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Atleti: esto es lo que hay

Cuando el Atleti gana un trofeo europeo, se te olvidan tus problemas durante unas horas y te da igual que te jodan la sanidad o la educación. Es absurdo pero es real, no puedes evitar alegrarte. Intento racionalizar esta sensación y lo único que se me ocurre es que el fútbol es lo único que te devuelve la felicidad de un niño cuando ya has perdido la inocencia. Eres feliz, pero no como adulto, eres feliz como un niño. Hay conexiones mentales con el niño que fuiste que iba al cole con la camiseta del Atleti y era minoría en su propia ciudad, con el niño ese que defendía ante 20 madridistas (clases de 30, 20 del Madrid, 5 del Atleti, 5 de equipos varios) que su equipo era el mejor del mundo y se forja desde pequeño. En el fondo ser del Atleti te marca de alguna forma la infancia, te fortalece en tus convicciones (porque en esa edad, no tienes más convicciones que ser de tu equipo) y te da unas alegrías y penas que se expresan de una manera total (porque en esa edad, pocas cosas te dan alegrías y penas, en general). Y cuando eres un adulto y tu equipo gana, se hacen unas conexiones mentales en tu cerebro, que le devuelven sensaciones de la infancia y entonces que se caiga el mundo si hace falta pero hemos ganado la UEFA (ahora Europa League) y que te quiten lo bailado.

Que el Atlético de Madrid gane un título europeo tampoco debería hacernos olvidar que sigue siendo un club prisionero de unos delincuentes condenados por los Tribunales (con delito prescrito, lo que les libró de la cárcel, pero delincuentes reconocidos) cuya gestión ha supuesto un bajón en el rendimiento de la entidad tremendo, el más grave de su historia. Utilizan y/o han utilizado el club como chiringuito para el lucro propio con todo tipo de medidas (lease “Caso Negritos”, donde una empresa de los Gil “ficha” a unos jugadores africanos y los “vende” al Atleti, de forma que el Atleti paga a los Gil nosecuantos millones por unos tipos que no tienen ni idea de fútbol profesional) y comisiones por fichajes de forma absurda.

El modelo SAD del fútbol ha sido una ruina general porque no se atajó bien el problema de los equipos y permitió la entrada de una serie de indeseables que han utilizado equipos (que eran propiedad de sus socios, o sea, entidades populares para disfrutar del deporte, sin más fin que ese) para lucrarse. La familia Gil se lleva la palma porque sus tropelías son de traca.

Este equipo, el Atlético de Madrid, un equipo con una historia brillante y una afición numerosa, ha sido trasladado a la mediocridad por la gestión de esta familia. Su gestión empresarial es nefasta, porque les ha interesado más su beneficio que el desarrollo de la entidad, de ahí que seamos el club más endeudado con Hacienda, con unos agujeros que asustan. Y su gestión deportiva es terrible, por el mismo motivo, les ha interesado más su beneficio personal que el desarrollo deportivo. No hay planificación nunca, de los once que jugaron contra el Athletic ninguno estaba en la final ganada hace dos años, es decir, el equipo campeón de hace dos años fue desmantelado tranquilamente, en vez de utilizarlo como base para construir.  Las altas y bajas no se configuran en base a una planificación con criterios meramente futbolísticos. No existe una idea integrada de club que abarque proyectos a medio plazo con secretaría técnica competente y cantera integrada destinada a nutrir al primer equipo. Lo único que hay es un equipo prisionero de un misterioso Fondo de Inversión y los tejemanejes de un par de agentes de futbolistas, el poderoso Mendes y el tal Quilón. Las altas y bajas no dependen de tener una plantilla compensada a la que llegan cada año un par de jugadores procedentes de la cantera, sino a los “saldos” que nos quieran colocar estos agentes o ese Fondo de Inversión. Así se explican los Pizzis, Ruben Micael o que no tengamos dos delanteros centro en plantilla. No le vas a pedir que entienda de fútbol a un tipo, Gil Marín, que no ve los partidos porque se pone nervioso y se va a dar vueltas a la M30.

Vale, hemos ganado la Europa League. Si el fútbol fuese lógico, sería inexplicable. No es lógico que un equipo desmantelado, sin proyecto, sin estabilidad alguna, gane tres títulos europeos en tres temporadas. Pero el fútbol no es lógico en general y lo hemos ganado. Aun así, la lógica nos puede decir que, en general, los equipos con estabilidad económica y planificación deportiva a medio plazo consiguen avanzar medianamente dentro de su contexto deportivo. Ejemplos, con sus altibajos: Villarreal, Sevilla, Udinese, Olympique de Lyon y los que me deje en el tintero. Por otro lado, todo me dice que los equipos sin estabilidad económica ni planificación deportiva (que deben ir de la mano) terminan hundiéndose deportivamente o arruinados por sus deudas.

Si el Atlético de Madrid fuese un equipo medio normal, habría utilizado al equipo campeón de hace dos años para hacer una base deportiva con la que crecer. El equipo campeón de hace dos años necesitaba varios fichajes, pero, sobretodo, necesitaba un centrocampista que marcase el ritmo del partido, un “Riquelme”.  No se le ficha y se vende a Jurado. Es la lógica de Gil. Al siguiente año, se hacen varias incorporaciones decentes, pero de nuevo sin planificación. No hay apuesta por un modelo, les da igual un entrenador que otro y se construye una plantilla descompensada.

Con un equipo así, sólo la llegada de un motivador nato, e ídolo de la grada, consigue que el equipo mejore su posición liguera, pero no lo suficiente para garantizar la Champions League, que es la competición europea capaz de proporcionar ingresos para mantener un equipo de élite. Consecuencias directas: No se podrá fichar a Diego (el jugador capaz de meter magia al equipo y generar el último pase, cedido), se intentará vender a Falcao (según declaraciones de M.A.Gil), no se podrá fortalecer el contrato de Adrián (cláusula de 18M de €, viable para muchos equipos que jueguen en parte alta de la tabla de cualquier liga puntera europea).

Cuando sale Gil Marín en la radio y dice que lo importante es garantizar la estabilidad económica del club y tener tablas salariales acordes, piensas “si lo dijese otra persona, incluso sería una buena noticia que diga esto”. Del Nido, tan impresentable como buen gestor, ha conseguido, en general, un equipo estable a base de vender caro y fichar barato. Porque si uno busca reportajes sobre el trabajo de la Secretaría Técnica, sabe que siempre tienen en cartera a cuatro/cinco alternativas por puesto, de forma que si se va cualquiera, cualquiera puede venir. Llorente, presidente del Valencia, ha sido consciente de que era necesario cambiar el modelo de gestión para no arruinar el equipo. Cada año se venden a los mejores, cada año terceros, poco a poco se recuperan de sus deudas, aunque queda un largo camino. Siempre una plantilla de 22 jugadores, 2 por puesto, de calidad similar, poco de renombre pero en general saben que cualquiera que salga lo puede hacer bien.

Entonces habla Gil Marín y te planteas que si ese fuese el camino a seguir, vender a Falcao para conseguir estabilidad económica, tener una buena red de ojeadores para poder suplir esa baja, tener una planificación deportiva que traiga de una santa vez a ese centrocampista de pausa, pensarías que por fin se coge el camino correcto.

Pero la verdad es que conocemos la historia, con Calamity Gil todo es factible. Vender a los mejores, traer a cuatro portugueses muertos que le coloque Mendes, tener 7 centrales y ningún delantero centro, todo puede pasar. Ya sabemos que los jugadores que terminan en 2013 su contrato todavía no han renovado ni se han contactado. Esto significa que la planificación siempre la hacen el día en el que termina la liga, cuando cualquier equipo decente lleva ya seis meses con la idea en la cabeza.

Una planificación medio decente para el Atleti sería fichar: Diego + mediocentro creativo + otro delantero centro. El resto, suplirlo con la cantera (las bajas de defensa se pueden suplir con Pulido y Manquillo, si hay necesidades de banda está Saúl Ñiguez, Óliver Torres podría debutar…). ¿Qué hará Calamity? Todo lo contrario a la razón más elemental.

Sí, yo celebré el Miércoles como si fuera un niño loco, me fui a Neptuno y me tomé unas copas (europeas) con los colegas. Pero esto es lo que hay. Ojalá alguna vez los socios hiciésemos algo.

Club Atlético de Mediocridad

Llevaba tiempo sin escribir aquí sobre el puñetero Atleti. Ayer perdimos otro derbi. El suma y sigue tradicional. Otra vez el “este año sí” para que luego sea que no. La última vez que ganamos, gané la porra de mi clase de 3º de BUP. Creo que fueron 2.000 pesetas en monedas de 100, tal vez tenga el recuerdo adulterado pero me viene esa cifra. Estuve tomando minis de kalimotxo durante un tiempo a costa del camarero del “Komo lo veas” con el que aposté que ganábamos, porque en esa época se podía ir a los bares a partir de los 16 años. Vamos a ser conscientes de lo que estoy diciendo: BUP, pesetas, bares con 16 años. ¿Cuántas unidades de desgracia conlleva decir que cuando ganamos había BUP, pesetas e ibas a los garitos con 16?

Pero seamos realistas, en esa época ya estábamos metidos en la mediocridad. Tenía ganas de escribir sobre el Atleti y marcarme una planificación “Football Manager” en wordpress. Es decir, yo haría esto, yo haría lo otro, tenemos tales carencias, podemos competir si… pero luego viene el derbi y nos pone en nuestro sitio. El significado de esto es simple, una historia centenaria, con un número destacado de éxitos, mancillada permanentemente. Si el derbi es importante para nosotros es – o debería ser – porque hubo un tiempo, que algunos recordamos sólo de refilón, en el que suponía un partido no sólo de rivalidad local, sino también de igualdad deportiva, un partido de dos equipos en el que cualquiera podía ganar a cualquiera. Ahora no es más que un partido por el que apostamos todo y mordemos el polvo, porque las diferencias son abismales: somos mediocres.

Pensaba en decir si el centro del campo tiene tal necesidad o lo importante que sería un complemento en la delantera, pero para qué hablar de eso. Podríamos consolarnos diciendo “el Madrid casi no tiró, lo que pasa es que tienen mucha pegada, pero dimos la talla 60 minutos”, pero es casi peor. De lo único que debería hablarse respecto a este equipo es de la constante que siempre falla. Aquí pasan jugadores, a puñados, tropecientos fichajes mediocres al año, rompiendo cualquier atisbo de grupo cohesionado de forma permanente. Pasan entrenadores a los que se les canta el “vete ya” a la mínima. Pero hay dos que siguen ahí, Gil Marín y Cerezo. Dueños ilegítimos del club. Refresquemos la memoria porque es algo de lo que se habla poco, los Tribunales han reconocido que se apropiaron indebidamente del club, pero esto no ha tenido consecuencias porque el delito ya había prescrito. Un tipo de dudosa honorabilidad, campechano, graciosote, spanish bizarro, todo lo que queráis pero sí, de dudosa honorabilidad, el ya fallecido Gil y Gil, se hace con el club en una especie de operación de populismo, mercadotecnia personal, negocios raros. Y pasan cosas raras en el equipo, empieza a cargárselo, se carga la cantera, cero planificación, mil entrenadores, con una sociedad suya obtiene los derechos de unos jugadores africanos y se los vende al Atlético de Madrid para embolsarse no se cuantos millones a costa del club… en fin, todo turbidessa. Cuando Gil cogió el equipo, el Atleti tenía 8 ligas, por 9 del Barça. Ahora el Barça da lecciones de fútbol al mundo y nosotros nos hundimos cada vez más y más en un pozo de mediocridad lamentable. Creo que es la palabra que más se va a repetir aquí: mediocridad.

El problema principal y absoluto de todo lo que suceda en el Atlético de Madrid está en la pésima gestión de sus dueños ilegítimos apropiadores indebidos. Todo lo que sucede es consecuencia de su gestión nefanda. Sus intereses con el equipo para sus negocios personales o su propio enriquecimiento (el sueldo astronómico de Gil Marín, que además está prohibido en los estatutos del club, es para llorar) van de la mano con su nulo conocimiento y su negligencia probada una y mil veces. Su altanería y soberbia está fuera de toda duda y son incapaces de gestionar con decencia el cuarto presupuesto de la LFP, incompetentes, no tienen ojos para ver equipos de menor presupuesto mejor gestionados por todas partes, independientemente de que tengan un año mejor o peor en sus resultados (Villarreal, Sevilla, Olympique de Lyon, Udinese). Endeudados hasta las cejas (equipo de LFP más endeudado con Hacienda), inhabilitados mentalmente para planificar una plantilla medio decente, una parcela deportiva que piense un proyecto a varios años, inútiles que venden barato y fichan caro, prisioneros de los caprichos del superagente Mendes y del tal Quilón. Me sale la vena conspiranoica, pero habiendo un Gil de por medio, piensa mal y acertarás, ¿qué clase de negocio turbio o acuerdo tendrá la mente preclara de Miguel Ángel el veterinario para que cada año nos tengamos que tragar alguna perlita innecesaria de la factoría Mendes? Estoy seguro de que tienen algo pactado, con el fondo raro ese de inversión y todas esas pamplinas, “tú cada año me fichas a dos de estos y yo te doy X”.

Ayer tras el derbi decía Cerezo que claro, que “con esa diferencia de presupuesto”. Manera infame de despejar balones cuál defensa colchonero en estado de torrija total. Poca vergüenza del productor de “Desde que amanece apetece”, cuando es público y notorio que el dúo prescrito tiene un “pacto de caballeros” con el Real Madrid, consistente en “tú no fichas jugadores del Atleti, yo te apoyo con los derechos de TV”. (¿qué otro pacto de caballeros puede haber entre Real Madrid y Atleti? ¿qué puede ganar el Real Madrid pactando con Gil Marín si no es eso? ¿Va el Atleti a lanzar una OPA sobre Ozil y DiMaría o qué? ) Es decir, los propios gestores se niegan a competir, alineándose con los poderosos en el reparto de los ingresos televisivos, mirando hacia otro lado cuando aparecen propuestas medio lógicas que equilibrarían un poco la liga, abandonando su bando lógico (Sevilla, Villarreal, Athletic Club de Bilbao, Real Sociedad, Espanyol y Zaragoza) porque en vez de considerar que con más presupuesto competirían con los de arriba, consideran que si el grupo mencionado tuviese más presupuesto, nos adelantarían. Pero es que ni con las condiciones actuales, con unos ingresos mayores que muchos, son capaces de estar arriba, redeu, si ya nos adelantan. En definitiva, pensamientos de mediocre, otra vez mediocre, y acomplejados, que van a su aire. Ni puñetera idea.

Los resultados en el fútbol son algo difícil de determinar con antelación. Pero en realidad, no es tan difícil gestionar un presupuesto de un equipo: vender caro, fichar barato a jugadores prometedores (¿hola? ¿redes de ojeadores?), planificación a medio plazo que integre toda la estructura deportiva (¿hola? ¿por qué van separadas la dirección deportiva de la dirección de cantera?), tener tablas salariales y respetarlas, controlar las renovaciones de contrato y vender antes de que finalicen, tener una idea de juego y respetarla, ir de la mano a la hora de fichar, analizar las carencias del equipo y tener un criterio unificado para los refuerzos, planificar en Enero y no con las urgencias de Junio… en fin, nada de esto es garantía de éxito asegurado, no vas a golear en cada encuentro por hacer eso, pero la buena gestión es garantía de estabilidad y un club estable puede mejorar, luego ya vendrá la magia del fútbol y todos los factores que influyen, pero ya es algo. Nada de esto lo hacen los gestores del club. Digo nada, esa palabra con la “ene”, la “a”, la “de” y la “a”. Nada.

Esa es la constante, los dos del palco. Podemos decir que si Juana o si su hermana o Johnson o Goldwater, es igual. Podemos decir “bueno, este año ha salido rana, pero si al año que viene le dejan al Cholo planificar su plantilla…” claro, como le dejaron planificar su plantilla a Abel, a Quique, a Manzano. Le prometerán tal fichaje y que no venderán a tal o cuál, sobre la bocina desestructurarán al equipo. There is no future in England’s dreaming.

 Insisto: esa es la constante, Gil Marín y Cerezo. No verlo es infame. Pero ahí, sinceramente, tiene mucha culpa, tenemos mucha culpa, la “mejor afición del mundo”. Se ha repetido tanto la cantinela que nos la hemos terminado creyendo , “mira los del Atleti, qué afición”. Una mentira fácil de destapar. Cierto que tal vez seamos la afición más canchera de la Liga, en un sentido argentino (¿cuál podía ser si no ese?) del término, pero ¿la mejor? En realidad, somos presa de una histeria colectiva. En seguida caemos en el “Fulanito vete ya”, la ilusión de pensar que vendrá un nuevo mister y arreglará esto. En seguida, manía a Menganito o Zutanito y pitada en cuanto tocan el balón (y no soy antipitadas, pagamos la entrada o el abono, podemos exigir rendimiento, aunque muchas veces es demencial la poca clarividencia que hay a la hora de pitar cuando hay que animar y animar cuando toca pitar). Podemos hacer esas bizarradas rojas y blancas, pero en seguida olvidamos nuestra realidad triste, con pésima gestión no hay futuro. Tenemos tanto ansia por volver a ganar, que en realidad tratamos al equipo como a un niño consentido. Como esa madre que echa la bronca al niño en falsete pero que luego cuando el niño aprueba con un cinco pelado le cubre de regalos. La ilusión de que ya, por fin, nos enderezamos. De que ya, por fin, vamos a ir por el camino recto. Así, perdemos y viene el cabreo, pero cuando ganemos el próximo encuentro ya sabemos lo que viene, la sumas y las restas “estamos a tantos puntos”, las matemáticas de clasificación, “ahora no toca hablar de los Gil, con todo lo que hay en juego”. Y si ganamos el próximo partido, olvidamos la afrenta. No me quiero ni imaginar como ganemos la UEFA otra vez, entre el mar de celebraciones lógicas por un título olvidaremos de nuevo que no hay futuro con los dos del palco y ya volverá la ilusión de la Noche de Reyes, todo lo que nos van a traer este año, todos los fichajes, éxitos que van a venir, porque este título marca un antes y un después, y así olvidaremos que hace dos años ganamos la UEFA y se empezó a desmantelar el grupo ipso facto, dejando a Quique sin jugadores imprescindibles para él o vendiendo a Simao por cuatro perras (para que luego venga al Calderón y demuestre que a sus años todavía marca goles de alta escuela). No es que la mayoría de la afición no sepa que el problema es del palco, es que “ahora no toca”, es que “Entrenador vete ya” o “jugadores mercenarios”. Todo, todo menos dirigir las iras al palco, sólo alguna vez, sólo timidamente, sólo tras una derrota, sólo aisladamente.

Esto es el Atleti y esta es su afición, ¿qué hemos hecho, de verdad, por demostrar un descontento?  ¿qué constancia hemos tenido? ¿por qué siempre nos dejamos llevar por la ilusión de un partido ganado y olvidamos que no hay futuro con los dos del palco? ¿cuándo vamos a darnos cuenta de que nuestra situación real como equipo es de mediocridad total y de que no somos aspirantes a nada? Ha habido aficiones, de equipos de la LFP o de otros del mundo, que han dado lecciones tanto de movilización por su equipo con constancia (Betis, Rayo Vallecano) como de intentos de gestión propia (leer revista Panenka número 5), ha habido ejemplos y no hemos cogido ni un solo guante. Ni uno. Así somos, la mejor afición del mundo, capaz de animar en la mediocridad, cantar el himno a capella tres minutos antes del derbi, para eso sí valemos, para organizar la salvación del club, un poco menos.

Por ejemplo, recuerdo que hace unos años, Petón (del que me declaro amigo por herencia familiar y por práctica colchonera) (por cierto, a los pocos lectores habituales igual les da un patatús “¡¿Cómo?! ¿Petón? Si es un comentarista facha que cantó el cara al sol y no se qué cojones…” bueno, miren mi apellido y aten cabos, los que tenemos genes auténticos somos herederos de un pifostio ideológico monumental, tenemos amigos hasta en el infierno porque no caemos en los tópicos – que además van en contra del materialismo dialéctico – , y además mis deseos de hacer cenizas al sistema capitalista están fuera de toda duda, bueno, que me lío) sacó un artículo en Diario As que decía “Comprar el Atlético sí es posible”. No decía que fuese fácil, pero sí que era posible. La idea, hacer una Fundación que adquiera el club y que consiga al menos el 51%, compuesta por socios, de forma que la cosa sea “un socio, un voto” y por medio de la participación en la Fundación, siendo SAD, se volvería a un funcionamiento democrático de Club Deportivo. Aquí no habría negocios turbios, el objetivo de la Fundación sería la gestión, sin más ánimo de lucro que el lucro que pueda obtener el propio club y sin más rollos de dinero raro que el salario lógico (supongo, eso no lo comentaba Petón) que podría tener quien se dedicase a ello, sin caer en las cifras desorbitadas de Gil Marín. Concebir esa propia Fundación y empezar a dar pasos por ello sería una forma de demostrar que la afición del Atleti es la mejor del mundo y que pelea por su equipo, además democratizando de nuevo el mundo del fútbol, que es un mundo de sueños, deporte, ilusión, esfuerzo, técnica, vibración… y así debe ser, no el rollo de tejemanejes y transacciones chuscas en el que lo han transformado. Y luego, tomar las decisiones económicas que hagan falta, pasando por lo que haga falta.

En fin, crear esa Fundación podría ser un paso a dar que no damos nunca. Movilizarse más y con constancia, otro. Organizar algo medianamente unitario y activo, podría valer también. No se, algo. Hemos de ser conscientes de una santa vez de que no, de que no ganaremos el próximo derbi, de que no optamos a la Liga, de que entrar en Champions no es nuestro sitio natural, de que para entrar en Europa League hay que sufrir bastante, de que no somos lo que fuimos y que, para serlo, hay que dejar de depender de los nefastos gestores del club. No es fácil, pero puede hacerse, yo propongo hacerlo. Y si no se hace esto, ni se hace nada, vamos a ser realistas, no nos vamos a comer un colín. O nos movemos nosotros y demostramos si somos o no somos una gran afición, o esperamos la llegada de algún jeque como el del Málaga que no sólo tenga euros sino que también tenga cierta idea de gestión. No hay otra. Culpables de la situación son los gestores, cierto, pero cómplice es el que mira hacia otro lado. 

Los Soprano y Los Gil

Que bonito que dos de mis aficiones confluyan de repente en un día de Marzo de 2011.

Desde hace algún tiempo se están desarrollando, cada vez con más fuerza, iniciativas contra la Familia Gil, accionista mayoritaria del Club Atlético de Madrid SAD, que según sentencia del Tribunal Supremo se apropió indebidamente de dicho club, pero que se fue de rositas porque el delito había prescrito. Vaya, que robaron el club pero por cosas del sistema jurídico aquí no pasa nada.

Total, que entre otras iniciativas, la combativa asociación Señales de Humo, que agrupa a pequeños accionistas, abonados y simpatizantes y que pida la destrucción de la SAD y la vuelta del club a los socios, solicita al supuestamente prestigioso bufete de abogados Cremades y Calvo Sotelo un informe acerca de la situación económica real del Club, proporcionándoles, al parecer, la documentación de las cuentas que todos podemos ver en el Registro Mercantil.

Tras 15 meses de trabajo Cremades y Calvo Sotelo presentan un informe de 4.000 folios en el que se da una cifra sobre la situación económica del club.

Un mes después, en una mañana de Marzo, Miguel Ángel Gil Marín, persona que según sentencia se apropió indebidamente del club, se reune con la gente de este despacho. Los cuales, sorpresivamente, se retractan de su informe y además, atención, ¡donan 3.000 € a la Fundación del Club!

Aquí solo falta un poco de música de Nino Rota y Furio Giunta pasándose a saludar en la sede del ¿prestigioso? bufete y ya podríamos hacernos una idea de la situación.

Más que en la prensa deportiva, esto debería salir en la prensa de verdad.

Pero tranquilos, eso sólo sucede en las películas. Esto no ha pasado, no ha sucedido, no has visto nada.

Y lamentablemente todo esto el mismo día que fallece Adrián Escudero, símbolo del club. Se desvanecen aquellos que sabían lo que era estar en un equipo ganador. Que descanse en paz.

Atlético de Madrid – Mallorca, jornada 19

Este año he hablado poco del Atleti. No es por no hablar, es que hay poco que decir. Kun sigue haciéndonos vibrar, en el Vicente Calderón hace un frío que te cagas y el juego del equipo no da para mucho más. La única novedad de cierto interés es que varios amiguetes del barrio (Javi, Andrius y Patri) se han sacado el abono y compartimos muchos viajes en Metro antes de irnos luego cada uno a nuestra localidad.

Y, ¿por qué hablo hoy? Pues porque el equipo jugó con una especie de 4-3-3 irregular en el que se vieron unos conceptos no habituales en este equipo, a saber: rotación constante entre los tres de arriba (Reyes, Forlán, Fran Mérida), creación en el centro (Tiago bien cubierto, mandando y jugando la pelota. Además el propio Mérida muchas veces iba hacia el centro a ocupar el puesto de media punta creándose una especie de 4-4-2 en rombo con interiores cerrados) y pases entre líneas.

Fran Mérida había tenido pocas oportunidades para brillar y ya estaba la histeria de la afición reinando. Ayer tuvo sus ochenta y tantos minutos y dio muestras de que tiene cosas que nadie tiene en esta plantilla. Dio más de una, más de dos y más de cinco muestras, detalles técnicos importantes.

Es cierto que el equipo no jugó regularmente. Que Elías de momento está perdido. Que la plantilla es incompleta, que la dirección deportiva da risa y que el club está en manos de quienes se apropiaron del mismo indebidamente, con la suerte – para ellos – de que el delito ya ha prescrito.

Pero ayer vimos cosas nuevas, vimos una delantera aprovechando el frente de ataque y un centro del campo construyendo cosas.

Ya tocaba

Campeones de Supercopa – Sporting

Dejadnos ser felices por unos días, que ya tendremos tiempo de volver a las andadas. Dejadnos el regusto de dos finales (una ganada y una perdida), una Supercopa de Europa y un inicio fulgurante de Liga. Ya vendrá el futuro cuando toque, que esperemos sea tarde.

Este año no escribiré acerca de todos los partidos porque no siempre habrá nada interesante que comentar. Pero el de ayer tuvo su miga. Primero porque es como la vuelta al cole, con los que se sientan por los alrededores siempre saludando, con risas y demás, tiene un sabor especial el primer partido de Liga. Y segundo porque lo que vimos ayer en el Calderón fue una exhibición de “jugonismo” que no es lo más habitual en esta orilla del Manzanares.  Lo de Kun y Reyes fue de escándalo, pero es que además hasta Assunçao se sumó a la fiesta. Ojito con el nuevo fichaje, Godín, siempre intentó sacar el balón jugado, una de las veces casi nos mete en un lío pero tiene buenas ideas el tipo.

Mención aparte para Jurado. Siempre le defendí, pese a su poca sangre siempre confié en ese talento que tiene. Ayer dio un recital de despedida, porque la oferta era buena de narices y para la economía tan triste que tenemos no nos va a venir nada mal. Pero yo echaré de menos tener un tipo que hace tantas cosas majas sobre el césped.

Atleti – Sevilla (final de Copa)

Más de 60 partidos oficiales (¿64?) y así se acaba la cosa. Para perder las finales hay que jugarlas aunque la historia sólo recuerde a los vencedores.

Así me cogí mi mochila y me planté en Barcelona, descubriendo partes de la ciudad que no conocía, desconectando un poco de nóminas, seguros sociales y la estima de algunos clientes. Pasee por barrios que no conocía como Sants y visité varios mercados, que es lo más importante que nadie puede ver en alguna ciudad. Y de ahí a una final, quien nos iba a decir después del terrible inicio que podríamos jugar dos, ganar una y perder la otra, pero así son las cosas.

La verdad es que ir a una final es una experiencia de lo más interesante. No se si mis compañeros de grada se enteraron de algo, pero yo la verdad es que no me enteré demasiado. Se me pasó el partido volando, con una intensidad increíble. Me es muy difícil recordar más de dos jugadas seguidas. Simplemente las cosas pasaban. Se grita más fuerte que nunca (y creo que se gritó y cantó mucho más que los contrarios) y se intenta contener la respiración al máximo en cada balón colgado al área, a ver si así… Pero nada, no pudo ser.  Al menos quedarán para el recuerdo varios controles de Tiago y Jurado que por suerte si pude retener en mis retinas.

Ganó el Sevilla, un equipo al que tengo un amor-odio total. Amor como modelo de gestión, como proyecto deportivo brillante, como ejemplo de que sí se puede con paciencia construir un equipo peleón. Odio porque desde el presidente hasta el portero son el máximo ejemplo de marrullerismo y chulería de toda la liga, muy por encima del Real Madrid. Creando crispación innecesaria de manera permanente en los medios. Y en el campo, siempre al límite del reglamento, siempre con faltas a ver que pasa, probando al árbitro y la paciencia de todos, siempre provocando o desafiando ya sea a un rival o a la afición contraria (Palop). Amor porque me caen bien los Biris, su grupo de animación más destacado, y odio porque me cae mal el resto de su afición, ejemplo clásico del señorito andaluz, con su polito de marca ellos y ellas con pantalón blanco, blusa y flor en la oreja, que me recordaban a las pijas de las Ferias de Sevilla que se ven en la tele. Un equipo que me causa muchas contradicciones, vaya, pero que ganó y punto. A los equipos hay que saber ganarles y hay que tener recursos para poder con todos, cosa que nos falta a nosotros.

Y bueno, el Camp Nou muy bonito, con asientos replegables y baños que parecen de hotel, nada comparable a nuestros queridos aseos del Calderón.

Hablando del Calderón. De los hinchas del Calderón se podrá decir de todo, pero la exhibición de ayer de fidelidad se ve muy muy poquito.

Surge la pregunta: Y ahora ¿qué?

And Colorín colorado, este cuento se ha acabado, hasta Septiembre

(a uno que es ñoño le impactaron las lágrimas de Tiago)

Atleti – Getafe

Y así terminan los 19 partidos en casa. Menudo año marcado por las visitas al Calderón, lleno de anécdotas, decepciones, viajes en Metro y bocadillos creativos. En San Isidro tenía que ser, con la parpusa de rigor,de la pradera al Manzanares de un salto.

Se ofrece la copa de la UEFA a la afición y ahora vamos a por la otra. Próxima estación, Barcelona.

Atleti – Tenerife

Cuando quedan cinco partidos y no tienes nada que hacer en la Liga, ir al campo puede ser una tortura. La única manera de ver algo interesante es sacando a jugadores que quieran demostrar cosas. Por eso ayer salió Salvio noventa minutos y vimos que hay futuro. Menudo elemento. Corre desgarbado, de una manera rarísima, pero al fin y al cabo corre como un chaval travieso que te la lía en cualquier momento. Y así dio una exhibición elmuchacho. Y Camacho sigue demostrando cuando juega que vale para este equipo.

Ayer era el día del niño en el Calderón y por ser el día del niño tres paracaidistas del ejército español saltaron con una rojigualda enorme. Así los niños fueron más felices. Claro.

Los del Frente volvieron a no saber ganar con un ridículo “a segunda, oe” que sólo se atrevieron a cantar cuando quedaban cinco minutos y era imposible que el Tenerife remontase.

Atleti – Liverpool

No existe club más mítico en la historia del fútbol que el Liverpool. Quizá no sea el más laureado o el más poderoso de la historia (aunque es un equipo muy laureado y fue muy poderoso), pero es sin duda el que tiene más anécdotas curiosas y legendarias a su alrededor. Es el equipo de los obreros de Liverpool, muchísimos descendientes de irlandeses, que hizo del fútbol algo que era mucho más que una cuestión de vida o muerte, como bien diría su histórico entrenador Bill Shankly.

El pequeño pasillo con el mensaje de “This is Anfield”. Personajes variopintos, desde el mencionado Shankly hasta el loco Grobbelaer, pasando por gente como Kevin Keegan o el televisivo Michael Robinson. El equipo más inglés que ninguno, el equipo que representa como ninguno en la tierra al fútbol en estado puro. Su afición es también digna de mención, con “The Kop” liderando los cánticos, suelen apoyar hasta el final, animar como si les fuese la vida en ello aunque pierdan por goleada. Sólo una afición como la de los reds puede convertir en himno oficial el “You’ll never walk alone” y hacer que te emociones seas del equipo que seas. Ayer esta particular afición asistió al Vicente Calderón con bufandas rojiblancas y camisetas del Atlético de Madrid. Al finalizar el encuentro decidieron aplaudir a la grada colchonera, que les devolvió el gesto. Ojalá fuese así con todos.

Ver al Liverpool ha sido el colofón a esta temporada en las gradas del Manzanares. Porque ayer como sabéis se jugaban las semifinales de la Europa Liga, copa de la UEFA o copa de Ferias. El partido más esperado del año. Esperado y sorprendente, porque con el lamentable estado en la Liga nadie se podía esperar que jugásemos dos semifinales en casa. Cosas veredes. El Liverpool, al que tengo una enorme simpatía, es el sinónimo del antifútbol gracias a la mano del sobrevalorado Benítez. Un tipo que desprecia el talento y que piensa que sus jugadores son soldaditos de un juego de estrategia del PC. Tiene actitud permanente de equipo pequeño. No juega a nada, no tiene iniciativa. Ya jueguen frente al Manchester United o frente al Wolverhampton, tienen la mente siempre en el rival. Anular al rival, nunca jugar. Anular al rival, buscar sus fallos, vivir pendiente del otro. Nunca querer la pelota, nunca ir a ganar. Ir a que el otro pierda. Eso lo podríamos entender en un equipo sin recursos que lucha por su supervivencia en una Liga en la que todos le superan. Eso lo podríamos entender en el Xerez, pero el Xerez de Gorosito, colista en la tabla, juega a ganar y ganó en el Calderón. Porque lo bueno del Atleti es que nadie sabe a que juega, ni Benitez. Depende del día, de la hora, de estados anímicos imposibles.

Nadie sabe que pondría Rafa Benítez en su pizarra ayer. Lo que todos sabemos es que ayer, simplemente, el Liverpool no existió. El Atleti jugó con orden y muchísimo criterio. Desde atrás hacia delante, no hubo fallos apenas. La defensa tuvo poco trabajo, pero el que tuvo lo resolvió brillantemente. Tanto que De Gea ni olió el balón. Perea estuvo ENORME, una de sus grandes noches en el Calderón. Hizo lo que se le pide, que corte como sabe y que no se líe con la pelota. Ujfalusi como carrilero gana enteros y eso que su mejor sitio es en el centro de la defensa. En el centro del campo nadie podía con Assunçao. Jurado en la media punta demostró que por lo menos ahí hace cosas. Forlán marcó un gol, que fue todo lo que hizo pero ya es mucho hacer. Mención aparte merece Reyes, que fue sin duda el crack del partido, porque se sacaba de la chistera cada cosa que asustaba, hacía unos cambios de banda terroríficos para el Liverpool y fue la pesadilla de la defensa red. El recital que dio de caños es algo que pocas veces he visto en un partido de primer nivel.

Del equipo contrario poco podemos decir porque apenas existió. Lo único que hacían bien era defender, seña de Benítez, para quien el fútbol consiste en no recibir goles. Defendían de manera sensacional y por eso salieron con un poco de oxígeno. Reina hizo dos paradones que habrían sido gol frente a cualquier otro portero, uno frente a Simao y otro frente a Ujfalusi. Y luego un tal Gerrard que parecía que luchaba solo contra el mundo. Que entrega más grande por parte de un tipo que forma parte de la leyenda de su club (aunque sea un tramposo conocido). Será también recordada la “no vuelta a casa” de nuestro Torres.

Y así ganamos la ida, pero queda la vuelta y allí puede suceder de todo. Tocará verlo por la tele porque hasta aquí ha llegado el abono total. Abono que podemos estar contentos porque ha sido amortizado. Quien nos lo iba a decir.

Atleti – Xerez

Volvió el frío al Calderón. Y con el frío el abismo. Volvieron los partidos tiritando y las manos heladas y volvía el equipo a caer en la indolencia. Subestimando a un equipo pequeño, cogemos y perdemos con el colista.

Así que vamos a hablar de lo que verdaderamente me parece importante. En el banquillo visitante había un ser, un hombre, un fenómeno… ¡Pipo Gorosito! Sin duda era una de las visitas más esperadas por mí para esta temporada. He visto a Drogba, a Silva, a Messi y a Ibrahimovic, pero nada podía superar este momento.

A mi Gorosito me fascina desde hace 16 años. Corría el año 1994. Vivía con mis padres en Malasaña, en la calle Fuencarral, llevábamos poco más de un año en Madrid y yo estaba apunto de cumplir los 11. Aquel año era el Mundial de Estados Unidos y me fui haciendo mi colección de cromos. En Argentina me salió un cromo similar a este:

El original (que no era este) lo conservo, pero ahora no lo encuentro porque aunque lleve un año en mi piso todavía tengo cosas metidas en cajas que quien sabe si saldrá. Pero vaya. Me encuentro a un tipo con esa melena y encima le llaman “El Pipo”. Yo estaba fascinado y cuando quería ir de entendido, decía que Pipo Gorosito era el mejor jugador argentino. Los mayores flipaban, “cuanto sabe este niño”, en realidad lo que pasaba es que me llamaba la atención esa melenilla rizada.

Pasa el Mundial, pasan los años, mi vida atraviesa distintas fases. Nos mudamos de casa, hago botellones, me mola una chica, no me hace ni caso, me mola otra, nos hacemos novios, me meto en cosas políticas, doy la vuelta al mundo… todo detalles sin importancia. Porque hoy por fin he podido ver al “Pipo” a cierta distancia. Pero era él, en persona.

“El Pipo” mantiene su melena pasados los años, con total fidelidad. Hasta el punto de que la gente de Jerez le llama “Capullo de Jerez” por parecerse a un cantaor (segunda foto).

Un tipo que lleva 16 años (y contando) la misma melena en contra de cualquier criterio estético ajeno, ¿no merece nuestro cariño? Merece incluso perder frente al colista oiga.