que las instituciones miran para otro lado, reforzando otros sectores y marginando el de la naranja. En Dénia mismamente, está la obsesión con el turismo. Se ha visto que el turismo de verano va menguando, que hay multitud de bloques de apartamentos sin vender. El regidor de turisme es mi “primo” y estoy seguro de que todo lo hace con la mejor intención y la idea de conseguir lo mejor para su pueblo. Pero el punto que les ha dado es hacer de Denia un destino turístico para todo el año. Denia es un municipio que en Diciembre está vacío, aparcas en la calle principal donde te da la gana. Es cierto que habría que reavivar su vida económica todo el año, pero ¿por qué no volcarse con la agricultura? No hay que hacer nada nuevo, no hay que hacer megaconstrucciones ni Eroskis ni centros comerciales como el que querían poner en Denia y que finalmente (y afortunadamente) pusieron en Ondara. La naranja está ahí, la tierra está ahí, sólo hay que sacarle partido. ¿Por qué no impulsar la marca “naranja de Denia”? De sabor es apoteósica, además salen naranjas que son como la cabeza de mi primo Dani (que tiene 2 años) y con una has desayunado, merendado y todo. ¿Será que se considera el trabajo en el campo como algo indigno? ¿O no se han parado a pensarlo?

En Denia se volcaron con el turismo de sol y playa y las terribles construcciones. Está claro que todo altera el territorio, incluida la agricultura. Pero ecológicamente creo que es mejor el cultivo de frutas que el de pisos-colmena. Y el zumo de ladrillo no sé como sabrá, pero a priori a mi me parece poco apetecible.

La situación es tan crítica que muchos propietarios dejan directamente que la naranja caiga al suelo, sin molestarse ni en cogerla (para que vas a pagar a nadie por recogerla si no la vas a vender) y más de uno anima directamente a sus familiares y amistades a que se pasen por la huerta con una bolsa y cojan todas las que deseen sin compromiso. Total, para que se pudran solas, mejor que alguien se las coma.

Hay muchas más causas que influyen porque la economía es algo más complejo y yo me esfuerzo por comprender muchas cosas pero a veces me pierdo. Por eso os dejo con este artículo, que puede ser interesante:

El agricultor en peligro de extinción

Historias de la Marina Alta: La ciudad de los polígonos

Erase que se era una localidad que gustó a fenicios, griegos y romanos. Estos últimos la honraron llamándola como a Diana, la diosa de la caza. Erase que esta localidad vivió de la pesca y la uva. Después, de la naranja. Hasta que a alguien se le ocurrió lo del turismo de sol y playa. Esta localidad tenía casitas de pescadores blancas de dos o tres alturas y casas de huerta, muchas casas de huerta. Se cansaron de todo eso. E hicieron hoteles y urbanizaciones. Como la localidad tenía un crecimiento poblacional muy muy grande y la gente reclamaba servicios, los sucesivos gobernantes encontraron la solución: los polígonos.

Los polígonos son sucesiones de naves destinadas a la industria o, como es el caso de la localidad que nos ocupa, al comercio. Primero hicieron uno, para maderas y vehículos, pero al final quedó en medio del pueblo. Resultaba que los polígonos los hacían sin orden ni concierto. Porque nadie en aquella localidad sabía lo que era un plan de ordenación urbanística. Así que cada vez que había tierras, ponían un polígono.

De esta manera, los gobernantes de la localidad de Diana, dieron la espalda a las huertas. Porque lo que querían hacer eran polígonos. Por eso, en medio de los caminales ponían polígonos. Entre el cementerio y los naranjos, un parque y polígonos. En la entrada al pueblo, polígonos, más polígonos, un tanatorio y polígonos. En medio de una huerta, una tienda de muebles de diseño. Polígono, pisos, descampado, huerta, polígono, polígono, calle, garaje, casa, polígono, naranja,mandarina, polígono, tumba, coche, polígono…

Los gobernantes de la localidad de Diana, decidieron poligonizarse hasta el infinito para alcanzar las estrellas y ganarse un lugar en la memoria colectiva. El poligonizador que poligoniza, bien poligonizador será. La zona de carga y descarga de los polígonos da a las huertas que se llenan de envoltorios de embalajes de los polígonos. Ponga un polígono en su vida. Y su vida fue poligonal.

(después de tanto tiempo sin pasar por aquí lo fácil sería decir “xe, que rebonico que es el meu poble” y mirar para otro lado, pero es que quería rendir tributo a tanto poligonamiento per tot arreu)

(y va el Denia y pierde 1-3 contra el Oriola… cachis en los mengues)