Archivo de la etiqueta: Atlético de Madrid

Atleti: esto es lo que hay

Cuando el Atleti gana un trofeo europeo, se te olvidan tus problemas durante unas horas y te da igual que te jodan la sanidad o la educación. Es absurdo pero es real, no puedes evitar alegrarte. Intento racionalizar esta sensación y lo único que se me ocurre es que el fútbol es lo único que te devuelve la felicidad de un niño cuando ya has perdido la inocencia. Eres feliz, pero no como adulto, eres feliz como un niño. Hay conexiones mentales con el niño que fuiste que iba al cole con la camiseta del Atleti y era minoría en su propia ciudad, con el niño ese que defendía ante 20 madridistas (clases de 30, 20 del Madrid, 5 del Atleti, 5 de equipos varios) que su equipo era el mejor del mundo y se forja desde pequeño. En el fondo ser del Atleti te marca de alguna forma la infancia, te fortalece en tus convicciones (porque en esa edad, no tienes más convicciones que ser de tu equipo) y te da unas alegrías y penas que se expresan de una manera total (porque en esa edad, pocas cosas te dan alegrías y penas, en general). Y cuando eres un adulto y tu equipo gana, se hacen unas conexiones mentales en tu cerebro, que le devuelven sensaciones de la infancia y entonces que se caiga el mundo si hace falta pero hemos ganado la UEFA (ahora Europa League) y que te quiten lo bailado.

Que el Atlético de Madrid gane un título europeo tampoco debería hacernos olvidar que sigue siendo un club prisionero de unos delincuentes condenados por los Tribunales (con delito prescrito, lo que les libró de la cárcel, pero delincuentes reconocidos) cuya gestión ha supuesto un bajón en el rendimiento de la entidad tremendo, el más grave de su historia. Utilizan y/o han utilizado el club como chiringuito para el lucro propio con todo tipo de medidas (lease “Caso Negritos”, donde una empresa de los Gil “ficha” a unos jugadores africanos y los “vende” al Atleti, de forma que el Atleti paga a los Gil nosecuantos millones por unos tipos que no tienen ni idea de fútbol profesional) y comisiones por fichajes de forma absurda.

El modelo SAD del fútbol ha sido una ruina general porque no se atajó bien el problema de los equipos y permitió la entrada de una serie de indeseables que han utilizado equipos (que eran propiedad de sus socios, o sea, entidades populares para disfrutar del deporte, sin más fin que ese) para lucrarse. La familia Gil se lleva la palma porque sus tropelías son de traca.

Este equipo, el Atlético de Madrid, un equipo con una historia brillante y una afición numerosa, ha sido trasladado a la mediocridad por la gestión de esta familia. Su gestión empresarial es nefasta, porque les ha interesado más su beneficio que el desarrollo de la entidad, de ahí que seamos el club más endeudado con Hacienda, con unos agujeros que asustan. Y su gestión deportiva es terrible, por el mismo motivo, les ha interesado más su beneficio personal que el desarrollo deportivo. No hay planificación nunca, de los once que jugaron contra el Athletic ninguno estaba en la final ganada hace dos años, es decir, el equipo campeón de hace dos años fue desmantelado tranquilamente, en vez de utilizarlo como base para construir.  Las altas y bajas no se configuran en base a una planificación con criterios meramente futbolísticos. No existe una idea integrada de club que abarque proyectos a medio plazo con secretaría técnica competente y cantera integrada destinada a nutrir al primer equipo. Lo único que hay es un equipo prisionero de un misterioso Fondo de Inversión y los tejemanejes de un par de agentes de futbolistas, el poderoso Mendes y el tal Quilón. Las altas y bajas no dependen de tener una plantilla compensada a la que llegan cada año un par de jugadores procedentes de la cantera, sino a los “saldos” que nos quieran colocar estos agentes o ese Fondo de Inversión. Así se explican los Pizzis, Ruben Micael o que no tengamos dos delanteros centro en plantilla. No le vas a pedir que entienda de fútbol a un tipo, Gil Marín, que no ve los partidos porque se pone nervioso y se va a dar vueltas a la M30.

Vale, hemos ganado la Europa League. Si el fútbol fuese lógico, sería inexplicable. No es lógico que un equipo desmantelado, sin proyecto, sin estabilidad alguna, gane tres títulos europeos en tres temporadas. Pero el fútbol no es lógico en general y lo hemos ganado. Aun así, la lógica nos puede decir que, en general, los equipos con estabilidad económica y planificación deportiva a medio plazo consiguen avanzar medianamente dentro de su contexto deportivo. Ejemplos, con sus altibajos: Villarreal, Sevilla, Udinese, Olympique de Lyon y los que me deje en el tintero. Por otro lado, todo me dice que los equipos sin estabilidad económica ni planificación deportiva (que deben ir de la mano) terminan hundiéndose deportivamente o arruinados por sus deudas.

Si el Atlético de Madrid fuese un equipo medio normal, habría utilizado al equipo campeón de hace dos años para hacer una base deportiva con la que crecer. El equipo campeón de hace dos años necesitaba varios fichajes, pero, sobretodo, necesitaba un centrocampista que marcase el ritmo del partido, un “Riquelme”.  No se le ficha y se vende a Jurado. Es la lógica de Gil. Al siguiente año, se hacen varias incorporaciones decentes, pero de nuevo sin planificación. No hay apuesta por un modelo, les da igual un entrenador que otro y se construye una plantilla descompensada.

Con un equipo así, sólo la llegada de un motivador nato, e ídolo de la grada, consigue que el equipo mejore su posición liguera, pero no lo suficiente para garantizar la Champions League, que es la competición europea capaz de proporcionar ingresos para mantener un equipo de élite. Consecuencias directas: No se podrá fichar a Diego (el jugador capaz de meter magia al equipo y generar el último pase, cedido), se intentará vender a Falcao (según declaraciones de M.A.Gil), no se podrá fortalecer el contrato de Adrián (cláusula de 18M de €, viable para muchos equipos que jueguen en parte alta de la tabla de cualquier liga puntera europea).

Cuando sale Gil Marín en la radio y dice que lo importante es garantizar la estabilidad económica del club y tener tablas salariales acordes, piensas “si lo dijese otra persona, incluso sería una buena noticia que diga esto”. Del Nido, tan impresentable como buen gestor, ha conseguido, en general, un equipo estable a base de vender caro y fichar barato. Porque si uno busca reportajes sobre el trabajo de la Secretaría Técnica, sabe que siempre tienen en cartera a cuatro/cinco alternativas por puesto, de forma que si se va cualquiera, cualquiera puede venir. Llorente, presidente del Valencia, ha sido consciente de que era necesario cambiar el modelo de gestión para no arruinar el equipo. Cada año se venden a los mejores, cada año terceros, poco a poco se recuperan de sus deudas, aunque queda un largo camino. Siempre una plantilla de 22 jugadores, 2 por puesto, de calidad similar, poco de renombre pero en general saben que cualquiera que salga lo puede hacer bien.

Entonces habla Gil Marín y te planteas que si ese fuese el camino a seguir, vender a Falcao para conseguir estabilidad económica, tener una buena red de ojeadores para poder suplir esa baja, tener una planificación deportiva que traiga de una santa vez a ese centrocampista de pausa, pensarías que por fin se coge el camino correcto.

Pero la verdad es que conocemos la historia, con Calamity Gil todo es factible. Vender a los mejores, traer a cuatro portugueses muertos que le coloque Mendes, tener 7 centrales y ningún delantero centro, todo puede pasar. Ya sabemos que los jugadores que terminan en 2013 su contrato todavía no han renovado ni se han contactado. Esto significa que la planificación siempre la hacen el día en el que termina la liga, cuando cualquier equipo decente lleva ya seis meses con la idea en la cabeza.

Una planificación medio decente para el Atleti sería fichar: Diego + mediocentro creativo + otro delantero centro. El resto, suplirlo con la cantera (las bajas de defensa se pueden suplir con Pulido y Manquillo, si hay necesidades de banda está Saúl Ñiguez, Óliver Torres podría debutar…). ¿Qué hará Calamity? Todo lo contrario a la razón más elemental.

Sí, yo celebré el Miércoles como si fuera un niño loco, me fui a Neptuno y me tomé unas copas (europeas) con los colegas. Pero esto es lo que hay. Ojalá alguna vez los socios hiciésemos algo.

Locura en el Calderón

El último tramo de la temporada siempre es el que hace que hablemos más de fútbol porque el Atleti siempre deja los deberes para última hora, para castigarnos por nuestra vida anterior y nuestras maldades.

Ya quedó escrito en la entrada inmediatamente anterior a esta que el Atleti es el Club Atlético de Mediocridad por las razones enumeradas. Y que eso dificilmente va a cambiar si no se adopta otro modelo de gestión. Dicho queda y sólo un euromillonario podría cambiar el tema.

Ahora bien, sabiendo esa realidad, partidos como el de ayer te enseñan que por mucha racionalidad que uno le meta al asunto, es imposible cambiar de equipo. Es indescriptible el vínculo que se crea cuando se coge la costumbre de ir al Calderón cada quince días, las sensaciones que hay en ese estadio, en el que se pasa frío y se aguanta tanta gilipollez, son especiales, porque la gente del Atleti tiene algo dentro que cuando lo saca se crea una atmósfera dificil de ver en muchos estadios.

Y la magia vivida ayer… es imposible resumirla con palabras. La tensión creada, la comunión que existe entre lo que pasa en el campo de juego y en las gradas, como vibra todo, como se contiene la respiración en cada pase. Lo increíblemente bien que jugó ayer el Atleti, con la cantidad de detalles técnicos y de entrega que dejaron casi todos los jugadores. El control de Filipe Luis, el gol (anulado) de rabona de Diego, los regates de Adrián, Juanfran recuperando balones imposibles, Arda revolcándose por el suelo para sacar un centro de la nada. Y la que entró por la escuadra. Falcao, el operario del gol. Uno no puede escribir el impacto emocional que produce ver un gol así, que te hace saltar como un resorte y encontrarte gritando como un poseso con la gorra (castellana por supuesto) en la mano, agitándola como si fuese la proclamación de la URSS. Menuda euforia.

El fútbol es mágico e indescriptible. Si somos racionales, cosa que debemos ser muchas veces, lo vemos todo un absurdo. Pero es lo más importante de las cosas que no son importantes. Es lo más maravilloso que hay dentro de la irracionalidad. Es un fenómeno impresionante. Rodeado de gentuza que quiere hacer su negocio, de Giles y Cerezos, pero la magia está en los once contra once con el balón y el público. Si no hubiese televisiones, ni fichajes millonarios, ni mafiosos y corruptos, si esto fuese una cosa de barrio contra barrio de gente anónima, todavía vibraríamos con la genialidad de este o aquel muchacho desconocido haciendo un regate, un pase imposible, un balón traspasando una línea y muriendo contra la red.

Ya vendrá Gil hijo a destruir de nuevo el equipo como cada año, pero entre tanto, uno no puede evitar ser del Atleti

 

Club Atlético de Mediocridad

Llevaba tiempo sin escribir aquí sobre el puñetero Atleti. Ayer perdimos otro derbi. El suma y sigue tradicional. Otra vez el “este año sí” para que luego sea que no. La última vez que ganamos, gané la porra de mi clase de 3º de BUP. Creo que fueron 2.000 pesetas en monedas de 100, tal vez tenga el recuerdo adulterado pero me viene esa cifra. Estuve tomando minis de kalimotxo durante un tiempo a costa del camarero del “Komo lo veas” con el que aposté que ganábamos, porque en esa época se podía ir a los bares a partir de los 16 años. Vamos a ser conscientes de lo que estoy diciendo: BUP, pesetas, bares con 16 años. ¿Cuántas unidades de desgracia conlleva decir que cuando ganamos había BUP, pesetas e ibas a los garitos con 16?

Pero seamos realistas, en esa época ya estábamos metidos en la mediocridad. Tenía ganas de escribir sobre el Atleti y marcarme una planificación “Football Manager” en wordpress. Es decir, yo haría esto, yo haría lo otro, tenemos tales carencias, podemos competir si… pero luego viene el derbi y nos pone en nuestro sitio. El significado de esto es simple, una historia centenaria, con un número destacado de éxitos, mancillada permanentemente. Si el derbi es importante para nosotros es – o debería ser – porque hubo un tiempo, que algunos recordamos sólo de refilón, en el que suponía un partido no sólo de rivalidad local, sino también de igualdad deportiva, un partido de dos equipos en el que cualquiera podía ganar a cualquiera. Ahora no es más que un partido por el que apostamos todo y mordemos el polvo, porque las diferencias son abismales: somos mediocres.

Pensaba en decir si el centro del campo tiene tal necesidad o lo importante que sería un complemento en la delantera, pero para qué hablar de eso. Podríamos consolarnos diciendo “el Madrid casi no tiró, lo que pasa es que tienen mucha pegada, pero dimos la talla 60 minutos”, pero es casi peor. De lo único que debería hablarse respecto a este equipo es de la constante que siempre falla. Aquí pasan jugadores, a puñados, tropecientos fichajes mediocres al año, rompiendo cualquier atisbo de grupo cohesionado de forma permanente. Pasan entrenadores a los que se les canta el “vete ya” a la mínima. Pero hay dos que siguen ahí, Gil Marín y Cerezo. Dueños ilegítimos del club. Refresquemos la memoria porque es algo de lo que se habla poco, los Tribunales han reconocido que se apropiaron indebidamente del club, pero esto no ha tenido consecuencias porque el delito ya había prescrito. Un tipo de dudosa honorabilidad, campechano, graciosote, spanish bizarro, todo lo que queráis pero sí, de dudosa honorabilidad, el ya fallecido Gil y Gil, se hace con el club en una especie de operación de populismo, mercadotecnia personal, negocios raros. Y pasan cosas raras en el equipo, empieza a cargárselo, se carga la cantera, cero planificación, mil entrenadores, con una sociedad suya obtiene los derechos de unos jugadores africanos y se los vende al Atlético de Madrid para embolsarse no se cuantos millones a costa del club… en fin, todo turbidessa. Cuando Gil cogió el equipo, el Atleti tenía 8 ligas, por 9 del Barça. Ahora el Barça da lecciones de fútbol al mundo y nosotros nos hundimos cada vez más y más en un pozo de mediocridad lamentable. Creo que es la palabra que más se va a repetir aquí: mediocridad.

El problema principal y absoluto de todo lo que suceda en el Atlético de Madrid está en la pésima gestión de sus dueños ilegítimos apropiadores indebidos. Todo lo que sucede es consecuencia de su gestión nefanda. Sus intereses con el equipo para sus negocios personales o su propio enriquecimiento (el sueldo astronómico de Gil Marín, que además está prohibido en los estatutos del club, es para llorar) van de la mano con su nulo conocimiento y su negligencia probada una y mil veces. Su altanería y soberbia está fuera de toda duda y son incapaces de gestionar con decencia el cuarto presupuesto de la LFP, incompetentes, no tienen ojos para ver equipos de menor presupuesto mejor gestionados por todas partes, independientemente de que tengan un año mejor o peor en sus resultados (Villarreal, Sevilla, Olympique de Lyon, Udinese). Endeudados hasta las cejas (equipo de LFP más endeudado con Hacienda), inhabilitados mentalmente para planificar una plantilla medio decente, una parcela deportiva que piense un proyecto a varios años, inútiles que venden barato y fichan caro, prisioneros de los caprichos del superagente Mendes y del tal Quilón. Me sale la vena conspiranoica, pero habiendo un Gil de por medio, piensa mal y acertarás, ¿qué clase de negocio turbio o acuerdo tendrá la mente preclara de Miguel Ángel el veterinario para que cada año nos tengamos que tragar alguna perlita innecesaria de la factoría Mendes? Estoy seguro de que tienen algo pactado, con el fondo raro ese de inversión y todas esas pamplinas, “tú cada año me fichas a dos de estos y yo te doy X”.

Ayer tras el derbi decía Cerezo que claro, que “con esa diferencia de presupuesto”. Manera infame de despejar balones cuál defensa colchonero en estado de torrija total. Poca vergüenza del productor de “Desde que amanece apetece”, cuando es público y notorio que el dúo prescrito tiene un “pacto de caballeros” con el Real Madrid, consistente en “tú no fichas jugadores del Atleti, yo te apoyo con los derechos de TV”. (¿qué otro pacto de caballeros puede haber entre Real Madrid y Atleti? ¿qué puede ganar el Real Madrid pactando con Gil Marín si no es eso? ¿Va el Atleti a lanzar una OPA sobre Ozil y DiMaría o qué? ) Es decir, los propios gestores se niegan a competir, alineándose con los poderosos en el reparto de los ingresos televisivos, mirando hacia otro lado cuando aparecen propuestas medio lógicas que equilibrarían un poco la liga, abandonando su bando lógico (Sevilla, Villarreal, Athletic Club de Bilbao, Real Sociedad, Espanyol y Zaragoza) porque en vez de considerar que con más presupuesto competirían con los de arriba, consideran que si el grupo mencionado tuviese más presupuesto, nos adelantarían. Pero es que ni con las condiciones actuales, con unos ingresos mayores que muchos, son capaces de estar arriba, redeu, si ya nos adelantan. En definitiva, pensamientos de mediocre, otra vez mediocre, y acomplejados, que van a su aire. Ni puñetera idea.

Los resultados en el fútbol son algo difícil de determinar con antelación. Pero en realidad, no es tan difícil gestionar un presupuesto de un equipo: vender caro, fichar barato a jugadores prometedores (¿hola? ¿redes de ojeadores?), planificación a medio plazo que integre toda la estructura deportiva (¿hola? ¿por qué van separadas la dirección deportiva de la dirección de cantera?), tener tablas salariales y respetarlas, controlar las renovaciones de contrato y vender antes de que finalicen, tener una idea de juego y respetarla, ir de la mano a la hora de fichar, analizar las carencias del equipo y tener un criterio unificado para los refuerzos, planificar en Enero y no con las urgencias de Junio… en fin, nada de esto es garantía de éxito asegurado, no vas a golear en cada encuentro por hacer eso, pero la buena gestión es garantía de estabilidad y un club estable puede mejorar, luego ya vendrá la magia del fútbol y todos los factores que influyen, pero ya es algo. Nada de esto lo hacen los gestores del club. Digo nada, esa palabra con la “ene”, la “a”, la “de” y la “a”. Nada.

Esa es la constante, los dos del palco. Podemos decir que si Juana o si su hermana o Johnson o Goldwater, es igual. Podemos decir “bueno, este año ha salido rana, pero si al año que viene le dejan al Cholo planificar su plantilla…” claro, como le dejaron planificar su plantilla a Abel, a Quique, a Manzano. Le prometerán tal fichaje y que no venderán a tal o cuál, sobre la bocina desestructurarán al equipo. There is no future in England’s dreaming.

 Insisto: esa es la constante, Gil Marín y Cerezo. No verlo es infame. Pero ahí, sinceramente, tiene mucha culpa, tenemos mucha culpa, la “mejor afición del mundo”. Se ha repetido tanto la cantinela que nos la hemos terminado creyendo , “mira los del Atleti, qué afición”. Una mentira fácil de destapar. Cierto que tal vez seamos la afición más canchera de la Liga, en un sentido argentino (¿cuál podía ser si no ese?) del término, pero ¿la mejor? En realidad, somos presa de una histeria colectiva. En seguida caemos en el “Fulanito vete ya”, la ilusión de pensar que vendrá un nuevo mister y arreglará esto. En seguida, manía a Menganito o Zutanito y pitada en cuanto tocan el balón (y no soy antipitadas, pagamos la entrada o el abono, podemos exigir rendimiento, aunque muchas veces es demencial la poca clarividencia que hay a la hora de pitar cuando hay que animar y animar cuando toca pitar). Podemos hacer esas bizarradas rojas y blancas, pero en seguida olvidamos nuestra realidad triste, con pésima gestión no hay futuro. Tenemos tanto ansia por volver a ganar, que en realidad tratamos al equipo como a un niño consentido. Como esa madre que echa la bronca al niño en falsete pero que luego cuando el niño aprueba con un cinco pelado le cubre de regalos. La ilusión de que ya, por fin, nos enderezamos. De que ya, por fin, vamos a ir por el camino recto. Así, perdemos y viene el cabreo, pero cuando ganemos el próximo encuentro ya sabemos lo que viene, la sumas y las restas “estamos a tantos puntos”, las matemáticas de clasificación, “ahora no toca hablar de los Gil, con todo lo que hay en juego”. Y si ganamos el próximo partido, olvidamos la afrenta. No me quiero ni imaginar como ganemos la UEFA otra vez, entre el mar de celebraciones lógicas por un título olvidaremos de nuevo que no hay futuro con los dos del palco y ya volverá la ilusión de la Noche de Reyes, todo lo que nos van a traer este año, todos los fichajes, éxitos que van a venir, porque este título marca un antes y un después, y así olvidaremos que hace dos años ganamos la UEFA y se empezó a desmantelar el grupo ipso facto, dejando a Quique sin jugadores imprescindibles para él o vendiendo a Simao por cuatro perras (para que luego venga al Calderón y demuestre que a sus años todavía marca goles de alta escuela). No es que la mayoría de la afición no sepa que el problema es del palco, es que “ahora no toca”, es que “Entrenador vete ya” o “jugadores mercenarios”. Todo, todo menos dirigir las iras al palco, sólo alguna vez, sólo timidamente, sólo tras una derrota, sólo aisladamente.

Esto es el Atleti y esta es su afición, ¿qué hemos hecho, de verdad, por demostrar un descontento?  ¿qué constancia hemos tenido? ¿por qué siempre nos dejamos llevar por la ilusión de un partido ganado y olvidamos que no hay futuro con los dos del palco? ¿cuándo vamos a darnos cuenta de que nuestra situación real como equipo es de mediocridad total y de que no somos aspirantes a nada? Ha habido aficiones, de equipos de la LFP o de otros del mundo, que han dado lecciones tanto de movilización por su equipo con constancia (Betis, Rayo Vallecano) como de intentos de gestión propia (leer revista Panenka número 5), ha habido ejemplos y no hemos cogido ni un solo guante. Ni uno. Así somos, la mejor afición del mundo, capaz de animar en la mediocridad, cantar el himno a capella tres minutos antes del derbi, para eso sí valemos, para organizar la salvación del club, un poco menos.

Por ejemplo, recuerdo que hace unos años, Petón (del que me declaro amigo por herencia familiar y por práctica colchonera) (por cierto, a los pocos lectores habituales igual les da un patatús “¡¿Cómo?! ¿Petón? Si es un comentarista facha que cantó el cara al sol y no se qué cojones…” bueno, miren mi apellido y aten cabos, los que tenemos genes auténticos somos herederos de un pifostio ideológico monumental, tenemos amigos hasta en el infierno porque no caemos en los tópicos – que además van en contra del materialismo dialéctico – , y además mis deseos de hacer cenizas al sistema capitalista están fuera de toda duda, bueno, que me lío) sacó un artículo en Diario As que decía “Comprar el Atlético sí es posible”. No decía que fuese fácil, pero sí que era posible. La idea, hacer una Fundación que adquiera el club y que consiga al menos el 51%, compuesta por socios, de forma que la cosa sea “un socio, un voto” y por medio de la participación en la Fundación, siendo SAD, se volvería a un funcionamiento democrático de Club Deportivo. Aquí no habría negocios turbios, el objetivo de la Fundación sería la gestión, sin más ánimo de lucro que el lucro que pueda obtener el propio club y sin más rollos de dinero raro que el salario lógico (supongo, eso no lo comentaba Petón) que podría tener quien se dedicase a ello, sin caer en las cifras desorbitadas de Gil Marín. Concebir esa propia Fundación y empezar a dar pasos por ello sería una forma de demostrar que la afición del Atleti es la mejor del mundo y que pelea por su equipo, además democratizando de nuevo el mundo del fútbol, que es un mundo de sueños, deporte, ilusión, esfuerzo, técnica, vibración… y así debe ser, no el rollo de tejemanejes y transacciones chuscas en el que lo han transformado. Y luego, tomar las decisiones económicas que hagan falta, pasando por lo que haga falta.

En fin, crear esa Fundación podría ser un paso a dar que no damos nunca. Movilizarse más y con constancia, otro. Organizar algo medianamente unitario y activo, podría valer también. No se, algo. Hemos de ser conscientes de una santa vez de que no, de que no ganaremos el próximo derbi, de que no optamos a la Liga, de que entrar en Champions no es nuestro sitio natural, de que para entrar en Europa League hay que sufrir bastante, de que no somos lo que fuimos y que, para serlo, hay que dejar de depender de los nefastos gestores del club. No es fácil, pero puede hacerse, yo propongo hacerlo. Y si no se hace esto, ni se hace nada, vamos a ser realistas, no nos vamos a comer un colín. O nos movemos nosotros y demostramos si somos o no somos una gran afición, o esperamos la llegada de algún jeque como el del Málaga que no sólo tenga euros sino que también tenga cierta idea de gestión. No hay otra. Culpables de la situación son los gestores, cierto, pero cómplice es el que mira hacia otro lado. 

Atlético de Madrid – Levante

¡Qué racha más positiva! ¡Qué buenos partidos de final de Liga! ¡Si seguimos así, la calculadora dice que con un poco de épica la Champions es posible!

Y lo cierto es que sí, que el Atleti está jugando bien los últimos partidos y que ojalá se hubiese jugado así todo el año. Porque vaya, ahora resulta que sabemos jugar al fútbol y hacer buenos partidos como vimos frente al Levante (el día del Niño en el Calderón suele haber buenos partidos) y como ante la Real Sociedad hace un par de semanas, con un equipo que presiona, controla el balón y hace triangulaciones impensables. Sí, Elías marcó un gol de falta estupendo, el Kun es un crack, etc etc.

Pero se ve que la afición del Atlético de Madrid, que algún día fue la mejor del mundo, se ha instalado en un cortoplacismo y en la aceptación de la derrota. Posiblemente porque el aficionado medio va al fútbol para desconectar y acostumbrados al duopolio escocés de nuestra Liga cualquier mierdecita parece la leche. Y habrá que celebrar ser séptimos y engancharnos tarde y mal a Europa (en caso de conseguirlo) y hacerse pajas mentales con la calculadora para ver si el Villarreal pincha y si…

La verdad es que este equipo tiene un problema de gestión terrorífico, una directiva que se niega a competir pactando con Real Madrid y Barcelona los derechos televisivos, para quedarse con unas migajas a años luz de estos dos. Y que hay una situación económica que puede verse en la foto que adjunto y que nos viene a indicar, según dice la gente que sabe, que hay una quiebra técnica y que como no se hagan cambios rápidos, esto se va a la mierda.

Y esa es la verdad

Los Soprano y Los Gil

Que bonito que dos de mis aficiones confluyan de repente en un día de Marzo de 2011.

Desde hace algún tiempo se están desarrollando, cada vez con más fuerza, iniciativas contra la Familia Gil, accionista mayoritaria del Club Atlético de Madrid SAD, que según sentencia del Tribunal Supremo se apropió indebidamente de dicho club, pero que se fue de rositas porque el delito había prescrito. Vaya, que robaron el club pero por cosas del sistema jurídico aquí no pasa nada.

Total, que entre otras iniciativas, la combativa asociación Señales de Humo, que agrupa a pequeños accionistas, abonados y simpatizantes y que pida la destrucción de la SAD y la vuelta del club a los socios, solicita al supuestamente prestigioso bufete de abogados Cremades y Calvo Sotelo un informe acerca de la situación económica real del Club, proporcionándoles, al parecer, la documentación de las cuentas que todos podemos ver en el Registro Mercantil.

Tras 15 meses de trabajo Cremades y Calvo Sotelo presentan un informe de 4.000 folios en el que se da una cifra sobre la situación económica del club.

Un mes después, en una mañana de Marzo, Miguel Ángel Gil Marín, persona que según sentencia se apropió indebidamente del club, se reune con la gente de este despacho. Los cuales, sorpresivamente, se retractan de su informe y además, atención, ¡donan 3.000 € a la Fundación del Club!

Aquí solo falta un poco de música de Nino Rota y Furio Giunta pasándose a saludar en la sede del ¿prestigioso? bufete y ya podríamos hacernos una idea de la situación.

Más que en la prensa deportiva, esto debería salir en la prensa de verdad.

Pero tranquilos, eso sólo sucede en las películas. Esto no ha pasado, no ha sucedido, no has visto nada.

Y lamentablemente todo esto el mismo día que fallece Adrián Escudero, símbolo del club. Se desvanecen aquellos que sabían lo que era estar en un equipo ganador. Que descanse en paz.

Atlético de Madrid – Familia Gil

El fútbol es la cosa más importante dentro de las cosas sin importancia. Es una premisa básica que deben entender los no-futboleros. Es verdad que sufrimos problemas gravísimos a nivel social. Esas son las cosas importantes. Luego están las cosas que no son importantes. Y en un rango de importancia, el fútbol es la primera, dentro de su subcategoría.

Los que somos de un equipo lo somos porque lo somos y no hay más que decir. Es algo que sucede y que se te arraiga en la infancia. En la infancia te gusta ir al estadio con tu padre y ver a los futbolistas y en el patio del colegio con mayor o menor fortuna (menor, en mi caso) intentas emular la jugada que viste que hizo tal o cuál. Coleccionas cromos y vas al colegio con el “sile-nole” en la boca, luego te pegas unas alegrías impresionantes y muchos chascos y hablas maravillas con los compañeros, sobre si Sabas es mejor que Gabi Moya y debates similares.

Ahí comienza todo y lo demás va con la edad, ese fervor de la infancia ya no lo dejas, por más irracional que sea quieres que ganen los tuyos y así debe ser por siempre.

Lo que pasa es que el fútbol nació como deporte para los que querían jugarlo, después como espectáculo para aficionados, de ahí surgían todos los clubes en los que los socios, sólo por pasarlo bien, pagaban sus cuotas y participaban de los éxitos y fracasos. Pero el fútbol mueve dinero y el dinero mueve montañas, así que los equipos se convierten en empresas muy lucrativas y adiós a la magia.

Centrándonos en mi equipo, en 1987 gana las elecciones, porque los socios le votan, Jesús Gil. En 1992 convierte el club en SAD de manera fraudulenta y es declarado culpable pero como el delito ya ha prescrito se quedan las cosas como están. Las pruebas, aquí.

En pocas palabras: El Atlético de Madrid es un club robado a los socios.

Esta apropiación fraudulenta del equipo tiene fines políticos y económicos ajenos al club. Hay alcaldías de municipios de la Costa del Sol, dinero de publicidad, fichajes de jugadores africanos desconocidos y un montón de historias más. El balance deportivo es estremecedor. De estar al nivel del FC Barcelona en títulos a pasar a estar a mil años luz. Deportivamente el equipo se hunde en la mediocridad. Económicamente, la deuda aumenta peligrosamente. Aun así, el hijo del ladrón del Atleti, Miguel Angel Gil Marín, se asigna un sueldo por encima del que percibe el Presidente del Gobierno. Y encima los agentes de futbolistas le dan el premio a “Mejor Gestor del Año”. Nos ha jodido, no hay nadie que les proporcione comisiones más absurdas.  Pero podemos ver más sobre esta gestión aquí

Tras el espejismo de títulos de la pasada temporada, volvemos a la mediocridad habitual con varias cosas claras: No hay proyecto deportivo. No hay proyecto financiero. Sólo hay improvisación en cada campo pero da igual a los únicos que se lucran. Y que mienten sin cesar, como con la venta del Estadio. Pasamos de “Al vender el Estadio nos vamos a forrar” a “Bueno, al vender el Estadio no sacábamos beneficio pero nos quitamos la deuda”, luego a “Vendemos el Estadio y nos quitamos parte de la deuda” para finalmente “Algo sacaremos y mirad, ¡Cuánto patrimonio!”

La mediocridad total lleva a la protesta en las gradas, lo cuál es algo que hay que tomarse con seriedad relativa porque al fútbol la gente no va a comprender cosas, va a entretenerse y/o desahogarse. Así que las críticas suelen dirigirse hacia el entrenador “¡Abel/Aguirre/Bianchi/Ferrando/Manzano vete ya!” o a los jugadores, porque el aficionado medio lo que quiere es resultado inmediato y fardar de equipo.

Lo que pasa es que algo se mueve en las conciencias, aunque sea a velocidad de Perezoso. En los últimos partidos las broncas han ido al palco. Varios partidos seguidos. Ni “jugadores mercenarios” ni “Quique vete ya”, sólo “Gil/Cerezo cabrón, fuera del Calderón”. Es fundamental que la afición se siga dando cuenta de que el equipo no tiene solución a corto plazo, sólo a medio plazo y sólo tras un cambio radical en la estructura. Por eso empiezan a moverse cosas, como protestas organizadas por el foro “Colchonero.com”, bufandas verde y oro para dar color al símbolo de la protesta, y  muchas más cosas que se están planeando y que esperemos que fructifiquen. Además de esto salen iniciativas de diferentes personas del entorno atlético. Y estas personas lo que plantean es lo más interesante: no queremos que el club lo compre un jeque árabe o un millonario ruso. Lo que queremos es volver al statu quo anterior, porque cualquier situación que no respete eso es ilegítima. Gil no puso un duro, el club fue robado, lo que queremos es que el club vuelva a una estructura participativa en la que los socios puedan ser determinantes en la elección de la dirección del club. Se estudian distintas vías: crear una Fundación y que esta recompre el equipo para que este pase a los socios (la Fundación la compondrían los socios), estudiar los cambios de la futura Ley de SADS… también se están haciendo auditorias que demuestran el escaso valor real del club y la deuda real del mismo.

Ante esto, por primera vez el dueño y su mano derecha sienten el miedo. Enfrentados desde hace meses, comienzan a salir en público juntos en distintos medios: Marca, As, SER, COPE, en todos los programas de máxima audiencia, para transmitir mensajes propagandísticos. Comienza la campaña de contraataque porque no quieren soltar lo que más dinero les da y que robaron a todos. Los ladrones empiezan a sentirse acorralados. Pero tal y como funcionan hoy las cosas, en un país en el que los periódicos más leídos son los de la prensa deportiva, los dirigentes del club brean a sus colaboradores del agit-prop a base de cenitas y favores, y así te encuentras a De la Morena, Alcalá, Picu Diaz, Matallanas, Inda y tantos otros riendo la gracia a los manguis del club.

Siempre hablan de que la afición del Atleti es la mejor del mundo y eso crea unas cosas que no son. Parece que la mejor afición del mundo sólo anima pase lo que pase sin mirar a más. Pero animar ahora es como reírle la gracia a un niño malcriado. Lo mejor que puede hacer la mejor afición es volver a tomar las riendas de su equipo.

Aquí he hablado de algunos partidos de mi equipo. Pero de aquí en adelante, el único partido importante es el que se juega entre el Atlético de Madrid y la Familia Gil. A ver si somos capaces de ganar.

Atlético de Madrid – Mallorca, jornada 19

Este año he hablado poco del Atleti. No es por no hablar, es que hay poco que decir. Kun sigue haciéndonos vibrar, en el Vicente Calderón hace un frío que te cagas y el juego del equipo no da para mucho más. La única novedad de cierto interés es que varios amiguetes del barrio (Javi, Andrius y Patri) se han sacado el abono y compartimos muchos viajes en Metro antes de irnos luego cada uno a nuestra localidad.

Y, ¿por qué hablo hoy? Pues porque el equipo jugó con una especie de 4-3-3 irregular en el que se vieron unos conceptos no habituales en este equipo, a saber: rotación constante entre los tres de arriba (Reyes, Forlán, Fran Mérida), creación en el centro (Tiago bien cubierto, mandando y jugando la pelota. Además el propio Mérida muchas veces iba hacia el centro a ocupar el puesto de media punta creándose una especie de 4-4-2 en rombo con interiores cerrados) y pases entre líneas.

Fran Mérida había tenido pocas oportunidades para brillar y ya estaba la histeria de la afición reinando. Ayer tuvo sus ochenta y tantos minutos y dio muestras de que tiene cosas que nadie tiene en esta plantilla. Dio más de una, más de dos y más de cinco muestras, detalles técnicos importantes.

Es cierto que el equipo no jugó regularmente. Que Elías de momento está perdido. Que la plantilla es incompleta, que la dirección deportiva da risa y que el club está en manos de quienes se apropiaron del mismo indebidamente, con la suerte – para ellos – de que el delito ya ha prescrito.

Pero ayer vimos cosas nuevas, vimos una delantera aprovechando el frente de ataque y un centro del campo construyendo cosas.

Ya tocaba

Campeones de Supercopa – Sporting

Dejadnos ser felices por unos días, que ya tendremos tiempo de volver a las andadas. Dejadnos el regusto de dos finales (una ganada y una perdida), una Supercopa de Europa y un inicio fulgurante de Liga. Ya vendrá el futuro cuando toque, que esperemos sea tarde.

Este año no escribiré acerca de todos los partidos porque no siempre habrá nada interesante que comentar. Pero el de ayer tuvo su miga. Primero porque es como la vuelta al cole, con los que se sientan por los alrededores siempre saludando, con risas y demás, tiene un sabor especial el primer partido de Liga. Y segundo porque lo que vimos ayer en el Calderón fue una exhibición de “jugonismo” que no es lo más habitual en esta orilla del Manzanares.  Lo de Kun y Reyes fue de escándalo, pero es que además hasta Assunçao se sumó a la fiesta. Ojito con el nuevo fichaje, Godín, siempre intentó sacar el balón jugado, una de las veces casi nos mete en un lío pero tiene buenas ideas el tipo.

Mención aparte para Jurado. Siempre le defendí, pese a su poca sangre siempre confié en ese talento que tiene. Ayer dio un recital de despedida, porque la oferta era buena de narices y para la economía tan triste que tenemos no nos va a venir nada mal. Pero yo echaré de menos tener un tipo que hace tantas cosas majas sobre el césped.

Atleti – Sevilla (final de Copa)

Más de 60 partidos oficiales (¿64?) y así se acaba la cosa. Para perder las finales hay que jugarlas aunque la historia sólo recuerde a los vencedores.

Así me cogí mi mochila y me planté en Barcelona, descubriendo partes de la ciudad que no conocía, desconectando un poco de nóminas, seguros sociales y la estima de algunos clientes. Pasee por barrios que no conocía como Sants y visité varios mercados, que es lo más importante que nadie puede ver en alguna ciudad. Y de ahí a una final, quien nos iba a decir después del terrible inicio que podríamos jugar dos, ganar una y perder la otra, pero así son las cosas.

La verdad es que ir a una final es una experiencia de lo más interesante. No se si mis compañeros de grada se enteraron de algo, pero yo la verdad es que no me enteré demasiado. Se me pasó el partido volando, con una intensidad increíble. Me es muy difícil recordar más de dos jugadas seguidas. Simplemente las cosas pasaban. Se grita más fuerte que nunca (y creo que se gritó y cantó mucho más que los contrarios) y se intenta contener la respiración al máximo en cada balón colgado al área, a ver si así… Pero nada, no pudo ser.  Al menos quedarán para el recuerdo varios controles de Tiago y Jurado que por suerte si pude retener en mis retinas.

Ganó el Sevilla, un equipo al que tengo un amor-odio total. Amor como modelo de gestión, como proyecto deportivo brillante, como ejemplo de que sí se puede con paciencia construir un equipo peleón. Odio porque desde el presidente hasta el portero son el máximo ejemplo de marrullerismo y chulería de toda la liga, muy por encima del Real Madrid. Creando crispación innecesaria de manera permanente en los medios. Y en el campo, siempre al límite del reglamento, siempre con faltas a ver que pasa, probando al árbitro y la paciencia de todos, siempre provocando o desafiando ya sea a un rival o a la afición contraria (Palop). Amor porque me caen bien los Biris, su grupo de animación más destacado, y odio porque me cae mal el resto de su afición, ejemplo clásico del señorito andaluz, con su polito de marca ellos y ellas con pantalón blanco, blusa y flor en la oreja, que me recordaban a las pijas de las Ferias de Sevilla que se ven en la tele. Un equipo que me causa muchas contradicciones, vaya, pero que ganó y punto. A los equipos hay que saber ganarles y hay que tener recursos para poder con todos, cosa que nos falta a nosotros.

Y bueno, el Camp Nou muy bonito, con asientos replegables y baños que parecen de hotel, nada comparable a nuestros queridos aseos del Calderón.

Hablando del Calderón. De los hinchas del Calderón se podrá decir de todo, pero la exhibición de ayer de fidelidad se ve muy muy poquito.

Surge la pregunta: Y ahora ¿qué?

And Colorín colorado, este cuento se ha acabado, hasta Septiembre

(a uno que es ñoño le impactaron las lágrimas de Tiago)

Atleti – Getafe

Y así terminan los 19 partidos en casa. Menudo año marcado por las visitas al Calderón, lleno de anécdotas, decepciones, viajes en Metro y bocadillos creativos. En San Isidro tenía que ser, con la parpusa de rigor,de la pradera al Manzanares de un salto.

Se ofrece la copa de la UEFA a la afición y ahora vamos a por la otra. Próxima estación, Barcelona.