Hola chavules y chavulas
Ahora que ya estamos achicharrados en Madrid con estos calores y este asfalto que quema de pisarlo, os voy a regalar una receta para valientes.
Es para valientes porque supone transgredir un elemento básico de nuestra cultura, importado de nuestros vecinos andaluces: el gazpacho.
El gazpacho ya sabemos todas que es algo refrescante para el verano, una sopa fría apasionante. Yo procuro tomar todos los días desde Junio hasta Septiembre, me va a dar acidez tanto tomate pero así son las cosas.
En verano vienen también frutas refrescantes, como las picotas y cerezas, y son esas cositas de la naturaleza que nos hacen pasar mejor esta estación tan maldita.
¿Y si mezclamos el gazpacho con las cerezas? Al fin y al cabo son cosas de verano. Algo así debió pensar el maestro Abraham García, que es al que le leí la idea por primera vez. Este hombre hace gazpachos de fresones y de cerezas que están de rechupete.
En temporada de fresón ya le dimos al gazpacho de fresón. Ahora se puede hacer de cereza, ¿se atreve alguno a hacerlo?. Ahí va el método:
1.- Haces un gazpacho normal, ya sabes, con tomate, pimiento, pepino, cebolla, ajo, aceite, vinagre, sal y un pellizco de comino (así lo hago yo)
2.- Como está bien tener variedad, una parte la guardas en la nevera y ya tienes un gazpacho normal.
3.- Con la parte que nos queda: Coges un buen puñado de cerezas y las deshuesas. Esto lo mejor es hacerlo a mano, con cuchillo es un peñazo y a mano se hace muy fácilmente. Echas esas cerezas deshuesadas al gazpacho y lo mezclas.
Resultado: El gazpacho fresquito de toda la vida, con su punto ácido mezclado con las dulces cerezas. Anda que no mola nano.
Aquí una foteja:

"Creer que no vamos a morir nos hace débiles, y peores"
0 respuestas hasta el momento ↓
Todavía no hay comentarios... Empiece usted rellenando el siguiente formulario.